Lo que realmente estás modelando

A veces vienen pensamientos a mi cabeza de si hubiera sabido esto o lo otro, hoy estaría mejor por esto o por lo otro. Pero hoy mi primo e unicogénito ha visto que se pueden hacer las cosas con nuestras propias manos. Luego de aprender a andar en bicicleta, y dar esos pasos hacia atrás para poder hacerlo mejor, la confianza a llegado a un nivel que es a mí quien le da miedo que ande a toda velocidad por las calles del barrio.  En unas de esas aceleradas, la cadena de la bicicleta se cae, entonces voy y la coloco de nuevo. Lo revisa y le da su aprobación y entonces vuelve a acelerar de nuevo. Me recuerda cuando gateaba con la casa san juanera y tenía dos velocidades, una vez colocaba la cabeza para ver el piso, ahí aceleraba, pues así se pone ahora con la bicicleta, pero al hacer eso, se volvió a salir la cadena de la bicicleta. Así que le digo, vamos a la casa a reparar, le pido que vaya a buscar herramienta, un desarmador de cruz, unas pinzas y otra cosa que no recuerdo. Total, la estrella que sostiene los pedales y la cadena, estaba un tanto suelta. Quito piezas, viendo dónde va cada una de ella para que no me sobre, le digo, mira, es que esta tuerca está suelta, aprieta por aquí usando esto. Al terminar, le doy yo el último apretón y le muestro que le dé bien duro con la mano al pedal. Efectivamente, no se volvió a salir la cadena y logré notar una pequeña sonrisa que se dibujó en cara.

Así pasó con mi computadora, cuando la compré gasté cerda de 3 mil dólares porque tiene las características que necesito para trabajar con ella, la potencia, la memoria y la capacidad. Pero ya tiene unos cuantos años, creo que como cuatro o cinco. Como el tiempo pasó, se me dañó de repente el teclado y el sistema de ventilación para enfriar los procesadores. Es así como decido comprar un nuevo teclado en ebay y el sistema de enfriamiento. Tenía mucho que había llegado y no lo había cambiado. Pienso, qué es lo peor que pueda pasar, ya no funciona la computadora, por lo que si la daño al hacer el cambio, ya estaba dañada, y si funciona, pues me ahorro más de dos mil dólares. Aunque al contarle esto al administrador me dijo que hiciera el llorado, para que me den una computadora a mí. Es así que me pongo manos a la obra y le digo a mi hijo que voy a cambiar todo esto y que no puedo jugar por un rato. Me ve remover tornillos, colocarlos en un lado, sacar una pieza, luego otra y otra hasta llegar al teclado. Le pido ayuda cortando algunas cosas y luego volviendo a colocar los distintos dispositivos. Siendo un ex ingeniero  electrónico, de algo me debió funcionar esos años de estudio. No digo el dinero, porque con lo que pagué un cuarto de semestre aquí, me pagaron 5 años allá. Entonces, está mi hijo viendo cómo conecto todo, listo para probar, sale una pantalla azul, le doy clic. Y qué tiene que pasar papá, Bueno, lo primero es que prenda bien. Prendió papá, ya se ve el paracaídas. Exacto mijo, ahora lo que falta es que al escribir no escriba sola y pueda picar el cinco y el seis, Se ven papá. A, pues ya funciona, Lo arreglaste, dijo emocionado. Ahora solamente falta que arregles mi reloj.

No sé qué tipo de ejemplo esté dando al “reparar” cosas que existen en la casa, pero lo que sí sé, es que se siente un tanto bien lograr hacer las cosas por uno mismo, ahora, esos dos mil los pongo a que ganen dinero en la high yield savings account, y comprar el viaje en crucero que tanto quiere mi nahual.

A veces pensamos que los ejemplos se dan con grandes discursos, pero la verdad es que se dan con gestos cotidianos: una cadena ajustada, un tornillo apretado, un teclado reemplazado. Lo que tus hijos y tu primogénito ven no es solo la reparación, sino la actitud.

Y esa actitud, créeme, es un regalo que les va a durar toda la vida.

YO

YO

Desde los 18 años supe que quería tener una hija y que se iba a llamar Silvana.
Al mismo tiempo, tenía un presentimiento persistente: que iba a morir joven, de algo relacionado con el corazón.

No tuve una hija. Tuve un hijo.

