Como quien dice

Bueno, para mí, ya estoy en México con ella. Aunque en realidad apenas estamos a domingo y todavía falta que termine el domingo, pase todo el lunes y la mitad del martes para así comenzar la travesía, yo ya me siento allá. También hoy estoy de buen humor porque logré dormir bien, con 20 lonjees, 20 sentadillas, y 20 lagartijas fueron suficiente para que mi cerebro pensara que hice ejercicio y logró bajar cortisol y ese descubrimiento fue una maravilla. Ahora, en cualquier esquina me pongo hacer algo de ejercicio.

Desde el jueves tenía ganas de echarme un buen sándwich de Pan Sobao con mayonesa, huevo, jamón, tomate, pepino y chile. Así que la mañana de hoy me fui con la cría al super en busca de tesoro, que según el mapa, estaba ahí, escondido entre los pasillos. Veo los galones de agua, y tomo uno en cada brazo y hago un set de 10 bíceps y 10 de hombro. Encuentro el tesoro y regreso al cantón a preparar el desayuno.

El beibi ya le dolía la panza, dice que de hambre, así que me apuro, pero antes 10 lagartijas en la cocina. Saco el sartén blanco, quemado por colocarlo siempre en fuego alto. Le pongo aceite y mantequilla, al colocar el huevo, me descubro mojándome la mano y echándole unas gotas de agua al huevo, así que una sonrisa sale en mi cara, se dibuja bien grande ya que recuerdo de dónde saqué ese truco.

Mi lunes está complicado, pero luego de eso ya estoy de vacaciones. Luego de eso ya me voy con ella a ver cosas, comer cosas, ver personas y sobre todo a pasar un par de días relajados y disfrutando de todo.

No puedo esperar, ya quiero que sea el momento y es por eso que estoy dejando todo listo, todo preparado para que ese momento llegue con la mayor calma posible. En un par días ya estoy allá, comiendo los primeros tacos del día y con esa imagen me quedo, esa imagen me sigue dando la energía que necesito y por eso estoy aquí, limpiando, lavando, arreglando y sonriendo, sobre todo sonriendo.

YO

La imagen

Hay una imagen que me está rondando la cabeza. No entiendo de dónde viene todas mis preocupaciones, todos estos pensamientos que es sé y entiendo el 99 por ciento de ellos no van a pasar, pero sin embargo estoy piense y piense. Así que, me vino una idea a la cabeza. Luego de escuchar que hay tres maneras de trabajarte si no vas al psicólogo donde dice que la primera es meditar, la segunda es escribir y la tercera era algo que se me olvidó.

Aunque de vez en cuando escribo, lo que escribo no son esos pensamientos o esas preocupaciones que me vienen a la cabeza. Por lo que, ya me puse a meditar algunas veces, pero, por razones que desconozco, y debe ser algo del amor propio que existe en mí, porque si de verdad quisiera no sentirme como se siento a veces, tendría o buscaría hacer las cosas a como diera lugar, aunque esté agotado por no dormir bien, por trabajar, por tener al niño, por limpiar y por estar sólo en un país que no es el mío pero que ya casi lo es.

La idea de utilizar un diario, un diario de papel donde escriba las cosas que están en mi cabeza me parece una idea fantástica, fabulosa y rimbombante, pero aparece la voz, y cuándo lo vas hacer, de verdad te vas a sentar a escribir todas las noches a describir tus demonios y rosas de tu día, hace la pregunta la voz. Y la verdad no lo sé, quisiera que la vida o las cosas fueran más fáciles, pero con el karma que me tocó vivir con esta realidad pasada como que complica la cosa.

Mi novia me dice que la vida es fácil y también lo sé, con ella todo es fácil, pero de dónde saco las fuerzas, las ganas, el amor, la energía para lograr todo lo que quiero. Cómo hago para repetirme sin parar, sin flaquear. Entiendo mi humanidad, entiendo que soy un ser de carne y hueso un tanto traumado y con issues pero que quiere sentirse bien, no sentir tanta tensión ni ansiedad. Entiendo que todo tiene su final y que nada dura para siempre, que debo aceptar que todo lo que pasa tiene una razón y un sentido, tengo que hacer la paz entre lograr cambiar de trabajo a uno que me invitan a aplicar y ganar más dinero y querer dedicarle tiempo de calidad a mi hijo en estos años que son su base de su desarrollo personal.

