Agua…

La idea era ir a la playa y ver cómo era una tarde de raqueta con la jeva, una de sus actividades de playa favorita. Ya en el pasado, pasado yo había jugado cosas que tenían que ver con raqueta, pero no este tipo de deporte raquetístico. Su día anterior y el anterior anterior, habían sido complicados, ambos días fueron difíciles por distintos tipos de excesos. Uno, por exceso de adrenalina y el otro por exceso de falta de vernos. El mío, estuvo también cansado sin dormir desde la una, mi cuerpo se estaba sintiendo raro, en algún momento pensamos en vernos para tirarnos a dormir acurrucados, pero no, hay que aprovechar el día.

A las 12 tenía que comenzar el viaje para llegar a la hora acordada al balneario. Llegué a tirarme y con ganas de no hacer nada. La chica de las raquetas me recibe con una paleta de mango y Tajín, Dios, gracias por ponerla en mi camino. Un par de horas pasaron, cuando decidimos darle una oportunidad a las raquetas, ya que me habían advertido, No nos vamos de aquí sin jugar.

El tiempo se dividió en dos partes, la primera, en ir por las pelotas más veces de las que logramos dar golpes seguidos, fue ahí donde quemamos más calorías. En el medio tiempo, se aprovechó para nitrificar el mar, descansar un poco y asimilar las heridas. Mis pies son vírgenes, por lo general no estoy descalzo en ningún lado, en mi casa uso chanclas, y parece que estas hermosuras no están acostumbrados a tocar tierra y sobre todo tener fricción entre la piel y la arena. Resulta que los primeros 30 minutos de raqueta me salieron bolsas de agua en mis dedos gorditos. En el segundo tiempo, todo fluyó mejor, parece ser que el cojear tuvo un efecto en la forma de sostener la raqueta y golpear la bola. Logramos un ritmo de hasta 30 golpes sostenidos y unas 400 K calorías.

Para ella, todo el día fue un Déjà vu, para mí, una reafirmación. Mientras esperaba sentado la llegada del pionono y el regreso de la campeona del baño, mi mente trajo una imagen y una afirmación. Vi lo cool que va a ser el resto de mi vida con esta persona, una vida con actividades, hobbies, salidas y mucha diversión. La imagen, el resto de mi vida. La afirmación, la chica de los 20 mil pseudónimos, es lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo de mi vida. Porque del uno al diez má, tú eres un ten.

Hoy fue otro de esos días, uno más, de los que no fallan, en los que la pasamos cabrón. Aunque ahora que lo pienso bien, no ha habido ninguno malo.

YO

La duda

Este encuentro que me tenía guardado el destino ha sido uno muy agradable. Esta persona es un mujerón, un gran ser que ha traído cambios a mi vida, cambios sutiles pero de gran importancia para conocerme un poco mejor. Resulta que he tenido algunos capítulos que no me habían pasado antes. Uno de ellos fue el que describí en un episodio anterior, mí asexualidad. Esta mentira burda, carente de lógica, torpe y simple, había sido así: por lo general yo no propiciaba, buscaba o iniciaba un encuentro. Y por ejemplo, en la cita con amigos, sacó cuentas, en menos de 24 horas fue: después de la cena italiana, luego del baño, a las 6.45 AM, a las 10.20AM al despertar por segunda vez, luego del desayuno verde y dos veces antes de las arepas. Por lo que, tiene un poco de sentido la duda e incredulidad de esa afirmación mal lograda.

Por la misma línea va el bizcocho.

Pero algo que me tuvo muy preocupado fue, que después de los dos meses de estar conociendo a la chica del segundo nombre, mi cabeza comenzó a jugar en mi contra, comencé a tener muchas inseguridades. Aunque ella, me había demostrado de distintas maneras, que quería estar allí, yo estaba teniendo inseguridad de la situación por un posible abandono. Al hacer un recuento de mi realidad, padre presente, cambios en rutina de cuido del primogénito súbitos, viaje de trabajo por dos fines de semana, un empleo y una paternidad donde no tengo mucha opción de estar ausente en vacaciones largas, me tuvo un gran rato dudando y sin poder estar zen.

