¿Y mis viernes? Eso ya lo sabré.

A mi familia ya le había contado que la estaba conociendo, que todo iba por buen camino, pero bueno, una vez más ese universo me tenía guardada una sorpresa. Ella lo llamó “los cambios de otoño” y “pruebas que superar” yo lo llamo una reverenda y enorme pendejada que ya me tiene hasta la madre. Llevo varios días escuchando el Requiem in D minor de Mozart y mis amigos ya saben lo que significa cuando YO escucho eso. El sábado 24 era compulsorio que pasara, tenía que decirle la situación y que fuera ella quien decidiera, si  el “getting to know” continúa o se va.

Existen esas noches cuando llegas a casa y no hay nadie a quien llamar, no hay vodka o cerveza para beber y no hay nada en la televisión además de esos estúpidos infomerciales. Eso pasó el sábado. Y estás ahí, sólo contigo mismo.  Y a eso se refieren cuando dicen la palabra terror. Estar contigo mismo sabiendo, o más bien imaginando, lo que el universo tiene para ti. Porque todo lo que quería era estar rodeado en los brazos de alguien. De ese alguien que no vi el viernes pasado, o de cualquiera, luego de esos días cabrones. Incluso los brazos de alguna extraña. Odio…odio estar solo, y más en esos momentos (que para mi fortuna no son muy seguidos).  Pero cuando lo estoy, voy y me veo al espejo y me digo a mí mismo lo que Audrey Hepburn una vez dijo (pero lo modifico a mi conveniencia) “creo en el azul”.  “Creo que el reír es la mejor forma de quemar calorías”.  “Creo en besar, besar mucho”.  “Creo en ser fuerte, incluso cuando todo a tu alrededor parece andar mal” en este caso MUY mal. “Creo que los chicos felices son los más guapos”.  “Y creo que mañana será otro día”. “Y sobre todo ¡creo en los milagros!”. Y eso es verdad, creo en los milagros, y después de ese sábado en la mañana voy a necesitar uno muy grande. Eso funciona siempre, creer.

Mientras los asteroides se alinean, hoy me dijeron que la luz delante es la que alumbra así que sin pensar mucho  y poco a poco; ya que tengo muchas cosas que solucionar, cada una por fechas y de ese modo iré prestándole atención.  2 de noviembre, 6 de noviembre, 18 de noviembre y alguna fecha de diciembre y 20 de diciembre… ¿y mis viernes? Eso ya lo sabré. Porque si algo me dijo fue que las cosas pasan por algo.

