Faltan dos semanas, no parece tanto pero para una persona que le da ansiedad y come y no solamente come, sino que come porquería, es fuerte ese reto. Tomé una bolsa grande de Doritos en el estante y las puse en el carro de supermercado junto con las demás cosas que mi novia pagó. Me advirtió que me la llevara. Aún no era lunes así que al llegar a mi casa, me puse a consumir el producto chatarra, junto con el pan de limón y helado. Todo antes del lunes.
Tiré la bolsa a la mitad, la coloqué en el bote de la basura, la bolsa dorital estaba cerrada con un nudo. Seguí tirando cosas a la basura, otro pantalón de dormir que ya tenía el elástico vencido, restos de comida y latas, todo a la basura.
Mi día transcurrió de una cosa a otra, primero mi hijo no se siente bien y me dice que si podía venir directo a la casa. Aviso en el trabajo que me quedo remoto y salgo a caminar y bajar ansiedad, porque con esa noticia sé que mi productividad no va a ser la misma hoy. Luego recibo un mensaje donde el jefe de Junta de Planificación habló con el dueño de la compañía y luego él habló conmigo donde se le tiene que dar prioridad a subir de nuevo la aplicación de MiPR. Así que todo el montonal de tareas que tenía, pasan a segundo plano. Luego, tengo llamada de ClaroRD, luego tengo llamada de Acueductos, luego tengo llamada de Carolina y todos quieren algo de mí, mi poco conocimiento, Papá puedo ver esto, Disculpa de qué proyecto estamos hablando, Ring ring, Papá, que si puedo ver esto, Ring ring, Bioseguridad, que si tienes noticias de la VPN.
Me puse a hacer comida, mientras estaba teniendo una reunión de los siguientes pasos que va a tomar la empresa para con los clientes con respecto a la ciberseguridad. Tiro la lata de frijoles que estaba haciendo gracias a la bomba que me había dejado mi novia y lo hice, me metí a las profundidades del bote de la basura y saqué la bolsa de doritos que ya había tirado, que ya había decidido dejar perder más de la mitad del producto. Está ahí, entre la freidora de aire y la licuadora, esperando a que sea más débil aún para abrirla y comerme lo que hay dentro.
Por ahora, cené unos pedazos de jamón de pavo sin nitritos ni nitratos, con unas cucharadas de queso cottage y aguacate, lo otro, eso otro lo dejo para cuando en lugar de llorar prefiera escuchar el crujido del rojo 40 en mi boca.
YO