Pollo con papas, la historia de un suertudote

Jugarretas del destino

Hubo una época en la que parece que alguien me estaba poniendo pruebas, no entiendo el sentido de las pruebas porque en realidad no sabía qué era lo que quería hacer con mi vida, pero lo que sí sabía era que no quería regresar a México, o por lo menos no en el momento de lo sucedido. Estaba cursando mi segunda carrera universitaria y luego la maestría cuando me llegan ofertas de trabajo que había aplicado en México hacía ya varios años atrás, unos cuantos antes de llegar a este archipiélago. Este era un trabajo federal bien remunerado, con prestaciones superiores a la de la ley, lo que me estaría dando una vida bastante cómoda económicamente, para ser el tercer mundo y un trabajo muy sencillo, quitando que cientos de vidas están en tus manos, porque de eso depende el bienestar de los aviones, de que hicieras bien el trabajo. Tres veces me escribieron ofreciéndome el trabajo que me llevaría a parecerme aún más a mi papá, trabajar como ingeniero en aeronáutica y telecomunicaciones en aeropuertos de ese hermoso país, pero como dijo Paquita la del Barrio: tres veces los engañé, solo que en lugar de engañarlos, tres veces los rechacé hasta que me dijeron  ña ño tñe vamo a ñamar mñás, a lo que les dije, OK.

La cena y el presente

Estas jugarretas del destino apareces cuando menos las esperas para que tengas que escoger, probar tu seguridad, ver si eres capaz de corregir tus viejas costumbres y ayudarte a sanar. Hace poco, mi actual y última novia -roguemos al señor que así sea… no, espera, así será- tuvimos una cena en un lugar un tanto fancy. Por lo general, cuando tenemos citas, nunca nos aburrimos y tampoco nos hacen falta los temas de conversación. Ella tiene los temas y yo tengo el oído y una que otra aseveración y comentario refutando o agregando al respecto. En esa ocasión, debido a que el tipo de cena así lo ameritaba, el tema fue de su viaje a Francia y de cómo sus comidas tuvieron que girar alrededor de lugares donde en la carta dijera que hay pollo con papas; dudo que fueran a la francesa, porque ese término es estadounidense y seguramente no existen papas francesas en Francia, o por lo menos con ese nombre, o quién sabe, eso no fue parte de la conversación. Por lo que lo dejaremos como: pechuga a la plancha con papas de algún tipo.

Los fantasmas del pasado

Mencionó como la persona con la que había ido al viaje, le había mandado un mensaje, resurgiendo de las cenizas, comentando de cosas que él sabe que le iban a interesar y haciendo la pregunta de si estaba sola. En alguna otra ocasión alguien también le había enviado otro mensaje, no sé si la misma persona u otra, pero bueno, la cosa es que los admiradores siguen preguntando y, siendo hombres y yo pensando como uno, entiendo que están buscando alguna oportunidad de verla o alguna otra cosa más, otra oportunidad. La verdad, no los culpo, porque, por la razón que haya sido, perdieron la oportunidad, la tuvieron, esa suya y la dejaron ir. Dejaron ir a una gran mujer, una mujer que ahora es mi novia y hasta el día de hoy y seguramente mañana también lo será. Es ella es con la que quiero pasar el resto de mis días con vida. A mí me dieron esa misma oportunidad y parece que el ser yo, ha sido bueno, porque, según nos dijimos el fin de semana pasado, viéndonos a los ojos y tratando de recuperar el aliento,  nos amamos mutuamente.

Estas jugarretas de la vida, me habían pasado, ofertas de trabajo o personas que llegaban a destiempo ya sea porque cada uno tenía algo con otra persona y de la nada había un rencuentro inesperado y se traía el tema. Lo interesante de esta historia, es que, una semana después de que ella me cuenta sobre sus resurrecciones bíblicas, soy yo quien recibe un mensaje diciéndome ¡Hola Perdido! Hace varios años ya,  había estado saliendo con una chica. No terminamos por razones de disgusto, situaciones entre nosotros o malos entendidos, simplemente la sincronización de lo que uno estaba buscando con respecto al otro era totalmente diferente. Esta persona, siendo extranjera, siempre habló directo y al grano, lo que tenía en mente lo decía y así vino el mensaje. Le dejé saber que lo que ella recordaba era una versión vieja de mí, había pasado por mucho aprendizaje y ahora era una persona con una visión diferente de la vida. Dejé saber que tenía una prioridad en la vida que es mi hijo y lo más importante, que tenía una pareja. La pregunta fue ¿pero la amas? a lo que respondí, como no lo había hecho  desde hace mucho, mucho tiempo y espero que sea la última a la que ame. Me platicó unas cosas superficiales de su vida post-fire, (o sea, luego de mí). Me despedí, agradecí la comunicación y me fui a hacer ejercicio.