YO

Comer y comer…

Cualquier cosa que pase este 20 de diciembre o antes, puedo decir que Puerto Rico me ha enseñado mucho o yo he aprendido muchas cosas en la Isla. Entre las cosas que me ha dejado puedo decir que me di cuenta de la importancia de la inteligencia emocional, el si tienes un mar a unos minutos utilízalo, sácale provecho. Crecer como persona, llegar a ser un gran hombre, ser honesto, disfrutar lo que hago, responsabilidad. He pulido muchas cosas. En estas últimas semanas también han sido de gran aprendizaje, escuelas nuevas, saber que existen las personas lógicas y la importancia del desapego.
Otra de las cosas que he aprendido ha sido disfrutar con locura el comer (cada vez que sé que una palabra se pude usar en doble sentido me sale una risa bien estúpida, de seguro es que no aprendí a caminar solito por lo que tuve que ir a clases para pronunciar la ere bien y por lo tanto mi pensamiento no es tan sofisticado y sigo siendo un eterno niño libre).
Comida, el comer. Aprender a disfrutar la comida ha sido una de las más grandes hazañas que he logrado. No comer solamente por que el hombre requiere alimento para vivir, sino comer porque es placentero. Aprendí que comer puede ser orgásmico y súper cabrón.
Qué te parece si desayunamos en este lugar que se llama Tostado, me dijeron. Me pareció una buena idea, un lugar nuevo. Ubicado en la avenida Condado en Santurce, poco transitada, sucio y solitario, sin mucha área de estacionamiento y la vialidad de un solo sentido. Al llamar para saber dónde carajos estaba el lugar ubicado luego de mudarse de Sagrado me dijeron, “estamos frente a Escándalo the club”. Al entrar el ambiente bien bonito, raro, entre moderno y hipster. De seguro a los antiguos seguidores de café 103 en Río Piedras se sentirían en casa.
El menú es una hoja de papel impresa no muy llamativa. Todo los platillos se leía como una comida de hipster/vegetariano/quierocomersano/quecoolsoy/siemprefresh/
glutenfreeeslaquehay. Pero hubo unas cosas que me llamaron la atención:
Quesito con tocino.
Alguien que haya comido quesitos y sea fanático de ellos con su pan glaseado y brilloso y con el queso dentro (jijiji) vería éste con extrañeza. El pan normal, el tocino pasa de extremo a extremo del quesito y sobre éste tiene esta azúcar blanca como la que le ponen a las mallorcas. La primera mordida fue el paraíso. Se deshace en tu boca de lo suave que está. El sabor es espectacular. Tiene ese dulce de la azúcar con lo salado del tocino que de verdad te hace cerrar los ojos. Muchas estrellas por lo recomendable que es comer este aperitivo.
Mallorca con jamón queso y huevo + tocino
Uno pensaría que es solo queso, huevo, jamón y el extra tocino que pedí, porque soy bien puerco, es algo normal. Uno lo pide todos los días en cualquier panadería pero la verdad es que no es lo mismo. No estoy seguro si el secreto está en la Mallorca y su azúcar blanca o si es lo amarillo del huevo que escurre entre el pan cuando lo muerdes o el jamón, que quien sabe de dónde era, que sabía bien bueno. Dudo que fuera el queso. O de seguro fue el tocino, porque hay que admitirlo, todo en esta vida sabe mejor con tocino. Al morder este emparedado, una mezcla de sabores se juntan en tu boca, un sabor tan cabrón que es indescriptible, pero al igual que el quesito, hace cerrar los ojos. Ponle un poco de pimienta, le da un toque especial.
Coco Pumkin Pancakes con Tocino
Una cosa demente. Te dan crema batida hecha en casa y miel de maple rara pero buena. Los pancakes están tan suaves que el tenedor resbala. Tiene avena sobre éstos, que seguramente es orgánica, al ponerle la miel crea una plasta asquerosa pero bien rica. Hice la prueba, recomendada, de comer los pancakes con huevo frito y con tocino, todo en la misma cucharada. No mames, me tiré al suelo y comencé a gritar de la emoción, la verdad que estuvo exagerado eso pero sí, sabía muy, muy bueno. Cerrar los ojos fue poco para este plato, tenía que arrastrarlas palmas de las manos sobre la cara mientras en voz alta decía uuuuuuggggghhhhh, no mames que estás dientón.
Todo esto fue acompañado con un vaso con agua de Carraízo, para eso de ayudar a que pongan el racionamiento antes de lo pronosticado, y con un jugo de sandía, mejor conocido por los programas del chavo como agua fresca de sandía.
El comer es bien divertido y llena de felicidad el espíritu, aunque luego salgas rodando del lugar. Una de las mejores cosas que la Isla me dejó.
YO

Pero ¿qué hubieras hecho tú?

Creo fielmente que la felicidad está ligada a los amigos y unos buenos tacos. Y si logramos fusionar ambos, comer esos tacos con los amigos, la felicidad se multiplica. Con esto no quiero decir que la vida en pareja no logre causar satisfacción, pero desde hace un tiempo estoy un poco cauteloso con eso. Imaginen que tengan una pareja a la cual adoren, si de por sí, novi@ mata amig@, imaginen que como prueba de un verdadero amor te pidan dejarle de hablar a tal o cual amigo. Luego la novia no está, y el amigo, pues tampoco.

Entonces, de nuevo en este lugar, tacos para un sábado. Este lugar me cayó mejor al leer “estamos orgullosos de no vender burritos, chips de bolsita, tortillas fake, chimichangas con no se qué (las cuales la verdad no tengo idea qué son. Mal mexicano, mal mexicano) y tacos con lechuga y tomate”.  Valió la pena los treinta minutos, esta vez sí encontré al pastor. Recomendados 100%.  Y ¿cómo sabemos que los tacos son tacos de verdad? Al terminar de comer tus manos huelen a taco y luego te las quieres comer también.

