Me lo dijeron las estrellas

En esa época estaba decidido a intentar todo, entre ello, ver qué me tenía destinado las estrellas para mi vida. Decidí entrar a hipnoterapia y consultar con un astrólogo para que me leyera mi carta astral. José García, mi astrólogo de cabecera, esa fue mi elección. Luego de 150 dólares, me dijo varias cosas. Las mujeres boricuas son problemáticas, en este mes es el perfecto para hablar y llegar a acuerdos. Tu luna está en no sé dónde chingados, por lo que tu situación con el dinero es deficiente. Me recomendó tener una piedra lunar pegada al pecho para que mi problema con la luna y el dinero fueran mejorando.

Ninguna de sus recomendaciones funcionaron, al yo tratar de hablar y llegar a acuerdos, lo que pasó fue que me mandaron abogados y días después una orden de protección. Me dijo que me veía en 10 meses y eso se cumple próximamente. Por ahora estoy dispuesto a dejar pasar la oportunidad de ver qué me tienen deparadas las estrellas para mi vida. Pero lo que si tengo es mi piedra lunar colgada en el cuello con un hilo rojo, por si José le pega a una y me hace el milagrito de ganarme la loto.

Mientras eso pasaba y decidía cancelar mi cita astrológica, creo que la luna, la lluvia o el frío están afectando mi estado de ánimo. Está bien sentirse así, a mí me pasa, me dijo la novia, que, no mames, está re buena. Creo que el ejercicio tiene el mismo efecto en mí que José García, ninguno. Se supone que el ejercicio te da más energía, te hace más feliz, te llena de químicos que no te dejan irte al lado oscuro, a la depresión. El ejercicio es el José García, no dan una.

Al estar haciendo ejercicio o caminatas entre3-5 veces a la semana, mi estado de ánimo debería ser intachable, debería sentirme bien y estar bien. Resulta que hay veces que me siento un tanto mal agradecido. Me pongo a enumerar todas las bendiciones que tengo en mi vida y me digo que no hay razón alguna para sentirme como me siento. Logro despertar con vida, respiro, tengo todas las partes de mi cuerpo en perfecto estado, la granada está haciendo maravillas, ahora hasta cremitas debemos de ponernos. Mi hijo está bien, tengo trabajo, tengo grandes amigos, mi familia en México está bien, tengo novia potable, pero ¿por qué puedo sentirme de ese modo? Me voy al lado oscuro.

Cuando la veo se me pasa, mis fines de semana con ella o él me siento bien, ¿cómo puedo lograr quitar el poder a terceros de que me afecten positiva o negativamente?

Es una tarea que debo darle prioridad, me dice la que amo, que es parte de vivir, eso pasa, hay días buenos y otros no tanto. En algún momento me gustaría que mi sobre análisis me diera una respuesta, una señal, una guía.

Por ahora ya estoy bien, tengo mi piedra en el pecho, por si los changos y me compré unos boletos de lotería para que esta vez, las estrellas sí hagan bien su trabajo.

YO

Así

Me encanta, me encanto. Tenía un tiempo que le estaba diciendo a mi mentalista que sentía re bien, que iba por buen camino, que me estaba feliz, pero ahora no solamente puedo sentirlo y decirlo, sino que también puedo verlo. El sentimiento se materializó, se hizo factible, palpable, observable. Ayer por la noche recibí unas fotos del paseo a la cordillera central de la isla, latitud 18.078968 y longitud -66.053822, en ellas aparezco casi como Dios me trajo al mundo, boyante. Creo que habían pasado muchísimos años en los que no me veía en una foto de este modo, tan feliz, tan contento, tan guapo, tan bien. En todas,  pero en todas las imágenes que recibí donde yo aparezco, tengo una sonrisa en mi rostro, tengo una energía elevada, tengo una emoción, una alegría y felicidad que sale de la foto como la niña del aro. Me sale por los poros, dijo Lulu. No sé si soy yo, no sé si estoy sanando, no sé si me estoy reencontrando, no sé si es por ella, no sé si es por el tiempo, o por la vida, pero no paro de ver las fotos, de emocionarme por cómo me veo y cómo me hace sentir estar así. Por eso le doy gracias, por si es por ella. Continúo riendo, sonriendo, cantando y disfrutando de este momento, que también pasará, pero ahora, gracias vida, gracias mi vida.