Reflexiones finales

Me vino a la mente dos cosas. La primera: mi relación es una totalmente libre, libre en la que ninguno de los dos necesitamos nada del otro, y podemos decidir irnos en el momento que así queramos, pero al mismo tiempo decidimos escogernos todos los días, por lo menos hasta el momento. Eso lo dijo el actor colombiano ese que no me acuerdo del nombre. Pero lo explica mucho mejor Mario Fucking Benedetti:

 “Me gustaría pasar el resto de mis días con alguien que no me necesite para nada, pero que me quiera para todo”

Y hasta el sol, o mejor dicho, la noche de hoy, soy bendecido.

Lo segundo: nos acercamos a octubre, y las energías se comienzan a revolcar porque en octubre es el mes donde todos los muertos se levantan y reaparecen y creo que eso es algo que puede estar pasando, los muertos se están despertando. Pero bueno, por lo menos el mío, ni exorcismo necesita.

Y ya, ahora que termino esto, me vino otra cosa a la cabeza, así de último minuto: soy un suertudote porque mi novia, es tan cool, tan cool que deja marcas por donde sea que pasa, y al saber esto volteo hacia arriba y agradezco haberla encontrado. Y utilizando una frase que le queda muy bien a ella y además puso la estocada final para tomar la decisión de decir next; como dijo el gran prócer y filósofo (además de actor y comediante) mexicano, Mauricio Garcés:

“Debe ser terrible tenerme y después perderme”

¡Arrooooz!

YO

Conocer desde el silencio, el arte de estar aquí…

Estuve en un viaje, un viaje que ha llegado a una parada donde la estación me mantiene queriendo estar en un presente puro y constante. Un lugar donde todo lo demás no importe y solamente logre identificar el aquí y el ahora. Sentir todo, ver todo, sonreír interiormente a los pequeños detalles y emocionarte al encontrar un árbol de tamarindo o ganarle a un pájaro una guayaba, esas cosas, han tomado un lugar importante en mi corazón.

Mi incorporación y práctica de la atención plena la he llevado a distintos rubros de mi vida, cuando leo, cuando siento mis manos tensas y regreso a practicar la respiración 4, 7, 8 y repetirme que todo está bien, cuando como y disfruto de la comida que me hice, cuando camino y siento cuando la planta del pie toca el piso y cuando escucho o leo un libro, trato de prestar toda mi atención. Ha sido un cambio significativo en mi vida, sin ello, seguramente estaría metido en un hueco oscuro, porque la vida a veces uno mismo se la complica y la hace creer que es más difícil de lo que en realidad puede ser.

La primera acción consciente que realicé fue estar presente totalmente cuando hablaba con ella, cuando me enfoqué en hablar y escuchar, hacer preguntas y responderlas sin siquiera titubear al respecto. El tiempo que estoy junto a ella, es un tiempo donde todo lo demás se va y yo regreso a mí, no necesito pastilla para dormir, no necesito teléfono para escrolear, no necesito caminata para estabilizar y mi mente por alguna razón está tranquila y serena.

Porque tener presencia es ha sido una acción que me ha abierto los ojos y sobre todo, lo disfruto mucho. Las idas al futuro y al pasado han formado parte de mi vida, y han sido causa de muchas insatisfacciones y dolores, hasta hace poco han seguido ocurriendo, aún no lo tengo controlado al 100 por ciento, pero es una intensión bien clara que tengo y por lo menos con ella va bien, quizás sea porque no nos vemos tanto, que sale más fácil esa acción pero lo que sí sé es que me gusta el resultado.

Así fue como la luz tenue generando un cuarto carmesí apareció, colocando música relajante, un cuarto un tanto frío y un olor vainillezco que sale de luz apenas visible de la vela. Un espacio que llamaba a estar en el momento y un deseo de disfrute total, de sentir, se añorar, de disfrutar, de conocerla, porque esa es la intensión, o mejor dicho, mi intensión conocer poco a poco todos sus gustos, disgustos, pasiones, lo que le causa alegría, felicidad, incomodidad y disfrute, sobre todo disfrute. Una necesidad de que cuando las dos pieles se rozan, sentir su presencia, su calor. Que sea el tacto que me guíe y el sonido que me reafirme.

Cuando paso mis manos por su cuerpo y mis labios dando besos de forma recta o a veces de forma aleatoria desde la parte de su boca hasta llegar a la puerta oculta entre sus piernas y comienzo a juguetear, rozar, acariciar, besar y pasar por toda el área y sentir como las gotas comienzan a generarse y el río a elevarse. Es el sonido que me muestra el camino correcto y las acciones por donde deben seguir. Es la presión que sus manos ejercen sobre mis hombros que me indican que la hazaña realizada entre sus piernas gracias al movimiento de mi lengua, lienzo de emociones logra generar un placer majestuoso y son las uñas que se clavan en mi piel denotan además del sollozo final que el trabajo ha sido concretado. Es un placer lograr sentir, conocer, aprender todo sobre ella y eso lo he podido hacer gracias a enfocarme, decidir poder estar dispuesto a aprender, a conocer. Sé que mi lugar es ahí, con ella en este momento de mi vida, porque el lugar correcto es donde el corazón está contento y el alma tiene paz. Dice un monje que la calidad de tu amor depende de la calidad de tu atención, y recomienda que preste atención, y ahora, ya sé cuándo lo estoy haciendo bien, solamente por decidir estar ahí.