Pero en realidad todo eso sí está en mi cabeza pero no es la imagen que no logro espantar. La imagen que me gusta es una imagen de sombra, una imagen de una sombra reflejada en la pared de mi cuarto por la luz de una vela, una sombra en movimiento, un movimiento como una hoja el vaivén del viento, el de las olas del mar al romper en la playa o el de ella cuando está arriba de mí, esa es la imagen que me viene a la mente cuando me siento en mi cama a ver el techo y sentirme afortunado con la vida, con lo que tengo, con lo que soy y por lo que me falta ser.

YO

Conteo regresivo

Cuando me arrancó el pilín…

Siete días exactamente es lo que falta para el viaje. No recuerdo cuántos meses llevamos desde que compramos los boletos de avión, pero el día ya llegó, como dicen los grandes pensadores del planeta, “No hay plazo que no se cumpla ni fecha sin cumplir” o algo por el estilo. Por lo que la fecha está ahí a la vuelta de la esquina, junto con todos los preparativos.

Los ánimos están activos y la gente involucrada emocionados, comenzando conmigo, porque va a ser la primera vez que estoy con la novia por varios días, quitando uno que llegó viernes y se fue lunes de la casa Cupeyana. Además del significado que tiene el día de muertos y la celebración de nuestra primera interacción como futura pareja y prometidos, un 5 de noviembre del 23, cuando todo comenzó.  Algunos dicen que es una gran prueba, otros que es algo apresurado, pero en realidad mi preocupación es otra, cómo carajos voy a batiseñal estos ocho días fuera de mi casa. Me llevaré las pastilla lo más seguro.

Casi llega el momento, estamos a 14 días de recapitular lo que hemos vivido. No hay palabras que puedan representarlo correctamente. Ha sido una experiencia inigualable. No me sentía tan pleno, tan amado, tan feliz desde hace muchos años. Dentro de mis planes está, aunque aún me falta resolver mi situación con la idea del matrimonio, deseo y planifico que nuestra emoción, gusto por pasar tiempo y deseo de estar en el mismo espacio nunca disminuya, que creemos muchos recuerdos y que el amor siga creciendo cada día más, se transformará pero estoy seguro que crecerá.

Por ahora, estoy excitado, emocionado, loco de que esto comience. Muchas cosas tengo esta semana, así que estoy tratando de mantener cordura para que no de ansiedad por motivos futuros y menos por éste que va  a ser el primero de muchos con la gaturris, así que, mejor a practicar para mi conferencia del miércoles, preparar mi disfraz del domingo y mi maleta el lunes, porque como dijo otro cabrón por ahí, “más vale pájaro en mano, que cien años sin sexo”.

YO

La pregunta del millón

Las citas con la psicóloga han disminuido de frecuencia, la última vez le dije que no tenía nada que contar, nada nuevo por lo que ahora en lugar de ser mensuales le dije que fuera trimestral. Al mismo tiempo también estoy buscando otra, otra persona del ramo que me vea de arriba para abajo y esté conmigo desde cero ya que no tenía un tema que me afectara o algo para trabajar.

Ayer, me vi con mi amiga, esta amiga que, aunque no se acaba de dejar, porque ya van para 9 meses, su duelo continua. Hablando con ella, le dije de mi intento de cambio de psicóloga, y que al igual que ella, me han llegado ideas del what if, pero no de continuar con la mamá de mi hijo, porque no es ella quien  me ha hecho pensar, sino de la idea de la casa, la familia, las cosas familiares, de mi hijo que ahora tiene que estar de un lado a otro inestable por el hecho de que quiero ser parte de su vida, crianza y desarrollo, entonces vino una pregunta que me ha dejado pensativo desde entonces.

La idea que tengo con mi pareja, que para ella no es para nada una prioridad, es casarme. Tengo la idea del matrimonio bien marcada sin entender la razón de esta “necesidad”. Por qué quieres casarte, qué ideal has visto que crees en eso, cuántas parejas casadas has visto que tengan un “buen matrimonio”. Se hizo un silencio de par de minutos, mientras yo hacía un pase mental por todas las parejas de casados que conozco.