YO

Te amo

Camelar

Por qué me amas tanto. De ahí surge este escrito, a partir de esa pregunta. Es fácil amar a alguien cuando es la indicada. Hubo solamente una espina, una caída en las piedras, pero no fue una caída cualquiera, fue una caída como debe ser, sin meter las manos, para evitar después complicaciones alternas. Tenía un poco de ansiedad, pero la ansiedad viene por otros motivos, no por el amar, no por las espinas o las rosas, sino por un respeto o miedo a la corriente de agua continua y más o menos caudalosa que va a desembocar en otra.  Por alguna razón me viene a la mente un golpe de agua y creo que es la razón por la cual no frecuento estos lugares.

La cita fue distinta, había sido planificada de otra manera. Fue de mí quien salió la idea de irnos a un paseo para principiantes, de estas salidas que a ella le gusta. Luego de una hora y unos minutos de camino, llegamos al lugar de la caminata. Trato de pensar positivamente, según videos que he visto, pensar así, ayuda a mantener la calma. La veo cómo toma la batuta, la iniciativa. Llega completamente preparada, estamos en su territorio, territorio apache. Sólo por seguir la tradición caminamos tomados de la mano por un tramo del sendero, así como lo haremos al entrar a la pista de Ceiba y dar la vuelta, la milla de calentamiento.

Estamos aquí papi, la imagen del chorro de agua cayendo, abriéndose paso entre las piedras gigantes frente a nosotros. El ruido del agua corriendo es impresionante, no hay tanta agua, pero aun así suena fuerte, imagina si hubiera llovido unos días antes. La veo pasar de piedra en piedra, subiendo a una, mirando hacia abajo en otra, acostándose en una tercera a sentir, a escuchar, a oler, a ser. Es ella quien se abre paso entre las piedras y no las piedras mostrándole el camino. Por ahí se ve que no hay nada para que un humano transite, que no se puede, que no lo hay, pues es ahí donde ella está pasando.

En las piedras más altas, a metros de altura ella sonríe, saluda a la cámara. Vamos más allá, más allá del chorro principal que se encontraba a 190 metros del puente. A diferencia de ella, yo iba buscando lo fácil, lo transitado, lo descubierto, pasando de piedra en piedra con unos tenis que claramente no fueron hechos para esas tareas. Por suerte mis tobillos resultaron ilesos. Otro paisaje impresionante, solamente unos metros más adelante. Seguimos, su cara, su cuerpo, su humanidad está en donde deben estar, en su espacio, su entorno. Luego de varios minutos de caminata, que por la dificultad de pasar por piedras mojadas, llegamos a una tercera charca. Una charca grande,  espaciosa, lista para nadar sus aguas congeladas de la sierra de Patillas.

Es bueno para el cuerpo beibi, me dice. Se tira, se mete, se zambulle sin queja alguna en esas aguas que sólo le faltaba el hielo.  Un gran contraste mi forma, de puntitas titiritando, entrando poco a poco en esa agua, que al tocar mis genitales, pego un grito, al tocar  mi espalda, pego otro y al bajarme hasta el cuello, recuerdo a la madre que me parió. La veo disfrutar, intento hacer lo mismo. Me acerco, la abrazo. La veo a los ojos, logro ver su felicidad. En la soledad de Patillas, en el medio del río, en  la paz de la naturaleza la traigo hacia mí. Danzamos sobre el río, abrazados, sintiendo su cuerpo que tiene los rastros en él del agua congelada, su piel chinita de frío. El movimiento complicaba las cosas. Una piedra viene a salvar la mañana. Logramos quitarnos la ropa, la lluvia se siente sobre lo mojado. Palpo su cuerpo frío. El hielo no apagó el fuego interior, inferior.  

