Más de esos

Sigo teniendo una gran admiración por toda esta gente que logra encontrar su destino en este mundo, que, desde su cabeza, logra imaginarlo y crearlo, o simplemente tienen claro y lo hacen. Las historias de los underdogs me causan mucha fascinación e interés, y creo que es porque es algo que me hace falta, algo que no tengo pero que en el fondo me encantaría que así fuera y aunque yo no lo tenga, me alegra mucho que otras personas sí, me hace feliz ver todo lo que el ser humano puede lograr.

De ese modo, tuve una fascinación por lo que vi, gracias a que la sikita bebé me tuvo fe y me invitó al concierto. Fuera de que, esto es un negocio, y todo cuesta y cuesta caro, y todo lo hace con la idea de “darle algo a su país” aunque su gente gaste cientos de dólares en mercancía, bebida y entrada, porque, el capitalismo siempre gana, es un viaje sideral. Da mucho placer ver todo el proceso. Pensar en todas esas mentes juntas creando un producto final, que, yo no siendo de este pedazo de tierra colonizado, sentí emoción por lo que estaba pasando.

Aunque vea un poco la contradicción de dar a un país, fomentar y fortalecer el orgullo patrio a niveles fascisticos, también te crean experiencias y venta de mercancía que la gente acaba con ella para no quedarse fuera de lo que en este momento está “in” ¿y sabes qué? Me encanta, me encanta la forma en que lo hacen, el pensamiento que le meten, la psicología de manipulación envuelta es espectacular y lo disfruto mucho, tanto así que hasta yo compré algo para que mi primo pueda disfrutar de este evento mundial.

Me gusta estas historias, es un evento histórico, el muchacho ha logrado algo que nadie más lo ha hecho y aprovecha, que estoy seguro de que tiene un amor verdadero por este archipiélago y estoy seguro y se le nota, que está cansado de la situación política, corrupción y abuso con el pueblo. Pero también, hay que comer, hay que generar y sobre todo, los Cartier (que es la marca más cara que he aprendido que existe en estos últimos dos años), no se pagan solos.

Una persona que tuvo un sueño y me imagino que le llegaban todas estas fotos mentales cada vez que colocaba un producto de la compra en la bolsa, el sonreía por todo lo que en su mente iba a crear, y así lo hizo, de verdad que me encanta esta historia y me pone feliz y me cae bien y todo. También, me cae bien mi amá, que a sus 70 sigue corriendo con los nietos, jugando y pasándola muy bien, olvidándose de todo y siempre que le doy las gracias por todo lo que hace por mí, siempre me responde con un “ay, gracias de qué mijo” y eso…me da más cosita aún, porque de verdad que mi amá lo hizo bien, y los de él, de verdad que rompieron. Los sueños se cumplen, la suerte existe y la energía llega. Y estoy seguro de que más de esos existirán.

YO

Amanecer

Es un nuevo amanecer, sentado con la luz del sol mañanero entrado por la puerta de cristal, sintiendo el calor que desde las seis y media ya comienza a sentir y generar un color oro sobre su cuerpo descamisado. Así ha sido desde que nació, por 45 años con nuevos amaneceres, pero hasta no fue hasta hace poco que tuvo la visión o mejor dicho, comprendió que la vida es como es y no como uno quiere que sea, ¿imagina tratar de tapar con tu cuerpo las olas del mar? Estarás luchando en contra de eso toda la vida y nunca lo vas a lograr, solamente generas frustración. Ya estoy más allá del bien que del mal, mejor a disfrutar de cada uno de los días y que pase lo que tenga que pasar, cuando tenga que pasar y como tenga que pasar.

Los podcast lo dicen y es algo que estoy intentando poner en acción, aplicar lo aprendido y lo documentado. Hay algo más grande que tú y que yo y hay que poner la vida en sus manos, guía y sobre todo, sabiduría para que nos dé las herramientas y fortaleza para poder generar todo lo que en tu mente piensa y quiere.

