La moraleja

Nunca lo aprendí, no lo aprendí por imitación, no lo aprendí como lo hacen los niños, viendo a los adultos su comportamiento y siguiendo los ejemplos. En mi caso fue distinto, tuvo que llegar una chica a mi vida que le encantaba hacerlo, y pues, por tener algo en común, lo hice. Fue así como en el 2007 fui a tomar clases de baile, clases de salsa específicamente, allá en Río Piedras, en Taller C. Fue una tarea ardua para llegar a lo que soy hoy, ardua y persistente. En ese lugar tomé tres clases básicas y una clase intermedia, clase que me quité a más de la mitad de las lecciones porque mis pies no podían seguir el ritmo avanzado de mover un paso hacia adelante, hacer un coteo, regresar al medio y luego al otro conteo el otro ir hacia atrás.

Mucho tiempo, después de eso, poco a poco fui escuchando el ritmo, encontrando el conteo interno que lleva la música para que mi pie pueda ir hacia adelante en el momento correcto. Otras siete o diez clases llegaron, entre básico plus e intermedias, pero mis favoritas siempre fueron las básicas, porque de ese modo, engañaba y me engañaba de que a la primera me salen esas vueltas.

Desde entonces “bailo” y me ha llegado a agradar, me hace feliz dar unos pasos de salsa, que cabe recalcar, que por alguna razón son puntos extra al momento de entablar una relación con una autóctona. Mi rutina es simple, al hablar, “Tengo perfeccionado mi paso de salsa, un paso al frente y luego atrás viendo al piso para no tropezar” y, como en básico, la sorpresa de la pareja de baile, llega. ¿Un engaño? Puede ser, pero prefiero llamarlo una gran sorpresa.

Luego de ir con mis compas féminas a un baile, y que tomaran un video donde intento dar vueltas a una de ellas con una mano monga y suave, personas que conozco se asombran, Ese eres tú pregunta alguien, No sabía que bailabas, dice otra persona, Tienes que avisarme para ir, me dijo otra. El baile ha sido un gran, le dije a mi má, y luego del ceviche vamos a la fiesta patronal para que escuches al grupo más importante de Salsa de Pe-Erre. Ta bueno mijo, Me gusta bailar con la novia, le dije, me hace sentir bien. No es cómo te hace sentir, dice el padrecito, me dijo muy seria, y me dijo otra cosa que es bien importante y me hizo todo el sentido del mundo, y llegó a mi pensamiento las palabras de mi prometida “tu mamá es muy sabia” pero la neta, se me olvidó.

Estoy seguro, que como en todas las historias, hay una moraleja y una enseñanza en esta historia de superación de un niño especial con dislexia de pies izquierdos, pero de esa moraleja, tampoco me acuerdo.

YO

pd: ¿y si la moraleja es? ámate a ti y luego a tu novia o con especial es mejor que sin especial o dale que tú puedes o mejor inventa la tuya.

De hoy hace 9 años.

La historia del plebeyo encerrado en un reino

Era una noche muy fría, tal vez la más fría de todas las noches.  Un plebeyo poco agraciado, atrapado en una isla marginada por varias millas náuticas de todas las demás naciones se encontraba un poco molesto. Plebeyo, qué buscas en  una mujer para que logre ser tu compañera, además de que sea bonita, le preguntó una chica a la que conocía hace varios años. El plebeyo, que como ya había dicho se encuentra atrapado en este reino marginado de los demás, así como la isla de hierro en Game of Thrones, sintió el comentario como uno en el que le decían superficial. El plebeyo voltea hacia arriba y se le queda viendo al escritor.  Escritor, no sé a dónde vas con esta historia. Plebeyo, déjame escribir. No es que quiera influir en tu historia pero debo decirte mi pensar y sentir. Pues entonces no influyas ni digas nada y déjame seguir narrando. Escritor por favor. Está bien, habla. Gracias escritor, pues resulta que van ya varias chicas que han notado ese patrón,  que las busco bonitas, pero sabes algo escritor, yo no lo busco, pasa. Tú mejor que nadie sabes que en esta isla si tomamos 10 mujeres al azar, 8 de ellas van a ser bonitas. Por lo que hace estadísticamente probable que la mujer que me  vea “atractivo” esté potable, no lo busco,  es mera estadística, claro, para mi suerte.  Alabado, aleluya grita el plebeyo levantando las manos.  Si algo tengo claro escritor,  es que la belleza se va por lo que no es el mayor factor para que yo salga con alguien. No es culpa de ellas ser bonitas, eso es genético. Qué quieres decir con eso plebeyo.  Es fácil escritor, ellas no influyen en su belleza, nacieron así y si le doy mucha importancia a ese atributo estoy dándole poca importancia a atributos que ellas sí crean y trabajan por ellos como el estudiar, desarrollarse profesionalmente, el ser simpáticas, el ser aventureras, el vestir bien, el ser independientes. Ves a lo que me refiero. El escritor se le queda viendo fijamente. Y en un reino donde la gran mayoría de las mujeres son bonitas, es lógico que alguna chica que conozca sea bonita. Te entiendo plebeyo y es interesante tu punto, deja parto de esto.