En este lugar todos atienden a todos, no hay un mesero fijo para tal o cual mesa, y eso puede causar confusión. Llega la cuenta. Loco, hace falta una corona por cobrar, brutal. Y también un agua de Jamaica. Qué buena suerte. No, eso no está bien, diles que falta y que nos cobre. No, no es mi culpa que no lo cobraran, además soy pobre. Pero eso no está bien, diles. Loco, no. Está bien, yo le digo y yo la pago, yo invito. Al decirle a uno de los meseros que por favor nos cobrara y que además hacía falta por cobrar una cerveza Corona ex mexicana y una rica agua fresca de Jamaica que sabe a limón pero es de horchata, la mesera sacó una sonrisa bastante genuina y con un poco de incredulidad. Con los ojos dijo todo antes que de su boca saliera un gracias dibujado, porque no sonó. Carajo, cualquier nena se enamora de ti con eso, me dijo mi amiga. Pero ¿qué hubieras hecho tú?

YO

Allá ellas…

El plebeyo estaba sentado en una mesa que daba hacia la montaña. Sus primeras letras decían “No hay amor más ciego que el amor a primera vista” Dejé de hacer lo que yo estaba haciendo -que era menear el palito del ‘rum and coke’ que me acababan de servir antes de ponerme a escribir- y lo miré fijamente. No dudo que la incredulidad se hubiese retratado de cuerpo entero en mis pupilas, porque el plebeyo se echó a reír además de poner sus manos sobre las hojas blancas, cubriéndolas. Pone la pluma de ganso a un lado, retira el tintero y voltea hacia arriba. Escritor, por qué estás leyendo lo que escribo. ¿Qué pasa plebeyo, no te he visto en unos días y ahora quieres pasar de plebeyo a escritor? No quiero ser escritor, no me quiero morir de hambre, siendo plebeyo por lo menos tengo la comida del día. Digamos que es un diario. El escritor describe como las termitas en unos segundos consumen la pequeña casa de madrera donde se encontraba el plebeyo y éste se cae al piso. El plebeyo se levanta del piso polvoriento sacudiéndose las ropas. Escritor, era broma. Perdón, lo tomé mal pero no te apures que describiré otra casa más perrona que esa, pero cuéntame, ¿qué te pasa, por qué esas primeras palabras para un escrito?

A continuación, como ocurría en las novelas de Dostoievski -un escritor ruso del siglo XIX, no un cantante de reguetón-, el plebeyo me empezó a despepitar la historia que, según parece, aún le exprimía los jugos del alma. Pero sabes algo plebeyo, vamos a un sport bar y te tomas una cerveza mientras me cuentas, porque según dicen, eso nos hace ver más masculinos, eso es lo que los hombres normales hacen ir a Sport Bars. Pero escritor, estamos en la edad media, eso no existe. Qué se joda plebeyo. El plebeyo empuja la puerta. Los televisores en juegos de fútbol, beisbol, las personas hablando y observando el juego. Mientras el plebeyo entraba a sentarse a la barra y pedir una cerveza de barril, todos se quedan callados y lo observan. Creo que sus ropas no eran las más adecuadas. Se sienta y pide una cerveza. Te cuento escritor, creo que entre más crezca, menos podré encontrar a esa chica que haga que mi corazón baile la macarena. ¿Por qué dices eso plebeyo? Porque he conocido mujeres espectaculares, pero sabes algo, llego tarde. Explícame que no entiendo. Digo que llegué tarde porque muchas de estas mujeres fuera de serie ya habían conocido a alguien antes que a mí y este alguien es un bambalán que las dejó bien jodidas y ninguna quiere saber nada del amor. Todas están dañadas y hablar de confiar en alguien nuevo ni se diga. Qué mal que estés pasando por eso plebeyo y entonces ¿estabas escribiendo para exteriorizar tus frustraciones? Además de gritar en páginas en blanco también estaba evitando pensar que me debo de meter con mujeres de 22, que les falta vivir un montón, para encontrarla sin heridas profundas, ¿está cabrón eso, no escritor, llegar a ese nivel?