Por qué me amas tanto, fue la pregunta. No hay respuesta en palabras. No hay una manera de expresarlo. Pero el verla acostada con su vestido blanco y  azul en la cama, sonrío. De esa forma sé que la amo, que la amo “tanto” como debe ser.

YO

La cita

Más de un mes había pasado desde nuestro último encuentro. Unos minutos antes, hice un pequeño recuento de lo que necesitaba hablar. Hay algo que me tenía atrapado en un círculo vicioso, el sentimiento que me provocaba el pensar en las situaciones que había pasado durante la separación y el proceso de divorcio, el hecho de haberme separado intencionalmente de mi hijo por “protegerlo” me causaba un gran desasosiego que mi tendencia fue a alejarme.

Le cuento ese sentimiento, le cuento de mis bailes de salsa y mi encuentro casual. De cómo intenta hacerme ver como una persona que no soy. De cómo me hace sentir sus palabras, sus mentiras, su realidad y todo esto por simplemente preguntar con quién se queda mi hijo en momentos, y si está seguro. Esta conversación me llevó al pasado, me llevo a recordar el por qué dejé de hablar, el cómo una cosa me convierte a mí en el malo, psico y malandro. Fue una conversación muy incómoda, pero tuvo momentos sanadores. Todo fue un cambio de chip. Por lo general soy una persona educada, saludo a quien no conozco, a personas que no tienen nada que ver conmigo le doy los buenos días, buenas tardes, gracias, disculpe. Me dice que los silencios le hacen daño, Ella no es ella, Ella es cualquiera fue lo que pensé, recordando las casi palabras de la chica de la ropa deportiva. Y así fue, Nunca más va a volver a suceder, fueron mis palabras, cuando un mexicano promete, cumple. Además dijo sentirse arrepentida de acciones tomadas en el pasado, sea verdad o no, un gran peso y rencor se fue de mi ser. Le doy gracias por eso, porque a quien le hace mal ese sentimiento es a mí y a él, que no ve un buen ejemplo de cómo se debe tratar a la mamá. Un gran aprendizaje ese día.

Luego de escucharme y decirme sus pensamientos y consejos viene una pregunta inesperada ¿Cómo te va con la chica? Mi actitud, mi cuerpo, mi cara cambió completamente, dio un giro de 180. No tienes idea, simplemente es como una Campana de Gauss  y estamos totalmente al extremo derecho. Veo cómo va dibujándose una sonrisa al ver la imagen, al ponerle nombre al sesgo. Todo ha sido tan fácil, todo estuvo tan bien desde el principio, sólo falta que me coja rico, me dijo y fuck, el nirvana. Sabes algo, hice una pausa larga, mientras estaba sentado en el comedor y volteo al techo: me siento feliz, me siento bien, me siento relajado. Cuando comienzo a salirme del guacal, ella me dice, Amor, aún faltan 3 meses, lo vamos a resolver. Me le quedé viendo en la pantalla, vi cómo el orgullo que siente por mí se reflejaba en su lenguaje corporal. Estoy tan pleno, estoy tan feliz, estoy tan bien, estoy tan emocionado que no puedo con mi vida. Sabes, le conté, no pude evitar comparar mi situación, cómo una pregunta me llevó a una conversación y me hizo sentir bien mierda, y cómo ahora, al hablar con la chica del carro como el mío, logra sacar todo lo mejor de mí. Aunque estemos en la luna de miel, estoy seguro que así va a ser la mayor parte del tiempo que me queda de vida, porque nos esforzamos, porque nos reímos, porque lo queremos, porque la pasamos cabrón y cogemos chingón.

