Mexicano de a deveras

He decidido que esta semana no voy a utilizar ropa del trabajo, sino que voy a usar esas camisas que ya huelen a guardado, simplemente para tener un cambio de look. Hoy le tocó a la polisa, o sea, una camisa con cuello y mangas de polo que me regaló mi cuñada un día que no recuerdo cuál. Hasta me la chulearon. Qué linda camisa me dijeron, pero más lindo el que la usa. Yo me sonrojé, porque piropos como esos no son muy frecuentes.

Me quedé al sur de la calle Houston, en Nueva York, fui a ver a mi amigo actuar, tenía más de 10 años que no lo veía hacerlo y creo que era una gran oportunidad de conocerlo un poco más y sobre todo, de conocerlo un poco mejor. Digo tener amigos, amigos muy buenos, no solo eso, sino amigos que son mejores amigos, pero la verdad es que conozco muy poco de casi todos. Un gusto por aquí, si signo por allá, pero no como conozco a la niña de mis ojos, por ejemplo.  Así que decidí hacerlo, meterme en su vida y conocer lo que hace, ver sus lugares secretos, caminar por donde él va en los días que pasa por allá.

Así que me enfrenté a gánsteres chinos, a un sinfín de gente generación Z, a punketos, y negros rapeando e inyectándose en plena calle. De esos negros que daban miedo y de esas asiáticas que daban pena, todas con botas. Luego de esa experiencia, me di cuenta que esa ciudad no es para mí, no podría vivir rodeado de botas de todos tipos y estilos. Pero aun así decidí disfrutar el momento, observar e y meterme en la ciudad completamente. Recordé la palabra fuegolandesa tÌshók que significa, abraza la luz mientras brilla  porque talvez no dure para siempre. Así que eso hice, me sumergí y lo disfruté y lo conocí un poco más.

Mientras iba caminando, cando me perdí entre el barrio chino y la pequeña Italia, vi varios compatriotas que estaban viviendo el sueño americano, cocinando y lavando los platos tan necesarios. Tuve dos señales claras de que en realidad no soy un mexicano de pura sangre como digo ser, de esos mexicanos descendiente directo del Emperador Moctezuma. Yo, que mi nombre original es iztaccihuatl y que por convieniencia de los que no puede pronunciarlo me hago llamar El Instruido, que para hacerle verdaderamente honor, debí haber nacido el 13 de noviembre, pero no, soy de marzo. Por otro lado, un tipo que estaba sentado esperando la obra, me hizo una pregunta y cuando le respondí me dijo Boricua, verdad. Así que mi mexicanidad ya estaba bastante en riesgo. Mi novia, en la última visita que hicimos a tierras aztecas, me dijo Ves que no te vas a quedar pelón, en México no hay pelones, y lo mismo me pasó en Nueva York, mis compatriotas no estaban pelones, lo que me hace pensar que efectivamente, mi abolengo mexicano está verdaderamente en duda.

Más allá de llegar a la conclusión de que ni yo me merecía estar en una pocilga como en la que me quedé, no importa lo feo que uno pueda ser, siembre habrá alguien que se lo quiera coger, y es por eso que hasta yo cojo, tú coges, él coge…

YO

De queso para mí.

A veces se me olvida en dónde nació mi hijo, y se me olvida en dónde está viviendo. Teniendo un fin de semana donde pudo pasar tiempo con un amigo también de esta isla, escuchaba cómo se comunicaba con él. Utilizaba esta palabra, palabra que me causa un malestar grande. Mi pai le decía, es que mi pai, mi pai esto, mi pai lo otro. No entiendo cómo no puede usar lo que usa normalmente un vil y genérico pá, o por lo menos un papá, o mejor aún, apá o ya de pronto, como lo ha hecho de vez en cuando, Padre.

Vi cómo mi hijo se pone un tanto nervioso y quiere complacer al amigo, una dinámica rara en su comportamiento. Estando en la escuela me ha dicho que ese amigo a veces no quiere pasar tiempo con él, pero le gusta estar solamente con él porque así tiene toda la atención. Caminamos por el barrio para visitar a otros amigos, primero al mechudo y luego al llorón. Mientras caminábamos, yo iba en silencio, observando desde atrás las casa.