Una chica, que estaba sentada al lado de plebeyo observando y gritando de vez en cuando a la pantalla cuando los jugadores hacían algo mal  se voltea y se le queda viendo al plebeyo. La chica era de muy buen ver: piel blanca, ojos negros que en realidad eran café obscuro, cabello lacio y largo color castaño se presenta con el nombre de Leticia. ¿Con quién estás hablando? Con el escritor, está allá arriba, lo ves. Ah sí, hola, qué tal escritor. El escritor le hace una seña con las manos. No pude evitar escucharte mientras contabas tu historia o tu frustración. Sabes algo yo sé de eso, soy una de esas mujeres que creyeron conocer a su medio limón, una de esas mujeres que estaban locamente enamoradas y le hicieron daño y eso es muy fuerte, traumatizaste. Los ruidos de las demás personas eran notorios haciendo inaudible la platica. Leticia y el plebeyo se envolvieron en la plática y en el cuento descrito por Leticia. El escritor se acerca porque se siente fuera de conversación cuando ella termina diciendo En un principio dudé, ya sabes que las malas experiencias te dejan un amargo sabor, además de que es difícil confiar y tratar de no pasar facturas ajenas a esa nueva persona que estás conociendo. Te cuento mi historia porque aunque abundan los hombres tóxicos y dañinos, también quedan buenazos que nos roban el corazón y nos tratan como princesas; me consta. Pero no todas tienen ese modo de pensar que usted tiene, le dijo el plebeyo. Bueno, plebeyo, le dijo Leticia observándolo directamente a los ojos Allá ellas con su moda de no comer rico porque engordan, no amar fuerte por si no funciona o las vuelven a herir y de no arriesgarse por si fallan. Yo vivo.

Al plebeyo tuvo una sonrisa expuesta por una semana…

YO

Mis demonios

Quiero que te enamores de mí, pero quiero que te enamores de mi lado perverso, de mi lado sarcástico, de mi desequilibrio mental, de mis malas manías. Quiero que te enamores de mí pero no del que conocen, del que se deja ver, mejor de mi manera de gritar, de mi forma tan sutil para criticar, de mi forma tan rara de hablar y de pensar, de mis inexpresiones que si te fijas bien dicen mucho.  Enamórate de mi mal carácter que me sale a veces. De ese mal genio que tengo escondido. Enamórate incluso de mi lado pervertido y burlón. Enamórate hasta de las lisuras que suelo decir para desfogar. Enamórate de ese lado mío que casi nadie conoce. Enamórate de mis defectos. De mi lado temperamental, del caos que suelo causar cuando todo me sale mal.  Porque de mi sonrisa, de mi lado gracioso, de mi lado cursi, de mi lado tierno, de mi lado enamoradizo, de mi lado bueno cualquiera se podría enamorar.

Un día…o dos

Muchos lo notaron pero yo no sé el por qué estaba así. Ayer más de 6 personas me preguntaron si me pasaba algo. Mi cara lo decía todo. La verdad no estaba feliz pero no me sentía mal, solamente era uno de esos días en el que uno solo está y ya. Pero al parecer eso era lo que yo reflejaba, las vibras que daba dejaban ver mi malisidad, mi mal estado de ánimo, mi falta de interés en el día. No hice gran cosa para cambiarlo, simplemente continué mi día con los audífonos puestos a todo volumen, escuchando nada en específico, era mera distracción, no le ponía interés a lo que saliera por ahí. Comida, platica, despedida y a las 8 en casa de nuevo. Un poco de lectura, computadora y a dormir.

Llega el día, 5 am y los ojos abiertos. Una muy mala dependencia a la tecnología, me di cuenta, lo primero que hago al despertar es buscar el celular con la excusa de ver la hora. Necesito comprarme un reloj, aunque sea de 5 dólares. Pasa el tiempo, me duermo y despierto. Prendo la computadora, le doy play a la música. Como ha pasado estos últimos tres meses, tomo la cubeta  y la lleno de agua para bañarme. De nuevo la aflicción, pero ahora sí la sentía. Supe que no había cambiado mi estado de ánimo. Llego  a la oficina quince minutos tarde, buenos días a todos y me pongo los audífonos pero ahora con un tipo de música ad hoc con la ocasión, música de funeral, el Requiem de Mozart.

He estado leyendo mucho eso de que el estado de ánimo, la felicidad y el cómo te sientas depende meramente de uno. Para comprobar esa teoría, luego de la música de muertos pondré merengue y salsa, haré ejercicio, compraré papas y Coca Cola, un chocolate para liberar dopamina y ver si todo eso ayuda. Pero la realidad es que no puedo esperar a que sea sábado porque me dijeron que nos vamos a La Pared a surfear, y aunque no tome una sola ola, el hecho de estar flotando, en silencio y con mis pensamientos, eso sí que me hace feliz.