Muchas veces me sentaba en silencio, cerraba los ojos y pensaba:
“Qué lástima mi hijo, tan pequeño.”
En mi mente él tenía cuatro, cinco años.

Sentía que no podía hacer mucho más. Ya había hecho lo principal: comer un poco mejor, hacer ejercicio. Más allá de eso, no había nada que pudiera controlar. Yo estaba en un pozo muy grande.

Mi pozo tenía nombre: no podía volver a México.

Desde antes de que naciera —cuando aún era “él o ella”— ya había tomado una decisión:
iba a ser un padre presente antes que ser feliz.

Mi hijo es boricua. Su mamá es boricua. Ninguno me iba a acompañar a La Paz si yo decidía irme.
Volver al lugar que me vio nacer, donde estaba toda mi familia, implicaba dejar de ser padre.

Era, al mismo tiempo, decirle a mi hijo —sin decírselo—:
“Me importa más mi lugar y mi familia que tú.”

Eso me duele pensarlo. Incluso ahora.

Así que no me fui.
Y al mismo tiempo que no me iba, me destruía.
Con cierta consciencia, me destruía.

Me separé de la mamá de mi hijo y comencé a conocer:
nuevas comidas, nuevas cosas, nuevas personas, nuevos lugares.
Pero sobre todo, comencé a conocerme mejor.

Llevo mucho tiempo en esa encomienda: tratar de encontrar lo que soy, lo que verdaderamente significa ser.
Personas ven en mí cosas que, aunque las sé, no termino de asimilarlas.

Ver y sentir el amor que otros tienen hacia mi persona es un honor.
Me dan esas vitaminas y minerales invisibles que necesito para continuar con mi proceso de crecimiento, reconocimiento y encuentro personal.

Me llena de orgullo saber que personas con las que perdí contacto pueden regresar y sentir que la vida se detuvo en el último instante en que nos vimos.
Como si alguien presionara un botón y todo continuara.

Se suman unas cuantas canas, unas cuantas arrugas, cambios físicos sutiles.
Pero lo demás fluye igual, como un río antiguo.

He reconocido mis miedos:
miedo al éxito,
miedo al dinero.

He visto que vivo en una zona de confort que me mantiene en automático.
No encuentro la salida.
No sé cómo pasar a una vida de mayor abundancia sin abandonar al resto de la gente, sin abandonar a mi hijo, pero sobre todo, sin abandonarme a mí.

Aunque, en realidad, me he abandonado lo suficiente.
Y solo busco pretextos seguros para validar una decisión que ni siquiera sé cuándo fue tomada, ni cuándo fue aceptada por mí.

Entender que la vida es una sola y que pasa muy rápido es una prioridad.
Debo cuidarla y apapacharla por lo que es:
una flor delicada que florece una sola vez en toda tu existencia cerebral.

YO

Ese FOMO Social

Me parece increíble que, en un mismo lugar, pueda sentirse tan diferente. Nos fuimos a la playa, pero nos fuimos al sur, allá a playa del faro a pasar una tarde tranquila ya que habíamos estado todo el día pasado y presente en la casa. Nos fuimos a la playa faro, nomás para ver qué había por ahí. En tan solo unos minutos fuera de la capital, el clima, la vibra cambia completamente.

Lo había sentido ya cuando me iba al oeste, la vida se siente más calmada, fácil y por alguna razón siempre me dan ganas de colocar música de reggae. Esta música le da un sentido más rejado de mota y paz. Así fue el ratito que estuvimos ahí, dándonos este baño de sal, paz y tranquilidad, viajando con música que nos transportó a un lugar diferente al que estábamos acostumbrados, así fue de ida y de regreso.

Pero algunas veces hay cosas que mi mente corta no puede entender el por qué el ser humano se sube en una corriente que no estaba, pero por el hecho de ser la nueva moda, debo de subirme, el fomo es fuerte en ciertos especímenes. Mientras estábamos tratando de escribir letras en la arena de este tipo de letras que ahora solamente nuestros abuelitos saben hacer, un par de personas por separado sacan balones de futbol americano para tirárselo el uno al otro. Personas que arrastraban la R más que mi profesor de español de la UPR que era de Coamo, estas personas estaban tirando un balón que ni siquiera lo hacían de la forma correcta.

