Lo que deja tu relato

Se me prendió el foco de camino, o mejor dicho caí en cuenta, pero como dicen por acá, me cayó el veinte, o es esos son otros veinte, ni idea, pero me di cuenta de lo que paso ya rumbo a la tienda. Me despierto temprano porque me gusta aprovechar el beneficio que tiene mi black card para entrar antes que los demás. Ya casi llegando, pasando la intersección que te lleva a los lugares fancy que la novia solía pasar, dije Me quité esa polo blanca tan linda porque estaba bien arrugada. Todo eso me hizo dar cuenta que aunque en solamente dos años de relación y un promedio de treinta días de haber visto a la novia, ella ya se encuentra en mi cabeza. Me quité esa y busqué otra que el arrugado fuera menos visible. Parece que ese dicho que dice que uno se comienza a parecer a las personas con las que pasas más tiempo, tiene un tanto de razón.

Solamente sacudí la cabeza para sacarme ese pensamiento que no volverá a ocurrir y continué con mi proceso de comprar las cosas de la semana. Así de la nada, se fueron 200 dólares, por lo que me pregunto si de verdad necesito comer tanto. Pero la energía de la carretera se sentía un poco fuerte, como que ocupaba todo el espacio, es sábado por la mañana y la gente está loca por llegar quién sabe a dónde a las nueve de la mañana. Ya estaba de regreso, colocado en el lugar número tres para dar la vuelta a la izquierda (satanás), para tomar la 177 para llegar a mi casa. A mi lado estaba una doña, de unos tres años para enterrarla, y de repente me pasa muy rápido por mi lado, una carretera de 35 km ella iba a 235. No solamente ella, mucha gente iba como poseída por la calle, un tipo de una RAM 135 iba a una velocidad grande, que al de enfrente frenar por tráfico, el RAMero frena y quiere invadir mi carril y yo reacciono frenando, viendo los retrovisores para que nadie estuviera cerca y el tipo de la RAM se mete de nuevo a su carril frenando nuevamente más. El sonido de las llantas chillando se escucha y al voltear por el espejo retrovisor, porque uno va a hacer eso, como cuando uno se tropieza y voltea a ver el piso y mentarle la madre por meternos el pie, así volteé a ver el tipo, y él mueve la mano en forma de disculpa. Luego de eso, manejó despacio, como merece el día de fin de semana a las nueve de la mañana.

Así sobreviví a la mañana, luego de comprar medicina para el primogénito y procurar que la semana que entre esté mejor para que pueda ir a la escuela, porque no solamente él necesita ir a la escuela para aprender, sino yo también lo necesito para descansar. Descansar de ser papá un rato, porque como me dijo la mamá luchona cinta negra del karate, está cabrón ser mapres solteros. Por ahora, el fin de semana apenas comienza, me voy a la playa y se aproxima mi segunda semana de padre para irme a mi viaje de trabajo, por ahora, agradezco todo lo bonito que tengo y sobre todo, todo lo que soy.

YO

Das vuelta en U

Está jodido, lo dejé a la mitad pero funcional y eso es lo que importa. Debe estar arriba para el lunes, no importa qué, así que así lo dejé, funcional para el lunes. Desde anoche estoy con eso, saliendo a las ocho de la noche de la PR-1 para llegar a Cupey y continuar haciendo el trabajo a eso de las 11. Despertarme a las 5, rodar y rodar, luego escuchar mensajes a las seis y tantos, mira llama, para estar de nuevo allá a las 7 y tantos.

Doy la vuelta en U para entrar y estacionar el carro en el subterráneo. Por alguna razón veo que en el estacionamiento está bastante lleno para la hora en que llegué. Me doy cuenta de la razón, un montón de viejitos pidiendo turno para pedir hablar con alguien que les resuelva su problema. Está la fila hecha mientras otros están ya sentados con papelito en mano. La guardia me dice, oye, te conozco, ven acá. Me salgo de la fila y les paso a todas las personas por el lado hasta llegar a la ventanilla. Le digo lo que vengo a hacer y me dice Claro, desde ayer mijo y tan temprano ahora. Llaman por teléfono al Catastro y me dice Mera, que pases.

