He tenido varios hallazgos bien grandes estos últimos meses en mi vida. Primero, que aún me falta mucho por sanar. Tengo internalizado varios asuntos pendientes por resolver, esos silencios incómodos, detectar rápidamente lo que me pasa, saber que el pasado ya no es el mismo que mi presente. También he logrado detectar cómo mi cuerpo está acostumbrado a estar en modo alerta, ansioso y tenso. Cuando me descubro así, tenso, doy un respiro, bajo los hombros y hago mi tarea con calma. Así mismo lo hago cuando estoy con las personas que quiero. Me dedico a estar presente, estar ahí para poder ir mejorando esta situación que estoy seguro lograré domarlos en algún momento.
La edad, es fundamental para ir solucionando las cosas que pasan. Me dijeron muchas veces y me aclararon que me estaba metiendo con una señora que pasaba de los cuarenta y me preguntaban si estaba seguro en lo que me estaba metiendo. Tanto así que mencionaban chamaquitas de 20s, pero hice una decisión. 30 o 31, alguna vez tomé la opción par, donde si hacemos la suma o resta, hay una diferencia de 16 ¿estoy seguro que quiero estar en esa rueda de la fortuna? Pensé en mi interior y todo pensando para poder mejorar mis problemas encontrados, voy a tener menos o voy a tener más o voy a tener los mismos si sigo esa opción. No había hecho ningún cambio.
31 dije, eso me genera un número de 15 en la diferencia, donde cinco más uno son seis, y tres por dos son seis y seis forma parte del cuarenta y seis. Decidí hacerlo así. Y fue mucho mejor, fue una experiencia distinta, me puse a ver, me puse a disfrutar del paisaje, los valles que al final topan con el inicio de una montaña. Los pastizales generar un paisaje distinto a lo que te va a ofrecer la otra, la 30, un lugar que lo único que hacía era ver hacia en frente y en ocasiones, pasarme de largo.
Disfruté más esa experiencia, bordeando la montaña, yendo en línea recta dentro de las complicaciones de la vida, pero todo estuvo mucho mejor. Iba cantando todas las canciones que salían del teléfono, observando lo que me ofrece la vida a mi alrededor, recordando el gran fin de semana que había tenido y sobre todo, dándome cuenta que mi vida es genial, tengo una gran vida, soy afortunado por tener todo lo que tengo, salud, pareja, amigos, trabajo en lo que me gusta y una libertad que estoy aprendiendo a amar y disfrutar. A lo mejor, algunas veces preferiré la de 30, pero la de treinta y uno, esa tiene mucha más personalidad.
YO