Me pongo a pensar cosas que ni me importan y tampoco me afectan, pero ahí estoy bien mamón pensando en el resto de los mamones que simplemente una persona que se va a presentar en un juego visto por millones para cantar, eso, cantar, ahora resulta que la gente son fanáticos de un juego que no saben jugar. Ese principio de, solo por pertenecer, que es una forma muy humana de ser, me causa situación emocional, tanta que al final mi hijo se unió. Toma su chancla crocs y comienza a tirármelo, y qué hago, pues cojo la chancla colocando mis cuatro dedos en un lado, el quinto en el otro lado de la bancla haciendo un tiro perfecto, gritando Gael, ve largo, y allá va la bancla con forma perfecta hasta caer a la arena, porque obvio, mi hijo es fatal con los balones o pelotas, no cacha nada.

YO

El líquido preciado

Necesito ir al supermercado de emergencia. Más allá de querer comprar los ingredientes para mi ensalada de sandía que sería una sandía finamente picado, aceite de oliva, una pisca de sal, pimienta, limón, cebolla morada y menta, necesito comprar el nuevo descubrimiento que hizo la novia, cloro para meados.

Ella ha tenido problemas de esa naturaleza con sus perros. Mientras la edad va pasando, la incontinencia se va haciendo presente en alguno de ellos y al parecer, al ver los otros que no hay consecuencias, pues se han unido al corrillo pero de forma que las esquinas no se queden sin la marca de la agüita amarilla.

Era martes en la mañana, hora de levantarse por lo que voy al baño, así con los ojos aún sin ver bien listo para comenzar con mi rutina matutina. Piso agua, pero qué hace agua tirada en el piso si anoche no había. Me limpio el pie y comienzo a percibir un olor peculiar, no puede ser que esto sea o que creo que es. Efectivamente, mi primogénito, al igual que los perros de sagui, tiene incontinencia. Había orinado toda la tapa, se  había caído casi todo el meado al piso y juro que cuando lo cambiaba de bebé, el pitito estaba bastante derecho, sin curva.

Me armo de paciencia, porque, apenas son las seis. Le preparo la cubeta con agua limpia para que cuando se levantara se pusiera a limpiar. Ya ha tenido varios accidentes donde o su ropa de llena del Golden wáter porque se aguanta y no puede más, o simplemente no presta atención a lo que hace. Sin chistar nada, se puso a limpiar su reguero.

Por ahora, ya tenía planes de ir al supermercado, solamente, agregué algo nuevo a la lista.

YO

Neptuno, Saturno y un bodywash mañanero🧼🚿🚚

Aaaaaaahhhh pos ahora entiendo, todo lo que me pasó desde el 2011, incluyendo el aprendizaje personal de saber qué es lo que quiero en una relación, que por no ser lo que quería, se terminó, la culpa es porque Neptuno y Saturno metiendo noise, éstos estuvieron en piscis por 14 años y ahora a mediados de febrero todo va a estar más chingón.

Aunque la resaca biseptenal, pa’ que se entienda bien son 14 años, continúa. Hoy me desperté a las 4 y 50 de la mañana y estuve dormitando ahí hasta que sonó el despertador. No me levanté antes porque no iba a desperdiciar minutos preciados de cama por ir a hacer ejercicio. Me levanto y hago mi rutina matutina pre-ejercicio. Salgo puntual sin colocar mi mapa, porque quien en su sano juicio sale a las seis de la madrugada a manejar, nadie. Pues allá voy para tomar mi clase de seis y media, pero resulta que un tipo ahí le dio por estacionar su camión en medio del expreso y no llegué.

Son las 7 de la mañana y no voy a regresar a mi casa, a qué, así que decido tomar la clase de esa hora. Salgo antes de la última ronda y me meto a bañar. Por lo general, mi masculinidad no es frágil y no tengo ningún tipo de problema que, si se cae el jabón en la ducha, agacharme a recogerlo. Oh sorpresa, no estaba el jabón en la maleta, solamente estaba su cajita. Pues, qué voy a hacer, me echo agua nomás. Usualmente, coloco el jabón en la parte superior de la ducha, en un murito y luego que terminé de bañar, lo coloco en su casita, pero al parecer, se me fue el rollo y se quedó perdido.

Levanto la vista y veo un bote en esa misma pared. Leo la etiqueta y dice bodywash por lo bajo, abro la tapa y lo huelo. No olía a meados, era un olor normal, así que tomo prestado algunas onzas para no irme solamente aguado, sino ir aguado y enjabonado -no hay jabón pero hay ingenio-, por eso de que la novia ya ha tenido suficientes descubrimientos de mal gusto.  Los estragos de Neptuno y Saturno no han sido definitorios en mi vida, si algo no sale como parece, pues vuelvo a comenzar, en este caso, había jabón con un mejor olor y me cambiaron la clase y no tuve que perder la otra.