Esa es la nueva visión y todo va a comenzar repitiendo, eso que estás haciendo, te lleva a la meta que quieres, sí, sigues, no, no lo haces y paras. Así va a ser, así será y todo estará bien, sobre todo eso, todo estará bien ¡estamos bien!

YO

Un arco

Había comenzado con el sonido de la alarma causando un malestar emocional, porque el sueño aún era mucho. La noche había sido corta, pero por otras razones, razones sociales y de seguir fomentando la confraternización amistosa con personas que han tenido historia en la vida actual. 

El mes ha sido uno extraño en muchas formas, unido con sentimientos encontrados, y pensamientos que no se detienen por imaginar un futuro catastrófico. Pero la automatización de la rutina no cambia, por lo que, “dormir”, despertar, atender al hijo, trabajar, regresar con el hijo, comer, jugar, dormir, ejercicio, y a veces, socializar. Todo sigue igual, y es así como te duermes pidiendo una señal. 

Al realizar las tareas matutinas para ir al trabajo luego del ejercicio, el tiempo pasó volando y unos minutos más tarde de lo normal, la dirección apuntaba a Miramar, para entrenar temprano antes de ir a la reunión pautada en Carolina. La noche había traído lluvia, y la mañana continuaba igual. Los carros volvían a levantar la lluvia que estaba en el camino para llevarlo nuevamente al parabrisas del auto. Un momento de lucidez, un momento de presencia hizo que se viera hacía en frente. Un amanecer lluvioso con nubes grises pero pintadas de naranja reflejando el amanecer, los rayos calurosos que alumbraban el ambiente y decoraban las nubes. De repente, aparece un arcoíris, un Arcoíris casi completo que salía de lo gris-naranja y recorría un ángulo de casi 180 grados llegando al otro extremo a una nube blanca, la última nube antes de ver el cielo azul, antes de ver la calma y la claridad. Y entonces, como si el universo respondiera, ahí estaba la señal. 

Una sonrisa apareció, una sonrisa que no había salido en un tiempo ya. El camino gris se convierte en uno brillante, lleno de vida, así como la tuya, se dijo. Y así lo soltó, soltó todo lo que tenía en su cabeza, su “preocupación”, su miedo, su “inminente” final. La vida es perfecta, ya está escrito en muchos lados y estudiado por grandes mentes. No hay que reinventar nada. Las cosas pasan en su momento, a su hora y de la forma que tiene que pasar. El destino ya está escrito, las cosas nacen con furor, pero, mueren también y así está puesto en la vida, es un ciclo natural. Ese arcoíris, además de sacar una sonrisa, de regresar al presente, dio paz, paz y aceptación.  

Disfrutar el momento, disfrutar lo que se tiene, disfrutar de la vida y dejar que su curso continúe y que todo dure lo que tenga que durar, uno, dos, tres o 14600 días más, qué más da, si no se disfruta el que se tiene ahora. La preocupación se acabó, el esfuerzo se deja de lado, porque, así como los ríos fluyen sin esfuerzo alguno, sino naturalmente. Y así, con el arco de 7 colores como guía, se debe de entender que vivir no es resistir, sino «fluir.» 

YO 

El rosita

Parte de los míos están en la isla, ya uno de ellos ha venido varias veces, pero el otro, vino cuando tenía como dos o tres años, por lo que no tiene recuerdo alguno de lo que hizo en su pasada visita a borikén. En nuestra visita a Manatí, en un día de playa, hizo una nueva amistad, una niña de 10 años, quien ya contaba con su teléfono inteligente y tuvo la oportunidad de intercambiar número de teléfono para seguir en contacto mientras juegan blocks o algo así. Tío, habla bien diferente, no entiendo cómo se llama, Yari, le dije, porque de reojo, o mejor dicho, de re oreja había estado escuchando la conversación pre adolescente que estaban teniendo, mientras mi hijo, estaba ahí de chismoso haciendo mal cuarto.

