Pensando con la cabeza…

El comienzo no pudo haber sido más inocente: unas llamadas a su celular, recibidas en horas de la madrugada, desde un número bloqueado.
Tan pronto oía el timbre de su teléfono –que producía la conocida melodía inicial de That Girl de Timberlake- él extendía el brazo como un rayo hacia su mesita de noche y contestaba con voz todavía apagada por el sueño:
“¿Quién demonios…?”
Pero no le contestaba nadie. Sencillamente se escuchaba el murmullo del silencio y, luego, nada. La cosa empezó a intrigarle un poco cuando comenzó a tener la sensación, en especial cuando salía caminando de su casa para ir a una farmacia cercana, de que alguien lo estaba siguiendo. Era una sensación rara, puesto que no tenía evidencia física para sus sospechas. Sencillamente sentía el impacto de una mirada en la parte de atrás de su cuello, se volteaba… y no veía a nadie que lo estuviera mirando. O, de lo contrario, había mucha gente que podía estarlo haciendo, en especial cuando ya él se encontraba en el interior de la farmacia: el guardia de seguridad del local, alguna de las empleadas, alguna señora de moño que hacía sus compras cargando un Chihuahua junto al pecho… De vez en cuando él sí veía por los alrededores a alguna chica de buena apariencia, una de esas chicas que él sí hubiese deseado que le estuviera echando miradas de coqueteo mental. Pero siempre que alteraba su rumbo para dirigirse hacia ella y forzar el asunto, de detrás de alguna góndola emanaba de pronto un tipo alto, forzudo y rebosante de pelos por todos lados de su cuerpo. El esposo. O acaso su novio. O puede ser el jevo, en esta época ya no se sabe.
La cosa se mantuvo ahí, hasta que el sábado pasado, él fue al balneario de Punta Salinas, uno que no quedaba cerca de su casa y que, en especial los sábados por la mañana se mantenía agradablemente despejado de gente. Así, él llevó su neverita llena de latas de cerveza, sus gafas para el sol, el libro que estaba leyendo…Crear o Morir, en conjunto, todo lo que necesitaba para alejarse del ‘stress’ y del ligero delirio de persecución que había venido desarrollando últimamente.
Al par de horas de estarse soleando, se metió al agua y se internó, dando brazadas a lo Michael Phelps, hasta bastante profundo, pero sin rebasar las sogas de las boyas. Desde esa lejanía volteaba de vez en cuando para echarle un vistazo a sus pertenencias y corroborar que todo –la neverita y lo demás- seguía allí.
Fue entonces cuando la vio: una muchacha delgada y petite, en bikini, con el largo cabello marrón manoseado por el viento, potable por demás, Parada muy cerca de su neverita, ella miraba intensamente en su dirección… a través de unos binoculares. De momento él pensó que se trataba de una joven madre que de esa forma vigilaba a sus hijos. Pero, mirando a su alrededor dentro del mar, constató que no había nadie ni remotamente cerca de él que justificara la dirección en que apuntaban esos binoculares. Lentamente, para no alertar a la muchacha, comenzó a nadar hacia uno de los lados, pero entonces giró y comenzó a dar grandes brazadas en dirección a la orilla. Una vez salió del agua, corrió lo más rápido que pudo, no tan solo para llegar hasta donde había estado la muchacha, sino para evitar que la arena hirviente le friera por completo las plantas de los pies.
Después de comprobar que ya ella no estaba allí, le echo un rápido vistazo al interior de su neverita. En efecto, había ocurrido lo que más temía: la chica le había usurpado hasta la última lata. Nooooo! (palomas volando por el grito).
Lo peor de todo, a efectos del estado emocional de él, era que ahora se quedaba con la duda: la chica de los binoculares, ¿era la misma persona que él sentía que venía espiándolo desde hacía bastante tiempo, o sencillamente era una vulgar roba cervezas de balneario?
Se fue cabizbajo a su casa. La próxima vez que That girl volvió a despertarlo en horas de la madrugada, él agarró su celular y, sin encomendarse a nadie, gritó a todo pulmón: “¡Ladrona!” Y otras cosas más que no viene al caso repetir ahora. Bañado y cambiado, listo para ir al trabajo, al salir de su casa la próxima mañana, a punto estuvo de tropezar y caerse de narices debido al paquete, envuelto en papel de regalo, que alguien había dejado frente a su alfombrita de Welcome. Lo abrió temblando de curiosidad y se topó con una caja que contenía una botella de vino. Él no sabía mucho de vinos, pero tenía apariencia de ser un vino bastante caro. Con nombre francés. Entonces se dio cuenta de que había una tarjetita. Leía: “Para que la lleves a la playa el próximo sábado. A la misma hora y en el mismo lugar”.
Así que la chica que lo vigilaba no tan solo tenía su número de celular, sino que también sabía dónde él vivía. Y, a su manera, le estaba diciendo que quería beber unas copas de vino con él.
El próximo sábado, pues, al regresar todo molesto cerca de las seis de la tarde sufriendo los primeros síntomas de una insolación bastante severa y cargando en la mano una botella llena de vino igual de caliente, no le sorprendió ver a los dos agentes de la policía de San Juan que estaban aguardando, junto a su casera, frente a la puerta abierta de su residencia, con el alboroto de cosas tiradas por el piso que se veía allá dentro.

