Este texto ya tiene alma..

“Tú estás fuera del equipo, ni cuando se vaya todo el mundo de el recreo vas a estar en el equipo. Firma: Yo, e otro y ella” Esta fue la carta que niños le enviaron a mi hijo en la escuela. Lo sacaron del grupo.

Papá, voy a llevar la carta, porque la van a cambiar, ahora va a decir que estoy en el equipo. Eso fue lo que me dijo. Cuando me contó que los niños no querían jugar con él porque no sigue instrucciones y que se iba a las bancas a llorar un poco y que me extrañaba mucho cuando era mi semana o a su mamá cuando era la suya, me dio un cosito en el pecho.

Lo primero que le dejé saber fue que no es culpa de él, que a veces los niños más grandes quieren su espacio y como adulto le hice recomendaciones de que se pusiera a jugar el sólo y que iba a ver cómo los otros niños iban a ir a jugar con él porque él no necesita de nadie. También le dije que él podía crear su propio equipo y que no le importe los otros niños si no quieren jugar con él.

Papá, por suerte me aceptaron en el equipo de nuevo. Estoy aceptado cuando se vaya la niña, entonces entro yo. No sé cuántas veces le repetí que eso no debe ser así, que es un niño genial y que no merece eso. Pero de nada ha servido. Él, como todo ser humano quiere ser aprobado por sus compañeros, quiere pertenecer a un grupo, quiere formar parte de un grupo social. Aunque los niños no lo quieran invitar a sus respectivos cumpleaños, aunque no quieren por días jugar con él, el quiere estar ahí y pertenecer.

Uno de adulto encuentra formas de resolver lo que le esta pasando si le pasara a uno, pero él, que es un niño, solamente quiere ser aceptado por esos niños, por “sus amigos”. No logra entender lo que yo le estoy diciendo, lo que le estoy explicando. No puedo imaginar lo doloroso que puede ser que le llegue una carta así a un niño tan pequeño, y yo, como padre, querer protegerlo de tanto dolor. Pero la verdad es que, eso forma carácter, trauma seguramente, pero carácter también. De algún modo le va a ayudar a desarrollar resiliencia, a poder manejar su frustración, a resolver problemas y resolver conflictos. A saber, cómo se debe seguir ciertas reglas para pertenecer a un grupo.

Fue un tanto sorprendente saber lo que mi hijo estaba viviendo, pero fue aún más ver qué él siente que las migajas que le dan de amistad son mejor que no tener amistad alguna. Nadie aprende por cabeza ajena, y menos puedo esperar que un niño de siete sepa darse a respetar como ser humano, pero bueno, lo único que puedo hacer es estar ahí para él para cuando tenga mucha más edad y me pida consejo, porque quien no oye consejo, no llega a guapo.

YO

La forma más primitiva y pura…

Mi hijo es el más pequeño del salón, y ha tenido algunas situaciones. Solamente son 5, tres niños y dos niñas. Los dos niños, se conoces desde hace mucho y él entro nuevo, solo, sin notro que entrara con él. Los otros comenzaron no aceptando jugar con él, dejándolo solo y hasta le escribieron una carta donde le decían que nunca jamás estaría en el equipo con ellos. Me lo dijo que le pasó dos veces donde se fue debajo de las bancas y que lloró un poco, que extrañó a su mamá y a mí, cada uno en su semana. Se activó algún tipo de protocolo en la escuela, porque, al ser tan pocos, no puede sacar a uno del grupo.

Están haciendo un fuerte, un campamento, recuerdo cuando yo hice uno también. Hoy querían ir después de la escuela, por lo que él se encargó en hablar con la mamá del compañero para que lo dejaran ir. Así que fuimos al parque que está al lado de la escuela por treinta minutos para que ellos continuaran un poco con su proyecto. Al poco tiempo llegó el tercero. Los dejé solos, no estuve detrás de ellos, pero sí estuve viendo de lejos lo que hacían y siguiéndolos con la mirada. ¿Pero sí me vas a invitar a tu fiesta verdad? Preguntó mi hijo con mucho interés.