Tengo casi 20 años, desde que yo puse pie en el archipiélago. Recuerdo que mi primera interacción con el mundo taino, fuera de la chica con la que estaba hablando, fue en un servicarro de Mc Donald’s, lo cual, cuando me pidieron la orden, simplemente me quedé mirando a la susodicha con cara de qué carajo está diciendo, creo que en realidad fue ¿Qué chingados habla este pendejo, extraterrestre o qué puñetas?

Poco a poco, con el pasar del tiempo y con una mayor interacción con el mundo Taíno, fui ajustando mi oído para entender la mayor cantidad de palabras y la forma de hablar en la isla, incluso ya logro distinguir entre el acento dominicano, cubano y boricua, cosa que a mi llegada, todo me sonaba igual. Uno pensaría que después de tanto tiempo, ya puede entender todo lo que se habla y cómo se habla, pero no. Es cierto que es complicado, cuando yo llegué, le dije, así como le dije a mis compañeros extranjeros gringos que venían, yo tampoco los entiendo mucho, y eso que hablo español, Oh, raro, porque yo si te entiendo bien a ti. Mi sobrino se quedó sorprendido.

Apenas hace un par de meses, en una canción, de un disco que “representa el nacionalismo” borincano, yo juraba que decía el …. (algo) racista y así se lo dije a mi ayudante en la oficina, Sí, este wey le tira hasta los racistas en una canción, A los racistas, me dijo, En cuál, En la de Nueva Yol, NO, dice el tusi rosita, yo bien ingenuo sin saber, primero, que decía rosita en lugar de racista, lo que quiere decir, que después de 20 años, aún no he perfeccionado mi oído, y segundo, que el tusi es una droga, yo lo más ondel, calle o barrio que soy, es saber que existe la mariguana para dormir y la que no.

Pero bueno, aún me quedan mínimo 17 más para que mi oído y mente sepa lo que pasa.

YO

Un guiño inesperado

No me había pasado, bueno, solamente una vez, cuando pasando la calle Ponce, yo viniendo del hospital hacia el trabajo, me comenzaron a silbar y decir improperios de parte de unas mujeres, que, en realidad, se estaban divirtiendo entre ellas, pero me sentí sucio y me metí a bañar por media hora, tallándome el cuerpo para quitarme toda esa suciedad que me provocó ese evento.

Ahora, fue diferente. Estaba estirando, listo con las vendas y los guantes, ya había ido por mis pesas de 20 y la otra cosa para el peso muerto de 40. La semana que voy, procuro ir a la misma hora, mi clase de las 6.30 de la mañana. Por lo general, los entrenadores y entrenados somos los mismos. Mientras estiraba, un tipo, el cual ya nos hemos visto antes, pasa frente a mí en busca de sus pesas y, en lugar de acercar su puño y chocar puños, como gente normal, me guiñe el ojo, quiero pensar que en tono de saludo. Me sentí raro, sentí una especie de emoción y adrenalina por todo el cuerpo. Si me gustaran los hombres, pensaría que fue un momento gay de mi parte, pero, primero, no me gustan los hombres y segundo, estoy seguro de que no sería mi tipo.

La guiñada no fue lo más emocionante, lo más emocionante ha sido, que durante una caminata que tuve con mi hijo, descubrimos que en el barrio hay un árbol de tamarindos silvestre, un árbol sin dueño que en el piso puedes encontrar ese fruto, esa ambrosía. Emocionado con mi hijo nos ponemos a recoger del piso los que estaban en buen estado, también me llevo a mi mamá y sobrino para que vean ese magnífico ejemplar y ver si hay más frutos en el piso, los suficientes para que nos dé para hacer un agua de tamarindo, por ahora, ya están en remojo unos cuantos para esa bebida embriagante.

