Conteo regresivo

Cuando me arrancó el pilín…

Siete días exactamente es lo que falta para el viaje. No recuerdo cuántos meses llevamos desde que compramos los boletos de avión, pero el día ya llegó, como dicen los grandes pensadores del planeta, “No hay plazo que no se cumpla ni fecha sin cumplir” o algo por el estilo. Por lo que la fecha está ahí a la vuelta de la esquina, junto con todos los preparativos.

Los ánimos están activos y la gente involucrada emocionados, comenzando conmigo, porque va a ser la primera vez que estoy con la novia por varios días, quitando uno que llegó viernes y se fue lunes de la casa Cupeyana. Además del significado que tiene el día de muertos y la celebración de nuestra primera interacción como futura pareja y prometidos, un 5 de noviembre del 23, cuando todo comenzó.  Algunos dicen que es una gran prueba, otros que es algo apresurado, pero en realidad mi preocupación es otra, cómo carajos voy a batiseñal estos ocho días fuera de mi casa. Me llevaré las pastilla lo más seguro.

Casi llega el momento, estamos a 14 días de recapitular lo que hemos vivido. No hay palabras que puedan representarlo correctamente. Ha sido una experiencia inigualable. No me sentía tan pleno, tan amado, tan feliz desde hace muchos años. Dentro de mis planes está, aunque aún me falta resolver mi situación con la idea del matrimonio, deseo y planifico que nuestra emoción, gusto por pasar tiempo y deseo de estar en el mismo espacio nunca disminuya, que creemos muchos recuerdos y que el amor siga creciendo cada día más, se transformará pero estoy seguro que crecerá.

Por ahora, estoy excitado, emocionado, loco de que esto comience. Muchas cosas tengo esta semana, así que estoy tratando de mantener cordura para que no de ansiedad por motivos futuros y menos por éste que va  a ser el primero de muchos con la gaturris, así que, mejor a practicar para mi conferencia del miércoles, preparar mi disfraz del domingo y mi maleta el lunes, porque como dijo otro cabrón por ahí, “más vale pájaro en mano, que cien años sin sexo”.

YO

La pregunta del millón

Las citas con la psicóloga han disminuido de frecuencia, la última vez le dije que no tenía nada que contar, nada nuevo por lo que ahora en lugar de ser mensuales le dije que fuera trimestral. Al mismo tiempo también estoy buscando otra, otra persona del ramo que me vea de arriba para abajo y esté conmigo desde cero ya que no tenía un tema que me afectara o algo para trabajar.

Ayer, me vi con mi amiga, esta amiga que, aunque no se acaba de dejar, porque ya van para 9 meses, su duelo continua. Hablando con ella, le dije de mi intento de cambio de psicóloga, y que al igual que ella, me han llegado ideas del what if, pero no de continuar con la mamá de mi hijo, porque no es ella quien  me ha hecho pensar, sino de la idea de la casa, la familia, las cosas familiares, de mi hijo que ahora tiene que estar de un lado a otro inestable por el hecho de que quiero ser parte de su vida, crianza y desarrollo, entonces vino una pregunta que me ha dejado pensativo desde entonces.

La idea que tengo con mi pareja, que para ella no es para nada una prioridad, es casarme. Tengo la idea del matrimonio bien marcada sin entender la razón de esta “necesidad”. Por qué quieres casarte, qué ideal has visto que crees en eso, cuántas parejas casadas has visto que tengan un “buen matrimonio”. Se hizo un silencio de par de minutos, mientras yo hacía un pase mental por todas las parejas de casados que conozco.

Por fin encontré un tema, la idea de estar con alguien y que nos funcione, que funcione lo que estamos haciendo puede ser un fin, puede ser una gran forma de vivir la vida, el resto de la vida y no necesariamente con un cuadro o ideal social que, al parecer, lo tengo bien marcado en mi psiquis. De dónde sale esa idea, de dónde me viene esa fascinación por, no una relación, sino un matrimonio como lo conoce la sociedad, como se dicta.