Esto es como cuando ya tienes cuadrado el calendario que va a ser el que te va a regir y sienes a septiembre que va a ser el séptimo mes, octubre, cuyo origen epistemológico es que era el octavo mes, igual que noviembre el noveno y el décimo ¿cuál es, a ver si saben? ¡Pero viene ahí un egocéntrico narcisista diciendo ay yo quiero formar parte de la historia del resto de la humanidad y viene y se mete como un mes, siendo este Julio (Cesar) y ahí viene el otro pendejo ay! Pero si él tiene, yo también quiero uno dijo Carlos Augusto (agosto), y así fue como, al igual que Neptuno y Saturno joden con piscis, estos dos tipos, arruinaron el calendario de por vida jodiendo a los obsesivos compulsivos que ahora el siete en realidad es nueve, el ocho, diez y el diez, 12. Por ahora, nada saca del balance. Las cosas se tambalean, pero todo vuelve a su cauce natural, así tenía que pasar, porque si alguien quiere solamente pollo con papas por el resto de su vida, que se lo consiga, yo disfruto de lo que me gusta a mí. “Cuando el destino se atrasa, me adelanto con elecciones.”

YO

Crónica de un Mexi-Boricua Descolocado, y no soy yo.

Hoy me levanté con ganas de ser mexicano, hace tiempo que no lo hacía. Preparé refrito colocando unas lascas de tocino a sofreír, luego le agrego unos pedazos de cebolla blanca, hasta que esté perfectamente cocida junto con el tocino. El toque final, es colocar la lata de frijoles del color de preferencia hasta que se vea que hierve. Al no tener machucador de frijoles, pues improvisé colocándolo en la licuadora, a lo mejor así se le quita el olor que le dejé luego de moler el comino. Todo este proceso estuvo acompañado de música regional. Acompañé el frijol con unos chips y el queso que quedó de las fracasadas enchiladas que le hice a la novia.

Siendo un día de estos, fui a un festival infantil para que mi gallo tuviera un poco de diversión alejado de la casa, porque por alguna razón le gusta quedarse ahí por mucho tiempo. Al llegar, se supone que iba a estar un mago y un payaso como las atracciones principales. Pero no, llegamos y estaban cantando los niños trovadores, trovadores. Dentro de todo lo que puede tener Pe Erre, tuvo que ser trova. No es algo que me encante, la trova puertorriqueña le tengo un odio especial, y no tiene nada que ver con que una de las personas más guapas con la que salí en la isla era trovadora, sino que ese “o lelolai leloleila” me deja un muy mal sabor de cabeza. Y no solo eso, resulta que existe gente que se dedica a “escribir” sus propias trovas, por lo menos eso dejaron saber esos niños trovadores de Coamo.

Cuenta la leyenda, que en ese mismo lugar donde estaba con mi hijo estaban sentados los Hermanos Sanabria junto con Francisco Roque, hablando de qué cosa podrían inventar que sea el peor orgullo de la isla. Y pues dicen que entre todos ellos inventaron la trova. A estas alturas no se sabe si les quedó bien o mal el invento, pero yo creo que fatal.

Entonces me pregunto desde cuando existen esas cosas llamadas “vaguadas”, decía el tiempo que eso iba a venir. Cuando yo era niño, todo era más simple: existían en orden descendente, los huracanes, el mal tiempo, los aguaceros de verano y las lloviznitas invernales. Así eran llamados los eventos atmosféricos, pero ahora todo se resolvía con vaguadas. Mañana, existe otra posibilidad, pero ahora sí iré preparado.

Por ahora, continúo escuchando la música con la que me desperté hoy, no tengo ni drogas ni alcohol para eliminar lo que mis oídos escucharon el día de hoy. Ya me bañé y al parecer no fue suficiente para quitarme ese sufrimiento de la mente.

Quizás mañana amanezca con otro país encima, otro antojo, otra música que espante los fantasmas acústicos que hoy me persiguen. Pero por ahora, sigo aquí: con el sabor del frijol improvisado, el eco de la trova que no pedí y la esperanza de que algo rojo… lo que sea rojo… me devuelva al centro.

