Como me ve

Mi abuela materna fue con la que mayor contacto tuve, no fui el nieto favorito, al contrario, de niño fui bien travieso y me la pasaba castigado en el segundo piso cada vez que me enviaban de vacaciones de verano a su casa, para que mi mamá tuviera un descanso de nosotros. Ella murió meses antes de que yo me casara, no pudo ir a mi boda, ella estaba muy emocionada, con el boleto de avión listo y el vestido planchado, regia para la pachanga pipirisnais. Nunca llegó, nunca la volví a ver, no me pude despedir, no pude acompañar a mi mamá en ese momento tan triste de su vida, mi limbo político/migratorio no me dejó hacerlo. Nunca le pedí perdón.

Mi camino para llegar aquí, fue largo, de mucho aprendizaje. Todas las relaciones que tuve, las mujeres que conocí, las depresiones que pasé y todas las tocadas de fondo, me hicieron lo que soy hoy. Que ¿Cómo me siento? mejor dicho ¿cómo me veo? La respuesta es sencilla, me veo como una persona normal, común y corriente, del montón. Creo que es, que, en mi mente, siento que ser una persona considerada, consciente por los demás, tener buen corazón y ser un bonachón es la norma, o por lo menos debería serlo.  Por primera vez en mi vida, creo que comencé una relación con el pie derecho. No estaba familiarizado con lo que era una relación sana y saludable. Y creo que estoy aprendiendo lo que es eso. Creo que mientras dos personas sean honestas el uno con el otro, hay un futuro para los dos.

Sus ojos son hermosos, unas perlas negras, brillantes, exóticas y codiciadas. Son expresivos, y ven bonito, me ve bonito. Esos ojos me ven de una forma que no logro comprender, que me parece desconocido. Me afirma que lo soy, mi incredulidad lo rechaza. Ella me ve bonito, me ve de una forma que me gustaría verme. Lo logré ver una sola vez. Había recién llegado de mi viaje californiano, nos estábamos arreglando para ir a comer. Ella con su vestido negro, sus pendas doradas, sus lentes para ver mejor, y el cepillo acomodando su cabello. Frente al espejo, con la cama desordenada, me acerco a ella, la abrazo y me veo al espejo, nos vemos en el espejo, uno al lado del otro, el café y la leche, la galleta y el oreo, el jugo y el champagne, perfectos, con gran armonía el espejo reflejó, nos reflejó. Me gustó, me gusté, me gustamos. Pegamos bien.

Ella me ve bonito, y me gustaría verme igual. Es la primera vez que siento en todos lados el amor, en su mirada, en su sonrisa, en sus expresiones, en sus abrazos, en su atención, en su preocupación. Me siento amado y se siente amada. Creo que el lenguaje del amor, por primera vez está sincronizado, tengo lo que necesito y tiene lo que necesita, nos sentimos amados el uno por el otro, hasta ahora. Lograr esa sincronización en el lenguaje es difícil, dijo en una entrevista, el que le gusta, que él tuvo que crear la sincronización, porque si no, no iba a funcionar su relación, en nuestro caso, ha fluido.

Se encontraron, dijo mi abuela. Ahora encuentro sentido a sus palabras, luego de estar hablando con la novia, de pensar en la afinidad energética, de esta frecuencia simétrica que tenemos. Me llegaron las palabras de mi abuela, la repitió. Estamos en La Paz, caminando por el malecón mientras el Sol se pone frente al mogote. Mi mamá, mi hermana, la nieta favorita, y mi abuela estaban sentadas en una banca, comiendo un elote. Los chamacos jugando, mi hermano comprando. Las veo, me dirijo hacia allá con la mano ocupada, tomada. ¿Qué onda doña, cómo está? Qué bueno que pudo venir. Lo único que logré escuchar, antes de despertar “qué bueno que se encontraron”. Lo repitió. Y ahora, al hablar con la novia, tiene todo el sentido del mundo. Encontrarse está difícil, en palabras más claras, está Cabrón. Ella me ve bonito y me gustaría verme así. Por ahora, todo está en frecuencia, todo camina como debe ser, de la mano, en sintonía, racional, y en presencia. Ella me ve bonito, y yo…la veo igual.