Por ahora, tengo a mi novia con la cual no hemos tenido ni una sola discusión en estos casi 12 meses de relación. Esto ha empezado con los dos pies derechos y como lo veo, pinta bastante bien para los próximos 468 meses restantes. Por ahora, lo que tenemos nos hace feliz, cuando encuentre la razón de raíz de esta necesidad que tengo y mi novia decide la legalidad del asunto, puedo hacerlo sin problema, lo que sí sé, que aunque para ella el casarnos no es una prioridad, y yo es algo que tengo que curar, sé perfectamente que es con ella que quiero pasar el resto de mi vida.

YO

A comer

Mi proceso vegetariano tiene historia, comenzó desde que yo era un niño, que además de especial, era uno sumamente enfermizo, a tal nivel que cada quince días tenía una sesión de inyecciones de penicilina para curar mi infección de garganta. Así que, como mi mamá estaba adelantada a su época, pues comenzó a buscar alternativas para que este chiquito no estuviera utilizando tantas medicinas, por lo que llegué así a un naturópata en el ranchito de Chametla, Baja California Sur. Como parte del proceso curativo me quitó todo tipo de carne y estuve así, por un par de años comiendo lechuga, batidas con ajo y cebolla y otras cosas, que al final lograron fortalecer este hermoso cuerpo y al final, funcionó.

Sin embargo, para un adolescente era un proceso difícil y más cuando en la casa hacían unos tacos de carne asada con tortilla de harina de trigo que eran para morirse. Siempre he sido una persona que sigue instrucciones y no quería más piquetes por lo que estuve bien sumergido en este proceso por muchos anos. Pero hubo una vez que la carne asada oía genial, y no comí, pero el siguiente día vi a mi gurú, sensei de vegetarianismo comprando huevo y jamón en el supermercado, mi cara se de decepción fue grande y con ese pretexto vi mi salida. Regresé al mundo carnívoro con el aval de mi mamá.

Desde entonces he estado on and off queriendo no comer carne o por lo menos consumir lo menos posible, pero la realidad es que no lo he logrado. Admiro a esas personas que tienen esa decisión bien arraigada para no flaquear. A mi amigo vegetariano le hacen órdenes especiales y lo consienten mucho en la oficina o trainings externos por el hecho de no comer como todo mundo. Ves, tienes que ser vegetariano, no necesitas carne, para nada, con la jeva basta, esas fueron sus palabras.

Me tomó unos minutos entender el significado de sus palabras, siento este ser tan puro, regresé al lugar donde estaba, abrí la puerta y le dije AAAHHH, entendí! Cómete a tu Jeva, eso es suficiente, y que si nos comemos.

Mi novia y yo ya hemos hablado de este tema, del momento de vivir juntos y cómo iba a ser nuestras comidas. Hasta ahora, hemos sido un gran equipo haciendo inventos y cocinando cosas que aparecen en internet, por lo que, auguro un futuro largo y rico de comidas y en caso de que decidamos ser vegetarianos por momentos, ya tenemos carne pa’ devorar-NOS

YO

Un jueves negro

Fue un jueves negro, no tan negro como los que ha sufrido Wall Street, simplemente fue uno complicado. Era el día en que el primogénito, regresaba con su mama ya que él había pasado casi tres semanas conmigo. Le fue difícil esa realidad y más cuando la maestra principal no estaba y la sustituta tomaba su lugar. Fue el primer derrame de emociones que vi sufrir a mi hijo desde que lo sentamos a sus tres años a decirle que papá no iba a estar viviendo más en la misma casa.

  Las lágrimas le cayeron por la cara, los sollozos fueron interminables y su papá, tratando de que no lo viera llorar también, porque debe sentirse seguro y debe tener un ejemplo, así que evité que me viera a la cara por un instante, mientras yo me calmaba. Papá no te vayas, papá no quiero ver a mamá, papá último abrazo, papá, quiero parar de llorar, todo esto mientras los otros niños estaban en la clase. Siento que algo le pasa a mi hijo, y no tengo ayuda para él, por ahora nada, de cierto modo me siento culpable.