Ahí es que viene lo interesante de la situación, el montonal de personas que están ahí, ven que abro la puerta del pasillo y entro. ¿Quién es esta persona que está entrando primero que nosotros? ¿Por qué lo dejan pasar así como si nada? Algunos dijeron hasta ¿Qué tiene él que no tenga yo? Al voltear, veo que me ven. Ah, esto es lo que se siente ser influenza, qué padre. Así, pasar primero por una llamada telefónica donde te dice el bouncer del CRIM, sí pasa.

Así mismo con esa misma cara me escapé luego del medio día, porque me enteré que mi primogénito tenía una presentación en la escuela. Hoy era día de presentar los trabajos de los niños y entonces hacen una pequeña presentación y que me fui compadre. Hoy siguió con los brazos cruzados, se puso las manos en los oídos, pero por lo menos esta vez cantó alto, lo escuché y al final me volteó a ver y dije Ese es mi hijo, chingao, lo que provocó que saliera corriendo.

YO

Un egocéntrico con suerte

No entiendo la razón ni cómo se originó pero el lunes fui el tema de conversación. Parece que fue un viaje al pasado provocado por un comentario. Se fue la discusión, la cual no estaba prestando atención pero me contaron después. Se pusieron a mencionar personas con las que había salido en algún momento de mi estancia cuasi pasajera en la isla. Al final, determinaron que, para ser yo, las chicas con las que he salido, han sido mujeres lindas. Coño brodel, se escuchó decir del pupilo mayor, luego de que a la que ha conocido desde geografía, maestría y trabajo, le mostrara fotos de no sé quién. 

Entonces, entre botella tras botella, todo tiene una razón de ser y una lógica oculta. En mi mente, las mujeres bonitas tienen siempre muchos prospectos y posibilidades,  ellas pueden escoger entre una gran gama de hombres que les están tirando maíz a diestra y siniestra. Entonces dije, Confío más en una mujer bonita con amplias posibilidades que decidió escogerme y salir conmigo y no con otro tipo. Eso quiere decir que es ella quien quiere salir conmigo. Prefiero salir con alguien que me escogió por mí y por decisión propia. Y luego hice una pequeña pausa, vi hacia arriba y dije Eso es puro ego.

Por ejemplo, eso pasa con mi novia. Ella tiene todo, no necesita absolutamente nada de mí, si yo me esfumo de su vida, ella continúa como si nada. Ella tiene una casa propia, un trabajo, su dinero, ella misma se da sus gustos  y autosatisfacciones, e incluso, no tuvo problemas con encontrar pretendientes luego de su separación, pretendientes que aun yo estando ya en el panorama, le tiraban un ¡Hola qué haces! Para ver si salía con alguien y poder retomar el pasado. Pero es ella, que por voluntad propia y sin forzarla, decide estar conmigo. Comemos, paseamos, hablamos, bailamos y de vez en cuando viajamos, y todo porque ella decide estar conmigo.

Teniendo la fortuna de haber salido con chicas bonitas, puedo estar seguro que deciden estar conmigo, es por mí. Creo que la parte importante de todo esto, les dije, es que no me importa lo que digan las personas de mí. Creo ser un humano seguro de mí mismo en la parte que si quieres estar conmigo pues está bien si no, cada quien con su vida.  Mi novia sale conmigo, pudiendo salir con cualquiera de los que salió antes o los nuevos que puedan estar, pero no, decide estar conmigo y no solo eso. Por qué voy a estar inseguro de eso, al contrario me infla el pecho. Algo una vez me dijo, la forma de reírse de ella, no esconde nada, lo disfruta y el mundo se entera de su felicidad y de su risa. Me dicen que le decían “no te rías así, No te rías tan fuerte” ¿Por qué no?  Cómo lo tomo yo, Soy una persona bien chistosa, y eso me sube el ego también. En resumen, soy una persona egocéntrica, con suerte, agradecida y con suerte, sobretodo eso, tengo mucha suerte en muchas ocasiones de quienes han puesto su mirada en mí