YO

Los guacamayos

Estuve fuera de la isla muchos días, los cuales se sintieron más de los que realmente pasaron. Dijo un tipo por ahí, que podía ser algo psicológico, esa parte no la sabré, pero lo que sí sé son dos cosas. La primera es, que, aunque sigo a distancia, a 79 km de Cupey a Ceiba, se siente distinto, se siente diferente, se siente que está bien. Y segundo, mi mexicanidad ha ido disminuyendo, aunque la novia diga que me escucho mexicano, la verdad es que, al llegar el lunes a la oficina, tuve ganas de comer arroz, habichuela, carne guisada, amarillos y no tacos. Algo un tanto preocupante.

No soy vidente, pero soy piscis, dicen que los pececitos tenemos la facilidad de ser sensibles, sentimos lo que puede pasar a futuro. Fue por eso que, al final, estando yo solo en la oficina para poner los nombres a los recién llegados al planeta, no le puse a mi hijo Iztaccíhuatl Gokú, porque, siendo yo un signo mutable y de agua, el último signo del zodiaco, el más rico y complejo de todos, sentí que el llamarlo como el personaje principal de una caricatura, iba a causar problemas, y mejor decidí poner el nombre que la mamá escuchó entre sueños “Sumo Sacerdote y Juez de Israel, de la familia de Itamar, de la Tribu de Leví.”

Pero todo tiene un contexto, son importantes los contextos, expliquemos. El pájaro y la pájara son felices, se compenetran en pareja, como los pingüinos o como los guacamayos que una vez se encontraron, o aceptaron la piedra, no se separan, están juntos. Este concepto pajarístico, se llama libertad. Entonces,  hace tiempo que le bajé la intensidad de ver cosas en mi teléfono, comencé a romper el vicio en seco, así, como ahora con el Nyquil, así lo hice con el celular. Pero, resulta que un día vi algo que me dejó pensativo, y luego la novia, que es una gran investigadora, me envió el video completo. Una maravilla, es tan emocionante para mí, escuchar a personas mortales llegar a un nivel de conocimiento de su ser. Me llena de felicidad por ellos y por mí, porque si ellos, personas famosas lo logran, un mortal como yo, lo puede hacer, y comienzo como niño chiquito a brincar y emocionarme, esto es posible.

Y dijo, imagina, que una persona que no tiene ningún tipo de candado espiritual, o legal contigo regresa una y otra vez, es porque es real, porque te elige, eligen estar juntos y eso es mucho más fuerte que cualquier otra cosa. Hay una decisión, con este naco quiero estar. Eso me llevo a pensar, por qué mi deseo de casarme ¿es acaso una imposición social? ¿Es un deseo aprendido por lo que se considera normal?  ¿Porque es lo que se tiene que hacer? ¿Porque es ese es el concepto de familia?  Ya no me quiero casar, pero el contexto es importante, muy importante, no quiero que sea una obligación, o un si es importante para ti lo puedo hacer, quiero que sea una elección. Y hoy, 18 de marzo, día de la expropiación petrolera,  Estoy totalmente seguro que elijo mil y un millón de veces, estar con ella, darle mi piedra como lo hacen los pingüinos, que su pájara comparta con mi pájaro, que vivamos juntos como los guacamayos hasta ser viejitos, aunque de vez en cuando, sea un tanto alérgica a lo mexicano.

YO

The Nyquil Effect

Acabo de descubrir que mi cuerpo es uno débil, bonito pero débil. No hizo más que aterrizar en tierras lejanas, la tierra prometida para muchos, no para mí, pero para muchos, y le da la chiripiorca a mi cuerpo. Una gran cantidad de mucosidad se empieza a generar en los pulmones, dice ¿qué es esto? ¿Por qué de repente hace tanto frío y no es solamente en el cuarto cuando está ella? Así que, al sentirse así, comienza a llenarse de flemas en todo el interior. Gracias a que la novia tiene contacto con médicos, ya sabe qué recomendarme, cómprate un Nyquil, me dice.  