“¿Usted sabe quién vive aquí?” le preguntaron.

“Claro”, respondió él. “El rey de los idiotas”.

Un par de tetas y pensar con otra cabeza no deja nada bueno…

Un viernes

Tengo tantas cosas en la cabeza que no sé con qué empezar. Bueno, todas esas pendejadas de superación Coelhisticas siempre dicen que comiences con el primer paso, así que aquí voy. Si no tiene ningún sentido pues ni modo.

Soy una persona que no requiere mucho para vivir. Un cuarto, agua, luz, internet y computadora es suficiente. Pero también son bastante mamón. Mamón en el sentido que me compro lentes para el sol de 300 dólares, cámaras de 500, camisas de 80, celulares de 700 y cortes de pelo de 25. Son cosas que sé que no me van a hacer feliz pero que las quiero. Si no tengo novia o responsabilidades más allá de pagar en donde vivo y lo que uso, en algo debo gastar, como buen ciudadano del mundo tengo la responsabilidad de mover la economía. Las cosas que me causan felicidad son mucho más económicas o sin costo alguno. Algo que puede causarme felicidad es el resolver un problema en el trabajo en el tiempo previsto. El poder hacerlo me llena de endorfinas, al igual que me llegue un paquete con tres botes de Tajín. Un chile en polvo que me recuerda a mi casa. Fruta y chile, no hay mejor combinación. Bueno, tal vez sabritas con limón, Valentina y Coca Cola, puede ser. No recuerdo ni cómo o cuándo la conocí pero seguramente debió ser de esta nueva forma en la que estoy conociendo personas, de manera virtual. Entre “likes” y comentarios se forma una “amistad” hoy en día. Entonces, esta chica me da la sorpresa, que aunque ella está en Estados Unidos, allá sí existe ese chile y me envía tres paquetitos por correo. Llegan el viernes. El viernes fue un buen día en cuestión de felicidad. Logré generar un ambiente de prueba exactamente como en el municipio de Carolina, salí una hora antes del trabajo, me llegó el chile en polvo y me comí un mango repleto de este chile, hice ejercicio, o sea, mi felicidad era mucha. Dieron las 7.40 pm y pasan por mí para ir a comer, voy a un lugar peruano en la Avenida Esmeralda en Guaynabo a comer ceviche, la buena racha continuaba. Entre plática y plática, ella me pregunta ¿Y cuál es la comida favorita de tu mamá? Y me doy cuenta que no sé exactamente, creo saber qué cosas le gustan y qué no pero me dejó pensando. Una sensación extraña.