Tengo a mi mamá aquí, a mi mamá y mi sobrino. Me di cuenta de mi modo supervivencia en el que me encuentro y decidí dejar de hacerlo. Se ponen a jugar a la oca o a serpientes y escaleras entre mi hijo y la familia y yo estoy o limpiando o haciendo comida o lavando o haciendo algo más que aprovechar el momento con ellos y olvidarme de que existen cosas que hacer. Eso va a terminar, cuando haya actividades entre todos, voy a dedicar mi presencia completa, lo he decidido y no solamente eso, lo voy a hacer. También estaré saludando a gente semi desconocida con una guiñada, si eso provocó en mí viniendo de un tipo un tanto feo, que puede provocarle el mío a otros, o mejor aún ¿qué tal si guiño los dos ojos al mismo tiempo? un efecto duplicado.

YO

Cosa fácil

El acento ha cambiado pero la cara sigue igualita, esa sí que no falla. Ya me había sido muy útil en la universidad el ser mexicano, conseguía todas las clases y ponía de excusa el homesick-nes para faltar a clases e irme a Culebra sin repercusiones. Ahora, que tengo a mi sobrino y mi amá en este lado del mundo, estoy seguro de que algo se me tiene que pegar, algo tiene que regresar de nuevo, por lo menos un poco de mexicanidad.

Siempre llega cargada, cargada de encargos, trajo pastillas, trajo tortillas de maíz y harina, trajo queso, parte de estos tesoros ya son para la novia y la cuñada, que, si compran un paquete de carnitas o birria ya hecho en Costco, la gloria va a ser doble. Con eso también tienen una parte de México en su interior, bueno, mi novia se jodió, porque hasta ADN tiene por otra cosa que ha tenido adentro.

Ha sido una semana llena donde mi hijo me ha dado muchas lecciones, más allá de las lecciones de seguir trabajando en el manejo de mis emociones, ha sido de manejo de mi culpabilidad. Qué suerte tiene mi amigo, Por qué tiene suerte, pregunté, Porque sus dos papás viven con él. Ha sido lo más doloroso que he escuchado últimamente. Le he dejado saber lo mucho que sus papás lo aman, aunque no estén juntos. Nunca fue mi idea tener un hijo y separarme, no me casé con esa intención, y se lo he dejado saber. Hasta cierto punto, siento que de verdad agoté todos y exprimí hasta la última gota de sudor que estaba en mi para que la relación funcionara,  y por esa parte, estoy tranquilo. Él era muy pequeño para acordarse de mi cara, de mi energía negativa,  de mi sentir que se dejaba ver y percibir en todo el ambiente, nada agradable. Ahora, vuelvo a ser yo y vuelvo a ser feliz y esa parte es la que sigo cultivando para que él, aunque añore lo que otros tienen,  esté bien, tenga un buen ambiente y experimente la felicidad en otros.

He logrado mucho, me doy de vez en cuando, cuando me acuerdo, palmaditas en la espalda. Mi mamá es mi más grande fan. Se da cuenta de todo y me lo dice, nos sentamos a chismear y la pasamos bien. Quien también lo siente es el bebo. Ahora con su primo aquí, la ha pasado de show. Le permití faltar al campamento, para que pudiera tener espacio de quedarse un día más, antes de no estar la semana con sus nuevas personas favoritas. Entiendo ahora la razón de por qué tener dos niños, entre ellos se entretienen. Lástima de mis pelotas.

Me falta mucho, me falta por lograr, mi casi mexicanidad me dio una segunda universidad gratis, amigos que me han ayudado en momento difíciles, has sacado la licencia de conducir sin necesidad de examen, solo por tu acento. Tienes un trabajo que te gusta y les caes bien, tienes un hijo sano y fuerte, tienes una pareja genial y sobre todo, tienes una semi mexicanidad única. De ahora en adelante vas a visualizar, vas a decretar. Ya habías visto que has tenido la cosa “fácil” solo por ser extranjero pero nunca antes lo habías visto en acción, y eso está cabrón. Sigue pidiendo y decretando, si has logrado todo eso, por el simple hecho de ser casi mexicano, ahora imagínate que fueras mexicano y guapo, todo lo que podrías lograr, ni el cielo es el límite.