Resulta que me veo joven, o por lo menos eso pensé. Me pidieron identificación para comprar una medicina para la tos, yo, sin problema le doy mi licencia de manejo, tenquiu le digo, luego de cobrarme. Al hablar con la experta, me dice que piden la identificación porque lo utilizan para ponerse una nota cabrona. Hubo mucho bla, bla, bla luego de eso. Lo único que me quedó resonando fue la nota, nota, nota, nota, nota….

Llego al cuarto y me tomo 30 ml, lo recomendado, me despierto y me tomo 35 ml, iba a ser un día largo. Al regresar al cuarto de nuevo en la noche, abro la puerta, me quito todo lo que tengo encima, veo la botella de Nyquil y me echo 45ml ¡soy un loco! dije. Duermo toda la noche, mi reloj, me felicita porque he dormido mejor que el 90% de los usuarios, estoy on fire para dormir, no en el PAI, pero en el dormir sí, god damn. Ya va el día dos de la droga, esta vez el día será más largo, y me meto dos shots de Nyquil, la nota está bien buena. No me da sueño en el día, me siento relajado, pero no sueño, o creo que sí, pero me aguanto. La novia me llama, ya la extrañaba, le cuento del Nyquil…Me dice que así no funciona la cosa, que tienen que hacer un montón de cosas más al Nyquil, modificarlo para hacerlo notístico. El efecto Nyquil, en realidad fue el efecto placebo.

Un efecto que, efectivamente, me está ayudando a liberar flemas, a mejorar mi voz sexy, toser en periodos más alejados. El efecto Nyquil está funcionando, me está curando mi tos, como debe ser. Para la nota, pues pasaré al dispensario, que aquí nomás necesito mostrar mi identificación. ¡Soy loco! me volví a decir.

YO

¡Más padre!

Oye mami ¿qué tienes puesto? Fue la pregunta que se quedó sin hacer, esa pregunta tan importante pasó desapercibida, luego de haber visto a un chingo de gringos, caminado en un frío de 48 grados con una playera y unos shorts, paseando como si nada por el Centro de convenciones de Palm Springs, mientras este servidor tiene calcetas largas, pantalón, bóxer, playera, suéter, otro suéter que me regaló la que no le pregunté y otro suéter más y luego una bufanda que está llena de tos. No entiendo esta cultura, pensaría que este frío es quien causa el racismo y la locura en este país, pero no, definitivamente no, porque si fuera por el frío, Arizona y Texas no serían Republicanos.

Llevo cerca de seis días sintiendo el frío. Un frío que me deja más lento de lo común, no sé si es el Nyquil que me compré y me lo tomo a cualquier hora o que realmente no me agrada el frío. El frío se lo aguanto solamente a mi novia, porque ella me calienta. Pero lo impresionante es que los gringos están bien placidos y felices en este clima, así que me quedé pensando. Para pensar mejor y con mayor profundidad, me fui al patio, donde hay sol y pasto. Me siento en la banca, dejo mi mochila al lado, me quito los tenis y calcetines. Comienzo a caminar en el pasto descalzo, con esto, se supone, que debe descargar toda mi energía negativa y me permita pensar mejor, responder las preguntas importantes como ¿por qué estos pinches gringos sonríen en el frío? ¿Qué parte de la genética hace que el color de ojos sean diferentes? Si ya llevo  un par de años como ciudadano americano ¿por qué no he puesto rubio y los ojos pintado de verde? Bueno, no tuve ninguna respuesta, pero sí me di cuenta que, siendo lo que soy y como soy, está padre.

La siguiente misión, luego de fracasar en contestar preguntas profundas, fue salir con los chicos a buscar un buen elote y comida mexicana más real o por lo menos, lo más real posible. Así que Maracas fue el destino. Mesa para six pour favour, fueron mis palabras. Luego de pedir cosas mexicanas como Margaritas, vino y micheladas, el mesero se emociona con el desmadre que tenemos en la mesa. Nos deja no uno, ni dos, sino tres dotaciones de totopos con salsa. Creo que la pregunta la tuvo en la punta de la lengua por un rato, no se atrevía a decirla, pero le salió lo de macho mexicano por fin dice algo más que, están buenas las bebidas.  ¿De dónde son? Por fin se escuchó salir de su boca la pregunta que le intrigaba. De Puerto Rico, salió de la mesa casi al unísono. Ah qué padre, yo de México, informa algo obvio. Él, o sea, yo, es mexicano también le dicen casi todos. ¡Ah, pues más padre! Y la risa sí fue unísona.  