De repente viene corriendo desde el lado contrario de donde yo estaba, pasa la cancha de básquet y al lado de la de futbol la cual tiene una malla alta que divide las canchas. Veo que está corriendo y noto que un perro, más bien una PERRA, le está ladrando con rabia, lo va siguiendo pegada a la malla mientras él viene a la zona donde yo estoy. Veo que hija de su chingada madre, corre hacia donde está el hueco de la malla para ir directo hacia él. Cuando veo que va en su búsqueda, me levanto y salgo instintivamente a colocarme entre la bitch y él. El otro niño le dice corre, por lo que él se da la vuelta y sale corriendo de regreso, el animal quiere ir tras de él pero yo me muevo moviendo los brazos, anchando el cuerpo y con el corazón a mil, esta puta me va a morder.

Abro los brazos, me coloco derecho e incluso saco un poco de senos y camino poco a poco hacia donde está la animala. Ella retrocede un poco pero sigue ladrando, tirando un mordisco. Al fondo se escucha Mera fulana, ven, Mera, ven para acá, pero el tipex no se mueve. Veo que ya él está dejos, por lo que comienzo a retroceder, sintiendo el corazón y la adrenalina a mil. Al irme alejando, veo que sigue queriendo ir por ellos, así que regreso y me voy acercando más. Se aleja y finalmente le hace caso a su amo para ir con él y que la amarre a la desgraciada.

Al regresar a sentarme en mi puesto de observación, reflexiono. Le dije al terapeuta que cada domingo me había dado cuenta que mi cuerpo se llenaba de tensión y que sentía que no existía amor, sino una especie de responsabilidad y una carga. Más eso que amarlo. Comenté cómo quiero disfrutarlo más y, aunque todo lo demás se tiene que hacer, procurar estás minutos grandes presente con él. Luego de esto, me doy cuenta que realmente lo amo con todo el alma y lo único que hago es quererlo proteger de más y de todo. Dando un espacio suficiente para él para que se conozca, para que se desarrolle, para que viva, para que aprenda de los errores. Tuve este momento de protección sin pensarlo, sin dudarlo y sin ver consecuencias, solamente pensé a mí y no a él. Hice todo eso sin tener testosterona suficiente, ahora imagina si ya estuviera tomando mi clase de pilates con todas esas mujeres ovulando al mismo tiempo, esa mother fucker bitch no estaría viva para contarlo.

YO

Usando una llave inglesa… testosterona emocional.

Necesito mejorar mis niveles de testosterona. Hice ese comentario en voz alta mientras caminaba de la cocina hacia el escritorio. Mi amiga me pregunto que para qué, le contesté que la testosterona ayuda a ser más hombre y que necesitaba ser más hombre para hacer cosas que hacen los hombres. No quiero un carro deportivo ni mucho menos un pickup de esas gigantes RAM algo como mi amigo diseñador u otros hombres se compran porque tienen mucha testosterona, le dije. Para lo que yo necesito es para poder hacer tareas de Handy, quiero arreglar la bañera, su condición no es la mejor. Lo que sucede es que cada vez que pienso en eso me da una flojera gigante y al ser un trabajo de hombre testorerínico, mejor hago otra cosa.

Lleva a una mujer que esté en tu casa, dijo una voz, fue la discípula de mi amiga ¿Cómo así? pregunté intrigado. Es que cuando hay una mujer los hombres sacan pecho y como quieren verse como este tipo de gente de mira lo que hago, para impresionar a la fémina, pues se ponen a reparar y a hacer cosas, ya sabes le da esta cosa de ser el macho de la casa, el que protege, el que la cuida. Wow, me voló la cabeza. Es verdad, dije, este fin de semana le di lija a mi novia, he hice más cosas de las que me dedico a hacer en mi casa y estuve bien hacendoso. Puedes tener una allá y otra acá, se escuchó una tercer voz. No puedo con una, voy a tener dos, fue mi respuesta.