Lo estás haciendo bien, muy bien, sigue así que te palmeo desde acá, una nalgadita para ti.

YO

Un poco egoísta

Recuerdo exactamente el día que me dio un ataque de pánico por la ansiedad que estaba sintiendo en ese momento, nada especial, simplemente el engaño de la persona que amaba y la irremediable realidad de dejarla. En retrospectiva, es un gran desperdicio que fuera por esa la razón de mi primer ataque de ansiedad, debió haber sido algo más cool. Aún tengo en la miente, fue a mis 15 o 16, cundo en mi clase de inglés conversacional, la maestra gringa me pregunta si algo me preocupa si me pongo ansioso por algo y le dije con toda la sinceridad del mundo que no. A ella le cambió la cara, qué suerte tienes y te creo completamente. Parece que mi linealidad ha sido desde que tengo corta edad.

Yo había tenido ansiedad, mucho antes de que me dijeran que tengo ansiedad, en el 2004, cuando vine a visitar a la que conocí en México, tuve un ataque que sentí que era de corazón y fui a un CDT a que me hicieran un electro y encontraron ansiedad, que no lo llamaron así. Me dieron una inyección de relajante. Luego de eso, previo y post casorio tuve varios encuentros con Auxilio y su clínica de urgencias pensando lo mismo, cosas de corazón, que resultaba ser una falsa alarma. Luego de la visita mi mente se relajaba porque sabía que no era nada cardiaco y seguía con mi vida.

No fue hasta que me casé que me dijeron lo que era, le dieron nombre y cara a mi condición y me recomendaron ir al psicólogo por mucho tiempo,  hasta ultimátum “si quería que esto funcionara y continuara”, era algo que tenía que hacer. No fue hasta que mi hijo nació que me sentí listo. Ya el matrimonio estaba en su fase más mala, que dije, algo tengo que hacer con mi vida, esto no puede ser lo que mi hijo vea todos los días, quiero ser feliz, quiero sentirme bien, quiero aprender a manejarlo y sobre todo manejar-me.

He vivido con ella, pero hasta hace menos de una década fue que le puse cara y nombre. Mi ansiedad es distinta a lo que he visto. La mamá de mi hijo es, o fue, ya no sé, ansiosa y lograba ver esos cambios erráticos en humor, en estado de ánimo, en no poder manejar ni controlar su comportamiento, en ser yo el que de repente pagara por lo que fuera que tenía, lo que piensa o lo que dice, el sentir que es el fin del mundo. Eso es contagioso, ese estado de ánimo contamina todo lo que está a su alrededor, infecta las fresas buenas que quedan en la canasta.

Es por eso que me he dedicado todos estos años a identificarlo y hacer algo al respecto desde que tengo a mi hijo. Aprendí que un niño, cuando apenas está en la panza, puede colectar las hormonas del cortisol y la ansiedad y llenarse de eso mientras va creciendo dentro de su madre, y en el caso de él, no tuvo el mejor proceso nuevemesino que digamos, por lo que sé lo que le espera y quiero que vea en mí, esa persona que sabe manejar sus emociones y ponerle nombre, pero sobre todo que vea como su papá lo maneja y supera.

La semana que está conmigo, dejo todo lo mío para dedicarme a lo suyo, jugar, entrenamientos, salidas, playas, sushis y parques o eventos infantiles y mis cosas que me mantienen a estar centrado lo dejo de lado. Es en esta semana que mi estado de ánimo puede cambiar, puede desbordarse y es él quien obtiene mi tono de voz más alto. Decidí ser egoísta, ser un tanto egoísta, el dejar algunas cosas de él de lado, algún tiempo de juego para dedicármelo a mí. Si su papá está bien, él estará bien. Lunes y miércoles iré a pegar puños y él me acompañará, verá como su papá se preocupa por estar bien y aprenderá que el ejercicio sana, el ejercicio estabiliza, el ejercicio te mantiene feliz. El resto del día, nos iremos a pasarla en la naturaleza, exploraremos y caminaremos, para seguir nutriéndonos de cosas buenas. Por él, hoy, mañana y siempre.