Porque, sí, ser mexicano es bien padre, que diga, más padre, y para ser un buen mexicano, hay que tener siempre más de tres limones en el refri. Pero bueno, falta de práctica, nada que no se pueda mejorar. No, y en serio ¿qué ropa habrá tenido la futura mexicana? De seguro, un mumu.

YO

Algo Psicológico

10 de marzo

Son las 12:54 de la madrugada, hora del país donde vivo. La vida debe ser fácil, dice la novia, pero por alguna razón no se siento así. Vine a este estado a una conferencia y a que me presenten a la crema y nata de los negocios geoespaciales, algo que quiero hacer.

Es un centro de convenciones, donde tres mil almas estarán reunidas, pensando cómo mejorar al mundo, mejorar al mundo utilizando mapas, o por lo menos esas son las razones que me imagino que todas estas personas están en el desierto, y no por el negocio, un negocio que genera 1.5 millones como mínimo al año. Entonces, sentado en la presentación, siendo el alma 1111, al escuchar cómo la tecnología ha ayudado a diferentes organizaciones a realizar cambios significativos a comunidades y regiones del mundo, me recorre una emoción, una emoción de lo que puedo lograr en la vida, en cómo puedo hacer un cambio en el mundo, o por lo menos en esa parte del mundo donde vivo. Creo que sé a lo que vine al mundo, creo que luego de más de 40 años, logré identificar lo que quiero hacer. Simplemente por eso ha valido la pena el viaje. En este lugar del mundo amanece a 54 grados de temperatura ¿quién en su sano juicio puede vivir así?  

Por alguna razón, días antes de subirme al avión estaba con el ánimo desgastado, no tenía ninguna gana de viajar, prefería estar en la isla. Se supone que no debemos hacer todo juntos, dicen los expertos, esos que escriben ¡cómo tener éxito en tinder! Debe existir un tú, un yo y un nosotros. Pero por alguna razón, en este momento me gustaría un nosotros, nosotros y nosotros. Sé que llegará el día donde esto va a cambiar, parte de la vida, parte de la transición y transformación natural de una relación, pero por ahora, eso no es una prioridad o mejor dicho, mi prioridad.

Mi prioridad ha cambiado, ha cambiado para vivir, para no desaprovechar oportunidades, para crecer, para realizar en la vida mi propósito que acabo de encontrar. No voy a esperar que el plebillo crezca, para hacer ciertas cosas, no voy a esperar a tener tal o cual cosa para sonreír, no voy a esperar a nada ni por nada, bueno tal vez sí, debo esperar el 14 para estar atento, escaparme de mi reunión, “Espere un momento que debo ver si puedo comprar boletos para poder ir a escuchar a mi novio en vivo”. A veces sí se tiene que esperar. Para el resto, existe Master Card.

A la novia, la extraño más de la cuenta, algo raro, porque por lo general no la veo entre semana, pero hay algo psicológico en este asunto, estar a algunas miles de millas de distancia hace que afecte un poco más la extrañaduría. Cada vez que la pienso en estos días lejanos, además de emanar amor, me descubro temblando, temblando un poco de la mano, así como esa primera vez, que al verla entrar, abrir los brazos para abrazarla y saludarla, cachó una pequeña tembladera manística. Estuve nervioso, como lo estoy ahora, esta nueva epifanía produce un poco de miedo. Yo no sé si es la crisis de los 40, la vacuna del covid o en definitiva, puede ser el calentamiento global, pero lo que tengo claro es que cuando hay duda es un no, pero cuando hay miedo es un sí, porque luego del miedo, siempre vienen cosas buenas.

YO

Ya tiene jeva él

Efectivamente, encontrar una pareja nunca fue su preocupación luego de la separación, por lo general ese no ha sido un problema. Sus preocupaciones fueron muchas otras, pero esa no fue una de ellas. Sus amigos estuvieron presentes en todo ese proceso y recibió un gran apoyo y muestras de cariño que jamás pudo imaginar. Luego de que pasara el duelo, el luto, la recuperación emocional, que regresara su paz, su ser, su yo nuevamente, en esta ocasión, sus amigos no estaban preocupados por conseguirle una jeva, le decían que esperaban que haya aprendido la lección, aunque su Nerd-dedad estuviera igual.