Primero vi una casa con una bandera de Estados Unidos colgada en una asta, luego, al llegar a la otra urbanización vi otra bandera, pero esta vez puertorriqueña colgada de otra asta, ambas colocadas frente a la casa   dejando saber al mundo su convicción, uno es un patriota y el otro independentista.

Seguí observando el comportar de mi hijo, siendo un niño solamente, vi una forma rara, yo viéndolo como adulto y no en la ingenuidad de un niño, vi cómo mi hijo puede tener un crush con ese otro niño. Me vino el miedo de nuevo de que mi hijo pueda tener una tendencia a enamorarse de personas del mismo género, es que ya hay suficientes gays en la familia, pensé. Luego me vino otro pensamiento, que pasaba con el tipo este PNP que realizaba leyes que afectaban a la comunidad pero que al final resultó que él también era miembro de la comunidad y que, en su amplia negación de su ser, prefería dañar a su clase para que no existiera menor duda de lo hombre heterosexual puede ser. Pienso si al final, en mi miedo y extrañeza de que mi hijo resulte ser lo que dijo querer ser desde bebé, donde se preguntaba por qué no había nacido niña, que él quería ser nena, si yo, al igual que el PNP y por ser PNP, en el fondo también soy gay y seremos una “familia” de gay donde iremos todos al infierno celestial.

Esto fue un sábado, el domingo ya estaba viendo videos rojos recordando y disfrutando lo divertido que es ser heterosexual y cualquier pensamiento impuro se me fue. Por ahora, estoy nervioso por otra cosa. Sé que todo va a estar bien, sé que soy un adulto que debe estar abierto a nuevas aventuras y lo que sigue, lo va a ser.

YO

Este texto ya tiene algo muy valioso…

Se supone que era una semana corta, pero se ha sentido más larga de lo normal. Estaba tan enajenado de los días que el miércoles sentí y pensé que era jueves. Probablemente sentía eso no porque no fuera una buena semana, sino que simplemente ya quería que acabara. Así que, para poder aprovechar este tiempo que estaba pasando muy lento, me puse a reflexionar. Me he dado cuenta de que desde hace tiempo no tengo muchas oportunidades de sorprenderme, de que las cosas me saquen una cara de emoción y la vida corra por mi cuerpo.

Recordé dos novelas colombianas, específicamente Betty la fea y Hasta que la plata nos separe, donde dos de los personajes, que eran originarios de Bogotá, se emocionan y se desbordan hasta el llanto al ver la playa. Era un sueño que tenían, y no habían logrado cumplir a sus treinta y tantos años, el sentir la playa en sus pies. En mi caso, creo que tiene que ver con que yo estoy en el mar desde antes del primer año de vida, cuando mi papá se ponía a (¿si sacar pesacados es pescar, sacar camarones será?) camarear en las playas del pacífico mexicano de Mazatlan. Después, el vivir en una península, donde ver la playa estaba a menos de 15 minutos de distancia, pues esto, no fue una emoción. La cara y la expresión de los personajes me fue como un “qué loco que se pongan así, si es normal”.

Luego recordé a mi prima jibara, que vivía del rancho de Tlatenchi Morelos y fue a estudiar la universidad a la casa de mi amá. Su avión llegó a los cabos, y luego de recogerla en el aeropuerto nos fuimos a comer a un restaurante frente al mar. Luego de comer ella pide permiso para meterse. Es agua del pacífico, oleaje y mar fuerte, pero había una cuerda grande que ayudaba a mantener las bollas en esa área. Ella se sujeta fuertemente y se va metiendo poco a poco en el mar. La cara de emoción y felicidad de como las olas chocaban con ella era evidente. Una persona que en sus 19 años de vida no había visto nunca el mar, su primer encuentro fue épico.