Ahora la próxima cita es en dos meses, porque todo está bien, vas muy bien, dijo. Ahora, a disfrutar de verla en lo verde, su ambiente, su lugar favorito en el mundo mundial.

YO

La propuesta

Hay una escena fascinante que no es real, pero me advirtieron que puede serlo si los planetas se alinean. Necesitaba comprar unos zapatos para subir montañas, como mi rutina hasta ahora había sido arena y mar, las botas exploradoras no eran una necesidad, hasta que la conocí. El carro se dejó en la parte inferior del estacionamiento multi piso, para entrar por el pasillo de Faccio Pizza y lograr evitar la mayor cantidad de gente a esa hora del día. La tarea era sencilla, clara y concisa, atravesamos el pasillo, vamos a la tienda, me mido los zapatos especiales y salimos corriendo. A ella no le gusta las compras, puede hacerlo, pero si se evita, mejor. Ya el esfuerzo de entrar se agradecía, así que, buscar la eficiencia para la compra, era lo mínimo que podía hacer.

Pero el pasado se hacía presente. La cita 8 con Tinder 12 había tenido un final no tan feliz, ella había encontrado banderas rojas y se había alejado, pero al parecer, él se había quedado prendido, enamorado y buscando otra oportunidad. Mientras estaba pendejeando le salió su foto, estaba linda con esa sonrisa, y también ya estaba con otro, y ese otro soy yo. En su mente psicológica, se le prende el foco, tiene una buena idea para reconquistarla, para que de una vez y por todas logre estar con ella, para ser sincero, yo hubiera hecho lo mismo, porque ella vale hacer todos los esfuerzos del mundo.

Con calma, pero con prisa, vamos caminando tomados de la mano por el pasillo, doblamos un poco a la izquierda, pasando frente a la tienda de chocolates. La canción de Bruno Mars, Marry you se comienza a escuchar. Personas que estaban sentadas alrededor de la fuente se paran y comienzan a bailar al ritmo de la música. Caminan hacia donde está ella y la rodean, la multitud nos separa, me suelta de la mano. Cuando Bruno está diciendo Hey Baby, I think I wanna Merry you, aparece Tinder 12 con una cartulina sobre la cabeza que lee “Sé que sabes que esto tiene que ser así, Sagi pequeño caudal de agua continua que corre por la tierra, cásate conmigo”. Mientras, del segundo piso en Macy’s, va desdiciendo por las escaleras eléctricas que pasan sobre la fuente. El grupo de bailarines, payasos, globos, fuegos artificiales la fueron llevando hacia el frente de las escaleras donde, al darle la cartulina a uno de los bailarines y meter la mano al bolsillo, se hinca y abre la caja. El volumen de la canción baja y el micrófono aparece de la mano de un enano disfrazado. Sagi, esas ocho citas fueron los mejores días de mi vida, y quiero continuar así, prometo no ser tan psico, que debería ser obvio, los que estudiamos esta carrera lo hacemos porque estamos bien jodidos.  ¿Te quieres casar conmigo? Al verlo hincado frente a ella, con el anillo, se pone las manos en la boca, una sorpresa, una gran producción, sin voltear a ningún lado más que a los ojos del alma, dice . El volumen de la canción vuelve a subir, a escucharse y retumbar en la plaza diciendo yeah, yeah, yeah, yeah, yeah, entre aplausos y vitoreo le coloca el anillo, la abraza y se besan. Se pierden entre la multitud rumbo al carro.

Me quedo sentado frente a la tienda de muebles esperando por unos minutos. Llegué amor. Seguimos nuestro camino rumbo a las botas escaladoras. Esta forma de pensar, tener en cuenta los sentimientos de los demás, es una de las tantas cosas por lo que me enamoré de ella. No iba a dejar que el tipo pasara un bochorno frente a todo Puerto Rico. En el estacionamiento le regresó el anillo, le dijo que nel pastel, que ella es malinchista.