Su rareza continuaba intacta, seguía sin creer que era un ser especial, se sigue catalogando como un ser común y corriente, del montón. Continúa con vicios, continúa disfrutando de la vida a su muy peculiar manera. El no textear y el esperar a ser buscado, sigue siendo un problema y definitivamente es algo en que debe trabajar, pero esta vez ya no le da igual lo que pase, intenta ser un poco más proactivo.

Él ya no necesita que le consigan una Jeva, él ya consiguió una. Llegó la indicada en el momento perfecto. Ahora la tengo sin merecerla, no tuve que disfrazarme para tenerla. Él está loco, pero ella más loca por haberse quedado. Cierra los ojos y agradece, cierra los ojos y la ve, y esto le ha creado un nuevo vicio, la oxitocina. Ahora tiene el vicio de cerrar los ojos, de imaginarla, de pensarla. Esto le produce un gran choque de energía que le recorre todo el cuerpo, de los pies a la cabeza, pero todo parece indicar que siempre es en el sentido contrario, lo recorren de la cabeza a los pies. El vicio de pensarla, provoca Saudade, algo intraducible, inentendible, indescriptible, indescifrable. Ahora logra identificar, pero no describir, lo que es el amor. Pensarla y sentir amor.

No necesita ayuda, ya no. Aunque, en algún momento del 1112 le confesó que no necesitaba dates, que estaba muy bien sólo, ese agrado y curiosidad que sentía por ella, lo llevó por otro camino, el camino del vicio por estar pleno, por estar feliz, por saber que con ella o sin ella está bien, el vicio de tratar de vivir a plenitud, el vicio de ser un libro abierto, el vicio de decir lo que siente cuando lo siente. Ahora, ya tiene novia, y se siente un poquito más feliz, luego de ese 13 de febrero. El que ella no corra, siendo ‘el mismo el 100% del tiempo que está con ella, le da una buena espina, sabe que aún tiene 39-07-29 de vida con ella..

YO

11-12

11112

En estas últimas semanas, por alguna razón, tengo un timing perfecto, muchas veces, cada que veo la hora, salen las 11:11 o algo similar como 1:11. Dicen las creencias que este número representa la presencia y la guía de los ángeles en nuestra vida, se dice que es un recordatorio de que estamos en sintonía con el universo y que los seres divinos nos rodean, y están dispuesto a ayudarnos y guiarnos en el camino.  Luego de enterarme de este simbolismo espiritual que tiene esa numerología que los veo todo el tiempo, fue un poco decepcionante, yo quería hacer una jugada de Loto con ellos.

Más allá de la visualización casi diaria de los números, del acompañamiento divino y sintonía universal que estoy viviendo, hay otra razón de peso que este número tiene un gran significado, mi futuro aniversario. La historia con la selección de la fecha ocurrió así: Era una noche de otoño del año 2023, un domingo para ser exacto. La chica de la cola de caballo, tuvo una carcajada al leer un mensaje, que lo menos que tenía ese mensaje fue ser un mensaje ordinario. Entre risas, horas y preguntas virtuales, vino la invitación. Acabo de recordar que, en Acción de Gracias, tengo días para “estudiar” ¿qué cree de encontrarnos uno de esos días?  Fue la pregunta aproximada que se hizo, siempre con respeto, hablándonos de usted. La pregunta subsecuente fue ¿qué fecha? Es un milagro encontrar a una persona que tenga clara la definición de conversación, tú haces pregunta, la otra persona responde y hace otra pregunta, gracias a esos ángeles 1111 por encontrar a alguien que lo comprende.   Y fue así cómo quedamos en tener ese primer encuentro, esa primera cita, remover lo virtual y convertirlo en algo real, palpable.

