Una crónica de supervivencia doméstica

Descubrieron el truco que tenía parte de la urbanización, agua en cualquier momento aunque se encontrara en zona dos. Por suerte, la novia ya se había preocupado y había entrado en acción, así como Modo ingeniería de crisis. Tuvo la idea de comprar un dron de muchos galones de agua con una llave para sacar el agua en el fondo. Los quinientos dólares mejor invertidos. Yo, pensando que iba a ser invencible con el agua, ya me había acabado la reserva de agua que tenía para la cocina como si fuera un emperador romano con acceso imimitado a los recuros, pero por suerte, lo demás está en orden. Ducha, agua, aguas alternas, etc.

Hay varios arreglos que debo realizar en mi casa, uno de ellos es la luz de la cocina, que por alguna razón explotó y me quedé sin luz. Ahora, uso las luces externas, yo creo que puedo comprar una lamparita para no hacer tanto movimiento, así como mi novia me había aconsejado que hiciera en el cuarto de mi hijo, pero a mí se me ocurrió ser electricista y cambié todo el abanico. Por esa falta de luz, o mero descuido, metí la mano en el cajón de los cubiertos para guardar los trastes, esos trastes que en un ratito más iba a volver a utilizar. En ese guardado, sentí un dolor en mi dedo chiquito bebé, me había cortado con el cuchillo. Como de costumbre y mero instinto, me metí el dedo en la boca para limpiar la poca sangre que había y que la baba hiciera efecto de anti estamínico y ayudara a que no saliera la sangre, como si la saliva fuera un medicamento aprobado por la FDA.

En estos días, el cansancio es grande e inmediatamente después de tomarme las pastillas y bañarme, me tiro a la cama y me duermo como un bebé. Desperté y eso parecía una escena del crimen. Mi método infalible para combatir las hemorragias había fallado, al parecer mi dedito siguió chorreando sangre por la noche mientras dormía y como yo tenía ya todo apagado, pues no me di cuenta durante el trayecto de la cocina a la cama. La única colcha que tengo, ahora está con manchas rojas por todos lados, parece como si la perra de mi novia se lastimó y se subió a la cama.Una set de CSI: Puerto Rico. Mal momento para que descubrieran el error cometido la gente de la AAA. Ahora debo esperar para meter a lavar la colcha asesina, por suerte, sigo vivo y ya con eso hay mucho que agradecer.

YO

Ya no se siente como convertirse en He-Man.

Fueron muchos meses que estuve fuera del entrenamiento. Me lastimé un antebrazo, por lo que dejé de ir, luego se metió en medio un viaje. Por la cantidad de subidas y bajadas de lugares donde estaban incluidas las subidas y bajadas de las maletas, el dolor de mi antebrazo se puso peor. Al regresar a la normalidad, el dolor no se quitó por lo que compré otro set de clases para no perder las sobrantes y poder tener un mes de gracia, eso se venció el 26 del mes pasado. Me dio tiempo para ir al doctor, que me inyectara una solución mágica y dolorosa en el codo para ayudar a la curación. Dos semanas después, pude iniciar.

Fue ayer que estuve hablando con la catedral y me dijo como le iba a decir al dueño del gimnasio, que, si no prendía el aire, se iba a IR. Así le va a decir con un ir grande porque con ella no se juega y lo que dice, lo cumple. Cosas del destino, en mi tercer día seguido de ejercicios, con los músculos bien molidos de dolor, cuando la entrenadora estaba gritando, Baja, baja y la vecina dice, tú que bajes nene y grito diciendo, No puedo, se fue la luz. Cinco minutos después del inicio de la clase, se fue la luz. Fue inmediato el sofocón. Todos los abanicos se apagaron al mismo tiempo y las llamas del infierno comenzaron a salir.