Por fin encontré un tema, la idea de estar con alguien y que nos funcione, que funcione lo que estamos haciendo puede ser un fin, puede ser una gran forma de vivir la vida, el resto de la vida y no necesariamente con un cuadro o ideal social que, al parecer, lo tengo bien marcado en mi psiquis. De dónde sale esa idea, de dónde me viene esa fascinación por, no una relación, sino un matrimonio como lo conoce la sociedad, como se dicta.

Por ahora, tengo a mi novia con la cual no hemos tenido ni una sola discusión en estos casi 12 meses de relación. Esto ha empezado con los dos pies derechos y como lo veo, pinta bastante bien para los próximos 468 meses restantes. Por ahora, lo que tenemos nos hace feliz, cuando encuentre la razón de raíz de esta necesidad que tengo y mi novia decide la legalidad del asunto, puedo hacerlo sin problema, lo que sí sé, que aunque para ella el casarnos no es una prioridad, y yo es algo que tengo que curar, sé perfectamente que es con ella que quiero pasar el resto de mi vida.

YO

A comer

Mi proceso vegetariano tiene historia, comenzó desde que yo era un niño, que además de especial, era uno sumamente enfermizo, a tal nivel que cada quince días tenía una sesión de inyecciones de penicilina para curar mi infección de garganta. Así que, como mi mamá estaba adelantada a su época, pues comenzó a buscar alternativas para que este chiquito no estuviera utilizando tantas medicinas, por lo que llegué así a un naturópata en el ranchito de Chametla, Baja California Sur. Como parte del proceso curativo me quitó todo tipo de carne y estuve así, por un par de años comiendo lechuga, batidas con ajo y cebolla y otras cosas, que al final lograron fortalecer este hermoso cuerpo y al final, funcionó.

Sin embargo, para un adolescente era un proceso difícil y más cuando en la casa hacían unos tacos de carne asada con tortilla de harina de trigo que eran para morirse. Siempre he sido una persona que sigue instrucciones y no quería más piquetes por lo que estuve bien sumergido en este proceso por muchos anos. Pero hubo una vez que la carne asada oía genial, y no comí, pero el siguiente día vi a mi gurú, sensei de vegetarianismo comprando huevo y jamón en el supermercado, mi cara se de decepción fue grande y con ese pretexto vi mi salida. Regresé al mundo carnívoro con el aval de mi mamá.

Desde entonces he estado on and off queriendo no comer carne o por lo menos consumir lo menos posible, pero la realidad es que no lo he logrado. Admiro a esas personas que tienen esa decisión bien arraigada para no flaquear. A mi amigo vegetariano le hacen órdenes especiales y lo consienten mucho en la oficina o trainings externos por el hecho de no comer como todo mundo. Ves, tienes que ser vegetariano, no necesitas carne, para nada, con la jeva basta, esas fueron sus palabras.

Me tomó unos minutos entender el significado de sus palabras, siento este ser tan puro, regresé al lugar donde estaba, abrí la puerta y le dije AAAHHH, entendí! Cómete a tu Jeva, eso es suficiente, y que si nos comemos.

Mi novia y yo ya hemos hablado de este tema, del momento de vivir juntos y cómo iba a ser nuestras comidas. Hasta ahora, hemos sido un gran equipo haciendo inventos y cocinando cosas que aparecen en internet, por lo que, auguro un futuro largo y rico de comidas y en caso de que decidamos ser vegetarianos por momentos, ya tenemos carne pa’ devorar-NOS

YO

Un jueves negro

Fue un jueves negro, no tan negro como los que ha sufrido Wall Street, simplemente fue uno complicado. Era el día en que el primogénito, regresaba con su mama ya que él había pasado casi tres semanas conmigo. Le fue difícil esa realidad y más cuando la maestra principal no estaba y la sustituta tomaba su lugar. Fue el primer derrame de emociones que vi sufrir a mi hijo desde que lo sentamos a sus tres años a decirle que papá no iba a estar viviendo más en la misma casa.