YO

Las aventuras de Kevin y yo, que diga, Kenny y yo…pu@#ta

Me he dado cuenta de una tendencia que tengo, y es cortarme el pelo solamente cuando hay una ocasión que realmente lo amerite, o si no la hay, pues porque no hay forma de que pueda peinar mi pelo, aunque no sé por qué coloco eso como opción, porque tampoco es que me peino mucho, es como si dijera que plancho todos los días, estuviera diciendo una falsedad. Resulta que la última vez que había hecho algo por mi cabello fue un par de días antes del concierto al cual mi novia me llevó, desde entonces no hacía algo por él.

Ya había planificado una cita con mi novia, porque, en realidad, disfruto mucho estar con ella en citas comiendo algo rico y tomando un poco de vino blanco. Por lo que tenía una misión, cortarme el pelo antes de que eso pasara. Mi semana fue bastante complicada, con la llegada de los salvadores blancos y luego con la instalación que tenía que hacer para cumplir con unos trainings, primero en Microsoft Azure, y luego terminé haciéndolo en Amazon Web Services, ya me había tomado todo el día de miércoles PM y Jueves AM pero por la tarde tenía que comenzar a hacer la migración del CRIM, que luego de mucho pelear, nos dimos cuenta el viernes en la noche, que se tenía un problema con uno de los servidores y no se iba a poder realizar la migración, por lo que el sábado AM era el único momento para realizar el corte.

Todo era muy apresurado por lo que pensé en ir ahí en el mall de en frente, donde están los gangsters que recortan a otros carolinenses y bayamonenses. Busqué un outfit malandro, para eso de ponerme a fin para la ocasión como me ha enseñado Sagi, pero no logré encontrar algo adecuado, así que me fui como me voy a cualquier lado, un short arrugado, una playera más arrugada y uno de mis dos pares de tenis, que me enteré que están más feos que los que vio mi novia que quería para mí. Me abren y me preguntan si tengo cita, digo que no y que puede ser cualquiera el que me puede atender, dos de los big boses del negocio, estaban desocupados pero esperando gente para hacer la transacción, por lo que me dedico a esperar. Es así, como unos minutos después me atiende Kevin, que por motivos de seguridad, a partir de ahora lo llamaremos Kenny.  Le saco una imagen nueva encontrada en internet para que sea el ejemplo de cómo quiero mi recorte.

Papi, dijo Kenny, te voy a hacer una igual pero va mejol, acho papi ya verás. Luego de tener una interacción con él describiendo el por qué no me he ido de la isla y de cómo me metí con una mujer boricua, que a su parecer, cometí muchos errores crasos, porque son difíciles las féminas locales, según me dijo. El silencio fue nuestro próximo paso, él dedicado a cortarme el cabello, de una forma artesanal, cambia la peinilla de la máquina, me dice que mueva la cabeza para un lado, para otro, mientras él utiliza la navaja y en otras ocasiones la tijera para realizar trabajo majestuoso.

Siente la grasa de mi cabello, y prepara el lugar para lavarme el pelo. Siento las manos que tallan mi cuero cabelludo y yo estoy en un trance completo, simplemente sigo las instrucciones, ya sea por temor a un arma blanca, o  simplemente porque me fui a lo loco. Sin darme cuenta, acepté a que me pasara una peinilla por las cejas, algo que mi novia ya había intentado y me había dejado con el estilo de Luar, pero con él, simplemente acepté. Estaba en los pasos finales, cuando comienza a hacer el cerquillo, con la navaja que fácilmente puede rajar mi garganta, comienza a darle forma a la barba, luego de arreglarla y manosearla toda y me dice, te limpio las cejas, fue ahí donde mi trance se fue, donde desperté de ese sueño que había provocado todo el humo a mariguana con crack y el ecstasy y una que otra panadol.

Me cobró 35 dólares, los cuales le pasé 35.25 por el excelente trabajo que había realizado. Guardé su teléfono y ya sé quién puede ser mi barbero de cabecera de aquí en adelante, porque la verdad, mi novia quedó muy complacida, yo, puedo seguir yendo con el mejor postor o el más conveniente, pero por ella, Kevin, fuck.. que diga, Kenny es el que es.

YO

El mar me parió: memorias de un pez sinaloense

Recuerdo como si fuera ayer, tenía entre cuatro y seis meses cuando toqué el mar por primera vez y quedé prendado a él. Uno de esos datos chuscos que muy poca gente sabe de mí, es que en realidad nací, o mejor dicho, me sacaron de la panza de mi mamá en un hospital en un lugar llamado Chalco, Estado de México. Qué carajo estaba haciendo allá mi mamá cuando le dio los dolores que le propiciaban mis patadas de futuro futbolista, no lo sé, pero lo que sí sé y agradezco con locura, es que no les importó avisar al estado mexicano de mi nacimiento hasta que llegamos al mar, a la ciudad de Mazatlán Sinaloa, que por fortuna, mi acta de nacimiento, mi pasaporte y todo mi ser dice que soy sinaloense y no un chilango más.