Luego, ese mismo día, pero ya por la tarde, salió en la conversación del comediante que habló de los distintos latinos y cómo los puertorriqueños son los latinos Premium por tener papeles gringos, pero siguen siendo latinos porque se les va la luz. El comentario que hice fue “porque como nos dicen a los puertorriqueños”, seguí en esta conversación cuando de repente me doy cuenta, que el mamabicho éste, se había incluido como un puertorriqueño más y no como un mexicano nacido, criado y orgulloso de serlo, ahora su casa, su hogar es donde está el corazón, y éste está en el Este, eso me dijo el pajarito.

Llega el viernes, día después de que fue trágico de algún modo. La ansiedad se trepó, la ansiedad llegó a su límite porque la amígdala no se estaba comunicando correctamente con el hipotálamo para dejarle saber al hipo que todo estaba bien, que lo sucedido el día anterior no tenía por qué arruinar el presente. Sin embargo, por falta de meditación la amígdala estaba un tanto inflamada y esto seguramente por la falta de disciplina o por tener tanto en mi plato y aún no saber manejarlo correctamente. Tan mal estaba, que salí corriendo de la oficina luego de haber practicado uno de los demos, me fui porque hasta soplos estaba sintiendo.

Pero, como a veces me repito y tengo un tanto de razón, y me lo recuerda el gran filósofo y patriota puertorriqueño, Héctor Lavoe, cuando me canta al oído Todo tiene su final y nada dura para siempre, así fue mi ansiedad, mi novia llegó tan linda como siempre y lista para irnos al date, para irnos a sentaros a disfrutar de una imagen d comida y a beber para poder reconectar, para volver al presente, para soltar hormonas que me van o a lo mejor, nos van a ayudar a estar, a ser y a sentirnos bien. Y así fue, así ha sido, cada día mis niveles hormonales de felicidad y tranquilidad se acumulan y se guardan en la cajita semanal donde irá tomando prestado esos días en los que no nos vemos.

Ella me dice, Es que estás tan solo, y la verdad es que no, no me siento solo, me siento mejor que nunca, me siento tan lleno de entusiasmo y emoción por el viaje y lo que será después del viaje y lo que será el próximo viaje y el otro y todo. De nuevo pongo a prueba mi amígdala llevándola al futuro, pero que se joda, porque mi propósito del nuevo año, además de que mi relación continúe igual y mejor, llenar mi vida de sabrosura y contentura con ella y toda esa gente que me hacen sentir que esta mamabicha isla, ahora también es mi casa, casa de éste y todos los mamabichos habidos y por haber.

YO

Resumen semanal

Van a ser dos fines de semana que no la veo en persona, porque en la pantalla nunca falló la llamada para ver los acontecimientos del día. Casi Tres semanas van a ser que pasé con la cría, por razones de la vida. Puedo validar que puedo con la tarea y logramos tener una buena rutina si de casualidad se quisiera quedar conmigo por siempre. Eso ha sido mi rosa trisemanal, la espina, entre que los trámites legales no han terminado y que aún la cría no tiene contacto con la novia por lo que no compartimos en la semana que no le toca el nene.
así que, como se pueden imaginar queridos lectores, octubre ha sido y continúa siendo cargado. Con el beibi en casa, muchos proyectos, preparar demos para presentar en la conferencia, practicarlos e inventarnos una historia, el refri jodido y viaje a México, estoy sobreviviendo, sin vivir tanto, solo sobrevivir.
Me hice estudios, laboratorios de medio año, para ver cómo va mi oxidación. Mi lectura rápida, viendo si hay cosas que estén fuera del rango o high o low, todo parece indicar que está todo bien. Lo primero que busqué fue el resultado de la testosterona y al verlo salieron fuegos artificiales, que bueno que la novia llega desde el viernes, porque hay que darle vuelo a la hilacha.
Pero mi expertís en lector de resultados de laboratorios no es suficiente por lo que fui a ver a la doctora. Al llegar revisan que quien va soy yo. Me dicen la dirección, era la antigua por lo que la corrijo, luego me dan el nombre contacto que también era incorrecto, por lo que doy el nombre nuevo y el teléfono terminado con 33. Y quién es “consagrada a Júpiter de usted” me hace la pregunta, mi prometida, le respondo sin titubeo. Entonces, la mushasha que me atiende para entrar a ver a la Doc, esboza una sonrisa, sin decir más, me regresa mis tarjetas que procedo a guardarlas en la cartera, para no perderlas como los 140 dólares perfectamente doblados que se me perdieron.
Estoy en cuenta regresiva, le dije a Alexa, estoy a menos tres para verla y a 21 para cenar tacos con ella!