Y yo creo que lo mismo me pasó a mí el 2006 cuando vi unos cuantos copos de nueve caer en Filadelfia o en el 2013 vi unos pedazos de nieve petrificada ya y jugué con ella o cuando verdaderamente nevó sobre mí el 2024. De seguro, esa sorpresa, ese octubre sorpréndeme, se puede volver aprender, pero para ello necesito crear el tiempo y espacio. Lo único malo que en este momento tengo suficiente con poder sobrevivir en mi estado emocionalmente estable e ignorar mis necesidades por un tiempo. Pero, qué bonito debe ser que algo te sorprenda.

YO

Te pase factura

Mi aura estaba un poco alterada y aunque había estado farmeando el aura, o en otras palabras, subir mi energía, subir de nivel, entrenar para ser más poderoso, mi habilidad de disminuir a necesidad que tengo para de pasar más tiempo en el mismo lugar y hora que mi novia, no funcionó. Mi batalla de farmear aura de necesidad ha fallado.

Mi energía ha disminuido. Fui con mi hijo a buscar una orden de sushi. Por lo general, cuando pedimos la orden, ésta ya está lista cuando llegamos. Al bajar por la orden le pregunte Mera, quieres acompañarme o me esperas en el carro. Él decidió esperarme como muchas otras veces. Esta vez, la orden no estaba lista, esperé algunos minutos y comencé a sentirme inquieto, incómodo, mi interior me decía que tenía que ir al carro a revisar a mi hijo, ese sexto sentido que tienen las mujeres y los piscis me daba la indicación. Los chinitos japoneses me dijeron que faltaba poco, sin embargo eso no fue así, pasaron varios minutos y yo sentía esa corazonada de ir a revisarlo pero no lo hice. Al darme la orden, pasé la calle y llegué al carro.

No vi a mi hijo al llegar, salió detrás de mi asiento llorando, llorando fuertemente por el miedo que le dio estar solo en el caro por varios minutos. Papá, te tardaste mucho. Lloraba, lloraba como no lo había visto antes. Me golpeé la cara para ver si estaba soñando, pensaba que era un sueño, que me habías dejado aquí. Jamás te voy a dejar, nunca, fue que no me daban la orden. Me puse a rezar papá para que diosito te trajera ya. Las lágrimas no paraban de rodar por las mejillas. Me Salí del carro para sentarme con él en la parte de atrás. Hace tiempo que no tenía un abrazo que saliera de él. Logró calmarse y llegamos a un acuerdo, la próxima vez, prefiere irse conmigo, aunque sea rápido.

Estos días me he puesto a pensar en mis necesidades, hombre con necesidades que por razones ajenas no logran ser cumplidas. Todos estos días de pensar y pensar en cómo lograr mejorar lo que me está sucediendo no me ha llevado a ningún sitio concreto. Pero, esta vez voy a hacer las cosas bien, esta vez voy a seguir mi instinto, la decisión de mi aura. Tengo esa punzada en el corazón que al pensar en la segunda opción, me llena mi ser de tristeza y me dice de lo mucho que me voy a arrepentir. Así que la decisión está tomada, prefiero ignorar mi necesidad, obviar al cuerpo, fingir que no escucho, prefiero tomar la vertiente donde entierro mi sentir porque, el bien común siempre será más grande que el individual, aunque sea el tiempo el que conoce, es el tiempo el que afianza, es el tiempo el que crea complicidad, es el tiempo el que crea esa verdadera unión que forma la fortaleza que toda pareja necesita.

YO

Una crónica de supervivencia doméstica

Descubrieron el truco que tenía parte de la urbanización, agua en cualquier momento aunque se encontrara en zona dos. Por suerte, la novia ya se había preocupado y había entrado en acción, así como Modo ingeniería de crisis. Tuvo la idea de comprar un dron de muchos galones de agua con una llave para sacar el agua en el fondo. Los quinientos dólares mejor invertidos. Yo, pensando que iba a ser invencible con el agua, ya me había acabado la reserva de agua que tenía para la cocina como si fuera un emperador romano con acceso imimitado a los recuros, pero por suerte, lo demás está en orden. Ducha, agua, aguas alternas, etc.