Ella es una persona sin compromiso mayor, un trabajo que le da una buena libertad, un deseo de salir y conocer nuevos lugares y un anhelo de realizarlo con su pareja. Así que, cabeza para qué te quiero. No tengo el tiempo que me gustaría para ofrecer, marzo va a ser una locura y abril una mierda, se va a cansar, se va a ir y voy a sufrir, me va a doler, no quiero perderla, maldita vida para qué me la muestras, por qué dejas que me enamore si no está para mí y se va terminar yendo. Por lo que, decidí, aun sabiendo todo esto e imaginándome todo esto y creyendo en mi cabeza todo esto, hacerle la pregunta si quería ser mi novia de ve-da, ve-da y guayar la vida al ritmo del dembow, juntos.

Le dejé saber todo lo que estaba sintiendo y cómo me estaba sintiendo, que por primera vez en todos estos años que tengo de existir, que con ninguna chicas que había pasado incluso teniendo «relaciones» a distancia de verdad, de miles de kilómetros. Mi ser había estado lleno de inseguridades y miedo, que mi vida por el momento no estaba como me la imagino, que no tengo tanto tiempo que ofrecer y que le agradezco que haga este esfuerzo por acoplar y dedicar su tiempo al mío. Le dije que me encanta cómo se mezcla su flow con mi flow, de cómo tenía mucho tiempo de no sentirme tan feliz con alguien. Al pensarlo por un par de minutos, que me parecieron días, me dijo que no va pa’ ningún lado, papi.

Se le quedaron mis palabras en su cabeza, investigó y me dio un ejemplo de dos semillas y dos personas. Me hizo clic. No tengo el control sobre lo que ella haga o quiera, solamente tengo el control de lo que yo hago para abonar esa semilla y dejarla crecer libremente. Estoy en mi mejor versión, con un deseo de superar lo que soy y crecer, y si lo que tengo que ofrecer en este momento no es lo que ella necesita y quiere, pues nada que hacer, lloro y sigo viviendo. Le dije, me dedicaré a amarte y quererte y ser esta persona, pero si tú te activas, pues yo me activo pa’ darte castigo, tú me das la-tí-go. La chica del segundo nombre, me dice que me ama, me demuestra que me ama. Porque, cuando la chica del segundo nombre, de repente se detiene en la rutina de ejercicios, saca de su muñeca derecha la liga color café claro, se arregla el cabello y se hace una cola de caballo, ahí sí que se jodió la cosa.

YO 

Mi cumpleaños

Cumplí años, y estos años han sido de un gran crecimiento. Resulta que llevo cinco años desde que soy papá y cinco años desde el inicio de mi proceso para lograr ser una mejor versión de mí para mostrarle a él. Cinco años cumplió y es un niño tan feliz, que, sin él saberlo, me llena de vida y emoción. Desde antes de él nacer, sabía que iba a ser este tipo de padre, estar ahí, guiarlo y dejarlo ser.

Mi proceso de crecimiento ha sido un tanto rápido y he cometido errores. Creo que uno de los más grandes logros que he tenido ha sido saber que él es una persona en desarrollo, que lo que hace no lo hace a propósito, sino que sus gritos, derrames, alegrías y emociones son parte de él irse conociendo y creando su yo. Al yo lograr no tomarlo personal e internalizarlo, mi vida cambió, mi visión hacia él es otra, es mucho más amorosa.

