Crecí viendo televisión, no todo el día claro está, primero porque en la televisión abierta no había caricaturas solamente unas cuantas horas no como hoy en día. Nosotros no teníamos cable, lo tuvimos ya de viejos. Además, mi mamá no nos iba a dejar ver tanto tiempo televisión. Ella, en verano, que era para descansar, nos mandaba a campamentos de todo el día para no estar de ociosos sin hacer na’. Pero, como decimos los viejos, eran otros tiempos. En aquella época nos pasábamos mucho rato en la calle jugando y corriendo con la gente del barrio.
Varias fueron mis caricaturas favoritas, las pato aventuras, chip y dale al rescate, los halcones galácticos, thundercats y por supuesto He-man. Hace poco salió la película de esa caricatura ochentosa. No tenía mucho que hacer, como pocas veces pasa, y me puse a verla. Cuando era chiquito tenía varios gritos que hacía, inspirado por los protagonistas de las caricaturas como “espada del augurio, quiero ver más allá de lo evidente” “Tonder, tonder, tonder cats, ooooohhh” y por supuesto que “Por el poder de greiscol, yo tengo el poder”. Fue como una revelación. Viendo como en la película mueve la espada frente a un castillo con forma de cráneo gris y diciendo en inglés “for the power of grey skull” me quedé el shock, No mameees, dije, dice grey skull y es por el castillo que tiene esa forma.
Me reí conmigo mismo en ese momento. Fue un gran momento, una estupidez de revelación, pero un gran momento sin duda. Hoy, luego de tres meses sin ir al gimnasio por la lesión, el viaje, la lesión y la inyección, regreso a las labores del ejercicio y sí, hoy y seguramente mañana y el día después de mañana camino y caminaré como el protagonista de la caricatura de happy feet, pero no importa porque…
«¡Yo tengo el poder!»