La testosterona necesita subir, eso es cierto. Ya estoy consiguiendo de nuevo granada para comerme una y me dé más vitalidad. Por ahora, me como mi avena remojada de noche. Comes solo eso, me preguntó el administrador. Cuando tengo a mi hijo, solamente como un poco al medio día, porque me gusta llegar y sentarme a la mesa con él a comer juntos. Hubo muchas palabras alagando y celebrando mi tipo de paternidad, asegurando que Puerto Rico sería otro con “padres como tú”. No hay nada más irreal que eso, Puerto Rico es lo que es y es lo que tiene que ser.

Luego al otro día, voy a dejar a mi hijo apurado, porque se nos hizo un poco tarde en salir de la casa, aunque la escuela está a cuatro minutos, íbamos ya luego de las ocho. Bajamos del carro, caminamos hasta la puerta y subimos las escaleras para que entre. En el quinto escalón, en el escalón del beso, le doy un abrazo por la espalda y bajo a besarle la cabeza, le doy una nalgada y le digo que lo amo  que se divierta y aprenda mucho. Sube los tres escalones faltantes hasta llegar a la zona plana del lobby, voltea a verme y vuelve y baja para darme un último “abrazo” colocando su cabeza en mi panza/pecho y lo que hago es darle un fuerte abrazo nuevamente bien apretado y decirle que lo re amo.

Los ojos se me aguaron un poco, esto no pasaba desde que era un niño que dejó de ser un bebé. Al estar en el mismo espacio era “Papa” y salía corriendo a abrazarme, pero la separación forzada lo cambió. Ahora es un niño diferente, con la misma magia y luz, pero menos expresivo, más penoso, pero a veces, a veces tiene esos chispazos de amor demostrativo por su padre, que a mí me emocionan mucho más que a él.

YO

Un alivio parcial…

El olor me siguió toda la mañana, es verdad que hubo unos segundos el domingo en la mañana donde pudo haber sido la razón, pero creía, porque este fin de semana largo no había pasado tanto, quitando que un día en la mañana hubo bloqueo cock y ese mismo día por la tarde existió otro bloqueo cock. Otro más, me terminé durmiendo a las 8 de la noche y además me había bañado muy bien.  Por lo que no entendía la razón, la cantidad no fue suficiente y me había bañado ya luego del domingo matiné.

Me preparé para ir al gimnasio y comencé a sentir el olor, por lo que fui a lavarme las manos con jabón antes de salir. Cuando llegué todavía estaba sintiendo ese olor, al igual que la pariente de la novia, comencé a olerme obsesivamente las manos, la camisa, el short, los calcetines, los zapatos, incluso pensé que algo había caído de la comida de ayer en algo que no encontraba, olí los guantes, las vendas, pero ese olor no estaba por ningún lado, incluso me tallé la barba para ver si era de ahí de donde provenía ll olor a pescado, que eso era probable.

Esta gente que va a pensar era mi pensar. Cómo iba yo a estar con un olor a pescado y las personas que estaban cerca de mí, iban a estar buscando, moviendo su nariz, olfateando todo a su alrededor como mero canino en busca de orines en la calle. Llegó el momento de comenzar, me alivió un poco el saber que no me había puesto desodorante, por lo que el olor iba a cambiar y ya no sería pescado específicamente, sino una fusión más desagradable de sudor con indú.

Estaba pasando ya por el tercer ejercicio, el ejercicio tirado en el piso, levantando las caderas, apretando las nalgas y core, con las pesas de 20 en cada brazo realizando pecho cuando me vino a la mente la posible razón. Debió ser una mezcla del ejercicio, la creatina y la vitamina b que hizo un efecto en mi cerebro. Apareció de repente la posible causa. Mi día dio reversa, siguiendo paso a paso lo que había sucedido en el día. Fue el omega 3, eso fue. Al tomarme las pastillas matutinas, noté que el omega estaba churido y dañado, había roto la pastilla al cerrar el recipiente donde las guardaba, con la puertita, la había roto, arrancando un pedazo y permitiendo que el contenido del semen de salmón saliera. Y así mismo me lo tomé, pasando por la boca, la garganta hasta llevar al interior más profundo de mi ser la cápsula de la omega.