El plebeyo, que había dado una catedra de genética avanzada, daba vueltas en su mismo lugar tratando de refutar que no era superficial,  aunque en su perfil dijera que NO SALE CON MUJERES QUE NO SON SUPERFICIALES (chiste interno del escritor, o el plebeyo, no sé). Escritor, escritor, qué piensas de esto. Plebeyo, trato de concentrarme. Lo sé pero a lo mejor te ayuda. Sabemos que en un reino donde 8 de cada 10 mujeres aguantan, las estadísticas están a mi favor, cierto. Ajá. Pero sabes algo, todo ser humano reacciona a lo bonito, es natural. Entonces, como seres vivientes y pensantes, admiramos la belleza, por lo menos algo nos debe de gustar de la chica, cierto. Bueno, sí, tienes razón, deben de darte ganas de quitarle la ropa. Exacto escritor. Todo inicia por los ojos, y con las mujeres pasa igual. Todo inicia por la atracción y eso debe existir para comenzar a conocer y ver si es lo que uno busca o no. Por eso digo que es una patraña eso de quédate con quien toca tu alma y no con quien toca tu piel. Primero debe ser cuestión de piel para llegar al alma. No mames escritor, qué profundo estoy. El escritor se ríe a carcajadas sin parar. Bueno, es cierto plebeyo, hay cierta verdad en lo que dices pero hay casos donde una mujer se fija en un hombre feo que no lo atrae y luego sí por otras razones. El plebeyo se le queda viendo con cara de “en serio escritor, cuéntame más” dime un caso escritor, uno en el que la chica salga con alguien que no le atrae nade de nada. El escritor comienza a sudar frío porque la verdad los casos que conoce son por conveniencia, dinero o de verdad le atrae algo de la pareja. Ah, ya sé plebeyo, La Bella y la Bestia, toma! Ay, por favor escritor, eso no cuenta.

El escritor llegó a algunas conclusiones hoy. Que la belleza no es culpa de la mujer, es genético por lo que alguien no debe darle más peso al ponderar. Que es importante sentir una atracción de algún tipo para salir con alguien y que primero se toca la piel para llegar al alma. Y que era bastante estúpido seguir con esta historia por lo que había decidido no hablar del plebeyos sino ahora del príncipe, en la aventura “no está jugando a la difícil, solo que no está tan interesada en ti” porque esta historia había tomado otro rumbo y era mejor olvidarse de ella.

YO

Un ser especial

Anoche, ella me dijo, me dijo un par de cosas en nota, cosas que no se va a recordar mañana, así que antes de acortarse le quise pedir que me besara la boca, pero nos fuimos con lágrimas de risa. Mis noches no han sido las mismas desde hace un par de días, desde que descubrí que mi mamá estaba adelantada a su época. Ella, antes de Obama, sabía que no todos los niños aprenden a la misma velocidad y de la misma forma, sabía que no child left behind, que en este mundo existen niños especiales, y ese niño especial soy yo.

En una plática, donde la novia estaba ganando puntos con la suegra, de algún modo, la conversación se tornó a contar la anécdota de cómo a mí, a diferencia de mis hermanos, siempre me trataba de sobornar, o más bien dicho, alentar a sacar puros 9 y 10 en la escuela, comprando distintos artículos innecesarios, pero como niño, los quería con locura, y que a lo mejor, si me lo hubieran dado, fuera físico/astrónomo en lugar de ex ingeniero/analista. Ese día no fue revelador, mi revelación de que fui criado como un niño con necesidades especiales de aprendizaje fue un día después, cuando la novia se sorprendió de que la mamá es muy “sabia” porque estuvo adelantada a su época al poder internalizar que a algunos, o sea a mí, necesité mayor motivación por no decir atención.