Conocí a una chica de manera virtual hace algunos meses, nos hemos visto dos veces solamente, pero lo importante de esto no es si es bonita o divertida o profesional o alguna de esas cosas superficiales. Lo importante es que las dos veces que nos hemos visto ha llovido de manera torrencial en Puerto Rico. Creo que ha llegado el momento de salvar a todo un país de la sequía y reencontrarnos para que llueva. En realidad más allá de salvar a un país lo haría por mí, no quiero pasar ese trabajo de un día tener agua y el otro no.  Para ser una persona preocupado por la sociedad y querer hacer un cambio social con la empresa que estoy creando, lo hago un poco mal.

YO

Un enojo sin saber

No hay mujer que no se queje de lo siguiente: mi hombre no me entiende. Me comunico con mi hombre y no hay respuesta,  no hay comunicación. Le pido que haga cosas y no las hace. Vamos por partes, las mujeres son más inteligentes que los hombres, FACT.  Entonces ¿cómo esperan que las entendamos a ustedes mujeres? Es como si yo me enojara con mi perro porque no me hace caso cuando le diga, “pulgoso  ¿y mis chanclas?”, y el perro se me queda viendo y yo “contéstame, pinche perro”. Un regalo ¿quieren que los hombres las entiendan?, órdenes directas, qué quierespara cuándo. Los hombres somos como computadoras, hacemos lo que tú quieras, pero una cosa  a la vez.  En una computadora le dices Imprimir, se queda quieta, hasta dos años, una vez le das Enter, y ella lo hace, imprime. Así somos los hombres, “Pásame la sal” (el hombre coge la sal) “ya” (entonces el hombre le pasa la sal). Órdenes directas.

Una vez iba en el carro, con una chica, no la conocen pero luego se las presento. Ella va de copilota, pasamos a echarle gasolina y al salir pasamos por un lugar de hamburguesas a mi derecha.  Ella me pregunta “¿tienes hambre?” y le contesto que no, y sigo para mi casa. ¿Y qué creen que pasó? se enojó.  Lo triste es que todas las mujeres saben por qué se enojó ella, y los hombres lo están pensando. Un hombre está pensando ¿qué le hiciste culero?  Nada. Yo tampoco sabía el enojo pero le pregunté a otra amiga. Entonces lo voy a explicar, esto les puede salvar la vida a los hombres, atención a  lo escrito, ¡ya! Explicación de por qué ella se encabronó. Parece ser que ella tenía hambre. Las mujeres están pensando “Obvio”, los hombres están pensando “ella en ningún momento dijo que tenía hambre” y estoy de acuerdo contigo.

Esta es la premisa: Ella tiene hambre, ella ve a su derecha un puesto de hamburguesas, ella, en su nebulosa mente, en saralandia, cree que yo puedo ver a través de sus ojos, que si bien a nuestra derecha hay unas hamburguesas, yo pendejamente, si tú quieres, voy viendo para adelante porque iba manejando,  tengo esa pinche costumbre, de ver para adelante cuando manejo. Y ella ve el restaurante y cree en su corazón, que al decirme “tienes hambre”, mi respuesta va a ser, no pero ¿y tú?, Ay pues una poquita,  y yo voy a decir, Recorcholis, unas hamburguesas a la derecha ¿quieres que te lleve ahí? Mujeres, eso nunca va a pasar, ningún hombre que se respete va a entender todo ese pedo. Primero cantará mi perro por otro lado que no es el hocico,  es más, si te entiende, de seguro es gay.