De ahí venía el olor, no de la ropa, sino de la profundidad de mi garganta. El lavado de boca con pasta y enjuague bucal no había sido suficiente, sino mi cuerpo estaba despendiendo el olor por los poros, uniéndose con los gases metanos y pegado con las palabras que salían de mi boca dando los buenos días. Logré encontrar la procedencia del olor, ya no era necesario seguir buscando, no había nada que pudiera hacer más que darle tiempo al tiempo. No iba a comer chicle en la mañana, me iba a dañar mi intermitencia semanal que aparece en la semana de mi hijo.

Por ahora, puedo estar tranquilo porque no fue ese olor a pescado del fin de semana largo ni la falta de lavado perfecto, tampoco fue que un trozo de camarón o jugo del ceviche cayó en alguna parte de mi ropa, sino que fue otra cosa ajena a mi voluntad, pero bueno, Al final, acepté mi destino. Ese día no fui un hombre: fui un aroma. Un concepto. Una presencia marina ambulante. Si alguien en el gimnasio sintió olor a pescado, que sepa que no era su imaginación ni un espíritu chocarrero del océano. Era YO, portador involuntario del aliento de Neptuno.

🌄 Y ahora, tú

Creo que tengo un gran potencial, pero al mismo tiempo también estoy muy cómodo en la posición que he llegado. Puedo hacer muchas cosas, además de todo lo que hago, sé perfectamente que soy capaz de lograr lo que me propongo, pero por ahora, por mi edad y por la flojera que me da, me propongo cosas chiquitas. De eso me di cuenta al hacer la introspección de qué voy a trabajar en esta nueva temporada de psicoanálisis. Además de los otros traumas de abuso sexual infantil, de problemas existenciales con la nula relación que existió con un papá que era un gran proveedor pero no un padre presente. Con la situación de no querer ningún tipo de relación con la mamá de mi hijo, que ni modo, eso le tocó a él o incluso con mi falta de desarrollo muscular, que ha sido así desde que nací, de ahí mi apodo infantil, “flaco”.

Así que lo que más me interesa trabajar en esta tercera temporada es romper la barrera del sedentarismo, de la animadversión a saber que puedo más pero al mismo tiempo no quiero. Encontrar la pregunta que está bien enraizada es una de mis metas, me encantaría lograr ese propósito. Ya me estoy haciendo cargo de otras cosas. Ahora en esta segunda temporada, donde la emoción inicial de toda relación disminuye y se comienza a ver sin tapujos o viseras a la otra persona, es en ese momento que una persona puede lograr ver las banderas rojas que las hormonas y  ese mar de sustancias químicas no nos dejaba ver. Mi relación con la sagi ya llegó a ese instante. Aunque en algún momento se tuvo una relación muy mental, atenta a todo lo que pudiera estar mal, en un momento se colocaron las viseras en los ojos, para solamente ver hacia el frente.

Ahora, las circunstancias han cambiado, el tiempo que existía para estar juntos disminuyó desde hace varios meses, y detecté mi necesidad de más tiempo contacto así que me tomé la libertad de ser yo quien esté allá desde antes, y poder tener algunas horas de más. De ese modo, se cubren todos los campos, se limpian los meados, se cuidan los perros y se pasa más tiempo juntos para seguir madurando la segunda parte de la relación. Así fue como me invité sin pedir permiso, sin pedir opinión, la vida es corta y hay que aprovecharla, luego así de la nada te puede ir saliendo un tumor en un riñón  de tres kilos y tú valiendo madre en tu casa los viernes esperando que sean las cuatro de la tarde del sábado.