Lo especial ha continuado, tengo un par de días sintiendo una gran ansiedad, las cosas con mi hijo, la madre y los abogados me sacan de balance. No he logrado dormir del todo bien, he sentido que mi paciencia y presencia no es lo quel morrito necesita,  qué bueno que la abuela está aquí. Hoy he sentido la necesidad de un abrazo, un abrazo fuerte. Desperté a las 2.40 am, me fui a la playa, nos llevamos el paddle, el boogie y la nueva tablita de natación. Las olas estaban fuertes, la playa estaba llena de piedras algas y erizos, mis pies, también. Luego, al cortar la piña me mocho el dedo y me doy cuenta que necesito hacer algo, algo que me regrese a mi centro.

La lógica de un niño boricua, me puse a jugar con el niño ya grande, dice, de cinco años, con sus peluches de Osos Pandas, le hago una historia hablando entre los dos pandas e interactuando con él. El Panda 1 dice “oh, soy un oso panda y vengo de la China” a lo que él responde, “¿del jugo? “ Obviamente, no puedo parar de reir, mientras en mi cabeza suena el audio de cuando Mario Bros muere.

Creo que me voy a intentar dormir una siesta, y aunque  con mis nuevas necesidades especiales de cojo por los erizos, manco por el corte de cuchillo en el dedo, y mi IQ por debajo de 160, la vida me sonríe con una gran familia y la mejor novia del mudo entero.

YO  

Mi cuerpo

Sé que tengo que hacer un mayor esfuerzo, por el bien de mi chilpayate, de tener conversaciones random con gente que no conozco para que él vea de qué lado masca la iguana, pero también creo que esa es una decisión que yo puedo hacer, cuándo y dónde me pongo a chismear con la gente, con el pueblo, mi cuerpa – mi decisiona. A qué viene esto, pues como en el trabajo, la gran mayoría de los días llevo comida de casa junto con un chorro de botanitas para las horas intermedias entre comer e irme. Entonces, disfruto comer después de unas horas de arduo trabajo y más disfruto hacerlo en mi espacio, tiempo y escuchando o viendo alguna porquería en mi celular.

Pero la vida quiere enseñarme algo, primero, que hay gente más allá de las fronteras, y que esa gente habla con cojones, necesitan hablar. Resulta que en mi trabajo no soy el único cool, hay otra persona que se podría considerar así, pero no tanto porque en su país no hay tequila, tacos, mariachi o cielito lindo, hay cosas chafas, pero bueno, ella viene de otras latitudes también y no mames, cómo le gusta hablar.

En el área de la cocina hay una mesa, pero esta mesa tiene una sola silla, mi silla. Yo me siento allá, solo, sin el resto de la gente que come en otra mesa con muchas sillas. Salgo, me llevo mi agua, audífonos y teléfono, a veces caliento la comida, otras veces no, no me importa, coloco el teléfono sobre la mesa, tengo los audífonos bien grandes, pongo algo estúpido para ver y comienzo a comer sin gente, esa era mi vida, lo era hasta que esta persona me comenzó a hablar. Me habla porque quiere aprender, me habla porque dice que sé un montón, que toda la gente me pregunta y respondo, que estoy en todos los proyectos de la oficina, que cubro todas las bases y que le sorprende que, con tantas mierdas en mi plato, pueda mantener esta calma. De un tiempo para acá, ha comenzado a hablarme, hablarme mientras como, hablarme con los audífonos puestos, a hablarme en mi tiempo. Ha habido momentos en que ella se sienta en la cocina, entonces yo me quedo en el otro espacio, no hay nadie más y ella sale a sentarte afuera para “hablar”, en otras ocasiones, come parada en la cocina hablando. Entonces, intento prestar atención, dejo de ver lo que veo, le respondo con la boca llena para ver si le da asco y así no me habla, pero no ha sido suficiente. Ahora, como en tres minutos, me atraganto y vuelvo al escritorio, ahora intento comer más temprano o incluso he comido en el escritorio que uso, rehuyendo de cualquier interacción.

Me gusta interactuar, entiendo que es parte fundamental la interacción social para el bienestar de un ser humano, pero no ahí, si fuera mi novia, si fuera en otro lado, si fuera interactuar con gente en otros espacios y que sean mis compas, pues bien, pero extraño mis comidas, mis comidas solitarias, por el momento, le haré unas quesadillas, unos tacos a mi novia, que con ella sí que me encanta el chisme.