Yo

A 20 millas en un carril

Mi vida, desde que recuerdo, he vivido en ciudades calmadas. Por unos meses estuve en Jojutla Morelos, un pueblito como con 3 calles, luego me mudé por otros meses a Mazatán Sinaloa, que por aquel tiempo era una ciudad pequeña y tranquila. Antes de cumplir mi mayoría de edad, o sea antes del año nos mudamos a La Paz Baja California Sur, esto por razones de trabajo, a mi apá lo mandaron allá a ayudar a los aviones que aterrizaran bien.

Solamente, por ir a estudiar, y seguir con la tradición ingenierística en electrónica de la familia, amá, apá y hermana, me mudé a Guadalajara, mejor conocida como Guanatos, a estudiar la carrera universitaria. Así transcurrió mi vida, hasta llegar a San Juan. Y a dónde quiero llegar con esta historia, pues sencillo, que los lugares por donde me he movido han sido planos, citadinos, con tráfico, sin recorrer grandes distancias y sin curvas, sobre todo, sin curvas.

Al llegar a la isla, una isla con una cordillera central montañosa llenas de bellezas naturales, me he restringido a ir más por las curvas que existen. Mi citanidad impide tener un amplio conocimiento de las carreteras centrales. Creo que en estos últimos meses, por fin logré sobre pasar el conteo de las veces que he ido manejando hacia allá. Los dedos de las manos eran muchos para contar mis idas al centro.

El motivo de evitar esos sitios, además de las curvas, es por la ansiedad que me causan los jibaros centrales. Al yo ser metrocentrista, las curvas me causan situación emocional por lo que mi velocidad es casi imperceptible, algo que a los tainos centrales les afecta, al ellos ya estar acostumbrados a la caza, recolección de café, granos y bananos, también lo están a las altas velocidades en las curvas. Al yo manejar lento, prevenido, precavido y ansioso, ellos, los mamabichos esos, empeoran la situación al pegarse de más al carro, al hacer burn burn al carro en tono de aceleramiento, al estar moviéndose de un lado a otro para ver si pueden rebasar en curvas, así como aprendieron en las clases tainas de cómo manejar en la cordillera central.

 Con esto, como buen extranjero, con emprendimientos únicos, que me lo dejó saber la novia porque son extranjeros que hacen los emprendimientos como experiencia, se me ocurrió crear un sticker magnético que se pegue en la parte de atrás de un carro que diga “Soy de la metro, por eso voy a 20 millas” y de esa forma los tainos de la cordillera nos mienten la madre, pero más poquito. También esto va a incluir un viaje que atraviese la isla de norte a sur, que vaya por la número 10, así como la gente normal y luego entren a la adrenalina de la 123 sentado en la parte trasera de un carro manejado por un local de Utuado, esto incluirá bolsas de papel o plásticas como las del avión. Es que no soy rico porque no quiero.

YO

Me lo chupé

En esta nueva aventura que comenzó hace un poco más de cinco años, la crianza, he aprendido varias cosas, entre ellas lo que significa para un niño tener un pacificador. Algunos tienen trapito, otros un muñequito y otros se chupan el dedo. El que mi hijo encontró, porque no puedo decir que él lo decidió así, y menos a los seis meses, fue el chuparse el dedo. Ya de más edad, unos cuantos meses adicionales, andaba con su sabanita de arriba abajo,  cogiendo la sabanita con la misma mano con la que se chupaba el dedo. Colocando estratégicamente la sabanita sobre la nariz y succionando el dedo con un estilo inigualable.