Mi papá acababa de entrar a trabajar al gobierno, específicamente a un departamento del aeropuerto llamado Seneam, como ingeniero encargado de los equipos de telecomunicaciones y radares que ayudaban a los aviones a tener esa plática bidireccional entre el avión y la torre de control. Luego de su examen, y haberlo pasado, lo enviaron por unos cuantos meses sin paga a ese lugar con playa, por lo que, como bien proveedor que era, se iba al malecón con una red de pescar y la tiraba para sacar camarones para tener para comer. Cuenta la leyenda que, luego de nacer un chin más claro de tono de piel, el color fue cambiando a naranja por los camarones cocidos y a este color sabroso canelezco gracias a la resolana del Sol marino.

El destino me siguió llevando a estar rodeado de mar, una premonición de lo que sería mi más futuro. A mi papá lo trasladaron a La Paz, en la península de Baja California, que es casi como una isla, está rodeada en tres de sus cuatro partes de océano y para poder pasar al resto del país, es necesario manejar 26 horas sin parar, lo que lo hace una seme isla en mi cabeza. Rodeado de agua hasta mis 17 y pico de años, que me fui a la ciudad de Guadalajara a estudiar Ingeniería, carrera familiar donde mi mamá, papá y hermano son ingenieros, pero mi hermano discordante, en lugar de ser electrónico de fue a computación.

El paso universitario, fue uno agradable, muchas primeras veces, dejando atrás la preparatoria, que fue una de los años más meh de mi vida. En Guadalajara, me alejé del mar por casi seis años, aunque mis papás me regresaban a la Paz las vacaciones de verano, semana santa y de navidad, extrañaba la playa y regresaba recargado. Hasta que un ex amigo, se hizo parejo de una futura doctora y yo, que en esa época estaba bastante fácil para salir a cualquier lado, me iba a las fiestas doctoriles y me presentaron a una mujer con un acento bien raro. Así que en el 2004 hice segundo viaje internacional, pero el primero a una isla del caribe. Me quedé por cuatro meses y volvía México a trabajar luego de mi infructuoso intento de quedarme a estudiar. Al regresar a la realidad, me contrataron en una empresa donde me enviaron a Colorado a trabajar con el diseño de lo en aquella época se llamada Dishnetwork HD, para los de la Ana G Méndez, televisión de Alta Definición. De nuevo el destino me alejaba de las olas.

En mayo del 2025, me llaman y me dicen que llegó una carta de la universidad donde me habían aceptado, lo que provocó que renunciara a mi trabajo inmediatamente y vendiera lo poco que tenía para que finalmente llegara en el 2005, agosto a tierras borincanas, al mar nuevamente. Así han pasado 20 años, 20 años donde ya no me he alejado tanto del mar. No necesito ir todos los días, solo con saber que está ahí, que cuando maneje, lo pueda ver, este pececito quiere y le gusta vivir en el mar. Así pasó el tiempo y llegó el fue fuego a mi vida a finales del 2023, donde, afortunadamente, el agua no la apaga, al contrario la enciende y aviva más, aunque en la preferencia está más el agua fría de la montaña, pero el mar siempre está ahí y ya con eso, me doy por bien servido, porque si algo me ha enseñado Disney es que el fuego y agua pueden sobrevivir y convivir.

YO

Crónica de un día cualquiera (pero no cualquiera), un día menos Caballo

Han sido un par de días complicados, luego de crear mi identidad secreta y escribir frases y explicaciones que van dedicadas a recordarme lo fácil que es la vida, la importancia de creer en el proceso, lo gratificante que es hacer el trabajo de autocuidado, me ha dado una paz y una confianza de observar el camino y no preocuparme en el destino. Lo que tiene que pasar va a pasar sin importar si me esfuerzo o sobre pienso. Lo que esté destinado va a pasar por eso simplemente confío en lo que siento y sobre todo, me dedico a disfrutar de absolutamente cada cosas que sucede en el día.  Hago mi parte y el universo se encarga de la suya. Por lo pronto, simplemente me levanto de la cama, cuando no está me giro a la izquerda, como debe ser, coloco los pies en el piso, estiro mis brazos al cielo cerrando los brazos y le digo Gracias, por dejarme despertar otro día más. Me pongo de pie, me voy frente al espejo de cuerpo completo, me pongo en la pose de empoderamiento, me veo de pies a cabeza, veo el tilín que apenas se ve colgando y le digo, un día menos Caballo, volteo al espejo y me río por dentro a carcajadas y por fuera se marca una pequeña sonrisa pizpireta.