YO  

btw, tengo chichis.

La que es

Bueno, pues qué puedo decir, estar de encargado ha salido bien, deja toco madera. Ya casi termino de arreglar el CRIM, LUMA no se ha muerto, cuando llegue mi compa va a tener un chingo de trabajo, pero pa’ qué se va de vacaciones, no? y yo, pues tengo ansiedad subconsciente, que hasta donde entiendo y siento, es mejor que la otra. Ayer no pasó igual, hubo una pequeña sorpresa y bochincheo de segundos, según yo, cuando entré al restaurante, la cuñada me ve, luego la cumpleañera y le doy el respectivo abrazo, regalo y el grupo se entera que soy el novio, futuro prometido de la tití, de su tití. Es novio dijeron, y ahí, por unos segundos todas se ven con todas, checando y haciendo gestos de aprobación o desaprobación de lo que se está comiendo la tití favorita.

Porque, resulta, que es la tití favorita, y la otra, la carnala, también es la tití favorita del otro combo, entonces yo ayer comí entre favoritos, convirtiéndome así en uno de los favoritos. La idea no era invitarme, auto invitarme, la idea era verla. Por alguna razón el tiempo se me hace más largo, por un lado, es bueno, porque así tengo más a mi amá conmigo, pero por otro, veo a la novia muy poco y me da una cosa estrepitosa por verla, así que le dije El miércoles, y me dijo Tengo algo, y le dije Pos así conozco el lugar con historia, y me dijo, Ok puedes ir.

 Así que ahí estuve, comiendo, bebiendo y siendo uno más de los favoritos de la mesa. La celebración terminó y nos fuimos un rato a chismear solos, a chismear a otro lugar con historia, nuestra historia. Nos vimos a la cara, luego del respectivo grajeo prometido, y lo sentimos los dos, no fue igual. Ahora fue algo conocido, deseado, unas ganas interminables de no soltarla y decirle de nuevo Vámonos. En esos pocos minutos logré sentir la diferencia, más allá de la diferencia en la experiencia, fue una diferencia en la emoción que me genera, el abrazarla, el estar con ella fue una afirmación de ahí es, no como la que me dijo que le dio risa de Si tiene una marce de cesárea, ahí es, sino el tipo, paz, electricidad, cariño, ternura, amor explosivo, ahí es.

Se sintió diferente, se sintió bien, se sintió un futuro prometedor y lleno de emoción, se sintió que por el momento encontré la que es.

YO

Lo que salió mal

Nunca lo sabremos, yo no guardé una captura de pantalla del perfil ni ella, pero en mi mente está que mi perfil tenía partes en inglés. Aunque a la chica que se la pasaba (va) chateando conmigo por las noches, no le encanta el inglés, lo habla y entiende bien. Me di cuenta de esto hace unos días cuando de repente, en una de nuestras conversaciones nocturnas, utilizó como cinco frases anglosajonas y yo quedé anonadado, eliminando mi ansiedad de futuros viajes a la gran nación a visitar los parques nacionales. Ahora sé quién pedirá mis tacos con agua de horchata.

Ahora que he estado de encargado de la oficina, supervisando y corriendo todos los proyectos, porque toda la alta gerencia se fue a una conferencia, me he puesto a pensar mucho, no en los proyectos ni en manejar la oficina, sino en ella, en ella y los inicios. Por alguna razón a ambos nos es sorprendente la forma en que nos estamos sintiendo en esta relación. Será la edad, será el lugar donde pasó, pero ninguno estaba totalmente creyente de encontrar una persona en ese lugar como la que resultamos ser y creo que más allá de eso, del resultado que hemos tenido luego de 8 meses de hablar, comer, pasear y coger.

En estos días de ser su santidad, el todo poderoso de la oficina, me vino a la mente de un hecho claro, esto estaba para mí y para ella. Pasó en el momento adecuado, la hora adecuada y la circunstancia correcta. Nuestros errores anteriores no nos definen, al contrario, somos el resultado de todo aquello que nos ha pasado. Imagina, pudo no haber estado lista, pudo haberle dado mala espina algo, pudo no haberle agradado mi forma de ser, el físico, la forma en que fornicamos. hay tantas posibilidades, tanto que pudo haber salido mal y no, todo ha salido bien, me enamoré y se enamoró, y lo siento, siento su amor todo el tiempo. La gente que realimente te ama es aquella que siempre quiere que seas tu misma y yo soy todo esto, esto que se ve y así me elije hasta ahora.