  Las lágrimas le cayeron por la cara, los sollozos fueron interminables y su papá, tratando de que no lo viera llorar también, porque debe sentirse seguro y debe tener un ejemplo, así que evité que me viera a la cara por un instante, mientras yo me calmaba. Papá no te vayas, papá no quiero ver a mamá, papá último abrazo, papá, quiero parar de llorar, todo esto mientras los otros niños estaban en la clase. Siento que algo le pasa a mi hijo, y no tengo ayuda para él, por ahora nada, de cierto modo me siento culpable.

Luego, ese mismo día, pero ya por la tarde, salió en la conversación del comediante que habló de los distintos latinos y cómo los puertorriqueños son los latinos Premium por tener papeles gringos, pero siguen siendo latinos porque se les va la luz. El comentario que hice fue “porque como nos dicen a los puertorriqueños”, seguí en esta conversación cuando de repente me doy cuenta, que el mamabicho éste, se había incluido como un puertorriqueño más y no como un mexicano nacido, criado y orgulloso de serlo, ahora su casa, su hogar es donde está el corazón, y éste está en el Este, eso me dijo el pajarito.

Llega el viernes, día después de que fue trágico de algún modo. La ansiedad se trepó, la ansiedad llegó a su límite porque la amígdala no se estaba comunicando correctamente con el hipotálamo para dejarle saber al hipo que todo estaba bien, que lo sucedido el día anterior no tenía por qué arruinar el presente. Sin embargo, por falta de meditación la amígdala estaba un tanto inflamada y esto seguramente por la falta de disciplina o por tener tanto en mi plato y aún no saber manejarlo correctamente. Tan mal estaba, que salí corriendo de la oficina luego de haber practicado uno de los demos, me fui porque hasta soplos estaba sintiendo.

Pero, como a veces me repito y tengo un tanto de razón, y me lo recuerda el gran filósofo y patriota puertorriqueño, Héctor Lavoe, cuando me canta al oído Todo tiene su final y nada dura para siempre, así fue mi ansiedad, mi novia llegó tan linda como siempre y lista para irnos al date, para irnos a sentaros a disfrutar de una imagen d comida y a beber para poder reconectar, para volver al presente, para soltar hormonas que me van o a lo mejor, nos van a ayudar a estar, a ser y a sentirnos bien. Y así fue, así ha sido, cada día mis niveles hormonales de felicidad y tranquilidad se acumulan y se guardan en la cajita semanal donde irá tomando prestado esos días en los que no nos vemos.

Ella me dice, Es que estás tan solo, y la verdad es que no, no me siento solo, me siento mejor que nunca, me siento tan lleno de entusiasmo y emoción por el viaje y lo que será después del viaje y lo que será el próximo viaje y el otro y todo. De nuevo pongo a prueba mi amígdala llevándola al futuro, pero que se joda, porque mi propósito del nuevo año, además de que mi relación continúe igual y mejor, llenar mi vida de sabrosura y contentura con ella y toda esa gente que me hacen sentir que esta mamabicha isla, ahora también es mi casa, casa de éste y todos los mamabichos habidos y por haber.