Siento que ya la confianza está un tanto madura, esa confianza de pedirle que me explote un grano que apareció incrustado en el costado derecho y que luego de dos intentos logró sacar el gusano que estaba adentro. Y la confianza está que era un grano horriblemente apestoso, no lo logré oler el día que ella hizo el procedimiento quirúrgico, pero sí un par de días después en que yo lo hice solo y me di cuenta de lo que huele mi cuerpo, fue ahí que dije, ya, estamos del otro lado.

Por ahora, iba a ser desde el lunes, pero para su menor crisis de ansiedad, será desde el miércoles, para así poder ayudar a los preparativos del cántico de la suegra.

YO

Elegiste volver a casa…

Aunque quería con todas las ganas del mundo poner el anuncio del tren de Nuevo pero con un Cancelado en rojo, no lo hice. Tuve la oportunidad de coger un crédito de 1000 dólares en el avión y llegar hoy también pero más cansado que de costumbre, tampoco lo hice. No me arrepiento. Esta nueva rutina comenzó en el 23, no hace mucho. Este día no era uno que me importara tanto, era uno más en el calendario, pero cosas han pasado y me di cuenta que hay personas que me quieren un poquito y la verdad, es que me emociona y me gusta estar rodeado por esta gente. La gente que me quiere ver y quiere pasar tiempo conmigo un ratito. Aunque sé que otros les gustaría, pero siempre es emocionante.

Así que decidí salir de Texas el día 13 y no el 14 para poder descansar un poco más. La semana ya fue larga. Mi mamá me preguntó que por qué tan rápido. La verdad es que ya conozco, conozco a un radio de dos horas del epicentro conferencistico. ¿Para qué iba a estar más tiempo? Mejor decidí volver, volver rápido y aprovechar mis días aquí en la isla. Hay veces que uno dice ¡ay ya wey, ya! Como que hace falta estar en tu espacio de nuevo, y fue así como a las 5 y 18 de la mañana en punto, aplaudí, aplaudí por primera vez en las tres veces que me he subido a un avión para salir de la isla.

Me di cuenta de ese evento un poco antes de que terminaran los pocos aplausos de la gente no spring breakquistica que estaba en el avión, de los locales. Luego de ese evento, voltear hacia abajo y ver como mis manos estaban aplaudiendo y que por unos segundos pasaran por mi cabeza un ¿Qué carajos? Sonreí, no hice nada más que sonreír al recordar a mi hijo que por alguna razón y por decisión propia bajó con el vecino a hablar por más de 20 minutos, y luego se quedó él solo con la abuela hablando por un rato más luego de yo colgar y hasta felicitando a su primo 11 o 12 años mayor que él y que no ha visto nunca, mostrando palabras de afecto con él. Eso me llenó de emoción y alegría. Al igual que saber que hoy, unas cuantas personas estarán llegando, las que tengan que llegar, al lugar que decidí que sería el lugar.

Ahí estaré tratando de ser la persona que soy, que al parecer, es una gran persona para algunas almas caritativas de este mundo que gracias a ellos, es un poco más llevadero.

YO

Un retrato

Más se seis mil personas, sin contar a los que viene de la compañía matriz. Las personas venían de muchas partes del mundo. Conocí a gente de Japón, España, Argentina, Nueva Zelanda, Colombia, Venezuela, Suecia, Tailandia, Filipinas y por supuesto, un chorro de gringos. Con esa variedad de nacionalidades, se sigue dando un poco de emoción ver hombres que son más bajitos que yo. Solamente tienes una pulgada más Y que no se te olvide, es lo que les digo en mi cabeza cuando pienso en esa conversación imaginaria.