Su inocencia y pureza me ha enseñado a mí. Ahora, al estar con él o sin él, me emociono al ver los arcoíris, los guacamayos cupeyanos, la luna, me dedico a buscar tesoros ocultos que no tiene precio. He aprendido a que el dinero no sea mi prioridad, sí, ser responsable, sí tener lo suficiente para que vivamos relativamente bien, pero que no sea un disuasivo para yo poder vivir. Prefiero mi tiempo con él, tiempo para mí, para mi familia, para mis amigos, para mi novia. Prefiero vivir.

Ayer cumplimos años, y el heredero (de nada económico) recibió de regalo una bicicleta de GRANDE, con sus respectivas rueditas. Papá, cómprate una bici para estar iguales. Ahora a comenzado una nueva etapa, una etapa donde me toca estar más activo, más en la naturaleza, más viajes, más exploración. Qué buena suerte que tengo una novia que le mete al cañonismo, senderismo, raquetismo, playismo, narutalismo y comelismo, porque todo eso me va a ser útil para lo que viene con el chiquitín.

Mi cumpleaños número cinco ha sido genial, hasta ahora ha sido mi mayor logro. No puedo esperar a volver estar mucho más tiempo con él, eso sí que va a ser otra gran experiencia de vida.

YO

Puede que no tenga novia

Ella lo dijo en su cena de navidad, lo mencionó como parte de una plática casual con su familia, un novio que tengo. En mi caso, comencé a actuar y sentirme como novio luego de la segunda cita. Ya había dicho el “gracias por participar” a otras chicas con las que estaba hablando en la aplicación desde antes de la primera cita y toda mi atención estaba con ella. Luego de eso, entre una cosa y otra, le había dicho a mi amá, la novia que tengo, sin haber hecho la pregunta. Cuando le contaba esto a la chica de la risa hermosa, sólo sonreía. Comenzó el decir tengo novia/novio, como una especie de juego entre nosotros, pero hasta ese momento yo no le había hecho la pregunta, ni ella tampoco.

Una vez, luego de haberle dicho lo mucho que la amaba, en una llamada telefónica le digo de la nada, ¿Quieres ser mi novia? La toma de sorpresa la pregunta, y aunque me dice que sí, la forma y el lugar de esta importante pregunta no fue la esperada. Esta pregunta ya la había hecho en muchas ocasiones, en distintas llamadas telefónicas, y aunque siempre la respuesta ha sido afirmativa, ese sentimiento, que debería ser algo más personal y especial, estaba ahí.

Algo me pasa, quiero verla y saber de ella y estar a su lado más de lo que logramos estar por circunstancias fuera de nuestro control. Si fuera por mí, todos los días la beso. Había pasado más de una semana desde que estuve en presencia de su ser, y estaba loco por verla. Decido preguntar ¿tendrá tiempo de verme unos minutos el martes? No necesito mucho tiempo, solo voy, la beso y regreso al barrio. La idea no le pareció mal y dijo que Simona la cacariza, o sea, sí, así que ese día, salgo del trabajo y comienzo a manejar a 15 millas por hora por la calle Mayagüez, para dar vuelta a la Barbosa, y bajar a la Piñero, y para subir por la arterial B y luego de un rato largo, llegar a la 66. Por alguna razón en mi mente no estaba que era febrero, y que iba a ser 14 y que estaba enamorado, simplemente quería verla. Pero tuve una idea, creo que es un buen momento para pedirle en persona que sea mi novia.

Así pasó,  le dije que tengo una pregunta muy importante que hacerle, aunque de corazón ya éramos novios desde hace mucho tiempo, quería preguntarle en persona, la que está consagrada a Júpiter pequeño caudal de agua continua que corre por la tierra-terreno bajo, llano y fértil, regado generalmente por un río o un canal ¿Quieres ser mi novia?