La vida es como una fórmula de física

La vida es lo pasa frente a ti con la distancia que recorres entre la velocidad con que cubres esa distancia. Eso es el tiempo y la vida es eso, el tiempo que hay entre el momento en que tu mamá te saca de entre sus piernas y el tiempo en que terminas como comida de peces, en forma de cenizas. Es ley de vida, de hecho es la ley número uno de la vida, todos nos vamos a morir. Entonces el tiempo debemos utilizarlo lo mejor posible porque tiempo es dinero. Desde pequeño me enseñaron a no irme a la escuela sin tender mi cama, a desayunar, porque es el alimento más importante del día y llegar puntual a donde sea que vaya, por lo menos 15 minutos antes, porque eso deja mucho que decir de una persona. La puntualidad es un buen atributo, ante los ojos de mi mamá.

Y esa enseñanza me quedó clara, tan clara que la aplico día a día en todo lo que pasa a mi alrededor, incluso con personas que conozco.  Van tres personas, tres chicas en diferente época de mi vida, chicas muy importantes para mí que me han dicho “ojalá te hubiera conocido en otro momento, llegaste muy temprano a mi vida” y pues, es una de mis grandes virtudes, estar listo 15 minutos antes de la hora.  Luego de darme cuenta de este pequeño problema que pasaba mi vida con mujeres fuera de serie que pudieron ser The One, pensé “bueno, si he llegado antes de tiempo, qué tal si llego unos minutos más tarde” fue así que me gané unas rayas rojas en mi hoja de asistencia y un escrito en la sección de observaciones que dice No firmó ya que comencé a llegar entro 8 a 10 minutos tarde al trabajo, para ver si la vida me llevaba por otro camino y efectivamente lo hizo, se me olvidó firmar por 3 días seguidos la hoja de asistencia y presiento que la vida me llevará muy pronto a firmar un Warning por eso, por lo que volví a cambiar mi modus operandi.

El verdadero poder siempre se encuentra en el tiempo presente. Si aprendes a tener claro tu presente entonces podrás  ver claramente tu futuro, pensé.  Los pensamientos son abstractos, a veces, hablarlos, decir lo que piensas o decirlo lo que sientes en voz alta, aunque sólo te lo digas a ti , te obliga a codificarlo y cuando te oyes a ti mismo decir esas cosas que piensas o sientes, todo parece más claro y  comprendes mucho mejor. A veces es muy sano decir las cosas en voz alta, nuestros miedos, nuestras dudas, nuestros anhelos; y también es muy bueno contestarnos en voz alta, porque así nos entendemos mejor. Y cuando menos te das cuenta, estás entablando una conversación  encantadora contigo mismo, y descubres que te caes bien ¡tan bien!  Y que eres bien simpático – ¡ay! Yo me caigo re-bien.  Porque al final, descubrir eso es tan fácil como calcular (t=d/v).

YO

Luchando con Demonios

Nunca he sido fanático de los libros de superación personal.  Quise saber por qué son tan gustados y dije, algo debe tener este Paulo Coelho, algo que lo distinga de Arjona. Leí dos ellos, el tercero, al terminar la tercera página lo cerré, lo puse en el piso, lo pateé y lo dejé ahí, en medio de la calle. Dos días después, seguía ahí. Tampoco soy creyente de ir a psicólogos. Si yo no sé qué quiero, cómo me siento o por qué estoy así, cómo puedo esperar que alguien que no está en mi situación y no me conoce sepa o decida por mí. Además, en la primera universidad y en la segunda siempre escuché el rumor de que quienes estudian psicología les falta un tornillo. Probablemente esta es la razón por lo cual tardé tanto en llegar a este 25% del 100 que quiero para mi vida. ¿Quién puede comprender mejor por lo que pasa alguien que está perdiendo un tornillo si no otro que ya lo tiene perdido? Esto es la perfección de la locura, la unión de fuerzas.