Esta es mi quinta vez que he venido, unas mejores que otras. Pero en la mayoría de estas tengo una foto que salgo igual que en la otra. Mi suéter gris, mi suéter azul y mi bufanda azul. No veo la necesidad de comprar cosas que solamente uso una vez al año cada dos años. Y además, salir igual vestido con diferente número de canas me da una especie de orgullo escondido. ¿Cuántos árboles habré salvado en estos últimos años? Lo mismo me pasó con mi pijama. Por lo general duermo sin ropa o un short, por si tiembla y tengo que salir corriendo. Por el frío que vi iba a estar sintiendo en este lado del país, traje una de las dos pijamas que tengo desde hace más de 7 años, de una vez que compré en un viaje a Nueva York de baby moon. Cuando me lo pongo, lo estiro y comienzo a escuchar el sonido del elástico que estaba tostado y ya no cumplía con su función de elasticar nunca más, suerte que tenía hilos para poder amárralos y que no se cayera de mi abundante cintura.

Veo que tengo que hacer cambio de ciertas prendas de ropa, pero esta es una buena forma de saber cuándo es suficiente, si el elástico está tostado y ya no elastiquea, creo que ese es el mejor momento de dejarlo en el bote de la basura. Aunque aún me daba sparkle of joy, como dice la chinita de Netflix, decidí dejarlo ahí, tirado en el bote de la basura que será recogido por una de las tantas paisanas que saludé en el transcurso de los días en que iba a la conferencia.

Por ahora, tengo una nueva foto con la misma ropa de hace mucho tiempo. Una de esas fotos como si estuviera caminando por plaza.

YO

Bien loco…

Lo noté desde la oficina, y la forma en que me estaba sintiendo me recordaba al teniente harina, ese cortometraje que había visto en YouTube. Comencé a tomar Complejo B, ese que tiene desde la B1 hasta la 99, de todo tipo de Bes. No paro de hacer cosa, de hacer todo lo que tengo atrasado y lo que aún no viene. Digo en voz alta pero también para mis adentros, No mames, parece que me metí una tacha. Por lo menos eso es lo que veo en las películas, que así se ponen los tipos que se la meten.

La productividad ha llegado muy alta, de hecho, creo que hasta debo pedir mi 15avo aumento, porque estoy seguro que con esto que estoy haciendo, seguramente me va a venir un desgaste físico y me van a tener que internar por algunos días y voy a necesitar pagar la sala de emergencias.

Así, de este modo estoy ahora en California, haciendo todo lo que no he logrado resolver en GMT por falta de conocimiento, pues ahora vengo a estas tierras a trabajar con esos problemas, simplemente los problemas viajaron conmigo pero a lugares donde la gente realmente sabe lo que hacen…bueno, algunos. Por ahora, tengo reuniones cada media hora y lugares a donde entrar para poder aprender una que otra cosita adicional

Esa vitamina, parece otra cosa, pero si hay personas vitamina, por qué no decir que puede haber vitaminas mágicas que te van a poner en el espacio sideral, y hasta de pueden poner a bailar un pinche cumbión bien loco.

YO

Cuando un día se tuerce… y tú también te das cuenta

¡Aaaay la vida! Dice una canción del ritmo de moda al final, aunque probablemente la estoy confundiendo. Pero la verdad es que ya tengo tiempo aprendiendo que la vida es solo una, que el tiempo que pasamos con la gente que nos importa es muy poco y que el tiempo de disfrute real es mucho menos, por lo que en mi muy mal resultado, estoy tratando de hacerlo, ver lo bueno de todo en cualquier momento. Pero, ¡Aaaay la vida!

Hay días y hay días. El domingo fue uno de ellos. Muchas cosas estaban saliendo como no se tenía planificado y creo que mucho tiene que ver con la ansiedad que llevaba teniendo desde hace varios días por cuestiones que ya sé, pero que no entraré en detalles en esta ocasión. Me fui con el nene a pasear a Bayamón, mi nuevo municipio favorito. Nos fuimos a cumplir el reto de atravesar todo el Paseo Lineal en bicicleta. Ya el día me estaba diciendo que me tomara la cosa con calma. Estaba siendo demasiado apresurado con las cosas y las cosas estaban saliendo mal.