Esto ya estaba escrito, estaba pre destinado a que pasara que nos encontráramos, el hilo rojo por fin se había intersecado en el momento que debía ser. Ya habíamos estado en los mismos países, en los mismos lugares, en los mismos conciertos, pero con personas equivocadas. No fue hasta que llegó el desliz a la derecha que esto fue tomando forma. El universo lo sabe bien, lo planifica bien, tiene claro el momento perfecto, la fecha y hora, qué un 11 del mes 11 iban a ser la fecha seleccionados para celebrar el primer aniversario. Qué tan cabrón puede estar el universo y cuan acertado puede ser, es una gran jugarreta del destino porque, cuál es la probabilidad de que yo siendo PNP, escoja para mí una chica con un tatuaje de una palma en su brazo. Me saqué la lotería. Al final, ella me dijo de nuevo que sí, que no va a ningún lado, aunque después de esto, quién sabe.

YO

Esos Pants

Hace poco me re leí, algo que hago muy poco. De repente me sale en el baúl de los recuerdos en Facebook uno de los viejos escritos que por alguna razón pensaba que ya no existían, que Meta los había desactivado las notas y había perdido todo lo escrito. Me tomo a la tarea de investigar dónde había colocado todo lo que yo había escrito desde el 2006. Lo encuentro y re leo, me re leo y no mames, estoy bien loco. Me río de mí mismo y mis ocurrencias de antes y actuales. Resulta que este escrito tiene demasiadas coincidencias a mi vida actual,  habla de cómo estaba haciendo ejercicio por una razón meramente de salud y no por vanidad, algo que ni yo mismo me lo creo, siendo un escrito del 2011. También estaba en un proceso de migración con el CRIM, algo que estoy haciendo ahora también. Comento en ese escrito de cómo últimamente las migraciones en agencias de gobierno son mi némesis y que debería de migrar yo también, algo que hoy  en día ya no va a pasar.

Ese periodo de ejercicio, supuestamente era para tener condición y lograr entrar a las olas sin agotarme y poder disfrutar del bodyboarding. Ahora, mi ejercicio es para bajar mi nivel de ansiedad. El día azul fue uno de mucho frío, así que decido ponerme un pants y sudadera para mi viaje a las empanadas San Juaneras. Me voy a ver al espejo, ese mismo espejo que muestra quincenalmente el vaivén amoroso, y el espejo muestra una figura rara, extraña. La parte de atrás estaba rellena, rellena sin yo haber puesto la cartera en la bolsa trasera del pants. Me observo de nuevo, levanto la playera, me veo de un lado, luego volteo del otro y una pequeña forma abultada le da forma al pants, lo bajo y veo la misma forma con el bóxer.

El primogénito ya estaba listo, y se queda viendo extrañado cómo su papá está incrédulo viendo la forma de su pequeño trasero. Qué guapo estás condenao, me digo en voz alta y me tiro un besito, el morrito se ríe a carcajadas cómo si hubiera hecho el mejor chiste del mundo. Le hago un nudo al lado a la playera y quede a la cintura, para que los atributos ganados por todos esos squats hechos en el gym de las estrellas, dice mi novia, se vean.  

El día blanco, sigo con eso en la cabeza, Ring, ring, contesta la creadora de esta belleza. Amá, te voy a enseñar algo y necesito que confirmes o rechaces. Me conoces desde que nací y debes tener un vago recuerdo de la forma exacta, mira. Me bajo el pantalón dejando al descubierto los Calvin y escuchando la risa del plebe al ver a su apá hablar más mexicano para obtener esa confirmación o rechazo. Yo creo que no eran así ¿verdad ma? ¡Ay, mijo! Pregúntale a tu novia.

No recuerdo cuando comencé a ir al gym de nuevo luego de mi brazo dañado, si ella ya estaba en mi vida durante ese periodo o no, pero lo que sí estoy claro es que me voy a comprar otros tres pares de pants de invierno y usarlos hasta en los 98 grados de Cupey, porque, por lo menos lo que me deja ver el espejo, los cabrones hacen milagros.