Cuando entreno por las mañanas, por lo general me voy sin desayunar porque no me gusta meterle algo a mi panza a las 6 de la mañana, así que ahí estaba, haciendo ejercicio, sofocado y sin ventilación. Las gotas de sudor me bajaban a chorro, el mat donde hacía las abdominales y el plank tenía un charco de fluidos salados de mi cuerpo.

El ambiente en el salón estaba comenzando a sentirse cada vez más caliente y sofocado. Mi cuerpo continuaba desasiéndose de los líquidos salinos de mi cuerpo mientras seguía haciendo los ejercicios que la entrenadora explicaba. En un ejercicio, el cuál tenía que subir mis pesas de 8 libras arriba de la cabeza (poco peso para no joderme de nuevo), comencé a sentir mi cuerpo raro, de repente mi cabeza comenzó a dar vuelta y todo borroso hasta que de repente me desvanecí.

El olor a alcohol estaba fuerte, la cabeza tenía una bolsa de hielo. Al ir despertando me vi gente rodeándome. Viendo como poco a poco iba recuperando la consciencia. No era uno sino dos doctores que afortunadamente estaban tomando la misma clase que yo, y fueron ellos quienes tomaron la batuta para hacerme regresar a la realidad, una realidad sin luz, sin abanicos y sin desayuno alguno.

Todo esto vino directo a mi cabeza mientras estaba haciendo los ejercicios y como buen piscis, soñando despierto y vislumbrando el futuro. Esa imagen fue la que mi imaginación creó. Al final, simplemente salí corriendo a mi casa a bañarme, porque no se permite bañarse en el gimnasio por la falta de agua. En fin, creo que también me toca dar algunos ultimatums a mí.

YO

La revelación

Crecí viendo televisión, no todo el día claro está, primero porque en la televisión abierta no había caricaturas solamente unas cuantas horas no como hoy en día. Nosotros no teníamos cable, lo tuvimos ya de viejos. Además, mi mamá no nos iba a dejar ver tanto tiempo televisión. Ella, en verano, que era para descansar, nos mandaba a campamentos de todo el día para no estar de ociosos sin hacer na’. Pero, como decimos los viejos, eran otros tiempos. En aquella época nos pasábamos mucho rato en la calle jugando y corriendo con la gente del barrio.

Varias fueron mis caricaturas favoritas, las pato aventuras, chip y dale al rescate, los halcones galácticos, thundercats y por supuesto He-man. Hace poco salió la película de esa caricatura ochentosa. No tenía mucho que hacer, como pocas veces pasa, y me puse a verla. Cuando era chiquito tenía varios gritos que hacía, inspirado por los protagonistas de las caricaturas como “espada del augurio, quiero ver más allá de lo evidente” “Tonder, tonder, tonder cats, ooooohhh” y por supuesto que “Por el poder de greiscol, yo tengo el poder”. Fue como una revelación. Viendo como en la película mueve la espada frente a un castillo con forma de cráneo gris y diciendo en inglés “for the power of grey skull” me quedé el shock, No mameees, dije, dice grey skull y es por el castillo que tiene esa forma.

Me reí conmigo mismo en ese momento. Fue un gran momento, una estupidez de revelación, pero un gran momento sin duda. Hoy, luego de tres meses sin ir al gimnasio por la lesión, el viaje, la lesión y la inyección, regreso a las labores del ejercicio y sí, hoy y seguramente mañana y el día después de mañana camino y caminaré como el protagonista de la caricatura de happy feet, pero no importa porque…

«¡Yo tengo el poder!»

Lo que veo en todo esto

No sé, a veces me pongo pensativo, y dentro de los pensamientos que vienen siempre viene uno de agradecimiento. Agradezco mucho cómo mi vida está saliendo, con sus buenos y malos momentos, con los deseos no cumplidos y las ideas sin realizar. Con toda esa gente que me rodea y les caigo bien. Por esa familia que tengo de origen y la que se creó con el pasar del tiempo.