Que pude tener una vida fácil, con mucho tiempo libre y dinero por trabajar como ingeniero para el gobierno federal en México, sí, pero eso no me llenaría, eso lo supe al rechazar ese puesto dos veces. Desde que llegué a Puerto Rico mi vida ha sido un subir y bajar, tiempos muy buenos y otros no tanto. El ser extranjero puede ser muy útil para unas cosas pero no para otras. Hubo un periodo de caída libre después de terminar la maestría. Por alguna razón el universo te pone pruebas, un golpe tras otro, seguidos para ver cuánto aguanta tu espalda, cuantos nudos puedes generar, a ver si rompes el record nudístico existente. Entre crisis de estatus migratorio, problemas con choques, mujeres que rompen corazones con sus lindas manitas, media jornada laboral porque la crisis estaba cabrona, enfermedades, fiascos sexuales con una mujer hermosísima por problemas existentes, querer hacer cosas y no poder por ser mexicano, ser un puto profesional y no aceptar trabajos de tu campo bajo la mesa, gastos de miles de dólares cada año por una visa de trabajo, no poder sacar un celular a tu nombre por ser extranjero, que tengas más de 30 años y que tu estatus legal sea el de un niño de diez, cansa, desgasta, caga y deprime, deprime como pocas cosas.

De tener una vida estable y en tendencia positiva a pasar a una de altibajos, con picos más profundos que los altos que puedas tener me hicieron tocar fondo. Tanto así que estuve meses metido en una crisis existencial peor que la de los 25, 30 o la que dicen que pasa a los 40, a mí creo que se me juntaron todas. Llegué a sentir lástima por mí mismo, un ay bendito retórico y eso sí que da asco.  Al darme cuenta de esto salí de la posición fetal en la que me encontraba, mientras sonaba Confutatis del Requiem en D menor de Mozart. Fue un despertar. Me paré frente al espejo, me vi a los ojos y dije «nadie puede sentir lástima por ti, nunca…y menos tú», estás aquí porque quieres, estás sufriendo por tal mujer porque quieres, te bajaron horas porque no hacen falta analista, pues hazte indispensable, te chocaron, ya comprarás otro, que te puso nervioso semejante mujerona, que se joda…deja de hacerla de pedo, deja de ser tan mamón, deja de ser esa bestia y haz cosas productivas porque como estás es por lo que tú haces.

Hice una lista, fui tachando una a una las cosas que realizaba. Tramites del choque, estudio, pasar primera certificación, hablar abogada, cambio de casa, borra número, cambio de casa, comprar tal cosa…y así. Aunque probablemente el hablar con un Psicólogo y leer otros autores de autoayuda pudieron acortar mi tiempo de “recuperación” hay varias cosas que Puerto Rico me dejará después  de todas estas experiencias luego de agosto. Saber que el Sol o más bien la Tierra cambia su ángulo a través del año, estar más consciente de mi forma de escribir y el haber desarrollado una capacidad resiliente. Porque si tuve una pareja o situación cabrona y esta situación o persona me limita a conocer personas o hacer cosas nuevas por el hecho de que sigo mal o afectado por eso o ella, soy YO quien pierde, porque de seguro mi pareja o mejor dicho ex pareja, o las situaciones siguen su camino, su rumbo, continúan con su momentum y soy yo quien deja pasar la vida, la vida pasa ante mis ojos, que al final es sólo una fórmula física.

La cosa está mala…

No hay nada como el Océano Pacífico, es majestuoso.  Amo la playa, de hecho tuve casi mi primer todo en una playa.  Dime algo que haya hecho por primera vez, seguramente te diré que había una playa involucrada.  Estuve miserablemente enamorado, felizmente enamorado, alternadamente como solo un adolescente puede cambiar de estado.  Aquí fue donde viví un muy feliz verano en los 90s  podía vivir en una playa, fueron los mejores tiempos, los más felices pero también los más estúpidos.  ¿Qué haces? Eres joven, vas a la playa, tienes sexo y seguramente te arrebatas.