YO

Me lo dijeron las estrellas

En esa época estaba decidido a intentar todo, entre ello, ver qué me tenía destinado las estrellas para mi vida. Decidí entrar a hipnoterapia y consultar con un astrólogo para que me leyera mi carta astral. José García, mi astrólogo de cabecera, esa fue mi elección. Luego de 150 dólares, me dijo varias cosas. Las mujeres boricuas son problemáticas, en este mes es el perfecto para hablar y llegar a acuerdos. Tu luna está en no sé dónde chingados, por lo que tu situación con el dinero es deficiente. Me recomendó tener una piedra lunar pegada al pecho para que mi problema con la luna y el dinero fueran mejorando.

Ninguna de sus recomendaciones funcionaron, al yo tratar de hablar y llegar a acuerdos, lo que pasó fue que me mandaron abogados y días después una orden de protección. Me dijo que me veía en 10 meses y eso se cumple próximamente. Por ahora estoy dispuesto a dejar pasar la oportunidad de ver qué me tienen deparadas las estrellas para mi vida. Pero lo que si tengo es mi piedra lunar colgada en el cuello con un hilo rojo, por si José le pega a una y me hace el milagrito de ganarme la loto.

Mientras eso pasaba y decidía cancelar mi cita astrológica, creo que la luna, la lluvia o el frío están afectando mi estado de ánimo. Está bien sentirse así, a mí me pasa, me dijo la novia, que, no mames, está re buena. Creo que el ejercicio tiene el mismo efecto en mí que José García, ninguno. Se supone que el ejercicio te da más energía, te hace más feliz, te llena de químicos que no te dejan irte al lado oscuro, a la depresión. El ejercicio es el José García, no dan una.

Al estar haciendo ejercicio o caminatas entre3-5 veces a la semana, mi estado de ánimo debería ser intachable, debería sentirme bien y estar bien. Resulta que hay veces que me siento un tanto mal agradecido. Me pongo a enumerar todas las bendiciones que tengo en mi vida y me digo que no hay razón alguna para sentirme como me siento. Logro despertar con vida, respiro, tengo todas las partes de mi cuerpo en perfecto estado, la granada está haciendo maravillas, ahora hasta cremitas debemos de ponernos. Mi hijo está bien, tengo trabajo, tengo grandes amigos, mi familia en México está bien, tengo novia potable, pero ¿por qué puedo sentirme de ese modo? Me voy al lado oscuro.

Cuando la veo se me pasa, mis fines de semana con ella o él me siento bien, ¿cómo puedo lograr quitar el poder a terceros de que me afecten positiva o negativamente?

Es una tarea que debo darle prioridad, me dice la que amo, que es parte de vivir, eso pasa, hay días buenos y otros no tanto. En algún momento me gustaría que mi sobre análisis me diera una respuesta, una señal, una guía.

Por ahora ya estoy bien, tengo mi piedra en el pecho, por si los changos y me compré unos boletos de lotería para que esta vez, las estrellas sí hagan bien su trabajo.

YO

Así

Me encanta, me encanto. Tenía un tiempo que le estaba diciendo a mi mentalista que sentía re bien, que iba por buen camino, que me estaba feliz, pero ahora no solamente puedo sentirlo y decirlo, sino que también puedo verlo. El sentimiento se materializó, se hizo factible, palpable, observable. Ayer por la noche recibí unas fotos del paseo a la cordillera central de la isla, latitud 18.078968 y longitud -66.053822, en ellas aparezco casi como Dios me trajo al mundo, boyante. Creo que habían pasado muchísimos años en los que no me veía en una foto de este modo, tan feliz, tan contento, tan guapo, tan bien. En todas,  pero en todas las imágenes que recibí donde yo aparezco, tengo una sonrisa en mi rostro, tengo una energía elevada, tengo una emoción, una alegría y felicidad que sale de la foto como la niña del aro. Me sale por los poros, dijo Lulu. No sé si soy yo, no sé si estoy sanando, no sé si me estoy reencontrando, no sé si es por ella, no sé si es por el tiempo, o por la vida, pero no paro de ver las fotos, de emocionarme por cómo me veo y cómo me hace sentir estar así. Por eso le doy gracias, por si es por ella. Continúo riendo, sonriendo, cantando y disfrutando de este momento, que también pasará, pero ahora, gracias vida, gracias mi vida.