No sé qué poder le da, pero cinco años después, de la sabanita no le queda más que un pedacito de trapucho, el cuál no lo deja. Cada que se sube al carro, va con el trapucho y con el dedo en la boca. Cuando va a la escuela y estamos a punto de bajarnos, me dice Espera papá, toma el trapo asqueroso ese, lo coloca cerca de la nariz, mete el dedo a la boca y le da dos o tres buenas cacháas al dedo antes de colocar el trapejo en la mochila y salir renovado.

Así que, luego de saber que tiene las cacháas y el trapejo consigo, me voy tranquilo al trabajo. Llegando a la intersección de la Muñoz Rivera esquina con Ave. Universidad, veo un Toyota Corolla con una chama, más o menos entre universitaria y de maestría manejando. Pero eso no fue lo que me llamó la atención, sino que ella tenía una toalla, de esas chiquitas, de cuadrito, tomada en una mano con la que tenía el dedo metido en la boca. Todas las posibilidades de traumas que ella podía tener me vinieron a la cabeza, junto con muchas preguntas.

Y si eso puede mejorar mi día, lo hizo para ellos dos. Por lo que al detenerme en el semáforo que está antes de llegar al Pollo Tropical,  reviso a la izquierda y luego a la derecha en busca de no tener a nadie cerca, ningún testigo que presenciara lo que estaba a punto de hacer, ya que no he ahumado los cristales del carro aún, por pura desidia. Al ver que no hay moros en la costa, que no hay cocas en el refri, asegurarme que la costa está despejada, quito del volante la mano derecha, coloco la mano en forma de puño y levanto el dedo gordo como si fuera a pedir un aventón y acto seguido, le meto mis cacháas también.

La verdad es que me sentí bien pendejo haciendo eso, pero bueno de algún modo tenía que bajar este humor que me tiene hablando un poco más alto que de costumbre al crío. Luego me vino a la mente, y si en realidad la chamaca está practicando solamente el acto de chupar? Porque mi novia me ha dicho que ella tomó unos cursitos de educación continua, por ahora, mejor medito en lugar de auto chuparme, que para chupar, prefiero el de pana-pen.

YO

Rojo 40

No es dieta, pero estoy queriendo comer major y con eso bajar un poco la panza por la ansiedad que me da cambiar de small slim a small regular a médium. Estoy así simplemente por estar, por viajar y llegar casi igual de cómo me fui y no peor. En el trabajo había un tipo que estaba en ese plan, plan rebajación, pero ya se acabó lo que se daba, al parecer no vale la pena seguir en ese martirio.

Estoy viendo mi computadora, viéndola, porque en este momento me reúso a trabajar, cuando de repente comienzo a mover la nariz tratando de identificar el olor, ese olor que me resulta familiar, tan familiar. Al seguir el olor, casi volando haciendo el movimiento de nariz para absorber el olor que llegue hasta los pulmones, veo como el de a dieta, que prefirió de nuevo seguir en la gordura se estaba comiendo una bolsa de Doritos con rojo 40 impregnado en cada uno de los triángulos y unos pedazos de chuletas fritas grasosas como deben.

Entonces, cómo persona que está desarrollando su autoconocimiento y se hace preguntas, comencé a cuestionarme. Por qué me someto a esto, Qué es lo peor que puede pasar, Algún día aprenderé a disfrutar de la vida tal y cual es, Para qué se vive si no se va a joder, todo esto me cacho babeando inconsciente mientras el ex dieta se lambe los dedos disfrutando del sabor 40.  

El motivo es más profundo, salió eso luego de mucho pensar, quiero cuidar mi salud y llegar a los 40 para poder estar con los dos.

YO

Cuenta regresiva

Los días siguen pasando y el tiempo va llegando. Hay momentos en que no se puede creer, no se cree lo surgió después de unas letras escritas por una aplicación hasta llegar a lo que tenemos. Saber que logramos pasar ese punto donde se es fácil ser uno mismo en la presencia del otro. La naquería no se muestra a todos, fue lo que me dijo, Con ningún tinder pasó. Esa es la libertad que tenemos y sobre todo  lo libre que nos sentimos, libres de ser uno mismo en la presencia del otro. Así se llegó al tema principal, el viaje.

