Lo recordaba. Todavía lo recordaba. Había olvidado muchas otras cosas de la vida que se iba haciendo aterradoramente larga, y sabía que ciertas desmemorias funcionan como una estrategia de superviviencia. Hasta un tipo como él, un empecinado recordador, casi un memorioso capaz de recordarlo todo, debía permitirle a su conciencia practicar ciertos barridos, limpiezas anímicas y psicológicamente higiénicas, para tratar de impedir que la carga de remembranzas lo enterraran en todas las frustraciones. Sobre todo, para no pensar que otra vida habría sido posible, y, la vivida, un error, matizado por culpas propias e imposiciones ajenas.
De nuevo regresaba, regresaba a ese lugar de los cuales tenía recuerdos bueno y otros no tan buenos. Esta vez, no iba solo, esta vez va con dos personas que significan mucho para él. Una persona, que desde que apareció en su vida, lo ha cambiado mucho, ha hecho que se esfuerce en no cometer los mismos errores del pasado, ha hecho que tenga en su cabeza todo el tiempo cómo puede ser una mejor persona, cómo tratar de abrir su corazón y su mente para imaginar un futuro donde el psicólogo no formará parte medular de su vida. También va su hijo, su hijo que, aunque tiene la ciudadanía, dice no serlo.
Entiendo la razón, porque uno se va a sentir que es donde pase el mayor tiempo de su vida, y él, ha estado aquí desde que nació. Otra cosa sería a lo mejor, si tuviera a alguien que le representará más la mexicanidad que su padre ya dejó atrás. Ahora, ahora van ellos dos. Ahora se unen al epicentro de los recuerdos, de las imágenes creadas y guardadas u olvidadas. Ahora si va a ver a toda esa familia que hemos dejado atrás y se va a dar cuenta lo rico que se siente estar rodeado de gente que está llena de amor por uno, que es tan especial y que forma parte de una historia que su papá vivió y que está dispuesto a enseñarle, aunque sea por unos días va a sentir ese abrazo colectivo que solo da la familia que te vio nacer, que te conoce desde antes de que fuera padre, pareja, adulto, ciudadano de otro país. Este viaje va a ser un puente entre su mundo y el mío.
Ha llegado el momento de crear nuevos recuerdos, nuevas experiencias con dos personas que han moldeado un nuevo ser, un ser humano que está muy y feliz y contento con el resultado hasta ahora. Un viaje para que mi hijo vea quién fui. Para que mi pareja vea quién soy. Para que descubra quién puedo seguir siendo.
YO