Lo de líder se me da, la oficina está corriendo bien, todos tienen trabajo y hacen su trabajo, yo, a veces trabajo, a veces veo juegos de la Euro o de la Copa América, a veces hago trainings, a veces pienso, a veces me pongo a revisar cosas del viaje, a veces hago logos nuevos para el blog en Copilot y a veces escribo en horario laboral. Tantas cosas pudieron haber salido mal, pero de todo lo que pudo haber salido mal, llevamos 8 meses de pura contentura, y aunque estoy a dieta y no como pan, me encanta ese bollo.

YO

El regreso

La visita fue corta, simplemente seleccionó los dos jitomates, el pepino y las tostadas que hacían falta. Al llegar a casa, abre el cajón, saca la tabla y un cuchillo que lo relumbró al hacer contacto con el sol. Toma primero el tomate y lo corta en finas rodajas, colocándolas en la tabla en forma horizontal para hacer cuadritos pequeños y las coloca en el refractario de cristal. Para el pepino es distinto. Le corta las orillas y hace fricción el pepino con su pequeño lado cortado, para que esto logre sacarle la acidez que pueda existir. Le saca la piel y comienza la aventura del taquero, cortándolo a la mitad, luego le saca las semillas y procede a cortarlo, cruadritos lo seleccionado. La cebolla morada es indispensable. Limpia el cuchillo y la tabla, dando una pequeña enjuagada bajo el chorro del agua. Tuvo que ser taquero en su otra vida, porque la forma de cortar la cebolla es magia pura. El cilantro es el ingrediente número uno, sin él, este plato es inexistente, no puede llamarse así.

El pescado y el camarón lo están esperando, listos para ese baile, primero son en trozos transversales, luego vienen los horizontales, y se repite hasta que los pedazos de pescado y camarón no se distinguen de quién es quién. Se coloca una cama de esta mezcla en otro refractario y viene la parte importante, la sazón, para esto pide un relevo. Acerca la sal, pimienta y…. ¿el orégano? Esa parte era nueva. Sin pensarlo comienza a echar la sal, pimienta y orégano hasta que dice, Creo que así está bien. El limón se exprime, pero no tan fuerte, es necesario que solamente caiga el jugo que sale del limón y no el zumo de la cáscara. Ocho fueron los indicados para poder cubrir el pescarón con las especias.

Media hora pasó, al abrir el refrigerador, el olor comenzó a llenar el ambiente, como el siguiente día que ella se va y “es que mi cama huele a ti”, pero esta vez de pescarón y una mezcla de verduras finamente picadas. Se separa el pescarón del jugo de limón y se coloca en el refractario de cristal. Le ponemos una tapa de aceite de oliva y el jugo de los chiles enlatados Del Monte que por fortuna se encontraron en el supermercado. Con una cuchara se revuelve todo hasta tener una mezcla hegemónica de la verdura, el pescado y camarón. Quince minutos después se coloca en la mesa junto con las tostadas, la mayonesa, la salsa picante y el agua carbonatada.

La tostada se coloca en el plato y con un cuchillo se le coloca una capa pequeña de mayonesa hecha con aceite de agua pasa por mi casa, cate de mi corazón. Cuatro fueron las cucharadas de la mezcla que se colocó en la tostada, con eso lograban caer por los lados. La salsa es el toque final, uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho chorros le cayeron encima.

No paraba de salivar la garganta, parecía un perro de pavlov cualquiera. Con las dos manos levanto la tostada del plato y cerrando los ojos le doy la primera mordida. El tiempo se detuvo, no se escuchó nada, ni la vaca lola, ni Duca, ni el primogénito o la culpable de este ser importó en este momento. Al sentir la primera mordida, simplemente fue una trasportación, un viaje al pasado, esos días en que La Paz era lo ordinario, lo cotidiano, fue un viaje a casa de 36 masticadas. Un suceso que duró por el transcurso de cinco tostadas más. Por ahora, ya sé lo que le hacía falta, y luego, ella lo sabrá también

YO

Con otros ojos

En estos días que he tenido, o más bien, he sentido una sequía noviera, el tiempo ha pasado mucho más lento para mi gusto. Sin embargo, este tiempo me ha servido para realizar cosas nuevas, descubrir cosas nuevas, aprender cosas nuevas y conocer cosas nuevas. Comencé a tomar café-ina, resulta, que dicen los estudios que el tomar té de mate, tiene grandes beneficios para este cuerpo decadente, de mumm-ra el inmortal. Entre los beneficios que tiene, que son de los que más me interesan está el que, dicen las malas, te ayuda a perder peso y pal colesterol mamacita. Por ahora, con todas las cosas que mi amá trajo de México, ni con todo el mate del mundo va a impedir que no ruede este próximo mes.