Hay varios arreglos que debo realizar en mi casa, uno de ellos es la luz de la cocina, que por alguna razón explotó y me quedé sin luz. Ahora, uso las luces externas, yo creo que puedo comprar una lamparita para no hacer tanto movimiento, así como mi novia me había aconsejado que hiciera en el cuarto de mi hijo, pero a mí se me ocurrió ser electricista y cambié todo el abanico. Por esa falta de luz, o mero descuido, metí la mano en el cajón de los cubiertos para guardar los trastes, esos trastes que en un ratito más iba a volver a utilizar. En ese guardado, sentí un dolor en mi dedo chiquito bebé, me había cortado con el cuchillo. Como de costumbre y mero instinto, me metí el dedo en la boca para limpiar la poca sangre que había y que la baba hiciera efecto de anti estamínico y ayudara a que no saliera la sangre, como si la saliva fuera un medicamento aprobado por la FDA.

En estos días, el cansancio es grande e inmediatamente después de tomarme las pastillas y bañarme, me tiro a la cama y me duermo como un bebé. Desperté y eso parecía una escena del crimen. Mi método infalible para combatir las hemorragias había fallado, al parecer mi dedito siguió chorreando sangre por la noche mientras dormía y como yo tenía ya todo apagado, pues no me di cuenta durante el trayecto de la cocina a la cama. La única colcha que tengo, ahora está con manchas rojas por todos lados, parece como si la perra de mi novia se lastimó y se subió a la cama.Una set de CSI: Puerto Rico. Mal momento para que descubrieran el error cometido la gente de la AAA. Ahora debo esperar para meter a lavar la colcha asesina, por suerte, sigo vivo y ya con eso hay mucho que agradecer.

YO

Ya no se siente como convertirse en He-Man.

Fueron muchos meses que estuve fuera del entrenamiento. Me lastimé un antebrazo, por lo que dejé de ir, luego se metió en medio un viaje. Por la cantidad de subidas y bajadas de lugares donde estaban incluidas las subidas y bajadas de las maletas, el dolor de mi antebrazo se puso peor. Al regresar a la normalidad, el dolor no se quitó por lo que compré otro set de clases para no perder las sobrantes y poder tener un mes de gracia, eso se venció el 26 del mes pasado. Me dio tiempo para ir al doctor, que me inyectara una solución mágica y dolorosa en el codo para ayudar a la curación. Dos semanas después, pude iniciar.

Fue ayer que estuve hablando con la catedral y me dijo como le iba a decir al dueño del gimnasio, que, si no prendía el aire, se iba a IR. Así le va a decir con un ir grande porque con ella no se juega y lo que dice, lo cumple. Cosas del destino, en mi tercer día seguido de ejercicios, con los músculos bien molidos de dolor, cuando la entrenadora estaba gritando, Baja, baja y la vecina dice, tú que bajes nene y grito diciendo, No puedo, se fue la luz. Cinco minutos después del inicio de la clase, se fue la luz. Fue inmediato el sofocón. Todos los abanicos se apagaron al mismo tiempo y las llamas del infierno comenzaron a salir.

Cuando entreno por las mañanas, por lo general me voy sin desayunar porque no me gusta meterle algo a mi panza a las 6 de la mañana, así que ahí estaba, haciendo ejercicio, sofocado y sin ventilación. Las gotas de sudor me bajaban a chorro, el mat donde hacía las abdominales y el plank tenía un charco de fluidos salados de mi cuerpo.

El ambiente en el salón estaba comenzando a sentirse cada vez más caliente y sofocado. Mi cuerpo continuaba desasiéndose de los líquidos salinos de mi cuerpo mientras seguía haciendo los ejercicios que la entrenadora explicaba. En un ejercicio, el cuál tenía que subir mis pesas de 8 libras arriba de la cabeza (poco peso para no joderme de nuevo), comencé a sentir mi cuerpo raro, de repente mi cabeza comenzó a dar vuelta y todo borroso hasta que de repente me desvanecí.

El olor a alcohol estaba fuerte, la cabeza tenía una bolsa de hielo. Al ir despertando me vi gente rodeándome. Viendo como poco a poco iba recuperando la consciencia. No era uno sino dos doctores que afortunadamente estaban tomando la misma clase que yo, y fueron ellos quienes tomaron la batuta para hacerme regresar a la realidad, una realidad sin luz, sin abanicos y sin desayuno alguno.