Los yanquis, los White saviors llegaron a arreglar lo que en dos años no habíamos logrado hacer, ni con todos los recursos que contamos. En 14 horas de trabajo se lograron encontrar 3 grandes fallas con los que contaba el sistema desde su base, errores que la empresa que los creó tenían y no habían detectado, siendo justos, uno de ellos es del creador de la base de datos y no de ellos. El tipo que vino, básicamente es el papá, es el que se inventó muchas de las cosas que conforman el corazón del programa desde su creación y con toda su magia de vivir en un estado, algo que pronto seremos, logró enviar 3 archivos que sustituimos y ya, caso resuelto, el sistema tan estable como debió haber estado desde hace mucho tiempo, desde esa vez que no tuve vacaciones de invierno porque estuvimos en proceso de migración y la mierda esa no funcionaba.

Ahora, he dormido poco, porque el tiempo de anfitrión me ha dejado abandonado un poco las otras responsabilidades y he tenido que adelantar trabajo hasta las dos de la mañana, trabajo que no funcionó. Hoy llegué temprano, temprano relativamente, a las seis y media de la tarde, hora que al llamar a mi criatura, no me contestaron, quería saber cómo le había ido en la escuela, pero bueno. Llego, sin ganas de hacer nada, pero motivado a hacer cosas. Me voy quitando la ropa, una a una y la voy dejando en el piso, me recordó como cuando entro con ella, la sagi, que no simplemente no logro llegar hasta el cuarto y se van dejando rastros que luego de los dos minutos más intensos, regresamos a levantar el reguero.

Hoy, sigo con las cosas que hacer, sigo con la instalación que debo de tener para mañana, veo que hay luz al final del túnel, mañana a medio día se van los que han salvado a este país del hundimiento profundo y yo, me libero del yugo para dedicarme a lo que me gusta, a tratar de resolver los problemas que se presentan bajo presión. Espero poder dormir  hoy, ya por lo menos me tomé la pastilla y arreglé mis cosas para irme al gym, pero ahora por la tarde, porque por la mañana, voy a llegar tarde al trabajo, a la oficina regional del CRIM de San Juan, que por cierto, me metí al call center y dije ¿Permiso, Permiso, Mi cuñada ya llamó? Pero, nadie me hizo caso. Mañana, solamente faltan tres días, le diré en el espejo, solamente tres, Caballo.

YO      

Manual para escribir feo con estilo

Desconozco el origen de esta situación, entendería que fue a mi desentendencia a las clases, la falta de práctica o a la simple y llana razón a la falta de práctica a la escritura o movimiento muñequístico. Este movimiento de muñeca comenzó tarde, como a las 14, que pasaba más minutos en el baño de lo usual, y por eso entiendo que no se soltó a tiempo para tener una letra un mucho más legible y bonita.

Tengo 45 años con esa misma forma de escribir, es algo que en el fondo me causaba vergüenza e inseguridad en algún momento de mi vida, sobre todo al ver a mi profesor de Electrónica y Circuitos que el tipo parecía salido de los libros mismos con su forma de escribir y dibujar los circuitos y números en el pizarrón.

Llegó el 2024, continué con la misma práctica, escribiendo jeroglíficos en los cuadernos, cuando necesito sacar de mi sistema lo que estoy sintiendo y utilizando la tecnología para el resto, continuando con el deterioro de mi escritura y mi sentido cognitivo gracias al uso de las pantallas y computadoras. Finales del 2023 hubo un cambio en mi vida y en el 2024 se tuvo un tema al respecto. La intriga de cómo era posible que un ser humano en verdad pudiera escribir tan mal, la tuvo en ascuas por un tiempo. No fue hasta que se me ocurrió o ¿ella tuvo la idea? No recuerdo, de enviar una carta escrita a puño y letra por mí.

Me tomó mucho tiempo escribir una página, estaba tan consciente y tan atento a lo que estaba haciendo, tratando que la letra sea lo más legible posible. Arrancando una hoja tras otra, porque mi perfeccionismo inexistente, no me dejaba enviar esa media hoja. Al sentirme un tanto cómodo con el resultado y haber levantado el reguero que dejé al lado del escritorio, me puse a mover mis contactos para conseguir la dirección del Árbol americano bombacáceo, de 15 a 30 metros de altura, de tronco grueso, ramas rojizas, flores rojas tintóreas y frutos de 10 a 30 centímetros de longitud, que contienen seis semillas envueltas en una especie de algodón. Por fin logré conseguirla y rogando que algo de lo escrito se entendiera, la envié.

El tiempo pasó, y el tema de conversación también. Dejé saber mi admiración por toda esa gente que dibuja y escribe bonito y no solamente que escribe, sino que también lo hace en escritura ancestral, de viejita, esa forma que solamente mi mamá y algunos elegidos pueden entender, el lenguaje cursivo. Sabiendo cómo es la novia, uno de esos días que le toca pasar sus horas junto a mí, llega con un obsequio, un cuaderno para practicar escritura cursiva, para aprender a soltar la muñeca, porque desde que está en mi vida, esa práctica se ha ido.