YO

En su mente

En su mente, creía que la seguridad era algo que ya había aprendido a dominar, además de la forma en que se habla y, sobre todo, se trata a los demás. No cree que haya sido la vida quien se lo enseñó, porque ha tenido una vida bastante privilegiada: rodeado de una familia que lo ha guiado y aceptado, y con suficientes recursos materiales para vivir, sin lujos, pero tampoco con carencias.

Lo aprendió cambiando su mentalidad, leyendo y aceptando lo que tiene y lo que es, aunque sin conformarse del todo, siempre buscando mejorar un poco cada día. Entendió que comprar cosas no lo hacía feliz y que querer acumular lo innecesario era una forma de llenar un vacío que no sabía que existía. Comprendió muy pronto que nada de lo que posee lo define: no es el exingeniero, ni sus estudios, ni su trabajo, ni su estatus —si es que tiene alguno—, y mucho menos lo que posee.

Aunque el mundo te trate según cómo te ve, él entendió que quien lo quiera, lo hará por razones más profundas que todo eso. No tiene del todo claro quién es, pero sabe perfectamente quién no es. Así fue como se lanzó a una nueva aventura, sin permitir que las viejas heridas interfirieran en las nuevas experiencias.

Se sentía muy seguro, y ese pensamiento tenía mucho sentido: “No me importa lo que piensen de mí. Como dice la Negra, a alguien le va a gustar esta cara, este cuerpo y esta forma de ser”. Por fortuna, así ha sido. De ese modo, sentía que su seguridad en ser quien es estaba completa… pero se dio cuenta de que no era así.

Hay inseguridades cuando habla con gente nueva, cuando baila con desconocidos. Al parecer, el miedo al rechazo —uno que no ha experimentado mucho, ya que casi todo lo que ha querido, pedido o deseado, lo ha tenido— le genera un profundo estrés. Estar solo en un lugar de baile, invitar a alguien que no conoce a bailar, preocuparse por el qué dirán… es algo cuya raíz aún no encuentra. Porque, si en el trabajo aplica el mantra “¿Qué es lo peor que puede pasar?”, ¿por qué no usarlo para todo? Es un gran mantra.

Su novia le ha dicho que es un hombre raro, además de loco. Raro, porque se comporta y actúa de formas que, al parecer, muchos hombres ni siquiera logran alinear con sus palabras. Por alguna razón, no entiende cómo eso podría hacerlo especial. También le han dicho que, cuando se habla de un buen padre, siempre lo ponen de ejemplo, por su dedicación a la crianza de su hijo. Eso, nuevamente, lo hace diferente. Estos son solo dos ejemplos que él sigue cuestionando, sin darse ningún tipo de crédito.

Así que hoy se da una palmadita en la espalda. Hoy, al pasar por su hijo, este no quería irse de casa porque le tocaba extrañar a su mamá. Por ahora, sonríe, porque el regalo que su hijo pensó para él le muestra cuánto lo tiene en cuenta.

YO.

Un miércoles

Son las 11:11 de la noche. Es la hora en que me siento a escribir este diario, un ejercicio que, según la inteligencia artificial, debería formar parte de mi rutina. Es miércoles, pero tiene sabor a viernes.

Hoy, una clienta del Departamento de Finanzas del Municipio de Carolina me pidió que ajustara un dashboard, añadiendo una variable. Al terminar, le avisé que el cambio ya estaba visible y, sin pensarlo mucho, le escribí: “Te iba a desear un excelente fin de semana, pero acabo de recordar que hoy es miércoles”. ¿Por qué lo hice? No lo sé. Tal vez porque, después de cometer el error más costoso de mi carrera —uno que le costará a otro cliente cincuenta mil dólares adicionales—, ya nada me importa. La ironía es que, gracias a ese error, mi jefe recibirá veinte mil dólares más cada año.