YO   

De la Isla

La región geográfica volvió a mi vida el día que me fugué a las Fiestas de la Calle con la novia, la nena y 2008. Tenía tiempo que no venía esa palabra a mis oídos, de hecho, no recuerdo cuándo fue la última vez que la escuché.

Estando en mi martirio el día verde, tratando de dejar el sistema listo para que: uno, no corran al director. Dos, no nos quiten el contrato. Tres, ya terminar esta mierda, me pongo a chismear con el corillo, con los que estamos quedando mal. Dentro del grupo está una peli roja que no lo es. El chisme llevó a mencionar la isla. No mames, ni pa’ qué fue eso. Rápidamente el color rojo cambió a un color de enojo, parece que el tema le altera un poco. Siendo originaria de Orocovis, o sea, de la Isla, y viaja todos los días a la metro, al uno mencionar que son de la Isla, se encabrona. Mira, disculpándome de ante mano a ti que eres de Hato Rey, y contigo que eres de Cupey, AKA, el mejor barrio de Puerto Rico, Me enoja que digan que los de la Isla no sabemos nada.

Resulta, y logré ver su punto, que ella, siendo de la Isla, sabe llegar a lugares que yo no sé que existen. Quién es más de la Isla, nosotros que conocemos de Carolina, Guaynabo, Bayamón y San Juan y además de los municipios centrales o los de la metrópoli que, viéndome a los ojos, sólo saben de Cupey, Hato Rey, y Viejo San Juan.  Mi primer instinto fue decir, También sé de Ikea y Costco, pero me contuve.

En algo tiene razón, las pocas veces que me he internado a la cordillera central de este cien por treinta y cinco, rápido identifican mi lugar de residencia por mi velocidad de quince kilómetros por hora a la que conduzco esas curvas. Mientras la peli roja seguía pelando, yo dije (acordándome de la novia), Los Pleneros de la Cresta de Ciales. Exacto, gritó.

Mi novia, es de Ciales, de la Isla. Y admiro su amplio conocimiento de toda la isla, de los barrios, de las carreteras, de lugares, restaurantes, puntos de interés. Mi excusa sigue siendo que soy mexicano, aunque lleve dieciocho punto cinco años es esta isla, para no conocer nada más que el área metro, o sea Cupey, Hato Rey y Viejo San Juan.

 Lo que más me encanta de esta nueva aventura es el perfecto equilibrio que existe. Ella tiene un perfecto balance entre una Jíbara de Ciales y su seguridad Citadina, entre ese toque naco y fresas, mexicana y Boricua, entre ser de la China y de Japón. Mi vida estaba chula, estaba buena, pero vino una brisa y Fua, me trajo una luz que la extraño y la pienso todos los días.

YO

La lista

Papito Dios, creo que nunca te he pedido nada, pero…

Mientras los años se van acumulando en mi cuerpo y el cerebro va madurando y terminando de generar todas las conexiones necesarias para poder trabajar efectivamente, la forma para seleccionar a una posible pareja, ha ido cambiando.

Al principio, simplemente era algo visual ¿tal o cual mujer, ante mis ojos está bien buena? Si la respuesta era afirmativa, y resultaba que también le parecía algo curioso, pues entonces podía entablar una relación carnal o sentimental. El cambio geográfico fue la mejor decisión, en la isla ha sido muy buena la experiencia. Para mi fortuna y buena suerte, he tenido parejas muy atractivas. Gracias papito Dios.

Al pasar los años, he ido evolucionando, he buscado algo más que físico. Ya un cuerpo y cara bonita no era suficiente, comencé a generar una lista de características que me gustan en una mujer. Inicié con pocas cosas, los 5 puntos de mayor importancia. Con el tiempo y las experiencias, la lista fue creciendo, además de que me guste físicamente, debía estar la independencia, su grado de estudio, su forma de ver la vida, su actividad física, sus pasatiempos favoritos…

Resulta que esas características han ido modificandose también, porque me he dado cuenta, gracias a la prueba y error, que el tener cierta cosa, no hace ser mejor a una persona, por ejemplo: haber estudiado en Cornell o Columbia no hace tener consideración o ser empático. Así que, el remover y agregar a la lista ha sido una tarea constante. También he sido abierto a las excepciones.