Estoy viendo a mi hijo crecer, está tomando forma, un ser que está aprendiendo a ser él, con sus miedos y sus inseguridades y yo detrás diciéndole que puede lograr todo en la vida, que es capaz, que la práctica hace al maestro. Verlo mejorar en karate, en natación y sobre todo en el dominó que me dio la pela de mi vida, 145 a 30 quedó el juego. Hay veces que yo me dejo ganar, para generarle la confianza y también que aprenda a lidiar con sus enojos cuando no puede ganarme y trata de hacer trampa. Pero esta vez, fue el solo. Esta vez era yo quien tuvo que lidiar con la desesperación de perder seis veces seguidas y mi cabeza diciendo lo malo que soy, hasta que gané un jueguito de siete puntos.

Hoy me mandaron un mensaje de voz Dónde están las mujeres solteras. Hoy mi amigo llegó de sus viajes de trabajo. Estuvo fuera por casi dos meses, preparando obras en el viejo continente y en la manzana. Estaba abierto a hacer cualquier cosa hoy o mañana, porque llegaba hoy y la pareja estaba en Miami, por lo que quería aprovechar a soltarse y volverse loco con nosotros. Me pareció la cosa más triste del mundo, que tenga que estar solo para poder darse libertad de hacer cosas sin estar pensando en posibles situaciones que puedan ocurrir. Así que, otra cosa por la cual estoy agradecido es mi relación que es totalmente transparente y abierta, donde podemos hablar de todo y decirnos de todo sin problema alguno. La semana en que estoy sin mi hijo es aprovechada para hacer cosas. Hay semanas que mi agenda de semana se llena muy rápido. Le dijo hoy voy a acá con tal, hoy por para allá con tal tal y ya, sin remordimiento, miedo o nada parecido.

El espacio donde estoy no se ha quedado sin agua, aunque invertí en distintas cosas para poder estar preparado, tuve la gran suerte de que el agua sigue intacta y esto es mejor que pudo pasar, porque después de dos meses y tantos que he estado afuera, esta próxima semana voy a caminar como un pingüino y voy a poder bañarme de una forma normal. Mi vida es muy buena, es genial y ahora que me corté el pelo y fui manoseado completamente por Kevin… fack, Kenny, es Kenny, con eso mi día quedó mejor.

YO

La parte que más importa

Me fui con la decisión de encontrar algo que me ayudara con los dolores que me dan en la espalda. En Ceiba me presentaron un aparato que al darme esa especie de terapia, me ayudó a mantener la espalda y hombros un poco más relajados. Luego de tener un día de juego fallido porque ninguno de los dos amigos de la colonia podían salir o tenían otros planes, se me ocurrió que fuéramos a la plaza de al lado para conseguir algo parecido a lo que tienen en el Este.

Se aprovechó para caminar un poco de la esquina a la otra y en el medio, comer un helado de mango pina molida para echarlo al yogur. Al seguir caminando al otro extremo, donde está lo mismo pero más barato, mi hijo temblando de frío por el helado y la poca ropa que llevaba unido con el invierno improvisado que esperaban generar en ese espacio, entramos a la tienda.

Me pidió que lo abrazara para cubrirlo del frío, pero no lo hice, ir caminando de ese modo no era cómodo, luego recapacité y me di cuenta que perdí la oportunidad de tener contacto con mi hijo, un contacto que estamos pidiendo y por eso va al psicólogo ahora. Llegamos al área donde estaban los aparatos esos, me quedo parado viéndolos y sin decirme nada, él va directo al área de los juguetes, que en realidad estaba a un par de metros adelante.

