Un paseo espiritual.

Me contó parcialmente la sorpresa, y claro, que no me fui a chismear de más, no es mi estilo. Quizá es porque, no son TAN chismoso, o porque me da hueva pero seguramente es porque confío mucho en ella y sus gustos. Fue una gran elección porque al parecer tengo mucho, pero mucho qué mejorar aún que hay cosas que causan que mi cuerpo se sienta muy mal por lo que este día fue uno excelente para bajar a toda esa tensión que ya está en mi sistema y que al parecer vivo en constante modo de supervivencia.

El hotel es uno espectacular, se respira paz en todos lados. Llegamos, dejamos las cosas, nos cambiamos y de inmediato nos fuimos al cuarto de masaje. Ella para ella, él para mí. Nos dan las instrucciones, me dice que puedo estar totalmente en pelotas. A ella no le importa, por lo que dejo mi pudor por un lado y me quito todo metiéndome entre las sábanas. La música, el lugar, todo emanaba paz. El tipo me dice en voz y frecuencia baja que qué me duele hoy, por lo que le digo que la espalda superior y las escápulas son mi dolencia del día. Me comienza a tocar, la cabeza, espalda, brazos, piernas, todo poniéndome en un estado hipnótico. Me fui a otra dimensión mientras me estaban dando esa manoseada monumental. Lo único que me venía a la cabeza era que ella me montara como le gusta.

De repente, me piden que voltee hacia arriba, se había acabado la manoseada. Me acomoda el cuerpo, las manos, las piernas entre los cojines y me volví a ir, no supe qué estaba pasando ni tampoco supe nada de mí por no sé cuánto tiempo. Recuerdo haber sentido unas hojas olorosas que me dieron golpecitos por el cuerpo y después una voz suave que me hablaba. Ahí fue que regresé cuando me pidió que, vestido de blanco, me viera caminando hacia la montaña. Aún medio ido,  comenzó a decirme cosas de mi papá, cosas que por alguna razón tenía guardado.

Me dijo que vio toda la bondad y buena persona que “soy”, me dijo que mis dos auras son de color violeta, me dijo que debo aprender a perdonar, algo que realmente debo hacer, me dijo que tengo al colibrí, al dragón y al lobo como animales de mis chacras. Fue ahí que los sentimientos corrieron por mis mejillas, las lágrimas descendieron atraídas por la gravedad por mi cara. Decidí perdona, decidí que no voy a dejar que mis pensamientos decidan sino que lo dejo todo en manos del señor, del señor y de la vida. Tengo muchas cosas en mis manos que no puedo con todo. Entendí que no puedo abrir la sombrilla desde ahora esperando la lluvia, con una persona egocéntrica y narcisista no se puede discutir, no se puede esperar otra cosa que no sea un beneficio personal. Así que, no a la virgen ni a la vida, sino en la mano de los abogados.

El dinero ha fluido, ha llegado sin falta, por lo que así seguirá, ya no le tengo miedo a la vida, al dinero, al ego, al narcisismo ni siquiera al futuro, tengo mi piedra y me veo al espejo y me digo, soy un lobo, lobo mexicano y con esas palabras dichas por la chamana y mi con mi piedra, me da fuerza. Mi novia, ella es la culpable de todo esto, ella es la energía que sale de mi interior, ella es la de las ideas, la de las experiencias, el amor que siento a cada instante. Podemos vivir cada quien con su vida, con su tipo de vida, pero qué chula es la vida a su lado, y esa la quiero por lo que dure mi existencia en este plano, la buena noticia, es que, como confirmó la chamana, que ya logramos encontrarnos en esta vida luego de muchos años, pero de una forma u otra, nos íbamos a encontrar en donde fuera.

YO

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