YO    

Los amigos…mis amigos

Hola gente de pensamientos no pensados ¿cómo están hoy? Les cuento que yo estoy muy feliz porque estoy en compañía de mis mejores amigos. La amistad, qué les puedo decir yo, la amistad para mí es mi credo, es mi religión, es mi fuerza interior, es mi santísima trinidad. Los amigos…los amigos son apoyo, los amigos te escuchan, los amigos son esas vocecitas que están ahí siempre rondándote y diciéndote qué hacer bien y que no hacer. A veces también de dejan hacer cosas malas, de vez en cuando. Comparten tu pasado y también guardan en el alma esos recuerdos que han sido parte de tu vida y de tu historia. Los amigos se vuelven familia. Quizá es la única relación que perdura, por eso está por encima del amor, porque con los amigos no tenemos desilusiones, no tenemos falsas expectativas. Ellos no nos rompen el corazón, al contrario, nos ayudan a repararlo. Mis amigos son únicos y me imagino que los tuyos también lo son por eso me gusta saber de historias, historias de amistad de esa gente que no conozco.

Con historias extraordinarias por escuchar…

YO

Throw back taco

Tenía que dormir más ese día porque el despertar a las 5 de la mañana, no importa si es para surf o buceo, se vuelve cada vez más cansado a medida que pasa el tiempo. Se le había ocurrido una idea. ¿Y si vamos a comer tacos a este lugar que está de moda y luego al cine? Me dijo Bárbara. Los tacos eran en la calle Loíza, el nombre, Acapulco taquería mexicana. Tenía un poco de desconfianza porque en Puerto Rico, a cualquier cosa que tenga nombre mexicano o se relacione a México ya lo hacen restaurante, aunque su comida no sea del todo mexicana. Auroritas, Margaritas, Diegos, Fridas, Pancho Villa, Calacas, Ajua, Órale Güey, Azteca, el mexicano, Taco Maker, Taco Bell, entre muchas otras historias fallidas. Y ahí estaba, Acapulco.

Ya había visto una que otra foto de la comida y tenía buenas recomendaciones de una chica que vive para comer, le encanta explorar, así que fui con mente abierta. Un taco de cochinita pibil, un taco de barbacoa, un taco de pollo, unos frijoles negros refritos con totopos y un agua de jamaica fue lo seleccionado del menú. Totopos de tortillas de maíz hechos en casa, esa era una buena noticia. Salsa verde con tomatillo y jalapeño; la cosa se pone interesante. Un mexicano que dice, Esta salsa es de jalapeño tostado y de molcajete; esto se va poniendo mejor. Llegan los tacos. Tortillas de maíz «hechas a mano”. La sonrisa se iba dibujando sola. Como si fuera ayer la última vez que comí tacos, cojo el taco con el mismo estilo mexicano de siempre. Primera mordida, el sabor de la barbacoa entra y se expande por la boca. Cierro los ojos y el sabor me lleva a los tacos de la esquina cercana a la Universidad de Guadalajara. El taco me transportó. Es el taco más caro de la historia pero la mejor experiencia mexicana en mucho tiempo en Puerto Rico. Kudos. Debo regresar más temprano, cuando tengan tacos al partor.

Después de secarme las lágrimas y repetir otro taco de cochinita y agua de jamaica, le tocaba el turno al cine. Una sala de cine CXC que no me sorprende porque ya había visto una así antes. Lo mejor es tener asignado el asiento ya que puedes dar vueltas por Plaza y llegar exactamente cuándo inician los comerciales sin problema de espacio. La película bastante entretenida, el sonido bueno, la pantalla grande. Las palomitas, como siempre, se terminaron antes de iniciar la película.