Luego me dijeron “mera pai, vamos a ver un juego” y, aunque mi día había sido uno muy largo, dije que sí. Me fui a ver por primera ve en mi vida, un juego de basketball, el juego fue entre El Calentón y el segundo barrio más cool de PR, Cangrejeros. Estuve 3 cuartos del juego viéndolo yo solo tratando de decidir si hacía la seña del Cangrejo o gritar y emputarme como los de Carola. Esa encrucijada me dio mucha ansiedad, por lo que tomé una decisión, la mejor decisión para mí, celebrar las jugadas que me parecieron buenas de ambos equipos. Me gustó retomar mi doble personalidad de nuevo.

También, me di cuenta que no debo de pelear o enojarme por cosas que no están bajo mi control, solamente actúo con las herramientas que tengo. Así me dijo mi amá, si hablas y no te escuchan, tú sin decir nada, que otros lo hagan por ti. Fue el caso ahora, cuando defendí el derecho que tengo a hacer una llamada telefónica con mi hijo, donde la mamá quería prohibirme ese derecho porque él ya pasaba una semana conmigo y parece que lo que esperaba es que me olvidara del morro esa otra semana, sin pelar, sin chistar, los abogados se encargaron de restablecer ese derecho.

Luego de tanta sabiduría, vi cómo mi situación de la seriedad y falta de sociabilidad no son una herencia de mi amá. Ella tiene un par de días en la isla del encanto y todas las mañanas se despierta, se pone los tenis y cruza la calle para dar una caminata, al yo salir al carro para ir al laboro, vi como un grupo de 6 doñitas estaban caminando por la pista improvisada y ella, mi amá escuchando muy atenta y hablando con el combo. Un claro ejemplo de que mi amá es una gran influencia para el primo-genito.

Apenas van 11 días desde desperté con la novia, y debido al calentamiento global, que ha hecho que el planeta gire más lento, ha sido peor la extrañez que tengo que la de la vez del viaje transatlántico. Pero qué hubiera sido si antes te hubiera conocido, lo cuál no tiene sentido porque “entrenar” la vida es aprender a aceptar que lo que pasó, pasó y lo que será, será. Así que, como ahora ella ve a la luna con otros ojos, yo he comenzado a ver a la vida, del mismo modo.

YO

Un princeso en Cupey

Desde que nací, tuve una vida de privilegio, no tuve carencias crasas, en mi casa hubo ropa, comida, amor, educación y solamente me dediqué a lo que un niño debe hacer, jugar y estudiar. Fue así que mis manos, por no tener trabajo forzado infantil, han permanecido vírgenes, suaves y sedosas.

Hubo una vez que saqué un seis en mi clase de química en la preparatoria que, mi mamá para darme una lección de vida, me puso a trabajar de albañil y carpintero, para comparar lo que iba a ser mi vida si no estudiaba. Fue una de las únicas ocasiones que mis manos han sufrido, fuera de eso, no he necesitado manicura alguna, hasta ahora.

Ahora, en mi vejez, mis manos saben que no fueron hechas para trabajos forzados, saben que son manos de aristócratas, manos de rico, pero no saben que mi realidad es otra. Cuando me toca barrer y traperas mi espacio, lo hago bastante rápido, es un espacio pequeño, tres cuartos, sala, comedor, cocina, patio, siendo algo así, mis manos sufren, le salen ampollas de agua por el simple hecho de barrer y trapear. Estos pies y manos son unos princesos.

Este princeseo ha rendido frutos 44 años después al conocer a mi prometida, la cual va a pedir mi mano en noviembre. Me confesó hace poco que no fue mi forma de ser, o mi comiquisidad o ser un bonachón emocionalmente estable, lo que la terminó de conquistar, sino que fueron mis manos lo que hicieron el trabajo.