Confiado en que ya sabía lo que siempre hacía, ir a ver juguetes, pedir que le compre y yo decirle que no, seguí observando los tres distintos modelos. Estuve parado observando por un minuto mientras leía las diferencias. Pico el botón para que abran el lugar y poder ver el costo y lo tomo. Agradezco al empleado y voy al área de los juguetes. Me detengo al ver unos googles para natación de adulto reducido de precio, los tomo y sigo buscando. Doy una vuelta por el área, regreso, voy moviendo la cabeza y observando cuidadosamente a cada lado, y no veo a mi hijo, regreso al área donde yo estaba y no está, voy de nuevo al área de los juguetes, pensando en que no lo había buscado bien. Ya mi cabeza comienza a pensar en el tráfico humano y el robo infantil.

Ahora, sigo por el mismo pasillo donde yo estaba pero voy desde el inicio hacia las cajas registradoras. A mejo camino escucho por el altoparlante “si el bien instruido está en la tienda favor de pasar a la caja registradora” y un par de segundos después lo veo que se acerca a mí. Coloca su cabeza en mi panza y comienza a soltar las lágrimas de estrés y ansiedad que le causó habernos perdido por esos tres minutos.

Lo abrazo y le pregunto Qué pasó, dónde andabas. Y comienzo a contarle lo que yo hice y lo que él hizo. Siento que debí haber dicho otra cosa, haber dicho o hecho algo que le diera seguridad en lugar de darle un mini sermón. Traía en la mano un juguete de pistola o escopeta o algo así que, con el sentimiento de culpa que tenía, lo compré junto con los googles en oferta y el aparato ese, que resultó ser un fiasco.

Por la noche, a eso de las 7 que terminamos de leer e hicimos la rutina de rezar, decir las afirmaciones y agradecimientos y luego mencionar las tres cosas que más nos gustaron del día junto con lo que no nos gustó, le dije lo orgulloso que estaba de él, que no se desesperó y que pensó muy bien en qué hacer. Fue el solo con el guardia de seguridad y le dijo que le hablara a su papá, el bien instruido. Le repetí lo que había hecho y lo que había logrado y cómo lo pensó y resultó bien, que lo que hizo fue lo correcto y que todo salió bien, que ese día aprendimos en decir a dónde vamos y en dónde estamos para que no vuelva a pasar. Sonrió y se puso un tanto orgulloso de él mismo, así como “ya no sigas, me sonrojas”.

Se me iba la vida, sentí por unos segundos, así como me dijeron una vez, se nos va la vida. Pero esta vez, me regresó en unos cuantos minutos después gracias a él y no gracias a mí.

YO

Incluirse en la ecuación

Tus creencias se convierten en tus pensamientos, tus pensamientos se convierten en tus palabras, tus palabras se convierten en acciones, tus acciones se convierten en tus hábitos, tus hábitos se convierten en tus valores y tus valores se convierten en tu destino. Esa es el ciclo exacto en que se va formando lo que uno es. En el trascurso de mi crecimiento, lo que me dijeron en mi casa, lo que me hice creer, lo que vi y sobre todo lo que viví me ha llevado me ha hecho este ser humano que soy. Con el transcurso del tiempo, el leer y ver videos de temas que me ayudan a conocerme mejor. Durante esa travesía llena de introspección he descubierto algo bien interesante sobre mí y es que por alguna razón, y no sé de donde provenga, por lo general me coloco en último lugar.

Tengo recursos limitados y pienso bien en qué los voy a usar. Sé que las cosas materiales no definen lo que soy, pero no es algo que lo tengo en mi mente para usarlo para mí. Hace unos días dije, me voy a ir a comer un ceviche, tengo ganas. Y al ir, lo disfruté y me compré los tostones de pana y la bebida que quería, pero me limité en pedirlo solamente de pescado y no mixto porque era más caro. Pensé que en realidad quería de pescado solamente, pero después me di cuenta que no. Hice lo que quería para mí, pero no realmente, a medias.