Me pongo a escribir, me pongo a practicar, sigo las instrucciones que tiene el cuaderno de ejercicios y se nota la diferencia cuando no hay letras pre hechas con líneas entrecortadas indicándote la forma en que se debe escribir. Viene mi segundo intento, una segunda carta es enviada, la letra sigue igual de fea, pero ahora con un intento de letra cursiva ininteligible.

Hoy, mientras practico con el cuaderno que me regaló la que es, me pongo a pensar, debo aceptarme tal y como soy, aceptar el hecho que mi letra parece de doctor y que sería más fácil hacer un doctorado y así mi letrapor fin vaya acorde con mi título. Aunque mi letra es de doctor, no de ese tipo de doctor, pero pues, doctor es doctor.

YO

El instante donde todo se detiene, y el viento se lleva lo que pesa

Como parte de la recuperación de mi ser, de encontrar mi yo, había decidido aprovechar la oportunidad de estar por un par de minutos en concentración y presencia, algo que le hace falta a mi mente. Como parte de la conversación, siempre digo mis planes de lo que voy hacer, para que siga fluyendo la plática, que por lo general salta de un tema a otro. La novia me dice que hay posibilidades de que vaya a la práctica de yoga lunera que se lleva cada mes en las inmediaciones del Morro en San Juan.

Mi llegada fue algunos minutos antes de las 6 de la tarde, porque, durante m periodo en que estuve tomando clases de yoga por un poco más de cuatro años, me gustaba llegar varios minutos antes, sentarme en silencio, observar y tratar de escuchar a mi corazón, ver como sonaban los latidos, cómo se sentían en mi cuerpo. Esta vez, también lo escuché, pero fue diferente, quería saber qué me recomendaba, qué señal me daba para poder lograr la paz que tanto necesito en esto días, cerrar los ojos, sentir el aire, y que me guiara hacia donde está fluyendo la corriente.

Mientras estaba en mi espacio, escucho una voz diciendo si Me puedo sentar aquí al lado con usted, y era ella, que acababa de llegar de su viaje del otro lado de la isla. Me recibe con un beso y mi corazón, que estaba bastante tranquilo y relajado, comienza a acelerase con palpitaciones arrítmicas de la mera emoción de sentir lo que estaba pasando. Se coloca a mi lado y el aura se expande un poco más, unos grados a la derecha.

Mi plan estaba establecido, obtener presencia y claridad  y si de casualidad la práctica me daba una ñapita, pues mejor. Resulta que por un momento fue todo lo contrario. Estando a mi lado mi concentración se puso difusa, imagina, tenerla ahí tan cerca, con una ropa deportiva que dibujaba perfectamente su nalgura y claramente aproveché para ligarme todo eso que tiene. Era lo único que veía y pensaba, pero todo cambió cuando salió comenzó a asomarse detrás de las estructuras antiguas la dama de la noche, la perla celeste, la viajera saliente, ese ojo blanco del universo.

Mi mirada cambió, se fue toda mi atención a la dama de la noche que brillaba por cuenta propia. La energía comenzó a fluir y el sentimiento a desbordarse. El cuerpo comenzó a sentir un poco de temblor, una especia de escalofrío. Había cosas que soltar, cosas que dejar ir, permitir que el viento se lo llevara todo. Un ratito lleno de vibración alta y emoción desbordada. La experiencia continuó, siguió su camino, se necesitaba una explosión adicional…

En la silla que da vuelta, un cuerpo escultural se encontraba despojado de artificios, en un estado puro. Procede a sentarse en el suelo, la silla que da vuelta se coloca de frente, y comienza el arte de tocar el alma con la boca. Mientras cierra los ojos para vivir mejor la experiencia, se pregunta ¿Es sucio el sexo? Y haciendo esa pregunta de forma retorica se contesta solamente si se practica bien. Por lo que así comienza, dejando evidencia de lo que estaba pasando en cada uno de los pasos que estaban recorriendo, realizando paradas para sentir, para disfrutar. En una danza sagrada, en un sentir de piel, en una inyección de deseos, se llega al estallido de la luz interior con la melodía del instante íntimo cuando los dos llegamos al clímax, al momento donde el tiempo se detiene en esa cima del suspiro compartido.

Me siento ligero, energía ha fluido, y se ha escapado a la raíz que le pertenece. Ese trabajo seguirá compartiéndose y creándose, porque por ahora, en esta bajada, lo único que queda es ir para arriba.

YO          

Amar el caos: una carta desde el abismo para así, soltar.

Creo que es muy temprano en mi vida para estar cansado. Cansado de todo y sobre todo cansado de saber que la ansiedad va a vivir en mí ser por lo que resta de mi vida. Entiendo que es parte fundamental de nuestra existencia y parte vital para la supervivencia, pero ¡Wey, ya!  