YO

Te amo

Camelar

Por qué me amas tanto. De ahí surge este escrito, a partir de esa pregunta. Es fácil amar a alguien cuando es la indicada. Hubo solamente una espina, una caída en las piedras, pero no fue una caída cualquiera, fue una caída como debe ser, sin meter las manos, para evitar después complicaciones alternas. Tenía un poco de ansiedad, pero la ansiedad viene por otros motivos, no por el amar, no por las espinas o las rosas, sino por un respeto o miedo a la corriente de agua continua y más o menos caudalosa que va a desembocar en otra.  Por alguna razón me viene a la mente un golpe de agua y creo que es la razón por la cual no frecuento estos lugares.

La cita fue distinta, había sido planificada de otra manera. Fue de mí quien salió la idea de irnos a un paseo para principiantes, de estas salidas que a ella le gusta. Luego de una hora y unos minutos de camino, llegamos al lugar de la caminata. Trato de pensar positivamente, según videos que he visto, pensar así, ayuda a mantener la calma. La veo cómo toma la batuta, la iniciativa. Llega completamente preparada, estamos en su territorio, territorio apache. Sólo por seguir la tradición caminamos tomados de la mano por un tramo del sendero, así como lo haremos al entrar a la pista de Ceiba y dar la vuelta, la milla de calentamiento.

Estamos aquí papi, la imagen del chorro de agua cayendo, abriéndose paso entre las piedras gigantes frente a nosotros. El ruido del agua corriendo es impresionante, no hay tanta agua, pero aun así suena fuerte, imagina si hubiera llovido unos días antes. La veo pasar de piedra en piedra, subiendo a una, mirando hacia abajo en otra, acostándose en una tercera a sentir, a escuchar, a oler, a ser. Es ella quien se abre paso entre las piedras y no las piedras mostrándole el camino. Por ahí se ve que no hay nada para que un humano transite, que no se puede, que no lo hay, pues es ahí donde ella está pasando.

En las piedras más altas, a metros de altura ella sonríe, saluda a la cámara. Vamos más allá, más allá del chorro principal que se encontraba a 190 metros del puente. A diferencia de ella, yo iba buscando lo fácil, lo transitado, lo descubierto, pasando de piedra en piedra con unos tenis que claramente no fueron hechos para esas tareas. Por suerte mis tobillos resultaron ilesos. Otro paisaje impresionante, solamente unos metros más adelante. Seguimos, su cara, su cuerpo, su humanidad está en donde deben estar, en su espacio, su entorno. Luego de varios minutos de caminata, que por la dificultad de pasar por piedras mojadas, llegamos a una tercera charca. Una charca grande,  espaciosa, lista para nadar sus aguas congeladas de la sierra de Patillas.

Es bueno para el cuerpo beibi, me dice. Se tira, se mete, se zambulle sin queja alguna en esas aguas que sólo le faltaba el hielo.  Un gran contraste mi forma, de puntitas titiritando, entrando poco a poco en esa agua, que al tocar mis genitales, pego un grito, al tocar  mi espalda, pego otro y al bajarme hasta el cuello, recuerdo a la madre que me parió. La veo disfrutar, intento hacer lo mismo. Me acerco, la abrazo. La veo a los ojos, logro ver su felicidad. En la soledad de Patillas, en el medio del río, en  la paz de la naturaleza la traigo hacia mí. Danzamos sobre el río, abrazados, sintiendo su cuerpo que tiene los rastros en él del agua congelada, su piel chinita de frío. El movimiento complicaba las cosas. Una piedra viene a salvar la mañana. Logramos quitarnos la ropa, la lluvia se siente sobre lo mojado. Palpo su cuerpo frío. El hielo no apagó el fuego interior, inferior.  