 Ya tenía 34 años, y había perdido los primeros 30, o dicho de otra confusa manera, los primeros treinta los habían perdido a él. Cambiar de oficio, de lugares, de estilo, de ideas, buscar rascando como leproso la piel del país, tratar de encontrar un lugar, hacerse uno con la violencia; todo sonaba bien y se había vivido bien. En cuatro años no había perdido el sentido del humor, la actividad burlona ante sí mismo. Había aceptado que lo honesto era el caos, el desconocimiento, el miedo, la sorpresa. Que bastaba de verdades claras, de consejos de cocina para la vida. Pero ahora, no sabía de dónde y por qué lo cazaban. Fuerzas del mal lo agredían. Puras pinches fuerzas del mal sin rostro. Se rió de las fuerzas del mal.

Hablando de fuerzas del mal.  Me ha estado dando vueltas en la cabeza las palabras de una chica que me dijo “es mejor quedarse sola y conocerse, porque las cosa está mala allá afuera” refiriéndose a encontrar una buena pareja del sexo masculino.  Son increíbles las historias de infidelidades, inmadurez, hombres ensimismados,  sin metas claras o machistas que me llegan por todos lados. Esto de tener muchas amigas mujeres me llena de información valiosa. Es una lástima porque conozco tanta mujer que vale la pena. Entre su inteligencia, sentido del humor, profesionalismo, independencia, atractivo físico y mujer con garra, que tengan que pasar por tragos amargos y desilusiones por culpa debambalanes.  Cualquier hombre en su sano juicio se volvía loco por estas súper mujeres.

Se sorprenderán cuando descubran lo fácil que es en la vida separarte de las personas para siempre. Es por eso que cuando encuentras a alguien a quien quieres mantener cerca siempre haces algo al respecto.

YO

Lo olvidé

Después de terminar con la persona que yo creía era el amor de mi vida, una etapa oscura inició. Una etapa de sexo de una noche, alcohol y una que otra  droga recreativa (por lo menos en Holanda).  Al terminar esta etapa dije que era momento de tener una relación estable. Por alguna extraña razón creía que esa chica, con la chica de ese momento era la indicada. Terminaba con una e iniciaba a conocer otra y todas lo eran, eran mi feliz para siempre. Alguna vez no había terminado con una cuando ya conocía a otra, que en ese momento era mera amiga y cuando se acababa cualquier cosa que tuviera, se volvía en algo más.

Llegó un momento que yo creo fue mi fondo. Toqué fondo. No es posible que cada una de estas mujeres sea la indicada en su momento, no lo es. Por más excelentes personas, y por más buena gente y por más buenas que estuvieran. Supe en el fondo que era una necesidad, una necesidad de llenar un espacio, un hueco que había dejado ese “amor de mi vida” que por una extraña jugarreta del universo, llegó varios años adelantada.

Decidí no estar con nadie, olvidar de verdad. El pasar tiempo solo no fue una tarea fácil, nunca lo había estado. Desde mis 17 años con mi primera novia, no estuve sólo más de un mes. Era lo indicado. Así pasó.  Pasaron más de dos años y medio desde que estuve con una chica en modo sentimental. Al principio me costó pero luego lo disfruté mucho. Cosas para mí, salir a donde quería, hacer lo que quería, no drama, no pelea, no explicaciones, sé que no se tienen que dar pero siempre las pedían. Entonces aparecen personas, personas lindas y divertidas y potables. No sé cómo proceder, lo olvidé…

YO

Historia de una foto.

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Era sábado por la noche antes de ir a ver a los microorganismos brillar al pasar la mano por el agua de la laguna. El juego no lo sé pero había 4 tipos de cartas. Un dado que en lugar de dado era como un dodecágono (figura con 12 lados) y en lugar de números tenía colores. Me tocaba dibujar. No sé de dónde sacaron que mi destreza artística existe, pero bueno que se joda. Me dan la tarjeta y tengo que hacer que mi equipo adivine las palabras “the princess and the frog”. El tiempo se acaba y mis dibujos no tienen ni pies ni cabeza. Wey, qué carajos es eso. Es un muñeco con una espada y una corona, o sea un príncipe, y este círculo con patas es un coquí, un puto coquí lo que hace el príncipe y el coquí o sea el príncipe y la rana. Pero, es una PRINCESS… ah no mames, pues deja le pongo un vestido. Es una Fucking princesa con un coquíiiiii. Obvio.