No fue hasta que llegamos al paseo, saco la bicicleta del carro, peleando con ella y con la llanta del frente para ponerla de nuevo, saco el cuadro de la bici y algo pasa que se engancha en uno de los shorts que la novia me había dado, de hecho el favorito. Fue la estrella quien se enganchó en el short, y al jalarlo para desengancharlo, se tiró la tela y se rompió de forma irreparable. No fue hasta ese momento en que dije, Ya me lo venía diciendo el día desde temprano, toma las cosas con calma. Respiro profundo, me vi el hueco hecho por el jalón, y me digo, Menos mal que hoy me puse bóxer porque el exhibicionismo sin intención, estaría genial. Ese short roto no fue solo un accidente. Fue un recordatorio físico de algo que ya venía sintiendo internamente: estaba corriendo más rápido que mi propio ritmo emocional.

Luego, tengo que salir corriendo del trabajo, porque mi hijo se creía campana y se dio un golpe fuerte en la frente, corriendo como loco, no se dio cuenta del tubo que estaba frente a él y sonó, poing. Ahora, debo de resolver lo del doctor y cancelar la clase de natación, solamente como método preventivo.

Ha cambiado mi actitud, y ha cambiado por que es como reacciono luego de los meses mágicos y de las necesidades que aparecen en mi ser por las heridas del niño de en medio, seguramente. Pero siempre llego a un límite, un límite donde el cómo me siento o el sentir que estoy entrando en un estado de “pobrecito” no lo permito. Porque si algo tengo bueno, es jamás hacerme la vistima, una vez comienzo a “sentir pena de mí mismo” hasta ahí llegué y comienzo a actuar. De ese modo me dedico a trabajarlo y resolverlo, porque como dice la canción, más vale pájaro en mano que mil años de perdón.  

YO

Y sobre el “la vida es corta”

He estado viendo mucho unos videos de esos expertos de tiktok que hablan de psicología y cosas de esas. Entonces, este tiktoquero es psicólogo y habla de los roles masculinos y femeninos y de las energías. Menciona como nos juntamos con otra persona por tener traumas similares y que un hombre como mucha energía femenina no va a ser respetado así como una mujer con mucha energía masculina. Pues ahí estaba yo, en la cocina, sacando a flote mi energía femenina, de esa que tengo mucha. Resulta que mi hijo, acababa de llegar de la escuela y me pide jugar. Le digo que no puedo ahora porque estoy haciendo comida. En mi caso, si no hago todo lo que se tiene que hacer en una casa o cuidar a mi hijo o hacer tareas de ese tipo ¿pues quién lo va hacer?

Mi hijo llega y me dice, Estoy aburrido papá, Qué buena oportunidad para encontrar algo qué hacer, inventarse un juego o algo así. Sigo en la cocina como unos 20 minutos y se escucha un silencio raro. Cuando termino y quiero pasar unos minutos de calidad con el primogénito antes de llevarlo a entrenar esas dos técnicas más importantes en el karate, matar y dormir al enemigo. Cuando llego, mi hijo regó tierra, le echó agua, hizo pasteles de tierra, bolas de tierra. Él, estaba con tierra en las manos, en los pies, en las piernas. Me ve con una cara de Fack, me jodí, ahora sí que me va regañar, pero para su sorpresa no hice cara, le pregunté qué estaba haciendo y me tiré con él a mezclar tierra con agua. La cara le cambió completamente y se puso feliz.

¿Por qué iba a decirle algo si fui yo quien le dijo que era momento de inventarse algo para quitarse el aburrimiento?  No era justo para él hacer eso, él se inventó un juego…y qué juego. Ahora tengo tierra tirada, en el patio, pero ya será mañana que lo levantará y lo colocará en el lugar correcto, por ahora, me puse a hacer pasteles y bolas de tierra, porque, ¿por qué no? Ya dijo el video de los expertos de tiktok, que lo que me queda por vivir es muy poco, así que, vamos a disfrutarlo un poquito por lo menos.

YO