Todo esto vino directo a mi cabeza mientras estaba haciendo los ejercicios y como buen piscis, soñando despierto y vislumbrando el futuro. Esa imagen fue la que mi imaginación creó. Al final, simplemente salí corriendo a mi casa a bañarme, porque no se permite bañarse en el gimnasio por la falta de agua. En fin, creo que también me toca dar algunos ultimatums a mí.

YO

La revelación

Crecí viendo televisión, no todo el día claro está, primero porque en la televisión abierta no había caricaturas solamente unas cuantas horas no como hoy en día. Nosotros no teníamos cable, lo tuvimos ya de viejos. Además, mi mamá no nos iba a dejar ver tanto tiempo televisión. Ella, en verano, que era para descansar, nos mandaba a campamentos de todo el día para no estar de ociosos sin hacer na’. Pero, como decimos los viejos, eran otros tiempos. En aquella época nos pasábamos mucho rato en la calle jugando y corriendo con la gente del barrio.

Varias fueron mis caricaturas favoritas, las pato aventuras, chip y dale al rescate, los halcones galácticos, thundercats y por supuesto He-man. Hace poco salió la película de esa caricatura ochentosa. No tenía mucho que hacer, como pocas veces pasa, y me puse a verla. Cuando era chiquito tenía varios gritos que hacía, inspirado por los protagonistas de las caricaturas como “espada del augurio, quiero ver más allá de lo evidente” “Tonder, tonder, tonder cats, ooooohhh” y por supuesto que “Por el poder de greiscol, yo tengo el poder”. Fue como una revelación. Viendo como en la película mueve la espada frente a un castillo con forma de cráneo gris y diciendo en inglés “for the power of grey skull” me quedé el shock, No mameees, dije, dice grey skull y es por el castillo que tiene esa forma.

Me reí conmigo mismo en ese momento. Fue un gran momento, una estupidez de revelación, pero un gran momento sin duda. Hoy, luego de tres meses sin ir al gimnasio por la lesión, el viaje, la lesión y la inyección, regreso a las labores del ejercicio y sí, hoy y seguramente mañana y el día después de mañana camino y caminaré como el protagonista de la caricatura de happy feet, pero no importa porque…

«¡Yo tengo el poder!»

Lo que veo en todo esto

No sé, a veces me pongo pensativo, y dentro de los pensamientos que vienen siempre viene uno de agradecimiento. Agradezco mucho cómo mi vida está saliendo, con sus buenos y malos momentos, con los deseos no cumplidos y las ideas sin realizar. Con toda esa gente que me rodea y les caigo bien. Por esa familia que tengo de origen y la que se creó con el pasar del tiempo.

Estoy viendo a mi hijo crecer, está tomando forma, un ser que está aprendiendo a ser él, con sus miedos y sus inseguridades y yo detrás diciéndole que puede lograr todo en la vida, que es capaz, que la práctica hace al maestro. Verlo mejorar en karate, en natación y sobre todo en el dominó que me dio la pela de mi vida, 145 a 30 quedó el juego. Hay veces que yo me dejo ganar, para generarle la confianza y también que aprenda a lidiar con sus enojos cuando no puede ganarme y trata de hacer trampa. Pero esta vez, fue el solo. Esta vez era yo quien tuvo que lidiar con la desesperación de perder seis veces seguidas y mi cabeza diciendo lo malo que soy, hasta que gané un jueguito de siete puntos.