Este viernes que no lo es, me reuní con dos seres espectaculares: uno que lleva veinte años en mi vida, desde 2005, y otro que me acompaña desde hace dieciocho. Sabía lo que iba a pasar. El alcohol fluiría sin medida, cortesía del novio de la casada, repartido a diestra y siniestra. Y así fue. Creo que ahora mismo tengo un 85% de alcohol en la sangre, si sumo todas las cervezas que llegaron a mi mano.

Pero hay algo bueno en todo esto: estoy estudiando. Estoy aprendiendo a moldear mi cerebro, a ser yo quien le da las órdenes, quien dirige los pensamientos. Este pensamiento —ella— ha sido el más recurrente desde que la conocí. Mientras me embriagaba con estos dos seres de luz y otros que no conozco ni me interesa conocer, hablé de ella. De esa mujer que ha llenado mi vida de felicidad. La misma a la que le pedí al universo, y que, de alguna forma, me fue concedida.

Hablé de lo bien que me va, de lo bien que hacemos el amor, de lo bien que me hace sentir, de cuánto la amo. Y aunque el universo insista en poner pruebas, yo ya aprendí mis lecciones. Esto es lo que quiero para mi vida.

He aprendido a moldear mi mente, igual que al universo. Por eso, estos días, al final del ejercicio, engaño a ambos. Ha sido una semana larga y pesada. Cada día he tenido que interactuar con personas que, por alguna razón, encuentran valor en compartir tiempo conmigo. Y yo, en la semana en que no tengo a mi cría, acomodo mi agenda para ponerme al día.

Mi cerebro necesita estar advertido de todo lo que ocurrirá después del trabajo, para poder manejar la exposición social a la que este mexicano se somete. He descubierto que puedo mejorarlo. Ahora, cuando golpeo el saco de boxeo, acompaño cada golpe con un “fu” que sale de mi boca. Así, mi cerebro cree que estoy golpeando con fuerza. En el gimnasio solo se escucha: “fu, fu, fu, fu”, y la gente voltea a mirar. Pero yo sigo con mi “fu”.

Y si se preguntan de qué carajos estoy hablando, la verdad es que ni yo lo sé. Solo sé que esto es lo que me sale en una borrachera de miércoles.

YO.

Sí, pero no

Hace ya algunos meses, estuve encargado de realizar la migración de una tecnología vieja y obsoleta a una nueva de las más de 1.5 millones de parcelas que tiene el CRIM a nivel de toda la Isla. Dentro de este proceso de migración que hice los preparativos en la oficina y luego llevé los datos al CRIM se colocó mi nombre con apellido en todas las parcelas. Esto debido que el sistema lleva un record de quién modifica qué y a qué hora lo hace. Esto quiere decir, que, en cada una de esas parcelas de toda la Isla, está mi nombre puesto, y lo estará por el resto de los días porque soy yo quien las creó en este nuevo sistema, como supuestamente, usuario original de creación.

Tuve una reunión con todo el equipo del Catastro Digital para explicarles el proceso que tendremos de actualización y configuración de todos los servidores a la nueva versión de Enterprise 11.5 y pues, obviamente dije yo soy fulano de tal y les quiero explicar tal y cual cosa.

Al terminar la función, me siento a hablar con los muchachos con los que más me llevo y una cosa llevó a otra. Mencionan que mi nombre aparece en los datos donde dice Creado por: SFlamas, y me dice uno, que, a una chica, que no me conocía se le cambia la cara de la emoción y dice él es SFlamas que sale en el Parcelario, él es quien lo creó, pensé que no existía.

Para bien o para mal, mi nombre quedará marcado en Puerto Rico por lo que duren los datos del CRIM y la mejor parte es que, como en el gringo, yo tomaré el apellido de mi esposa y ya no seré ese, sino el otro, pero el mismo. Me dirán, eres tú y diré, sí pero no.

YO