¿Cuáles son tus valores?

Muchas veces, los hombres se interesan en las mujeres basándose únicamente en su atractivo físico. Lo que tiene sentido. Biológicamente hablando, estamos programados para responder a las mujeres atractivas. No podemos evitarlo. Pero somos más que nuestra biología.

Cuando hacemos el acercamiento a una chica o estamos en busca de una novia potencial, es vital encontrarle un valor más allá de su atractivo. ¿Por qué es esto importante? Porque si tienes miedo de acercarte a una chica linda, significa que le estás dando mucho valor a algo que está fuera de su control: su belleza es por genética.

Un valor real viene de alguien que se suma positivamente a tu vida. Alguien que es profesional, apasionada, una gran conversadora o una artista talentosa. Estas personas tienen un valor real. Cuando cambias la interacción de ser intimidado por su belleza a ver cómo ella va a añadir a tu vida algo positivo, comenzará a desaparecer la ansiedad de acercarte.

Gracias…totales!

Es cierto lo que me han dicho algunas personas con las que he salido anteriormente, demostrar afecto no es mi fuerte. No sé decir cosas bonitas, no sé pedir perdón, no soy detallista y me aterra, como muy pocas cosas en la vida, hacer cosas que (pienso) me pueden hacer ver débil. Soy de las personas que en vez de decirle una palabra clichosa (que demuestra afecto) a la persona que me gusta, le digo por su nombre. Soy el que no dice o hace nada romántico pero hace el intento a través de textos o “acciones” que para mí creer dan a entender que me importa pero al final termino fracasando en el intento.

Cabrón, cualquiera que ve tu Instagram diría que tienes una vida perfecta. Pero es que todo lo que está en su cuenta es de él, dijo otra persona, por lo que todo lo que está ahí él lo hace. Un hecho nada alejado de la realidad. Lo único importante aclarar es que yo no hago esto sólo. Me he encontrado y rodeado de personas que son geniales, igual de locos que yo, que por razones inexplicables se formó un vínculo tan cabrón que mi ridiculez, mamés, estupidez e incluso pendejez la aceptan incondicionalmente. Personas igual de dementes que yo y con las ganas de no detenerse, que se meten en proyectos como KP e imaginamos hasta dónde puede llegar. Personas que no les importa que la cosa material de más valor en mi vida es mi vieja cámara y mi celular, que no les importa que no tenga carro y que no pretendo comprar hasta que vea lo que pasa con mi permiso de trabajo…Soy una persona que no le gusta molestar o pedir favores y son ellos los que me dicen, este fin hacemos esto, este otro hacemos lo otro y yo, que soy un facilito de lo peor digo, voy a todo lo que me digan o inviten, tanto que ya tengo planes hasta en junio 6.

El universo me ha tratado bien cabrón todo este tiempo que hasta el día de hoy sigue poniéndome personas geniales en mi camino. Personas que inician virtuales y se hacen de carne y hueso de un día para otro. Personas que con solo conocerme unos días por texto me dicen “yo te ayudo en tu proyecto en lo que pueda, me encanta ver a las personas crecer; me gusta que seas tan “culto”, cuenta conmigo”. Y personas que me sorprenden a las 3 de la mañana.

Entonces, por primera vez en mi vida decidí hacer algo “lindo”, dar las gracias a cada una de esas personas que han entrado a mi vida en Puerto Rico y que me ayudan, aprecian y quieren sin importar qué. Soy afortunado. Gracias…totales. Y nos vemos en #México2015

YO