Yo

«La qué escribe hoy este diario es un compendio de varios pedazos…»

Toc, toc, toc, hay alguien por ahí aún, aunque seguramente ya nadie está en la espera de nada. Sé que el que escribe tiene tiempo sin dejar plasmado un poco de su vida cotidiana o de sus pensares, sus comentarios fuera de lugar o su humor que no a todos les causa gracia. Su perdición no era por falta de tema, sino por falta de ganas. Pero llegó el día, no las ganas, pero sí el día.

Te cuento el chisme, resulta que el que escribe se fue de paseo con su hijo, pa’ allá pal’ oeste, pero no al que él visitaba, sino al suroeste a pasar unos días de descanso y que su hijo pasara por la experiencia de irse de campamento por lo menos una vez, porque a su edad, la espalda es un problema. Ese día en específico iba a ser largo, no solamente por los planes que había para hacer ese día, sino que el frío y la falta de una colcha gruesa con un tigre pintado en ella -patrimonio cultural de todo hogar latino- no lo dejaron dormir bien. Al despertar y sin haber desayunado bien, más él que el niño, se fueron al faro y playa sucia. Luego de eso se fueron a combate a la playa hasta que les dio mucha hambre cerca de la una de la tarde.

El lugar acababa de abrir, por lo que la orden iba a tardar un poco más. Aprovecharon y se fueron a jugar el conecta cuatro y a tirar unos bultitos a un hueco, pero lo interesante fue que casi en ayunas, decidió tomarse una cerveza para esperar la comida y pasar el tiempo, algo que no había hecho nunca. Tomar cerveza en ayunas y con su hijo al lado, no sabemos qué buena idea era. Poco a poco, trago tras trago, iba sintiendo el poco alcohol que contiene esa cerveza popular. El efecto desinhibidor iba ocurriendo mientras la botella iba quedando vacía. La risa con su hijo, la plática sobre el juego, las interacciones de abrazos resultaban más fáciles. Al final, fue tanta la comida que se pidió, que el efecto de valemadrismo alcohólico quedó eliminado rápidamente por las grasas saturadas. ingeridas.

Al parecer no hay muchas cosas más, todo indica que sí existe falta de temas para escribir sobre algo. Lo único que espera, según me dijo el que escribe, es que el tiempo pase bien y bonito, que el año sea uno de mucha abundancia, amor y crecimiento y sobre todo, ir a aprovechas las ventas de invierno para comprarle unos cuantos suéteres al hijo que le aguanten para octubre, que el viaje ya está más que planificado.

YO, que diga, Él.

Ayer volví borracho al amanecer

La sonrisa sale espontanea, la sonrisa no deja mentir el placer y sobre todo la felicidad que me da ver a personas disfrutar de lo que hacen, ver cómo lo sienten, lo disfrutan y simplemente se van a otra dimensión donde nada importa y lo único importante es el momento, ese instante que acontece en el ahora. Así me descubrí, moviendo la cabeza al ritmo de la música que sonaba en el pequeño templete improvisado. El sonido del saxofón, la guitarra eléctrica, el bajo, la batería y la percusión hacían una mezcla perfecta, un sonido peculiar que dibujaba la felicidad en forma de sonrisa.

Así me sentí al verla llegar, abrir la puerta del carro y observar el atuendo seleccionado para el día. Solamente quería darle un beso de esos que siente uno que la ropa estorba. Entramos al lugar del evento. Lugar donde está toda la gente que hace la magia posible, queriendo cambiar para bien una isla llena de contrastes con un mapa a la vez.

La recepción fue buena, le tocó hasta una tarjeta de regalo de bienvenida y unos bizcochos hechos artesanalmente. Comienza la interacción con la gente, todo fluye bien. Ya compartimos la comida, la bebida y los fluidos, ahora, también compartió la gente nerd que me rodea. No sé cómo fue el transcurrir de las acciones, si primero fue la comida o primero fue la cantada. Todo mundo estaba cantando seleccionando sus canciones de Karaoke preferida…exacto, las mismas de siempre. Le había dicho que ella necesitaba seleccionar una canción, pero estaba en negación, porque era la primera vez que iba a la actividad y las primeras impresiones son importantes. Lo que no sabía hasta el momento que la única persona en más de 11 años de trabajo que me ha acompañado a una fiesta laboral había sido mi hijo, el Nezahualcóyotl de Cupey. En realidad era la primera vez que presentaba a una pareja en ese tipo de actividad.