Teniendo claro que las cosas materiales no me definen, y lo aprendí conforme iba creciendo y tomando consciencia del mundo en el que vivimos, el cómo nos utiliza los grandes intereses, no suelo comprarme ropa a menos que sea necesario. Y es tan evidente esa falta de compromiso con la vestimenta que puedo usar las mismas cosas por mucho tiempo hasta que la mancha ya no da para más, el roto ya no se puede remendar y el cabello ya no se puede peinar. Un día, me coloqué un bóxer, por lo general estas tareas las hago ya sin pensar ni ver, es automático. En el transcurso del día, en la oficina con el frío que estaba haciendo gracias al falso invierno creado por el acondicionador de aire sentí que mis pelotitas estaban más pegadas al cuerpo de que costumbre.

Cuando llego a la casa, y me siento para desvestirme y meterme a bañar, veo que en el fondo de mis bóxer negros con más de 5 años, le hace falta la capa de tela que cubre mis bolas, mi bóxer tiene un hueco completo, tela corroída por años de uso. Me los quito y los coloco en la basura.

Sé la cantidad de dinero que puedo tener adicional a todos los gastos fijos al mes, y de ese dinero que me queda, prefiero usarlo para hacer feliz a personas que lo necesiten más que yo, a mi hijo, a mi pareja cuando tengo o a quien sea, antes que a mí. ¿De dónde sale eso? ¿Cuál es el origen de ese comportamiento? ¿Qué miedo está metido en mi cabeza? No tengo ninguna respuesta a estas preguntas, pero lo que sí sé es la culpabilidad que siento por hacer cosas por mí. Dando prioridad a todo y a todos, con recursos limitados y siendo este complacedor nato debo aprender a equilibrar la felicidad ajena a la mía propia de mí mundial. No es que no me quiera, es que no sé cómo quererme sin culpa.

YO

La de 31

He tenido varios hallazgos bien grandes estos últimos meses en mi vida. Primero, que aún me falta mucho por sanar. Tengo internalizado varios asuntos pendientes por resolver, esos silencios incómodos, detectar rápidamente lo que me pasa, saber que el pasado ya no es el mismo que mi presente. También he logrado detectar cómo mi cuerpo está acostumbrado a estar en modo alerta, ansioso y tenso. Cuando me descubro así, tenso, doy un respiro, bajo los hombros y hago mi tarea con calma. Así mismo lo hago cuando estoy con las personas que quiero. Me dedico a estar presente, estar ahí para poder ir mejorando esta situación que estoy seguro lograré domarlos en algún momento.

 La edad, es fundamental para ir solucionando las cosas que pasan. Me dijeron muchas veces y me aclararon que me estaba metiendo con una señora que pasaba de los cuarenta y me preguntaban si estaba seguro en lo que me estaba metiendo. Tanto así que mencionaban chamaquitas de 20s, pero hice una decisión. 30 o 31, alguna vez tomé la opción par, donde si hacemos la suma o resta, hay una diferencia de 16 ¿estoy seguro que quiero estar en esa rueda de la fortuna? Pensé en mi interior y todo pensando para poder mejorar mis problemas encontrados, voy a tener menos o voy a tener más o voy a tener los mismos si sigo esa opción. No había hecho ningún cambio.

31 dije, eso me genera un número de 15 en la diferencia, donde cinco más uno son seis, y tres por dos son seis y seis forma parte del cuarenta y seis. Decidí hacerlo así. Y fue mucho mejor, fue una experiencia distinta, me puse a ver, me puse a disfrutar del paisaje, los valles que al final topan con el inicio de una montaña. Los pastizales generar un paisaje distinto a lo que te va a ofrecer la otra, la 30, un lugar que lo único que hacía era ver hacia en frente y en ocasiones, pasarme de largo.

Disfruté más esa experiencia, bordeando la montaña, yendo en línea recta dentro de las complicaciones de la vida, pero todo estuvo mucho mejor. Iba cantando todas las canciones que salían del teléfono, observando lo que me ofrece la vida a mi alrededor, recordando el gran fin de semana que había tenido y sobre todo, dándome cuenta que mi vida es genial, tengo una gran vida, soy afortunado por tener todo lo que tengo, salud, pareja, amigos, trabajo en lo que me gusta y una libertad que estoy aprendiendo a amar y disfrutar. A lo mejor, algunas veces preferiré la de 30, pero la de treinta y uno, esa tiene mucha más personalidad.