Hoy me mandaron un mensaje de voz Dónde están las mujeres solteras. Hoy mi amigo llegó de sus viajes de trabajo. Estuvo fuera por casi dos meses, preparando obras en el viejo continente y en la manzana. Estaba abierto a hacer cualquier cosa hoy o mañana, porque llegaba hoy y la pareja estaba en Miami, por lo que quería aprovechar a soltarse y volverse loco con nosotros. Me pareció la cosa más triste del mundo, que tenga que estar solo para poder darse libertad de hacer cosas sin estar pensando en posibles situaciones que puedan ocurrir. Así que, otra cosa por la cual estoy agradecido es mi relación que es totalmente transparente y abierta, donde podemos hablar de todo y decirnos de todo sin problema alguno. La semana en que estoy sin mi hijo es aprovechada para hacer cosas. Hay semanas que mi agenda de semana se llena muy rápido. Le dijo hoy voy a acá con tal, hoy por para allá con tal tal y ya, sin remordimiento, miedo o nada parecido.

El espacio donde estoy no se ha quedado sin agua, aunque invertí en distintas cosas para poder estar preparado, tuve la gran suerte de que el agua sigue intacta y esto es mejor que pudo pasar, porque después de dos meses y tantos que he estado afuera, esta próxima semana voy a caminar como un pingüino y voy a poder bañarme de una forma normal. Mi vida es muy buena, es genial y ahora que me corté el pelo y fui manoseado completamente por Kevin… fack, Kenny, es Kenny, con eso mi día quedó mejor.

YO

La parte que más importa

Me fui con la decisión de encontrar algo que me ayudara con los dolores que me dan en la espalda. En Ceiba me presentaron un aparato que al darme esa especie de terapia, me ayudó a mantener la espalda y hombros un poco más relajados. Luego de tener un día de juego fallido porque ninguno de los dos amigos de la colonia podían salir o tenían otros planes, se me ocurrió que fuéramos a la plaza de al lado para conseguir algo parecido a lo que tienen en el Este.

Se aprovechó para caminar un poco de la esquina a la otra y en el medio, comer un helado de mango pina molida para echarlo al yogur. Al seguir caminando al otro extremo, donde está lo mismo pero más barato, mi hijo temblando de frío por el helado y la poca ropa que llevaba unido con el invierno improvisado que esperaban generar en ese espacio, entramos a la tienda.

Me pidió que lo abrazara para cubrirlo del frío, pero no lo hice, ir caminando de ese modo no era cómodo, luego recapacité y me di cuenta que perdí la oportunidad de tener contacto con mi hijo, un contacto que estamos pidiendo y por eso va al psicólogo ahora. Llegamos al área donde estaban los aparatos esos, me quedo parado viéndolos y sin decirme nada, él va directo al área de los juguetes, que en realidad estaba a un par de metros adelante.

Confiado en que ya sabía lo que siempre hacía, ir a ver juguetes, pedir que le compre y yo decirle que no, seguí observando los tres distintos modelos. Estuve parado observando por un minuto mientras leía las diferencias. Pico el botón para que abran el lugar y poder ver el costo y lo tomo. Agradezco al empleado y voy al área de los juguetes. Me detengo al ver unos googles para natación de adulto reducido de precio, los tomo y sigo buscando. Doy una vuelta por el área, regreso, voy moviendo la cabeza y observando cuidadosamente a cada lado, y no veo a mi hijo, regreso al área donde yo estaba y no está, voy de nuevo al área de los juguetes, pensando en que no lo había buscado bien. Ya mi cabeza comienza a pensar en el tráfico humano y el robo infantil.

Ahora, sigo por el mismo pasillo donde yo estaba pero voy desde el inicio hacia las cajas registradoras. A mejo camino escucho por el altoparlante “si el bien instruido está en la tienda favor de pasar a la caja registradora” y un par de segundos después lo veo que se acerca a mí. Coloca su cabeza en mi panza y comienza a soltar las lágrimas de estrés y ansiedad que le causó habernos perdido por esos tres minutos.

Lo abrazo y le pregunto Qué pasó, dónde andabas. Y comienzo a contarle lo que yo hice y lo que él hizo. Siento que debí haber dicho otra cosa, haber dicho o hecho algo que le diera seguridad en lugar de darle un mini sermón. Traía en la mano un juguete de pistola o escopeta o algo así que, con el sentimiento de culpa que tenía, lo compré junto con los googles en oferta y el aparato ese, que resultó ser un fiasco.