El ambiente comienza a subir los decibeles mientras la gente comienza a cantar cada una de sus canciones. Nadie se ofrecía, la gente cedía a la presión de grupo. De repente los muchachitos comienzan a pedirme, a gritar cada vez más fuerte Hombre instruido, hombre instruido en coro, cada persona se iba uniendo hasta hacerlo insoportable. Por lo que decido levantarme y mostrar la canción que iba a ser totalmente mía.

Quito un micrófono y pido el otro, llego hasta ella y fallé, se lo di aunque me dijo que no. Pero gracias a que es una persona sumamente considerada, no como esta pareja que se consiguió, tomó el micrófono, se quería quitar el “sueter” para verse más sexy aún y comenzó. Hizo suyo el escenario, tan suyo que ni siquiera leía las letras que aparecían en la pantalla. Cuando comienza a sonar quédate ay, ya, ya, ya vete pa’ su casa ahí fue que la confianza se desproporcionó, toma el micrófono como una profesional, una persona con ese talento innato, coloca el micrófono con el final viendo hacia arriba y continúa cantando solo como ella sabe hacerlo. La escena es genial, es maravilloso poder verla realizando una actividad que en cierto modo disfruta estando en un lugar seguro, con su gente. Aquí fue en completa sobriedad y en un lugar nuevo y desconocido. Mientras yo, admirando, admirándola.

La gente me quiere, la gente tiene una idea y una visión que yo no la veo o seguramente no le doy importancia. Te llevas un gran tipo le advirtieron al final. Son esos momentos en que mi sonrisa se dibuja sin esfuerzo alguno. Decidí que no iba a perderme de nuevo, que iba a disfrutar los momentos, socializar y no necesitar de nadie, pero sí buscar a todos, porque esa gente es mi familia y les amo con locura. De ese modo prevengo volver a tocar fondo, volver a estar jodido emocionalmente, y no hablo de cualquier tipo de jodido, hablo de jodido como Britney Spears jodido, esa de los 2000les Britney, la que se rapa el pelo y casi tira a su hijo por la ventana de jodido.

La suerte es para los perdedores, lo que yo tengo es destino, yo hablo de un destino que hasta ahora está bien cabrón. Así que, seguiré disfrutándome cada momento e instante simplemente para continuar aprendiendo a vivir, que es propósito de este nuevo comienzo. El resto, vendrá con el trabajo, trabajo interior y exterior.

YO

El ninja musical sin la i al revés…

Es que no quiero hacerlo. Es difícil sí, hacer una presentación, yo también me ponía nervioso, te acuerdas como en el cuento el niño estaba nervioso por su primer día de escuela, y el otro por ir a comprar pan él solo, eso nos pasa a todos, fue lo que le dije. Es que no estoy nervioso, solo que no quiero hacerlo, además la maestra me dijo que la viera a ella nada más y no a las personas.

Llegué justo a tiempo, pensaba que la presentación iba a comenzar a la una y no fue así, kínder ya estaba presentando y luego siguió primaria. Sale él caminando con los brazos cruzados y la cabeza medio chueca. Le había prometido que no iba a gritar y silbar cuando saliera a escena. Me dijo que no lo hiciera, que le iba a dar mucha risa. Se había llevado un polo y zapatos para la presentación, y estaba listo, él solo se había cambiado la ropa.

El silencio se apodera del espacio, comienzan a cantar y a mover las manos, hace su parte cantada junto con la coreografía. Desenvaina la flauta como si fuera un sable samurái y lo coloca en la boca. Coloca los dedos en posición adecuada y solamente veo como los dedos suben y bajan tapando los huecos que junto con el aire que soplaba en ella, iba formando una melodía que sonaba bastante bien. Un papá sorprendido y orgulloso resulté. Grité, grité y silbé en mi interior, para mis adentros.

Al llegar a la casa, me contó sin yo preguntarle cómo se sintió, le dije de lo orgulloso que estaba por haber realizado su primera presentación frente a tanta gente, algo que no le hizo nada de caso o importancia y luego me contó de la tarea que tenía que hacer, una plana de letras para las vacaciones.