El viaje ya está casi cuadrado, unos cuantos arreglos vienen adicionales, porque se invitó a la suegra al viaje cuando la idea apenas estaba en pañales, y ella no había confirmado. De un día para otro dice, Pues arre, vamos, así que se suma otra persona a la logística. Por ahora, el problema viene con la batiseñal, esa señal aprendida luego de haber subido otro escalón más en la confianza existente entre los dos. Son ocho días, ocho días sin poder ir al baño, porque no es ella o yo, es simplemente el hecho de que un cuerpo se acostumbra a un sitio y hora específica para liberar tensión. A lo que vamos es a comer y a ….., y lo que pasará es una acumulación monumental de desechos tóxicos que necesitaremos dos pastillas de esas especiales para poder liberar lo acumulado el día nueve. Debo comprar el destapa caño, que hasta ahora no había sido necesario, solo por si acaso.

El tiempo ha sido poco pero parece una vida de conocernos, por lo menos así se siente, aunque aún falten escalones por subir. Lo que se ha confirmado es que ella iba en patines, y yo en una nave espacial, según lo admite un recuento histórico donde ella pensaba en un posible segundo date, cuando yo ya iba por el número diez, y no nos habíamos ni visto por primera vez. Todo surgió orgánicamente, ella se liberó y yo quería pique y nos encontramos, de la única forma posible.

Estamos en cuenta regresiva, a 35 días de que nos encontremos en aeropuerto para subir al avión y llegar a Guadalajara listos para cenar tacos originales, porque se engorda desde el primer día, para qué esperar. Ha sido un buen viaje, un gran viaje de casi 11 meses… y todos los que faltan. Soy un suertudo, es reflejo que ve en el espejo es espectacular. En este viaje he aprendido algo, me hacía falta amar de este modo, así de fuerte y me alegro que sea a ella.

YO

sin sentido

Hoy decidí socializar, siendo viernes, podía hacerlo. Vi a mi novia por la tarde, ella es tan genial, me alegra que el universo me tuviera guardad esa gran sorpresa de tener una persona como ella. Resulta que mi viernes fue uno complicado, si no hubiera sido porque un cliente nos canceló, mi viernes hubiera sido uno un tanto más complicado. Aunque no lo hice más fácil, porque tuve que ir hacer pruebas de otras cosas que están pasando en la oficina.

Tenía que practicar mis skills de socialización, así que comencé. Me dice mi amigo gringo que si nos vamos a tomar unas cervezas y platicar el viernes, o sea, hoy, y yo le digo que sí, pues es el que me renta. Entonces luego del trabajo me voy a DownTown, el lugar del encuentro. Decido comer una pizza, que ya se lo había dicho a la novia, que la había visto unas horas antes en la comida.

Lo que no sabía es que me tomé un montón de magnas y estoy borracho, borracho de una cerveza tan chafa como la Magna, bueno, seis Magnas. Me encontré a un amigo que lo vi de lejos y estaba  con su vieja, Ajá, ese chisme tenía que compartirlo así que lo mando al chat junto con una foto comprobando que el que íbamos a ver ayer, que no había bajado de Caguas, hoy sí bajó. Esto se puso bueno.

Hoy estoy borracho, me compré, si no saco mal las cuentas, entre cinco o seis Magnas. Eso es suficiente para estar borracho, yo creo, bueno, en realidad no me siento tan borracho, solamente un poco, lo suficiente para saber que estoy feliz de haber visto a mi novia hoy y comido. Estoy feliz de que sea ella quien esté en mi vida y estoy feliz de saber que es la que pasará el resto de mi vida conmigo, bueno, si ella lo decide.

Por ahora, en mi borrachera, minutos antes de que me llame mi novia,  o yo la llame, estoy feliz, muy feliz.No sé no qué estoy escribiendo, pero lo que sí sé es que la socialización a veces no se me da tan bien pero otros dicen que sí, la verdad yo no sé ni qué pensar pero lo que sí sé es lo cool que sería el ganarnos la lotería.

yo