La curiosidad que tenía de averiguar eso que no sabía, el cómo estábamos en una misma frecuencia, la similitud, el si éramos espejo, se fue disipando luego de ese primer date, que constó de dos partes. Al tener esta primera prueba superada, vino la segunda, luego de la segunda, el amor y luego del amor, el saber cuándo iba a ser la fecha para celebrar un aniversario. La chica de la cola de caballo sugirió que fuera el once de noviembre, el día que le pedí salir con ella por primera vez, un 11:11.

Al escucharla tan emocionada, de que en su mente le decía que ese día, seis días después del primer mensaje, fue hecha la invitación, no tuve el corazón de bajarla de esa nube. Además, esa fecha se ve cool, y al parecer, a mi subconsciente le agrada, por eso lo veo en todos lados. Fue por eso que guardé silencio, un silencio que había prometido no volver a tener, sino decir todo lo que siento. En una de nuestras grandes conversaciones, se puso a buscar la fecha de la invitación, y fue así que ella descubrió que la invitación fue hecha el día 12 y no el 11. Que el comprarse ese vestido nuevo en la Ciudad León, fue en vano, primero, porque el date fue de tarde y en una fiesta patronal, con el pueblo y no a un restaurante, y segundo, porque le iba a dar calor.

No podemos construir nuestro resto de vida sobre una mentira, dijo la chica de la cola de caballo, luego que le confesé que yo sabía la fecha exacta de la petición date-tística. Tiene razón, no se puede comenzar algo de este modo es, una afrenta. Ahora, estamos huérfanos de aniversario, aunque tenemos montones de fechas, 5 noviembre, 10 noviembre, 12 noviembre, 18 noviembre, 25 noviembre, 9 de diciembre, 17 diciembre, 21 diciembre, 24 diciembre, 1 enero, 13 febrero. Todas esas fechas, tienen un significado especial, pero por alguna razón, mi corazón está con el 1111. De seguro, algo mejor va a venir, y la huerfanidad aniversarística, se resolverá.

YO

El hilo

La barra estaba llena, las conversaciones inaudibles retumbaban en todo el restaurante. En el banco izquierdo se encontraba él sentado, comiendo un poco de cacahuates que la cantinera había dejado luego de haber pedido una Mahou de barril. Pasaba la página del libro luego del primer sorbo. Con la mano derecha coje una cantidad suficiente de maní, para que cupiera en la boca. Por la puerta del fondo, aparece un grupo de extranjeros que toman asiento en la mesa pegada a la ventana, viendo a la calle.

Al ser extranjero, le da curiosidad y observa. Se acaba la primera cerveza y levanta la mano,  le dejan otra, junto con unas papas, de esas que se ponen bravas. La risa, hacía que despegara los ojos del libro para observarla. Curiosamente, se encontraba frente a él, no había nada que le impidiera la visibilidad, lograba ver de dónde, mejor dicho, de quién provenía. Al darle el último sorbo de la segunda cerveza, el libro había perdido el interés. La dinámica que se estaba llevando en la mesa de los extranjeros, con decibeles más altos que los demás, había captado su atención. La risa era cautivadora, la imagen era perfecta, con copa en mano, volteaba al espacio en busca de algo. Le toca el brazo al levantarse, estaba acompañada.

Se dispone ir hacia el baño, tras muchos minutos entre copas y agua, era necesaria la descarga.  El baño se encontraba al final de la barra. Él levanta la vista en el momento perfecto, encuentra sus ojos, y ella crea una media sonrisa al verle. Un gesto natural, un saludo cordial. Recoge su libro, lo guarda en su bolsa, toma el vaso de cerveza y se lo termina de un solo trago luego de pagar la cuenta. Toma sus cosas y se dirige al baño, sin darse cuenta de lo que hacía. Choca con alguien. Al voltear, un golpe de electricidad recorre su cuerpo, era ella, la logra ver de cerca, sentir el aroma a coco que emana su piel. No pide disculpas, no le sale eso de la boca, lo único que se escucha es un Nos veremos en otra ocasión. El saludo con el sobrero no sucedió, se sintió charro ponerse uno en ese país.