T…e…a…mmmm…o. leyó en voz alta. Papá ¿por qué Te amo tiene una i al revés?  Volteo a ver el mensaje que está en el refrigerados que tiene un signo de admiración al final de la palabra. No es una i, es un signo de admiración. Ese Te amo que ves ahí no es un te amo cualquiera así como ti ami, es un ¡TE AMO! Un te amo de verdad un te amo con emoción. Sonríe, hace el movimiento de su cara hacia arriba, queriendo atrapar las palabras que están sueltas y que no le llegan. ¿Así lo sientes con la que es joven consagrada a Júpiter? No me quedó más que mostrarle una sonrisa grande y genuina porque sí, así es exactamente lo que siento por ella.

YO

Fragilidad masculina: el verdadero baile prohibido en color café

No sé en realidad cómo verlo, no sé si sentirme orgulloso y darme un poco más de crédito del que por lo general no me doy o simplemente pensar mal de todos aquellos que tienen un sentimiento rato ante la situación. Yo fui lo contrario de precoz para todo lo que tiene que ver con salir con mujeres, sexo, alcohol, drogas, jangueos o salidas a los bares. Todo fue a una edad donde ya la mayoría de las personas tenían mucha más experiencia que yo en todos esos aspectos claves de la vida.

Pero por alguna razón, al parecer, he tenido este problema más de lo que me he enterado. Estando en México una chica dejó de hablarme porque no le encantaba a su pareja que tuviera conversaciones con ella. He tenido situaciones donde minimizan mi existencia y no entienden por qué razón esa chica está o sale conmigo. Una vez, estando en un supermercado salíamos hacia el carro de la chica, cuando un grupo de hombres comienzan a piropearla y cuando ella me toma de la mano, le dicen, Pero andas con eso, no, cómo puede ser posible entonces tengo oportunidad dijo uno.

En otra ocasión, llegaba a un bar de Santurce con una chica, que ha sido y es mi amiga desde la primera vez que hablamos. Sentados, me levanto a bailar y un tipo que estaba interesado en ella, se imagina que al nosotros ser tan unidos, llegar a los lugares juntos, ya éramos pareja. No entiendo por qué no sales conmigo y sales con él, veo que es interesante, un tanto cool y hasta charming, pero mírame, yo soy una mejor opción, a lo cual mi amiga se le ría en la cara. El tipo le dice, por eso lo eliminé de mis amigos en Facebook. Y tú crees fulano de tal, que a él le importa o se ha dado cuenta de eso. Se queda pensando un poco y según me contó terminó la conversación con un Es verdad, se levantó y se sentó a hablar con otra gente y seguir tomando en otra área del lugar.

He tenido problemas porque yo aprendí a bailar salsa, incluso así de mal que lo hago, mis amigas que bailan, quieren salir a bailar y me invitan porque por lo menos bailo un poquito, entonces están los hombres que ni mal o poquito como yo, lo hacen y no van a bailar, y no practican pero tienen un problema de que “sus mujeres” salgan a bailar con un hombre amigo de ellas.

Bailar es un problema, verte hablar o Pasar mucho tiempo con una persona del sexo opuesto es un Están Cogiendo o Están saliendo. Y ahora, salir a platicar, a ponerse al día con amigos cactus, un ser que lleva más de 15 años de conocernos, es un problema. Pero bueno, como yo ya estoy más allá del bien que del mal, me importa tres cuartos de verga que eso pase. La fragilidad del ego masculino es genial, y más porque el preocuparse por mí, me deja mucho muy bien parado. Tipos altos, guapos fornidos, con dinero y estudios, otros sin dinero o estudio, y no tan guapos, en resumen, de un amplio margen de tipos, tienen un problema de que un mexicano minion café pueda quitarles a su pareja. Yo diría que esto es hijo de tigre pintito, y mi novia lo diría correctamente, el ladrón juzga por su condición.

Yo tengo que darme más crédito por el tipo que soy, al parecer un gran tipo, si otros lo ven, generando ese dolor de ego, celos y peleas internas, brodel, pues mira para allá ( pa’dónde), ser graciosito y bailarín mata todo lo demás.

Las inseguridades son trabajables, si tu presencia genera incomodidad en otros, es porque proyectas algo que ellos perciben como valioso: confianza, carisma, conexión genuina, así que agradece que tu gente le importa un carajo lo que le digan los machos y continúan la búsqueda de conexión contigo, para todo ese poder, como dice spiderman, tienes mucha responsabilidad, sigue así que ya no te usan para dar celos, como en el pasado, ahora debes actuar como Ken, porque lo que tienes, bailar, ser gracioso, conectar con la gente… son habilidades sociales que no se compran con dinero ni con estatus

YO