YO

Resumen semanal

Van a ser dos fines de semana que no la veo en persona, porque en la pantalla nunca falló la llamada para ver los acontecimientos del día. Casi Tres semanas van a ser que pasé con la cría, por razones de la vida. Puedo validar que puedo con la tarea y logramos tener una buena rutina si de casualidad se quisiera quedar conmigo por siempre. Eso ha sido mi rosa trisemanal, la espina, entre que los trámites legales no han terminado y que aún la cría no tiene contacto con la novia por lo que no compartimos en la semana que no le toca el nene.
así que, como se pueden imaginar queridos lectores, octubre ha sido y continúa siendo cargado. Con el beibi en casa, muchos proyectos, preparar demos para presentar en la conferencia, practicarlos e inventarnos una historia, el refri jodido y viaje a México, estoy sobreviviendo, sin vivir tanto, solo sobrevivir.
Me hice estudios, laboratorios de medio año, para ver cómo va mi oxidación. Mi lectura rápida, viendo si hay cosas que estén fuera del rango o high o low, todo parece indicar que está todo bien. Lo primero que busqué fue el resultado de la testosterona y al verlo salieron fuegos artificiales, que bueno que la novia llega desde el viernes, porque hay que darle vuelo a la hilacha.
Pero mi expertís en lector de resultados de laboratorios no es suficiente por lo que fui a ver a la doctora. Al llegar revisan que quien va soy yo. Me dicen la dirección, era la antigua por lo que la corrijo, luego me dan el nombre contacto que también era incorrecto, por lo que doy el nombre nuevo y el teléfono terminado con 33. Y quién es “consagrada a Júpiter de usted” me hace la pregunta, mi prometida, le respondo sin titubeo. Entonces, la mushasha que me atiende para entrar a ver a la Doc, esboza una sonrisa, sin decir más, me regresa mis tarjetas que procedo a guardarlas en la cartera, para no perderlas como los 140 dólares perfectamente doblados que se me perdieron.
Estoy en cuenta regresiva, le dije a Alexa, estoy a menos tres para verla y a 21 para cenar tacos con ella!

Yo

A 20 millas en un carril

Mi vida, desde que recuerdo, he vivido en ciudades calmadas. Por unos meses estuve en Jojutla Morelos, un pueblito como con 3 calles, luego me mudé por otros meses a Mazatán Sinaloa, que por aquel tiempo era una ciudad pequeña y tranquila. Antes de cumplir mi mayoría de edad, o sea antes del año nos mudamos a La Paz Baja California Sur, esto por razones de trabajo, a mi apá lo mandaron allá a ayudar a los aviones que aterrizaran bien.

Solamente, por ir a estudiar, y seguir con la tradición ingenierística en electrónica de la familia, amá, apá y hermana, me mudé a Guadalajara, mejor conocida como Guanatos, a estudiar la carrera universitaria. Así transcurrió mi vida, hasta llegar a San Juan. Y a dónde quiero llegar con esta historia, pues sencillo, que los lugares por donde me he movido han sido planos, citadinos, con tráfico, sin recorrer grandes distancias y sin curvas, sobre todo, sin curvas.

Al llegar a la isla, una isla con una cordillera central montañosa llenas de bellezas naturales, me he restringido a ir más por las curvas que existen. Mi citanidad impide tener un amplio conocimiento de las carreteras centrales. Creo que en estos últimos meses, por fin logré sobre pasar el conteo de las veces que he ido manejando hacia allá. Los dedos de las manos eran muchos para contar mis idas al centro.

El motivo de evitar esos sitios, además de las curvas, es por la ansiedad que me causan los jibaros centrales. Al yo ser metrocentrista, las curvas me causan situación emocional por lo que mi velocidad es casi imperceptible, algo que a los tainos centrales les afecta, al ellos ya estar acostumbrados a la caza, recolección de café, granos y bananos, también lo están a las altas velocidades en las curvas. Al yo manejar lento, prevenido, precavido y ansioso, ellos, los mamabichos esos, empeoran la situación al pegarse de más al carro, al hacer burn burn al carro en tono de aceleramiento, al estar moviéndose de un lado a otro para ver si pueden rebasar en curvas, así como aprendieron en las clases tainas de cómo manejar en la cordillera central.

 Con esto, como buen extranjero, con emprendimientos únicos, que me lo dejó saber la novia porque son extranjeros que hacen los emprendimientos como experiencia, se me ocurrió crear un sticker magnético que se pegue en la parte de atrás de un carro que diga “Soy de la metro, por eso voy a 20 millas” y de esa forma los tainos de la cordillera nos mienten la madre, pero más poquito. También esto va a incluir un viaje que atraviese la isla de norte a sur, que vaya por la número 10, así como la gente normal y luego entren a la adrenalina de la 123 sentado en la parte trasera de un carro manejado por un local de Utuado, esto incluirá bolsas de papel o plásticas como las del avión. Es que no soy rico porque no quiero.

