Mi aura estaba un poco alterada y aunque había estado farmeando el aura, o en otras palabras, subir mi energía, subir de nivel, entrenar para ser más poderoso, mi habilidad de disminuir a necesidad que tengo para de pasar más tiempo en el mismo lugar y hora que mi novia, no funcionó. Mi batalla de farmear aura de necesidad ha fallado.
Mi energía ha disminuido. Fui con mi hijo a buscar una orden de sushi. Por lo general, cuando pedimos la orden, ésta ya está lista cuando llegamos. Al bajar por la orden le pregunte Mera, quieres acompañarme o me esperas en el carro. Él decidió esperarme como muchas otras veces. Esta vez, la orden no estaba lista, esperé algunos minutos y comencé a sentirme inquieto, incómodo, mi interior me decía que tenía que ir al carro a revisar a mi hijo, ese sexto sentido que tienen las mujeres y los piscis me daba la indicación. Los chinitos japoneses me dijeron que faltaba poco, sin embargo eso no fue así, pasaron varios minutos y yo sentía esa corazonada de ir a revisarlo pero no lo hice. Al darme la orden, pasé la calle y llegué al carro.
No vi a mi hijo al llegar, salió detrás de mi asiento llorando, llorando fuertemente por el miedo que le dio estar solo en el caro por varios minutos. Papá, te tardaste mucho. Lloraba, lloraba como no lo había visto antes. Me golpeé la cara para ver si estaba soñando, pensaba que era un sueño, que me habías dejado aquí. Jamás te voy a dejar, nunca, fue que no me daban la orden. Me puse a rezar papá para que diosito te trajera ya. Las lágrimas no paraban de rodar por las mejillas. Me Salí del carro para sentarme con él en la parte de atrás. Hace tiempo que no tenía un abrazo que saliera de él. Logró calmarse y llegamos a un acuerdo, la próxima vez, prefiere irse conmigo, aunque sea rápido.
Estos días me he puesto a pensar en mis necesidades, hombre con necesidades que por razones ajenas no logran ser cumplidas. Todos estos días de pensar y pensar en cómo lograr mejorar lo que me está sucediendo no me ha llevado a ningún sitio concreto. Pero, esta vez voy a hacer las cosas bien, esta vez voy a seguir mi instinto, la decisión de mi aura. Tengo esa punzada en el corazón que al pensar en la segunda opción, me llena mi ser de tristeza y me dice de lo mucho que me voy a arrepentir. Así que la decisión está tomada, prefiero ignorar mi necesidad, obviar al cuerpo, fingir que no escucho, prefiero tomar la vertiente donde entierro mi sentir porque, el bien común siempre será más grande que el individual, aunque sea el tiempo el que conoce, es el tiempo el que afianza, es el tiempo el que crea complicidad, es el tiempo el que crea esa verdadera unión que forma la fortaleza que toda pareja necesita.
YO