Por la noche, a eso de las 7 que terminamos de leer e hicimos la rutina de rezar, decir las afirmaciones y agradecimientos y luego mencionar las tres cosas que más nos gustaron del día junto con lo que no nos gustó, le dije lo orgulloso que estaba de él, que no se desesperó y que pensó muy bien en qué hacer. Fue el solo con el guardia de seguridad y le dijo que le hablara a su papá, el bien instruido. Le repetí lo que había hecho y lo que había logrado y cómo lo pensó y resultó bien, que lo que hizo fue lo correcto y que todo salió bien, que ese día aprendimos en decir a dónde vamos y en dónde estamos para que no vuelva a pasar. Sonrió y se puso un tanto orgulloso de él mismo, así como “ya no sigas, me sonrojas”.

Se me iba la vida, sentí por unos segundos, así como me dijeron una vez, se nos va la vida. Pero esta vez, me regresó en unos cuantos minutos después gracias a él y no gracias a mí.

YO

Incluirse en la ecuación

Tus creencias se convierten en tus pensamientos, tus pensamientos se convierten en tus palabras, tus palabras se convierten en acciones, tus acciones se convierten en tus hábitos, tus hábitos se convierten en tus valores y tus valores se convierten en tu destino. Esa es el ciclo exacto en que se va formando lo que uno es. En el trascurso de mi crecimiento, lo que me dijeron en mi casa, lo que me hice creer, lo que vi y sobre todo lo que viví me ha llevado me ha hecho este ser humano que soy. Con el transcurso del tiempo, el leer y ver videos de temas que me ayudan a conocerme mejor. Durante esa travesía llena de introspección he descubierto algo bien interesante sobre mí y es que por alguna razón, y no sé de donde provenga, por lo general me coloco en último lugar.

Tengo recursos limitados y pienso bien en qué los voy a usar. Sé que las cosas materiales no definen lo que soy, pero no es algo que lo tengo en mi mente para usarlo para mí. Hace unos días dije, me voy a ir a comer un ceviche, tengo ganas. Y al ir, lo disfruté y me compré los tostones de pana y la bebida que quería, pero me limité en pedirlo solamente de pescado y no mixto porque era más caro. Pensé que en realidad quería de pescado solamente, pero después me di cuenta que no. Hice lo que quería para mí, pero no realmente, a medias.

Teniendo claro que las cosas materiales no me definen, y lo aprendí conforme iba creciendo y tomando consciencia del mundo en el que vivimos, el cómo nos utiliza los grandes intereses, no suelo comprarme ropa a menos que sea necesario. Y es tan evidente esa falta de compromiso con la vestimenta que puedo usar las mismas cosas por mucho tiempo hasta que la mancha ya no da para más, el roto ya no se puede remendar y el cabello ya no se puede peinar. Un día, me coloqué un bóxer, por lo general estas tareas las hago ya sin pensar ni ver, es automático. En el transcurso del día, en la oficina con el frío que estaba haciendo gracias al falso invierno creado por el acondicionador de aire sentí que mis pelotitas estaban más pegadas al cuerpo de que costumbre.

Cuando llego a la casa, y me siento para desvestirme y meterme a bañar, veo que en el fondo de mis bóxer negros con más de 5 años, le hace falta la capa de tela que cubre mis bolas, mi bóxer tiene un hueco completo, tela corroída por años de uso. Me los quito y los coloco en la basura.

Sé la cantidad de dinero que puedo tener adicional a todos los gastos fijos al mes, y de ese dinero que me queda, prefiero usarlo para hacer feliz a personas que lo necesiten más que yo, a mi hijo, a mi pareja cuando tengo o a quien sea, antes que a mí. ¿De dónde sale eso? ¿Cuál es el origen de ese comportamiento? ¿Qué miedo está metido en mi cabeza? No tengo ninguna respuesta a estas preguntas, pero lo que sí sé es la culpabilidad que siento por hacer cosas por mí. Dando prioridad a todo y a todos, con recursos limitados y siendo este complacedor nato debo aprender a equilibrar la felicidad ajena a la mía propia de mí mundial. No es que no me quiera, es que no sé cómo quererme sin culpa.

YO