No logro controlar mi vida ni mis pensamientos. Sé que necesito cosas y quiero cosas, pero no tengo la más remota idea de qué es exactamente lo que necesito. Ya van varias semanas en que mi cabeza se encuentra espaciada, viajando al pasado y al futuro. Comprendo el principio del bienestar, el fomentar la presencia y el disfrute. Mi idea es fluir y que se joda lo que se tenga que joder a largo plazo, pero a corto, ver lo lindo de la vida. 

Voy guiando mis emociones, las veo, las acepto y sobre todo las transito. Lo hablo en el espejo y encuentro cosas que me llevan a cuestionar aún más. Siento que no he avanzado nada, siento que estoy en un abismo hondo y oscuro, eso fue lo que me dije, pero no. Mientras revisaba las acciones y las ganancias que han generado, me doy cuenta de algo. Las ganancias, aunque han tenido bajadas significativas, cuando lo ves a corto plazo, cuando coloco el historial desde que inicié, lo que veo es una subida constante. Una subida que ha tenido bajadas significativas, pero nunca ha llegado a ser menor de lo que invertí la primera vez. 

De ese modo hice las paces con lo que me está pasando y con lo que estoy sintiendo. Llevo más de seis años trabajando en mí y no soy ni remotamente lo que era en ese entonces ni tampoco lo que era cuando comenzó mi nueva etapa o la segunda nueva etapa. Ahora mismo estoy en un bear market, pero, aunque esté así, si expando mi vida a todos estos años, sigo teniendo ganancias que superan en un 111% la inversión inicial. De ese modo logré calmar mi mente hacia ese sentimiento. 

Mi autoconocimiento se encuentra en proceso, sigo buscando explorar mis fortalezas, debilidades, valores y creencias, poniendo un punto de seguridad y definición hacia cada uno de estos puntos, así como fundamental entender lo que me motiva y lo que me hace feliz para que mis necesidades emocionales sean cubiertas. Decidí que no iba a permanecer mucho tiempo en este estado, el principio de la caída al abismo tiene varias semanas y, no es que esté de mártir, pero, no es agradable. Comencé a priorizar mi bienestar. Tomar decisiones a largo plazo tanto físicas, emocionales y sentimentales. En especial, buscar el tener actividades que me brindan satisfacción con personas que sé que siempre han estado y estarán ahí. 

Estoy en proceso de regular mis emociones. He escrito mucho, palabras que reflejan sentimientos y necesidades que están dentro de mí. Escrito que no han visto la luz, pero que tienen un poder y un significado increíble. Me coloco los audífonos y pongo todo el día sonido curativos a distintas frecuencias, sobre todo las Alfa, que me llevan a un estado listo para hipnosis y es ahí que me hago las preguntas que necesito saber ¿Por qué? Ahora, que mi casa está sola y vacía, me quedo en silencio, silencio absoluto, tratando de ver qué se mueve dentro de mi alma.  Esto me permite responder de manera más adaptativa a las situaciones difíciles, como la que creo tener mi cabeza, y evitar reacciones impulsivas. 

Estoy repasando y enumerando mis límites y colocarlos, pero lo más importante es serle fiel a ellos, que, si es así, lo estaría haciendo conmigo también. Y lo que creo que es mi meta más importante y lo que pretendo conquistar este año es aprender a soltar. Hago todo lo que está en mis manos y ya, hago mi parte, mi esfuerzo, simplemente para no quedarme con la espina de que no hice suficiente, se hace y se deja ser. Esto implica dejar ir todo aquello que ya no sirve. Porque escuché en un podcast, que el soltar me va a permitir avanzar y a dejar abrirme a nuevas oportunidades y experiencias. Soltar el miedo, sobre todo, porque, en realidad mi nivel 5, me hace un ser especial. 

Por eso decidí meterle amor al caos, colocar mis ondas alfa y escuchar mis afirmaciones y realizar mi reprogramación y veré como todo se ordena. Saqué mi cita con mi terapeuta, para mostrarle mi lista y mis sentimientos. Me estoy escuchando y escuchando con atención, y muy fuerte, porque escucharme es una forma de amarme. Me propuse observar, observar todo, observar mis pensamientos, mis miedos, mis sentimientos y a mi alrededor. Las acciones de uno van más allá de las palabras que decimos. Me propuse a simplemente observar y no absorber para proteger mi energía. 

Y así, me paro del cubículo, me voy al baño y me veo al espejo, me miro fijamente. En mi cabeza aparece la gráfica de ganancias, donde le doy la opción de ver toda mi historia y me digo y repito varias veces, Qué bonito es ver mi propia evolución.  

YO

La Magia vista desde la Ventana

Amanece pero en realidad el día parece como si ya se fuera a acabar. El Sol no ha brillado hoy, falta la magia de luz radiante que te acaricia el cuerpo y condensa tu agua mientras, comienzas a bañarte de nuevo, pero esta vez en tu propia agua salada. El tiempo se está terminando, como todo, el tiempo no se detiene y la fecha siempre llega. Quedan solamente tres días para que el regreso inminente a la tierra descubierta en 1519. Tlaloc nos impidió seguir con el turismo, íbamos al bosque lluvioso, pero se abortó la misión.