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Mexicano y algo más: una historia en común

Me siento bien el ser mexicano, de hecho me siento con mucha suerte de serlo. Cuando la gente comenzó a decirme que si era de aquí o de allá o de acullá porque ya no sonaba de donde debía de sonar, me dio una especie de rareza, porque en realidad yo sentía que estaba hablando igual. Aunque en un periodo que vi mucha novela colombiana, noté que estaba hablando raro y lo “solucioné” cortando todo vínculo colombiano que tuve.

Ya me lo han dicho varias veces en viajes que he hecho al país que me dio vida y lo acepto, tengo 21 años fuera de los cuales he regresado menos de 10 veces, sumado que me he reusado a buscar mexicanos en el extranjero, así que algo tenía que cambiar en mí. Y agradezco haber decidido venir a esta isla, porque aquí, quitando a los dominicanos, todos los extranjeros son bien recibidos. No es lo mismo ser mexicano indígena en Puerto Rico que ser mexicano en Estados Unidos, España o el Israel latinoamericano, Argentina. Siendo mexicano me ha ido muy bien aquí, incluso puedo aceptar que me ha ido mucho mejor de lo que me hubiera ido en México como tal, a lo mejor no económicamente, pero sí en otros sentidos.

Así que no hay ningún tipo de arrepentimiento o culpabilidad de estar acá y no sonar mexicano, porque ahora, aunque no sea de aquí o ni de allá, soy de todos lados. Por ejemplo, el 3 de julio fui de Cabo Verde, el 7 fui de Egipto, el 11 de Suiza y el 15 me identifiqué no como perro o gato, sino como inglés. Así que ahora, son de todos lados, de donde quiera ser, de donde me quiera identificar, hasta ya puedo ser español este próximo 19, español o, como francés, como según contó mi abuela, que su abuela era blanca de ojos verdes, proveniente de Francia, pero no de la Francia africana, que a ella no le encantaban los indígenas o negros, solo el abuelo de mi abuela, porque pues, le tocaba.

Tenga la historia que tenga España, el domingo me sentiré español, porque ser del mundo no está tan mal, así lo hace notar mi acento neutral de Univisión y mi cara indígena de las américas donde me han dicho colombiano, peruano, chileno, mexicano y de personas que no saben nada de geografía o acentos, de allá, del sur del atlántico. Voy intentar viajar a lugares lindos y sobre todo ser un ser humano del mundo, porque ser latinoamericano está de moda, latinoamericano de todo el mundo, menos de Argentina.

YO

Lo que realmente lograste

Es totalmente una prueba de que una persona puede pasar o sobre pasar sus traumas y madurar, por lo que, ese dicho de que las personas no cambian, podemos ponerle “a veces” porque soy prueba fehaciente de que ese cambio en un ser humano puede pasar.

Por muchos años, 15 para ser exactos, tuve un problema con el país de España, debido a una traición amorosa que pasó en ese país. Evité volver, evité ver cosas relacionadas con ese país mediterráneo, aunque solamente por la anécdota, tuve una situación de unos días con una española, pero eso no logró cambiar mi pensamiento sobre la gente o el país.

Hoy ya tengo 31 y ese sentimiento logró cambiar. Ya no tengo esa presión en el pecho, solo cuando camino rápido. Ahora tengo un compañero de ese país, un chamaco simpático y un tanto divertido. Aguanta mi humor raro y obscuro y eso me hace tenerle un aprecio un tanto distante. Sin embargo, en esta nueva etapa futbolera, donde fui a conocer el ambiente a México con mi novia, hizo un cambio en mí.