Sus caminos se separaron, pero siempre estuvieron cerca. Cuando ella llegó a Cancún, él estaba en un hotel con toda su familia. Cuando ella viajó a La Ciudad de México, él estaba tomando el vuelo de regreso hacia la isla. Cuando ella estaba cantando las canciones de Residente, atrás del Centro de convenciones, él estaba vomitando en una esquina todo el whiskey que se tomó esa ocasión. Cuando él estaba recorriendo las calles de Viejo San Juan, documentando los escritos en las paredes, ella estaba a unos metros gritando por la renuncia del Gobernador. Cuando él salía de la puerta con el número 151 de la calle San Justo, ella caminaba por la Calle Luna, a unos metros de él, rumbo a la próxima tarima, en un mes de enero. Cuando el huracán le tumbaba parte del techo encima de él, ella se estaba inundando. Cuando ella les decía a los tipos que su primera cita fuera en un restaurante mexicano, él es mexicano.

Pero algo estaba escrito ya, ya lo había visto desde hace muchos años en ese restaurante, en ese país extranjero. Cada noche sale a buscar a recién nacidos para atarles un hilo rojo de forma que en algún momento posterior de sus vidas puedan encontrarse. De esta manera, el hilo sería una suerte de guía que ayudaría a las personas a encontrar el amor de su vida porque, aunque el hilo se puede estirar, nunca se puede romper, y así pasó, luego de dos años de una nueva libertad de ella, luego de sanar un poco y decidir abrirse al mercado local de nuevo, luego de sus citas en esa nueva libertad, que estaba destinado no iban a funcionar, después de sus viajes, que estaba escrito que no era allá, el hilo se juntó, se encontraron, llegaron a un mismo sitio, en una banca de una plaza pública de un pueblo costero. Esa banca donde  preguntó, te gustaría tener una segunda cita conmigo, y un contundente, Claro que sí, fue la respuesta. 20 días después de esas primeras palabras, aquele fio vermelho da paixão jamás volvería a alejarse.

YO  

Ojitos rojos.

Cualquiera podría pensar que el título de este escrito hace referencia a la excelente canción de Grupo Frontera (Cierra los ojos y escucha el grito) de su disco El Comienzo. Pero no, no es por eso, hace referencia a la senda fumada que me puse el día jueves en el boricua que me vi con mis compas, los de los tatuajes iguales. Mis amigos fuman pasto, qué mucho pasto fuman, se arrebatan, se ajuman con un blón o con pluma, siempre andan feliz. Y ese día no fue la excepción, pero hubo una diferencia, ahora fueron con unos niños de 20 y tantos años, sus estudiantes universitarios de drama, quienes prepararon el fili. Al principio de la amistad, y muchos años pasaron,  yo, no le metía a eso, ellos hacían los capsulones, cuando nos íbamos de road trip, los fines de semana. Pero todo cambia, evoluciona. Llegó un momento en mi vida que decidí sacar la licencia medicinal como una forma alterna de tratar de manejar mi ansiedad.

Lo dejé, lo dejé porque nunca me resultó, me iba en unos viajes cabrones, unas paranoias hijas de puta que, la posible diversión que puede conllevar estar marihuano, en mi caso se convertían en delirio de persecución, miedo, pensamiento que me iba a morir. Así que la decisión fue dejarlo. Teníamos varios meses que no estábamos los tres juntos. Siempre la pasamos de show, hablamos pendejadas, nos reímos y jodemos. Mi compa, enrola y una de las nenitas, prende. El círculo que formaban las sillas blancas, fue la dirección en que la ganja pasó. Llega a mí y pienso, una cachá no creo que me haga na’.

Quería correr, quería irme de ahí. Pensé en la novia, quiero llamarla y que me dijera que todo va a estar bien. Le digo a mis compas cómo me siento y tratan de calmarme, me distraigo con la conversación, con la música, intento bailar en mi espacio, todo para bajar la nota de una sola aspirada. Entendí que sin saberlo, ni sentirlo cuando no estoy motorolo, mi cuerpo está bien tenso, está ansioso, y lo que estaba haciendo la mota, era simplemente tratar de relajar mis músculos, tratar de soltar todo eso que tengo metido en el subconsciente.