Me cuenta que le gusta mucho sentir mis manos que recorran su ser y que espera impacientemente el encuentro bisemanal. Ya me habían chuleado antes mis manos. Esto fue a principios del 2023 cuando estaba viviendo con un amigo en un camino de Cupey que veía a una viejita pegada en el camino pidiendo aventón para salir a la carretera principal, la vi muchas veces en este proceso y un buen día, arriesgándome a ser secuestrado o ser atacado por detrás luego de que la viejita me distrajera, decido detenerme y llevarla. Lo primero que vio fue mis manos, y me dijo “Qué bonitas manos tienes” antes de dejarla en el banco.

Cada noche, tengo una rutina con mi hijo, comida, baño, cuento, rezar al chuy, la rosa y la espina del día y luego quedarnos unos minutitos hablando. Resulta que uno de esos días en lo que tenía que salir del cuarto más rápido de lo pronosticado para cocinar, me dice Querido padre que participó en mi creación, no has permanecido un instante adicional conmigo dándome un sobito. Pá, me gustan tus sobitos y quiero un poquito de sobito.

La mágia manística es real, y por los próximos 39-5 mis manos serán sus manos, de los dos.
YO

A medio tiempo

Es mi quinto aniversario, quinto año consecutivo en que me llevo el premio del mejor papá del mundo. Es increíble que casi todos los que tienen uno, los catalogan del mismo modo como me catalogan a mí, pero yo no catalogo al mío como tal, hizo lo mejor que pudo dentro de sus posibilidades. He aprendido a ver cómo él no me debe nada, ni es culpable de nada, pero sin embargo no logro pasar una página que en realidad no necesita ser pasada, no sé si me hará falta o si en algún momento me gustaría tener una “relación” con él. Tener una conversación que dure más de treinta segundo y que las conversaciones sean algo más de un bien.

La chica de la cola de caballo, me festejó. Mi fin de semana con ella comenzó un viernes donde tuve un encuentro con una amiga y su esposo de hace mucho, la conocí desde el 2005 y es una gran amiga cactus y ella, la chica, me acompañó. El día siguiente, la mañana estuvo llena de descanso, tirados en el fresco y un poco frescos. Más tarde, vino otro amigo, un poco más reciente, de mi época de vivir en la calle Ponce en el 2010, hubo una invitación, pero decidimos descansar para la tarde. La cita de padres con su combo. Bonito, bonita y rico todo. Luego Caguas y la casa. Me llenó de regalos y sorpresas, me festejó mucho, ahora creo entender la razón de por qué a veces me dice papi.

Luego de comenzar la semana, creo que llegué a una conclusión, no quiero un noviazgo así. El amor es la libertad de volar acompañados, pero creo que no estoy listo para esto. Así como he luchado tanto para tener una mayor presencia con mi hijo y como he dejado claro que no quiero ni pretendo ser un papá de solamente fines de semana, tampoco lo quiero para una relación, no quiero un noviazgo ni compromiso solamente de fines de semana. La quiero en mi vida, la quiero por siempre y la quiero mucho a mi lado.

El amor, según cuentan los expertos, está dividido en tres fases, la primera fase es la melosa, la fase en que todo es bonito, todo lo que hace el otro nos gusta y nos saca suspiros, la siguiente fase es donde comenzamos a humanizar a la otra persona, los “defectos” comienzan a ser visibles y lo que antes era grato ahora es un martirio, con verle, hablarle o escucharle te llena la vida de furia. La tercera fase es lo que catalogan como el verdadero amor, ya que es uno de aceptación, aprendemos a querernos tal y como somos y se comparte la vida con mucho más placer. Entonces, según la definición experta, me encuentro en la primera fase, pero creo que es porque soy novio de fin de semana alterno y eso como que no me agrada.

Me la paso de show con ella, me encanta cómo me siento al despertar a su lado y darle un beso o abrazo y esto de hacerlo solamente cada 15 días, no es de mi agrado. Aún estoy en un proceso de adaptación y lucha legal por tener a mi hijo el tiempo que creo justo y la mamá continúa con la lucha de que yo tenga la menor comunicación posible con él. Es por esto, que no he dado el segundo paso, ese paso que me permitirá verla un poco más, pero, sin embargo, es una de las cosas que estaré dedicado a que pase de mi parte lo más pronto posible, y cuando ella esté lista y la custodia también podré ser un prometido de por lo menos medio tiempo, porque en este momento no hay nada que ame más en este mundo que a estos dos seres.

YO