YO

Me lo chupé

En esta nueva aventura que comenzó hace un poco más de cinco años, la crianza, he aprendido varias cosas, entre ellas lo que significa para un niño tener un pacificador. Algunos tienen trapito, otros un muñequito y otros se chupan el dedo. El que mi hijo encontró, porque no puedo decir que él lo decidió así, y menos a los seis meses, fue el chuparse el dedo. Ya de más edad, unos cuantos meses adicionales, andaba con su sabanita de arriba abajo,  cogiendo la sabanita con la misma mano con la que se chupaba el dedo. Colocando estratégicamente la sabanita sobre la nariz y succionando el dedo con un estilo inigualable.

No sé qué poder le da, pero cinco años después, de la sabanita no le queda más que un pedacito de trapucho, el cuál no lo deja. Cada que se sube al carro, va con el trapucho y con el dedo en la boca. Cuando va a la escuela y estamos a punto de bajarnos, me dice Espera papá, toma el trapo asqueroso ese, lo coloca cerca de la nariz, mete el dedo a la boca y le da dos o tres buenas cacháas al dedo antes de colocar el trapejo en la mochila y salir renovado.

Así que, luego de saber que tiene las cacháas y el trapejo consigo, me voy tranquilo al trabajo. Llegando a la intersección de la Muñoz Rivera esquina con Ave. Universidad, veo un Toyota Corolla con una chama, más o menos entre universitaria y de maestría manejando. Pero eso no fue lo que me llamó la atención, sino que ella tenía una toalla, de esas chiquitas, de cuadrito, tomada en una mano con la que tenía el dedo metido en la boca. Todas las posibilidades de traumas que ella podía tener me vinieron a la cabeza, junto con muchas preguntas.

Y si eso puede mejorar mi día, lo hizo para ellos dos. Por lo que al detenerme en el semáforo que está antes de llegar al Pollo Tropical,  reviso a la izquierda y luego a la derecha en busca de no tener a nadie cerca, ningún testigo que presenciara lo que estaba a punto de hacer, ya que no he ahumado los cristales del carro aún, por pura desidia. Al ver que no hay moros en la costa, que no hay cocas en el refri, asegurarme que la costa está despejada, quito del volante la mano derecha, coloco la mano en forma de puño y levanto el dedo gordo como si fuera a pedir un aventón y acto seguido, le meto mis cacháas también.

La verdad es que me sentí bien pendejo haciendo eso, pero bueno de algún modo tenía que bajar este humor que me tiene hablando un poco más alto que de costumbre al crío. Luego me vino a la mente, y si en realidad la chamaca está practicando solamente el acto de chupar? Porque mi novia me ha dicho que ella tomó unos cursitos de educación continua, por ahora, mejor medito en lugar de auto chuparme, que para chupar, prefiero el de pana-pen.

YO

Rojo 40

No es dieta, pero estoy queriendo comer major y con eso bajar un poco la panza por la ansiedad que me da cambiar de small slim a small regular a médium. Estoy así simplemente por estar, por viajar y llegar casi igual de cómo me fui y no peor. En el trabajo había un tipo que estaba en ese plan, plan rebajación, pero ya se acabó lo que se daba, al parecer no vale la pena seguir en ese martirio.

Estoy viendo mi computadora, viéndola, porque en este momento me reúso a trabajar, cuando de repente comienzo a mover la nariz tratando de identificar el olor, ese olor que me resulta familiar, tan familiar. Al seguir el olor, casi volando haciendo el movimiento de nariz para absorber el olor que llegue hasta los pulmones, veo como el de a dieta, que prefirió de nuevo seguir en la gordura se estaba comiendo una bolsa de Doritos con rojo 40 impregnado en cada uno de los triángulos y unos pedazos de chuletas fritas grasosas como deben.

Entonces, cómo persona que está desarrollando su autoconocimiento y se hace preguntas, comencé a cuestionarme. Por qué me someto a esto, Qué es lo peor que puede pasar, Algún día aprenderé a disfrutar de la vida tal y cual es, Para qué se vive si no se va a joder, todo esto me cacho babeando inconsciente mientras el ex dieta se lambe los dedos disfrutando del sabor 40.  

El motivo es más profundo, salió eso luego de mucho pensar, quiero cuidar mi salud y llegar a los 40 para poder estar con los dos.

YO