“Ya después…”

Tenía un tiempo que estaba pensando en tenerlo y por fin está en mi poder. El olor de los dos inhalables inundan el cuarto. Un olor que me recuerda su fin, un fin introspectivo y de sentir. La imagen es simple, escuchar el sonido de los primeros cuatro segundos de la canción given up de la banda Linkin Park. Eso. Esa imagen no salía de mi cabeza. Sentir, mejor dicho, sentir-la toda en un estado mental un tanto nublado por el humo que intoxica los pulmones con solamente dos aspiradas.

Ella me lo dijo, me dijo que lo estaba deseando, algo que, sin ella saberlo, yo también desde hace muchos días. La idea inicial era escribir, meterme en mis pensamientos para escudriñar lo que aún queda en el fondo, ver a donde me llevan la cabeza, qué tiene guardada mi imaginación, pero de inmediato eso cambió. Al guardar el paquete dentro de la funda de los audífonos y meterlo a la mochila, mi pensamiento era ese, sentir. Pasar mis manos por su piel, poner mi rostro en su espalda, apachurrar sus tetas con mis manos y ver cómo ella se mueve mientras los jugos lubrica la oscilación.

Ya habrá otra oportunidad para pensar, otra oportunidad para mirar, otra oportunidad para que la mente se vaya a donde ella quiera, primero, quiero estar ahí, en cada instante, en cada lunar, en cada centímetro de su ser, quiero sentir, quiero sentirla, ya después, que sea lo que tenga que ser.

YO   

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