El hecho de que todo Latinoamérica esté unido en una misma causa, me hizo reflexionar. Prefiero que gane España que Argentina, lo prefiero con todo mi corazón.  Así, de ese modo, me di cuenta que ya hice las paces con  España, y que incluso puedo volver en algún momento de la vida a conocer algo más que ese lugar que me causó el segundo dolor más grande de mi vida.

Me gusta reconocer los cambios que voy teniendo y el crecimiento que voy logrando. Esta es una de las satisfacciones que más me da, después de coger con mi novia, de esas veces que le tengo unas ganas cabronas y me embarro la cara de sus flujos. Por ahora, me gusta crecer, me gusta superar, me gusta estar en sincronía con el mundo entero, porque cualquiera antes que Argentina.

YO

Ni de aquí ni de allá

Existió una gran revelación en esta última salida de la isla, esta vez a ver cómo estaba el ambiente futbolero en mi país de origen. Como siempre, fue un gran viaje, lleno de experiencias culinarias y buena vibra. Pero me volvieron a decir de todo menos lo que quiero ser. Vuelvo a recordar las palabras del gran Facundo Cabral, que no soy de aquí ni soy de allá. Chileno fue la última adquisición nacional, que, aunque esta vez fue por efecto rebote, ya que era ella quien estaba hablando y la pregunta de la vecina chismosa fue con un “ustedes”.  Así que, de ese modo, ahora sigo siendo de otro lugar que no es el mío.

Pero todo eso me tiene sin cuidado, porque al ponerme la camisa que ella me regaló, al estar en ese lugar con las personas que amo y adoro, al saborear todos esos manjares que hacen cerrar los ojos, vuelvo a ser de ahí, aunque mi voz diga lo contrario.

Al estar acá, tampoco soy de acá, ni me interesa serlo. Me gusta la playa, me gusta la música autóctona, me gusta ella y estoy aquí porque tengo a mi hijo, pero no soy de aquí y la gente lo sabe al verme o al hablar. Entiendo que existe gente con distinto nivel de conocimiento. Me lesioné el brazo, codo, músculo o algo dentro del izquierdo que no ha mejorado desde hace más de un mes. Terminé yendo al doctor porque el dolor continúa y me inhabilita en ir al gym y usar mis clases ya pagadas que me están guardando. Esta segunda visita, la doctora tiene una ayudanta ahora, que al yo decir una palabra se atrevió a preguntar si soy argentino, de dónde esta persona saca que soy argentino ¿que no me ve? Creo que eso fue peor que cuando me dijeron peruano.

No sé que pueden tener esos latinoamericanos que se mueren y les agrada lo argentino, no lo comprendo. Pero, ahora que hay mundial, logra incomodarme grandemente. Si ganan me molesto, si van perdiendo, me pongo sumamente feliz, tan feliz que todas mis enfermedades desaparecen por unos minutos. Al darme cuenta de estas afecciones luego de ver el robo más grande de la historia a Egipto, entendí los efectos que tienen en mi y lo superé, eso no quiere decir que voy a apoyar a un equipo que no quiere ser latinoamericano, eso quiere decir que me seguiré alegrando de decir “cualquiera menos Argentina” y cuando la FIFA siga ayudándolos para que salgan campeones como el mundial pasado, seguiré sintiendo ñáñaras en mi sistema linfático pero que al momento de apagar el televisor, todo vuelve a la normalidad.

Ya no me importa no ser de aquí ni ser de allá. Mi corazón sabe lo que tiene que saber y siente lo que tiene que sentir. Ni de aquí ni de allá, ahora soy del mundo, y puedo ser del mundo completo, como dice mi hijo, soy de Japón, ahora de Portugal, ahora soy puertorriqueño, pero mañana que juega España soy Lamine Yamal y hoy no me quito el traje del equipo de México. Así como él, acepto ser un ciudadano del mundo, de cualquier lado menos de Argentina.

YO