Eso me pasó con la chica que observa el mar en la foto. En este periodo de transición y cambio de mentalidad de estar en pareja a pasar a la soltería, se puso a experimentar. Utilizando la pantalla para ir a la derecha o izquierda, dependiendo de su apariencia y escritura, ella tiene una lista, una serie de reglas que utiliza para su propia protección al momento de deitiar. De las que recuerdo están, esperar una semana luego de hablar sobre una cita, esto con el fin de ir viendo cómo transcurre la conversación en esa semana para ver si no aparece una bandera roja. El no dar localización o llamadas por video. El no ponerse de tú a tú con el susodicho para salir del lugar intacta y luego bloquearlo si fuese necesario. El utilizar el mismo restaurante para los dates, para así avisar a medio mundo de su estatus, que ella llegó así y se va así, que, si notan algo raro, griten como poseídos y pongan una alerta rosa en todos los teléfonos del país. Poner pruebas a ver si la pasan.

En una de las tantas conversaciones que he tenido con la chica de los onesies, me fui enterando de su lista de reglas. Mientras me iba revelando uno que otro secreto de su lista, mi cara fue manifestando unas facciones de “qué raro” Pero…eso no pasó así conmigo, oiga señorita, esto tampoco pasó así conmigo. Acho, yo me atrevo a llamarlo ahora en video con cara lavada y mumu. ¿Qué habrá pasado? ¿Qué sintió en mí que le dio la confianza de hacer excepciones? ¿Cuál será toda esa lista? ¿A cuál no le dio skip? ¿Cómo puede haber surgido el universo de la nada? ¿Cuál es el sentido de la vida? Si Dios existe, ¿quién lo creó? ¿Cuál es el secreto para ser feliz? ¿Somos parte de una simulación? ¿Por qué bajo el volumen de la música del carro cuando me estaciono? Si mojo una almendra, ¿sigue siendo un fruto seco? Si me conecto al WiFi de una Iglesia, ¿recibo la señal de Dios? ¿Por qué alguien se daría guille porque puede? Muchas preguntas qué responder.

YO

Untuoso

La botella de vino francés de la noche anterior lo había dejado irreconocible, o habrían sido los mejillones, no lo sabremos. La mañana había comenzado a las 8, luego de los buenos días, se dispone a cumplir con culminar su ajetreada agenda semanal. Desde el martes había tenido compromiso y ya había cumplido con casi todos. Aunque con uno que otro inconveniente que se cruza en el camino y ellos lo entienden.

Comienza la danza. Se crea una mezcla armoniosa de harina, maicena, mostaza, mayonesa, con un par de ajos, orégano, pimienta y sal con una pizca adicional de comino. Le agregamos la cerveza del país para ir creando una pasta viscosa donde se coloca los trozos de pescado y camarón previamente sazonados con sal y pimienta y así marinarse por una hora. Cebolla, tomate, chile, pepino, aceite, sal, pimienta, mayonesa, leche y lo que no puede faltar, cilantro abonan a la creación del día. Se coloca la tortilla en el plato, pones los trozos de pescado y camarón color oro, agregas el pico de gallo, la cebolla salteada, la salsa blanca, las gotas de limón con chile al gusto. Acompañas con pepino bañado en tajín.    

Este proceso de ir construyendo con distintos ingredientes las diferentes variables que forman parte y son indispensable en el platillo final, así mi novia ha ido descubriendo o re descubriendo su ser, por partes. Al estar sentada en el columpio del patio, donado por la oficina del doctor con la flor, degustando y disfrutando de su café mañanero, nos pusimos a hablar. Continuo con la fascinación de que una mujer como ella se fije en alguien como yo, una persona que ha comenzado su vida ya casi tantas veces como las vidas que tiene un gato. Ella está incorporando todo lo que le resuena de sus investigaciones y estudios de podcast, videos y libros de autoayuda en su vida.

