La tradición mundial habla que el día de hoy, el primer día de un nuevo año, en este caso, dos mil veinticinco años después del nacimiento de Emanuel, es el día perfecto para realizar un cambio que sea de beneficio para ti y tu salud, para tu crecimiento, ese hábito que te está causando problemas pero que, nunca es tarde para mejorarlo. Pero lo que nadie nos dice es lo difícil que realmente es realizar algo así.
Requiere de mucho amor por uno mismo y mucha voluntad para lograrlo, es necesario de este par de cosas que, por lo menos en mi caso, continúan en proceso de construcción. Ayer, mientras la luz se estaba ocultando por el horizonte, la de la casa estaba inexistente y la interior no lograba brillar, me vi pensando, qué bueno sería el no despertar. De esa forma, no debo hacer un esfuerzo para poder aceptar a una persona que su fuerte no es la consideración. De ese modo la mitad de las cosas con las que debo trabajar, se terminan.
Sabiendo o sintiendo que mi hijo me ama, el que le sea tan difícil su transición y me recuerde que extraña y quiere estar con su mamá es fuerte. Estaré haciendo mal y será ego el querer estar presente en sus todas sus etapas, como las primeras palabras, gatear, sentarse, comer, caminar y todo lo que he logrado ver. No sé si, como lo pide, debería dejarlo con la mamá y listo.
Sé lo que tengo que hacer, pero no me nace, en este momento la voluntad. Está como extraviada. Sé el origen, comer mal, no hacer ejercicio, ser un poco intensito y creer que la vida y todo lo que la compone me vale madre, pero en realidad no. Intento aceptar que la vida es perfecta tal y como es, y que debería tener la valentía y el coraje de hacer lo que se debe hacer, pero el amor por mi hijo de querer estar con él un tiempo de calidad, y el tener miedo a un cambio me mantiene en esta posición. Cómo se podrá entrenar al cerebro a aceptar, pero más allá de eso, cómo puedo tener 21 días seguidos de amor propio para poder crear una rutina que me lleve a otra realidad.
Me siento un tanto perdido, como cuando leí y escuché mucho y no sabía cómo aplicar todo lo aprendido. El que pasó fue bueno, fue un gran año, pero quitando la relación, no logro identificar el éxito que hizo que el 2024 valiera y tampoco la enseñanza. Sé que debo de encontrar la forma de sentirme menos culpable con la vida, de ser más suave. Ya estamos en otro comienzo, es un día de nuevas oportunidades para de una vez y por todas poder conquistar lo que mi cuerpo y mente necesita y poder encontrar eso que haga que mi corazón baile de emoción, algo que no sea alguien, porque los alguien se van, desaparecen tarde o temprano de este plano. Creo que necesito lograr dormir mejor, dormir bien, dormir mis ocho horas de calidad, porque mi cabeza está por todos lados y por ninguno a la vez.
YO