La nota de la juana, duró un chingo. Entro a la upi a recoger la X4 y luego salir a mi casa. Llamo a la prometida mientras manejo. Le cuento mi azaña, mi mente comienza a darse cuenta de varios detalles. El enamoramiento que siento hacia esa mujer es real. Es de valientes viajar sólo. Me falta creérmela, darme cuenta de lo cabrón que estoy. Mi novia es un mujerón y estoy bien orgulloso de ella. Ella también me ama y soy muy afortunado de haberla encontrado en esta vida. Mucha gente me quiere, y me quiere bien y bonito. Mis amigos están a otro nivel, ellos son mis hermanos, pero son mariguanos y los quiero yo así.

YO

Da Vinci

Tenía unos 16 años cuando dejé de andar en bicicleta, porque me la robaron. En ella me partí la madre como 20 veces, pero era lo que más me divertía hacer. Luego de eso, me fui a la prepa, usé el carro de mi amá, después pa’ Guadalajara a la universidad y ahí no iba a usar bicicleta en una ciudad de locos, con 6 millones de potenciales arrolladores. Entonces, la excusa perfecta, llegué a puertorro. Viví siempre a distancias caminables de los lugares importantes. No necesité ni bicicleta ni carro, porque por fortuna, con todas las chicas que salí o mis amigos, siempre me buscaban en sus carros. Tuve carro hasta que me casé y tuve bicicleta hasta luego de terminar mi maestría. Hice mi tesis pensando en la conectividad y movilidad del ciudadano metropolitano que utiliza el tren y generando una ruta de bicicletas, como las de Barcelona, o Ciudad de México. Para hacer este proyecto, no tuve bicicleta para realizar la ruta sugerida, me fui en carro de alguien más.

Decido comprar bicicleta, cuando una ex, también extranjera, pero del sur, me dice para irnos en bicicleta por aquí y por allá. Compro una, la cual la utilicé una vez, porque terminamos, y se la presté a mi amiga arrendadora, y se la robaron. Luego de 11 años de no usar bicicleta, hice un recorrido de Río Piedras hasta Condado, con un miedo cabrón. El tiempo pasa, la vejez llega y tengo un hijo a una avanzada edad. Llegó la etapa de desarrollo del heredero donde quiere andar en bicicleta, le compramos una y está bien emocionado con sus cuatro ruedas. Apá, con un acento genuinamente mexicano, cómprate una baica, para andar con migo, ajua. Le comento esto a 2008 antes conocida como 2009 y me dice, tengo una que te puedo prestar, porque con eso de mi espalda jodida, no la voy a usar por un tiempo.

Le comento eso al morrito, emocionado me pregunta desde el verde que si la bici pa’ cuando, le digo que mi amiga no tiene tiempo, pero llegó el blanco y ahí sí, me dice, pasa. Vamos por ella, este muchachito se emociona, la traemos a la casa para limpiarla, arreglarla, y prepararla para la tarde. Al echarle el aire, y llevarla al parque, yo caminando y la bici a mi lado, mi hijo no para de verme. Debo demostrarle confianza, debo quitar esta cara de cagado. 14 años han pasado desde la última vez que me subí a una, esa vez por calenturiento. Ahora es distinto, ahora es por amor, por compartir, por convivir, por tener tiempo con él y que se canse o mejor dicho cansarnos para dormirnos sin problema.

Frente a la pista, subo mi pierna con mucha dificultad hasta pasarla al otro lado. Me siento, con los pies en el piso, coloco el derecho en el pedal, le doy para atrás para que el pedal quede en posición perfecta para avanzar. Me preparo psicológicamente para el momento, pero salgo del trance cuando escucho, apá, dale pues, que te voy a ganar. Hago fuerza, para que la bici salga del reposo en el que la tuve por varios minutos, hago fuerza al pie, sube el otro, las manos fijamente en el manubrio, y…casi choco con el árbol, por poco me doy en la madre a las dos pedaleadas. Ya estoy viejo para estas aventuras.

Tengo un seguro de vida, para que mi hijo quede cubierto, para la novia, le dejo 3 boletos de lotería que están en el carro, que con la suerte que tengo, de seguro son ganadores. Aunque lo que bien se aprende, nunca se olvida, dejo esto por escrito. Porque ¿quién asegura que de verdad lo aprendí bien?

YO