Regresamos a Cupey, y seguimos con la rutina. Cocinar, jugar, crear recuerdos y cumplir peticiones. Hoy se me encargué de todo, agradecido con mi progenitora por todo lo que hace por mí, y principalmente con mi sobrino, que, dentro de todo lo que he logrado conocer de él, se acopló muy bien con su primo, un primo que sin lugar a dudas los va a extrañar mucho más que yo. Seguramente tendré mi periodo de tristeza, algo común en mis julios o agostos de estos últimos años.

Mi mamá es la que se acopla, se monta en una bici de niño sin ruedas para intentar andar, mientras, emocionados los nietos, gritan y echan porras. Yo mientras tanto, disfruto a mi manera, genero los recuerdos que, seguramente, quedarán plasmados en la pared. Esta visita ha sido distinta a las anteriores, más especial. Mi hijo está más grande, está formando su carácter, lo que tendrá de base cuando sea mayor. Lo he conocido mejor, he aprendido cosas de él, cosas interesantes y otras no tanto, pero sobre todo, he aprendido a dejarlo ser, dejarlo formar su criterio, viendo dentro de lo que le rodea lo bueno y lo malo.

Por ahora, con lo que me quedo de este viaje, es tener un norte. He notado, que no soy un ser autodidacta, autosuficiente a lo mejor un poco, pero no autodidacta, prefiero tener un guía, un norte, una visión de un futuro, de un modelo a seguir…y para vivir, lo encontré, viendo a mi mamá a través de la ventana, colocarse un casco que mi hijo, preocupado por su bienestar, se lo lleva, se sube a una bicicleta abandonada en el parque a intentar andar en ella que no lo ha hecho en más de 55 años.  Seguramente.

La veo sonriendo, riendo, intentando algo nuevo, mostrando qué es vivir a los menores, pero sobre todo a mí. Por fin lo encontré. Veo a esa señora de 70 años cumplidos paseando en la bici sin rueditas y me dan ganas de llorar, pero de felicidad, de agradecimiento. Espera, deja lloro un poco. Gracias por mostrarme el camino, te dije que en tus manos me ponía y resulta que todo está más cerda de lo que uno cree, no hay que buscar afuera, al parecer, todo es desde adentro y por ahora no sé qué carajos hago aquí escribiendo y no en frente, en la cancha, corriendo y jugando con los míos. Iba a escribir de la turofilia de mi novia, pero esto está mejor.

Yo

La espalda en arco y el orgullo en alto

Caminaba entre los cuerpos tirados en el piso, cuando de repente hace unos cuantos días, toca una de mis pesas ¿de cuánto son? 20, Ya puedes con las de 25. Esas fueron las palabras de la entrenadora mientras estaba sufriendo  tirado en el piso con la espalda en el mat y las nalgas levantadas en casi arco mientras subía las pesas de 20, una en cada brazo, con los brazos junto al cuerpo y haciendo un movimiento de subir y bajar para hacer pecho.

Mucho he mejorado en cuestión de peso, luego de que le dije que estoy gordito y nada que rebajo y que necesitaba tips. Luego de decirme que dejara de comer porquerías, que desayunara y que subiera en las pesas, porque con mis 5 libras para brazo y 15 para peso muerto no iba para ningún lado. Como dice ella, me puse a actuar. Compré queratina y proteína natural.

Algo pasó un par de semanas después, que al tomar la queratina antes del ejercicio, comencé a sentir que los 5 ya no era suficiente y poco a poco fui subiendo, a 10 a 12 y luego a 15 hasta que llegué a tomar 15 y 20 para cuando no pueda con una, bajar a otra. Con el peso muerto me pasó igual, quitando el ejercicio que haces como columpio, lo otro ya estoy usando entre 40 y 45. En secreto la profe me ve y seguramente está orgullosa de mí. Sigo gordito, nada que rebajo pero es porque está mi mamá, de seguro.

Ahora, me tocó hacer circuito, un circuito matador. Uno de los ejercicios era, en un banco colocaba una mano, con el otro, una pesa y me colocaba como si me fueran a dar, así como pongo a la novia a veces. Creo que el ejercicio se llamaba remo. Había al lado del cajón pesas de 15, 20 y 25 y me dije, Mmm, deja veo si puedo con esto. En la primera tomada y subiendo el brazo pegado al costado del cuerpo hasta llegar al pecho, con la espalda recta y dejando la parte posterior lista y de libre acceso, sonreí, sonreí porque la de 25 no estaba tan complicado, los tres sets de minuto por brazo los logré hacer.

Los hombros, aún no, eso sí que no, intenté con la de 15 pero se me iban a romper, por lo que bajé a 10. Pero quién iba a pensar que de repente, la de 25 ya no está tan lejos de la imaginación, y quién sabe, quizás siga gordito, pero ahora levanto más que mis excusas. Nunca pensé que  una pesa de 25 me haría sonreír.

YO