Por qué me amas tanto, fue la pregunta. No hay respuesta en palabras. No hay una manera de expresarlo. Pero el verla acostada con su vestido blanco y  azul en la cama, sonrío. De esa forma sé que la amo, que la amo “tanto” como debe ser.

YO

La cita

Más de un mes había pasado desde nuestro último encuentro. Unos minutos antes, hice un pequeño recuento de lo que necesitaba hablar. Hay algo que me tenía atrapado en un círculo vicioso, el sentimiento que me provocaba el pensar en las situaciones que había pasado durante la separación y el proceso de divorcio, el hecho de haberme separado intencionalmente de mi hijo por “protegerlo” me causaba un gran desasosiego que mi tendencia fue a alejarme.

Le cuento ese sentimiento, le cuento de mis bailes de salsa y mi encuentro casual. De cómo intenta hacerme ver como una persona que no soy. De cómo me hace sentir sus palabras, sus mentiras, su realidad y todo esto por simplemente preguntar con quién se queda mi hijo en momentos, y si está seguro. Esta conversación me llevó al pasado, me llevo a recordar el por qué dejé de hablar, el cómo una cosa me convierte a mí en el malo, psico y malandro. Fue una conversación muy incómoda, pero tuvo momentos sanadores. Todo fue un cambio de chip. Por lo general soy una persona educada, saludo a quien no conozco, a personas que no tienen nada que ver conmigo le doy los buenos días, buenas tardes, gracias, disculpe. Me dice que los silencios le hacen daño, Ella no es ella, Ella es cualquiera fue lo que pensé, recordando las casi palabras de la chica de la ropa deportiva. Y así fue, Nunca más va a volver a suceder, fueron mis palabras, cuando un mexicano promete, cumple. Además dijo sentirse arrepentida de acciones tomadas en el pasado, sea verdad o no, un gran peso y rencor se fue de mi ser. Le doy gracias por eso, porque a quien le hace mal ese sentimiento es a mí y a él, que no ve un buen ejemplo de cómo se debe tratar a la mamá. Un gran aprendizaje ese día.

Luego de escucharme y decirme sus pensamientos y consejos viene una pregunta inesperada ¿Cómo te va con la chica? Mi actitud, mi cuerpo, mi cara cambió completamente, dio un giro de 180. No tienes idea, simplemente es como una Campana de Gauss  y estamos totalmente al extremo derecho. Veo cómo va dibujándose una sonrisa al ver la imagen, al ponerle nombre al sesgo. Todo ha sido tan fácil, todo estuvo tan bien desde el principio, sólo falta que me coja rico, me dijo y fuck, el nirvana. Sabes algo, hice una pausa larga, mientras estaba sentado en el comedor y volteo al techo: me siento feliz, me siento bien, me siento relajado. Cuando comienzo a salirme del guacal, ella me dice, Amor, aún faltan 3 meses, lo vamos a resolver. Me le quedé viendo en la pantalla, vi cómo el orgullo que siente por mí se reflejaba en su lenguaje corporal. Estoy tan pleno, estoy tan feliz, estoy tan bien, estoy tan emocionado que no puedo con mi vida. Sabes, le conté, no pude evitar comparar mi situación, cómo una pregunta me llevó a una conversación y me hizo sentir bien mierda, y cómo ahora, al hablar con la chica del carro como el mío, logra sacar todo lo mejor de mí. Aunque estemos en la luna de miel, estoy seguro que así va a ser la mayor parte del tiempo que me queda de vida, porque nos esforzamos, porque nos reímos, porque lo queremos, porque la pasamos cabrón y cogemos chingón.