Fue un buen día…

YO

Un país sin agua…

Creo que ningún consumidor de agua de la zona metro está consciente de la situación crítica por la que pasa el embalse Carraízo. Para descubrirlo, es muy fácil, una matemática básica lo arregla. Según datos de AAA para el día de hoy domingo, Carraízo está a 454 centímetros para quedar fuera de servicio. Si se consumen 12 centímetros en promedio cada día, haciendo una división de 454 entre 12 quedan 37 días de agua para todos los usuarios de este embalse. Pero Carraízo está en un plan de racionamiento de dos días, lo que hace que un día la zona A y B tengan agua por lo que si dividimos 37 entre 3 queda 12 días más de agua por lo que sumados  a los 37 existentes nos quedan a los usuarios del embalse Carraízo 49 días de agua en total si continúa bajando a 12 centímetros promedio. Si lo que dicen los científicos y meteorólogos es cierto, que en Puerto Rico no va a llover a tal magnitud para llenar los embalses hasta principios de diciembre, y nos quedan 4 meses para llegar a diciembre, o sea, en promedio 160 días, quiere decir que nos quedamos cortos  110 días (+-). 110 días sin agua.

Las personas no quieren ver o no les importa esta situación crítica. El que uno de cada tres días les llegue el agua, no quiere decir que el problema desapareció, es ahí cuando más se debe cuidar el agua. Lavar los platos cerrando la llave mientras les pone jabón, lavar la ropa con una carga pesada, lavarse los dientes y no dejar correr el agua mientras se cepilla, no tomar baños de 20 minutos. Es cierto que es genial quedarse bajo el chorro de agua fría para mitigar este calor, pero no es momento. Mientras se lava la cabeza y se enjabona el cuerpo, cierre la llave, practique ahora y pagará menos agua más tarde. Todos los días escuchamos que una vaguada se acerca, pero siempre se deshacen entrando a las Antillas menores y el polvo del Sahara no ayuda tampoco.

Hay que cuidar el agua, que los días con ella cada vez son menos…

YO

 

 

Transformación personal

Las relaciones personales parecen ser un rompecabezas. A menudo decimos que son difíciles, sin caer en cuenta de que tal vez nosotros somos “difíciles”. Buscamos gente que cumpla nuestras expectativas, y que nos hagan felices; y esta perspectiva no realista activa infinidad de conflictos. Es como si renunciáramos a ser felices por nosotros mismos, y en su lugar pusiéramos en manos ajenas las propias esperanzas de bienestar. No es de extrañar que las relaciones personales se conviertan en una fuente de problemas y un rompecabezas indescifrable.

La relación personal inconsciente

«Si juzgas a las personas no tienes tiempo para amarlas” Madre Teresa

El amor romántico, o inconsciente, poco tiene que ver con el amor verdadero. Esa confusión es la causa de muchos conflictos en las relaciones personales. El romanticismo es idealización, apego o pura necesidad del otro; y la necesidad es una falta de amor severa hacia la persona que se dice amar. La concepción romántica del amor ha creado muchos problemas a hombres y mujeres que han sido víctimas de sus propias fantasías. Esto no significa que no seamos afectuosos, cariñosos, atentos, tiernos, detallistas, cálidos, suaves, entregados… con las personas con las que nos relacionamos. Quiere decir que únicamente siendo conscientes de en qué hemos convertido las relaciones, podremos construirlas sanas y conscientes. Pero, eso que suena tan sencillo, ¿cómo se consigue? ¿Cómo podemos crear vínculos que funcionen?

  • Dejar de buscar (mejor “convertirse” en la clase de persona que se busca).
  • Después de una ruptura, hacer una “dieta de relaciones”, darse tiempo y espacio.
  • Recuperar la energía física y el equilibrio emocional.
  • Aprender a estar solo sin que ello sea doloroso o traumático.
  • Ordenar el espacio emocional propio y clarificar valores.
  • Prepararse para una nueva relación.
  • No perder nunca “la inocencia” y frescura para empezar de nuevo.
  • Confiar en que todos merecemos ser plenamente amados.

Si nos saltamos el proceso de cambio, y no hay una verdadera transformación personal, en la nueva relación aflorará el temor de revivir experiencias anteriores, y la carga de dolor nos perjudicará notablemente. Porque no serán dos personas, sino la suma de sus exparejas, los fantasmas del pasado y de sus constantes miedos a repetir las viejas historias de dolor.

