Si quisiera ser macharrán de verdad me iba a Siria.

No sé cómo se define lo que soy pero personas me han dicho que debería ser un poco más “macharrán” y menos yo y no creo que esa sea la solución. No podía irme a la primaria sin antes hacer mi cama. No por ser mujer mi hermana iba a ser la única que lavara los platos de la comida. Mientras mi mamá lavaba la ropa de la familia los sábados y domingos uno de los hermanos barría otro trapeaba y el tercero lavaba los platos. Mi mamá se detuvo frente a la puerta de un centro comercial y no se movió hasta que captamos mi hermano y yo y le abrimos la puerta para que pasara. Esas son cosas con las que me crié y no hay cosa más cabrona que una mujer te diga “soy una mujer hecha y derecha. Estudié, tengo un buen empleo, mis cosas y no tengo que rendirle pleitesía a ningún hombre. Quien entre a mi vida que aporte alegría, que pueda darme un orgasmo aunque sea, que del resto me encargo yo.” Eso sí que vuela la cabeza, acelera el corazón, emociona y te dan ganas de conocerla e invitarle un café. Una mujer que quiera formar la liga de bodyboard de mujeres. Una mujer que busque socios para que una bacteria deshaga el plástico y el mundo se salve.  Una mujer que trabaje tanto y que además tenga unos hijos felices y la adoren. Una mujer que te hable con tanta fascinación de leyes y que tú no sepas de qué diablos esté hablando pero que el verle la cara de emoción te transforme los ojos en corazones, así como en las caricatura.  Una mujer elegante y femenina que de repente esté llena de sudor y el pelo se le arruinó y el maquillaje se le corrió pero está disfrutando la salsa y el resto le importa una soberana mierda. Una mujer que de repente te dé una explicación de crecimiento de ciudades, ciudades compactas y su proyecto comunitario. No hay nada más admirable el escuchar a una mujer decir que necesita crecer, encontrarse, “progresar “(lo que esa palabra signifique). Siempre me río al escuchar a una mujer decir “es qué siempre caigo por los que me tratan mal”  Una mujer que no cae por cualquiera son la onda, sacan palpitaciones adicionales, me vuelan la cabeza y si tengo que cambiar, ser un poco más macharrán (no sé por qué) creo que estoy en el lugar equivocado. Lo bueno es que mi visa se acaba y así puedo irme a un lugar un poco más civilizado, digámoslo así, donde las mujeres no me digan que sea un poco más macharrán y que está bien ser el estúpido y ridículo y niño trabajador que soy, Ja! Si quisiera ser macharrán de verdad me iba a Siria.

YO

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