Ahora la próxima cita es en dos meses, porque todo está bien, vas muy bien, dijo. Ahora, a disfrutar de verla en lo verde, su ambiente, su lugar favorito en el mundo mundial.

YO

La propuesta

Hay una escena fascinante que no es real, pero me advirtieron que puede serlo si los planetas se alinean. Necesitaba comprar unos zapatos para subir montañas, como mi rutina hasta ahora había sido arena y mar, las botas exploradoras no eran una necesidad, hasta que la conocí. El carro se dejó en la parte inferior del estacionamiento multi piso, para entrar por el pasillo de Faccio Pizza y lograr evitar la mayor cantidad de gente a esa hora del día. La tarea era sencilla, clara y concisa, atravesamos el pasillo, vamos a la tienda, me mido los zapatos especiales y salimos corriendo. A ella no le gusta las compras, puede hacerlo, pero si se evita, mejor. Ya el esfuerzo de entrar se agradecía, así que, buscar la eficiencia para la compra, era lo mínimo que podía hacer.

Pero el pasado se hacía presente. La cita 8 con Tinder 12 había tenido un final no tan feliz, ella había encontrado banderas rojas y se había alejado, pero al parecer, él se había quedado prendido, enamorado y buscando otra oportunidad. Mientras estaba pendejeando le salió su foto, estaba linda con esa sonrisa, y también ya estaba con otro, y ese otro soy yo. En su mente psicológica, se le prende el foco, tiene una buena idea para reconquistarla, para que de una vez y por todas logre estar con ella, para ser sincero, yo hubiera hecho lo mismo, porque ella vale hacer todos los esfuerzos del mundo.

Con calma, pero con prisa, vamos caminando tomados de la mano por el pasillo, doblamos un poco a la izquierda, pasando frente a la tienda de chocolates. La canción de Bruno Mars, Marry you se comienza a escuchar. Personas que estaban sentadas alrededor de la fuente se paran y comienzan a bailar al ritmo de la música. Caminan hacia donde está ella y la rodean, la multitud nos separa, me suelta de la mano. Cuando Bruno está diciendo Hey Baby, I think I wanna Merry you, aparece Tinder 12 con una cartulina sobre la cabeza que lee “Sé que sabes que esto tiene que ser así, Sagi pequeño caudal de agua continua que corre por la tierra, cásate conmigo”. Mientras, del segundo piso en Macy’s, va desdiciendo por las escaleras eléctricas que pasan sobre la fuente. El grupo de bailarines, payasos, globos, fuegos artificiales la fueron llevando hacia el frente de las escaleras donde, al darle la cartulina a uno de los bailarines y meter la mano al bolsillo, se hinca y abre la caja. El volumen de la canción baja y el micrófono aparece de la mano de un enano disfrazado. Sagi, esas ocho citas fueron los mejores días de mi vida, y quiero continuar así, prometo no ser tan psico, que debería ser obvio, los que estudiamos esta carrera lo hacemos porque estamos bien jodidos.  ¿Te quieres casar conmigo? Al verlo hincado frente a ella, con el anillo, se pone las manos en la boca, una sorpresa, una gran producción, sin voltear a ningún lado más que a los ojos del alma, dice . El volumen de la canción vuelve a subir, a escucharse y retumbar en la plaza diciendo yeah, yeah, yeah, yeah, yeah, entre aplausos y vitoreo le coloca el anillo, la abraza y se besan. Se pierden entre la multitud rumbo al carro.

Me quedo sentado frente a la tienda de muebles esperando por unos minutos. Llegué amor. Seguimos nuestro camino rumbo a las botas escaladoras. Esta forma de pensar, tener en cuenta los sentimientos de los demás, es una de las tantas cosas por lo que me enamoré de ella. No iba a dejar que el tipo pasara un bochorno frente a todo Puerto Rico. En el estacionamiento le regresó el anillo, le dijo que nel pastel, que ella es malinchista.

YO