Un te amo espontaneo, una presencia tántrica completa, una cascada de emociones, la cama siendo una selva y yo encontrándome a la fiera, verla sentir orgullo de como su cuerpo logra subir las montañas de la isla, es fascinante. Cuando me cuenta de su crecimiento personal que ha logrado en este par de años, viéndome con esos ojos grandes, llenos de brillo y auto orgulloso, es de admirar. Que le nazca practicar conmigo su nuevo yo, me halaga. Compartir con ella su untuosidad, una gran bendición. Mis segundos lunes siempre son los mejores.

YO

Amigos

No quiero que existan malos entendidos o que la gente comience a hablar que él  y yo tenemos algo, así que prefiero no estar uno a uno con un amigo. Estas fueron las palabras que se escucharon salir de la bocina del teléfono. Algo que mi mente no logra comprender y que además tampoco me importa.

Al preguntarle a 2009, ahora 2008 Mera mai (para seguir incorporando palabras boricuas a mi léxico) ¿tienes algún problema con salir con tus amigos hombres? ¿Te han dicho si tienes algo con alguno de ellos? Bueno, contigo. Me han dicho que tengo algo contigo, uno se enojó cuando fuimos a la Campechada en Bayamón y bailamos, cómo era posible que teniendo “Jevo” yo saliera contigo. Puedo ver por qué tu jevo puede pensar que tú y él tienen algo, le dijeron. Acto seguido, sale la mayor carcajada que he tenido en mucho tiempo. ¿Y qué hacemos o qué? Pregunté. Su manos y cara hicieron una expresión de qué carajo sé yo.

Luego me puse a pensar en cómo me han dicho estando con mi amiga del trabajo, estando en California si estamos casados, o con la vecina le han preguntado pero qué tiene él, está bien es Charming  y eso pero por qué él y no yo. Por lo que todo parece indicar que la amistad entre un hombre y una mujer no es posible, en las mentes del resto del mundo. Mi porcentaje de amistad con mujeres es un 70-30 y yo creo que va a seguir igual.

Si tuviera amigos gay, me pregunto si sería la misma experiencia. Pero ahora que lo pienso, pasó por allá en el 2005. Al llegar a Pe Erre, fuimos un grupo de amigos de ambos sexos a un antro gay, porque dos de nuestro corrillo (otra palabra boricua, estoy on fire) son de la comunidad, por lo que no era justo ir solo a lugares para heteros. Así que fui a uno en Santurce, y estando ahí me encontré a un compa amigo de la chica por la que había venido a la isla, ya ex en el momento. Éste le va con el chisme y la chica se me aparece en la residencia de estudiantes diciéndome lo gay que era y lo mucho que se arrepentía de mi existencia. Y pues el casarme ya a mis treintas, mi hermano me dice, yo pensaba que bateabas pal otro lado, ¡Ja! Debo preguntarle a mi jeva (3 palabras… )/novia qué pensó de mí a primera vista.

El qué dirán me tiene sin cuidado, que hombres con baja autoestima me tengan celos, me tiene sin cuidado, que la sociedad machista no crea que la amistad entre sexos distintos es posible también me vale. Voy a seguir pensando que el problema es el mundo y no yo. A mis amigas al al parecer les caigo cabrón y no han sentido ninguna otra intensión por ahí, por algo seguimos en esta dinámica amiguistica con algunas desde el 2005, por lo que chingue a su madre el mundo. Por ahora, tengo un fin de semana con mi novia, la cual pretendo pasarla muy chingón y presente, aprovechar cada minuto que estoy con ella y dentro de ello, tratar de no quedar nuevamente mal con uno que otro compa, y sabe y entiede que polvo mata amigo.