  La relación personal consciente

“El amor verdadero no viene a ti, tiene que estar dentro de ti” Julia Roberts

Las relaciones que funcionan son conscientes (maduras emocionalmente) y se establecen entre dos personas que se sienten completas, porque no creen que les falte su “medio limón”: se sienten un “limón completo”. Por supuesto, esto no significa que no quieran tener pareja (o una amistad). La desean, pero no la necesitan, son cosas muy diferentes. Las personas conscientes comparten su plenitud, no se relacionan para completar sus supuestos vacíos, ni para mitigar la necesidad de estar en compañía. Y entonces, de alguna manera, lo que está completo atrae a lo completo, y lo que está incompleto a lo incompleto. Los iguales se atraen. Intuitivamente entendemos que cuando dos personas se encuentran y se reconocen completas en sí mismas y no necesitadas, las relaciones empiezan y fluyen con suavidad.

¿Cómo encontrar una persona completa en sí misma, no necesitada? Puede parecer extraño, pero la clave es reflejar las cualidades que buscamos en la pareja ideal. Si alguien quisiera tener a su lado a una persona cariñosa, lo mejor será mostrarse cariñoso; si desea conocer a alguien educado, lo propio es mostrarse educado… Cuántas veces olvidamos esta sencilla regla: “Sé tú la persona que quisieras tener a tu lado…”, y tarde o temprano aparecerá y se fijará en ti (cómo no iba a hacerlo si se verá reflejada).

Las personas conscientes que establecen una nueva relación, en realidad no la buscaban, aunque tal vez la esperaban. Buscar la pareja ideal, o el amigo ideal, sería tanto como buscar una aguja en un pajar. Porque “buscar”, por definición, significa implícitamente carencia, ausencia, necesidad… No puede buscarse una relación, todo lo que puede hacerse es crearla.

Mucha gente no entiende por qué siempre llega a su vida un mismo estereotipo de persona. Una y otra vez sus relaciones parecen fotocopias siguiendo un mismo patrón. Parece que no hay otra clase de persona disponible para ellas. No sirve de mucho buscar a alguien con tal o cual cualidad. En su lugar, ser uno mismo y estar en posesión de esas facultades, sí es útil. Como los iguales se atraen, aparecerá alguien con esos atributos.

En lo que se refiere a las relaciones, hay una estrategia mucho mejor de la que sigue el ego y se basa en el amor consciente, algo así como “amor sabio”, pero no una sabiduría de la cabeza, sino del corazón.

Volver al amor

“Piense que usted es alguien con quien vale la pena pasar el tiempo. Finalmente otro pensará lo mismo de usted” Doctor Sol Gordon

Para saber estar en pareja es necesario antes saber estar solo. Es sencillo encontrar personas que no odien la soledad. Llegar a tolerar, incluso amar, estar solo, y sentirse bien, es un gran logro personal. Por esa razón, no es aconsejable empezar una nueva relación justo al terminar otra. El campo también necesita un tiempo de regeneración entre cosechas, lo llaman “barbecho”. Nosotros podríamos llamar a ese tiempo “dieta de relaciones”, para referirnos al tiempo que una persona se regala a sí misma para recomponerse, centrarse, atenderse y prepararse para la siguiente relación.

Cuando se resuelve el miedo a la soledad, se deja de creer en las relaciones superficiales, egoístas e inconscientes como escudo de protección. Estar solo no es una garantía de no sufrir más, sino que al contrario añade más sufrimiento. La soledad no es buena ni es mala. Es lo que cada uno hace con ella, es como un desierto (los desiertos nunca están vacíos), pero, como todos los desiertos, un día terminan y es al salir de ellos cuando se reconoce su valor. Llegar hasta el final de la soledad, la agota como sistema de aprendizaje y la cancela. Tratar de suspenderla, de forma artificial, solo pospone el proceso necesario de la soledad para más adelante…

Cuando se resuelve el miedo al abandono, empezar un idilio o relación amorosa, no es una amenaza, sino una nueva oportunidad. El mayor logro de la relación consciente es que ambas personas están dispuestas a amar como si nunca antes hubiesen sido heridas, sin volcar en la nueva pareja el dolor de relaciones anteriores. En realidad, esas dos personas son “nuevas” y por ello destilan frescura y atractivo (no están resentidas, no son desconfiadas, no rezuman amargura y por eso atraen tanto).

Cuando todo eso ocurre, las personas conscientes descubren que en realidad no temían empezar un nuevo vínculo o acabarlo; sino que en su inconsciencia temían el infierno en el que, con anterioridad, habían convertido sus relaciones.