YO

Las visitas

¡Papá, diles que se vayan! Gritó desde su cuarto. ¡Echa el agua del padre! La única razón que encuentro para que un niño pueda estar viendo imágenes de otras dimensiones es porque un niño pequeño, de cero a 4 años, aún su alma se encuentra explorando y no ha caído su yo completamente a su ser. Así, él se encuentra abierto y sensible a eventos de otras dimensiones.

La forma de criarlo ha sido no tradicional. Ha tenido caminatas matutinas y vespertinas desde que tiene 3 meses, naturaleza, papá y mamá presente, cero pantallas y programas, cuentos, libros y juegos en el exterior. Se ha intentado presentar un mundo bonito. Esto me deja pensando ¿y por qué de estas visitas?

Recién habíamos salido del Viejo San Juan hacia un nuevo espacio. Una Urbanización en el campo de Cupey con solo 10 casas. 4 cuartos, dos baños y medio, oficina, 4 terrazas, lago Curias. Silencio humano, oscuridad en el camino, ruido de animales e insectos. Todo estaba diseñado para que la película ocurriera.

El bebé en su cuna, en su cuarto, papá, ahí está. ¿Qué? El señor sin cabeza. De qué hablas, De el Señor, la Señora y la gente que vienen a mi cuarto. En una visita a la plaza, vemos un maniquí, de esos que son solamente el cuerpo, Mira papá, como el señor sin cabeza. Pero ¿y cómo sabes que no tiene? Porque se le cae, se la quita papá. Los nervios de un papá ansioso se pusieron peor. Uno de esos días nocturnos, cuando la mamá no está, y la nena está con su papá, nos quedamos el galán y yo solos. Eran las 10 de la noche, cuando escucho por el monitor balbuceos, un perro comienza a ladrar sin parar, voy al cuarto de la nena para ver por qué está ladrando. El perro está ladrando directamente a la ventana del bebé, sin parar, dando vueltas, el perro continuaba, hasta que se escucha ¡PAPAAAA! Diles que se vayan, tengo miedo. Lo tomo en brazos, y le hago preguntas. Un grupo de personas estaban en su cuarto, lo calmo, me quedo junto a él por un tiempo largo hasta que se duerme de nuevo. Acto seguido salgo del cuarto y comienzo a prender todas las luces que podía encontrar, abro la puerta de mi cuarto y de todos, emparejando la de él, todo esto para que mi cagadera pudiera disminuir. Siendo el macho que soy, no escribí preguntando ¿a qué hora llegas? Porque es importante dar espacio.

Cierra la puerta del carro, vestido con su sotana negro entra a la casa. Se siente algo raro, fueron sus primeras palabras. Va a la barra donde pone su bolso color negro, saca su “bufanda” verde, le da un beso, hace una oración y se la coloca en el cuello. Saca la copa, agua, la biblia. Llena la copa con el agua, hace una oración para preparar el agua para vencer el mal. Recorremos toda la casa, bendiciendo cada esquina de ésta, echa agua bendita con una oración mientras va caminando por los pasillos y cuartos. Llegamos al cuarto donde las visitas existen. El cuarto está frío. Nos paramos en círculo y es ahí donde se lee un verso bíblico. Una ráfaga de aire entra volando y cambiando la página. El agua es rociada por el cuarto. Se hace otra bendición. No sé si esto resuelva, pero de ser necesario, me avisar (porque el padre es gringo ) que conozco al grupo de exorcismo. Deben ir a misa, no sólo en la boda.

 ¡Papá, echa el agua del padre! Y papá está rociando el agua dejada por el padre Todos fuera del cuarto, a dormir, el bebé necesita descansar y no quiere a nadie en su cuarto, ¡Vamos, todos a dormir! Buenas noches a todos. Con esas palabras lograba calmar los nervios del bebé, tratando de contener mi centro y no pensar en esa visita indeseada.

YO