YO

Lo que realmente estás modelando

A veces vienen pensamientos a mi cabeza de si hubiera sabido esto o lo otro, hoy estaría mejor por esto o por lo otro. Pero hoy mi primo e unicogénito ha visto que se pueden hacer las cosas con nuestras propias manos. Luego de aprender a andar en bicicleta, y dar esos pasos hacia atrás para poder hacerlo mejor, la confianza a llegado a un nivel que es a mí quien le da miedo que ande a toda velocidad por las calles del barrio.  En unas de esas aceleradas, la cadena de la bicicleta se cae, entonces voy y la coloco de nuevo. Lo revisa y le da su aprobación y entonces vuelve a acelerar de nuevo. Me recuerda cuando gateaba con la casa san juanera y tenía dos velocidades, una vez colocaba la cabeza para ver el piso, ahí aceleraba, pues así se pone ahora con la bicicleta, pero al hacer eso, se volvió a salir la cadena de la bicicleta. Así que le digo, vamos a la casa a reparar, le pido que vaya a buscar herramienta, un desarmador de cruz, unas pinzas y otra cosa que no recuerdo. Total, la estrella que sostiene los pedales y la cadena, estaba un tanto suelta. Quito piezas, viendo dónde va cada una de ella para que no me sobre, le digo, mira, es que esta tuerca está suelta, aprieta por aquí usando esto. Al terminar, le doy yo el último apretón y le muestro que le dé bien duro con la mano al pedal. Efectivamente, no se volvió a salir la cadena y logré notar una pequeña sonrisa que se dibujó en cara.

Así pasó con mi computadora, cuando la compré gasté cerda de 3 mil dólares porque tiene las características que necesito para trabajar con ella, la potencia, la memoria y la capacidad. Pero ya tiene unos cuantos años, creo que como cuatro o cinco. Como el tiempo pasó, se me dañó de repente el teclado y el sistema de ventilación para enfriar los procesadores. Es así como decido comprar un nuevo teclado en ebay y el sistema de enfriamiento. Tenía mucho que había llegado y no lo había cambiado. Pienso, qué es lo peor que pueda pasar, ya no funciona la computadora, por lo que si la daño al hacer el cambio, ya estaba dañada, y si funciona, pues me ahorro más de dos mil dólares. Aunque al contarle esto al administrador me dijo que hiciera el llorado, para que me den una computadora a mí. Es así que me pongo manos a la obra y le digo a mi hijo que voy a cambiar todo esto y que no puedo jugar por un rato. Me ve remover tornillos, colocarlos en un lado, sacar una pieza, luego otra y otra hasta llegar al teclado. Le pido ayuda cortando algunas cosas y luego volviendo a colocar los distintos dispositivos. Siendo un ex ingeniero  electrónico, de algo me debió funcionar esos años de estudio. No digo el dinero, porque con lo que pagué un cuarto de semestre aquí, me pagaron 5 años allá. Entonces, está mi hijo viendo cómo conecto todo, listo para probar, sale una pantalla azul, le doy clic. Y qué tiene que pasar papá, Bueno, lo primero es que prenda bien. Prendió papá, ya se ve el paracaídas. Exacto mijo, ahora lo que falta es que al escribir no escriba sola y pueda picar el cinco y el seis, Se ven papá. A, pues ya funciona, Lo arreglaste, dijo emocionado. Ahora solamente falta que arregles mi reloj.

No sé qué tipo de ejemplo esté dando al “reparar” cosas que existen en la casa, pero lo que sí sé, es que se siente un tanto bien lograr hacer las cosas por uno mismo, ahora, esos dos mil los pongo a que ganen dinero en la high yield savings account, y comprar el viaje en crucero que tanto quiere mi nahual.

A veces pensamos que los ejemplos se dan con grandes discursos, pero la verdad es que se dan con gestos cotidianos: una cadena ajustada, un tornillo apretado, un teclado reemplazado. Lo que tus hijos y tu primogénito ven no es solo la reparación, sino la actitud.

Y esa actitud, créeme, es un regalo que les va a durar toda la vida.

YO

YO

Desde los 18 años supe que quería tener una hija y que se iba a llamar Silvana.
Al mismo tiempo, tenía un presentimiento persistente: que iba a morir joven, de algo relacionado con el corazón.

No tuve una hija. Tuve un hijo.

Muchas veces me sentaba en silencio, cerraba los ojos y pensaba:
“Qué lástima mi hijo, tan pequeño.”
En mi mente él tenía cuatro, cinco años.

Sentía que no podía hacer mucho más. Ya había hecho lo principal: comer un poco mejor, hacer ejercicio. Más allá de eso, no había nada que pudiera controlar. Yo estaba en un pozo muy grande.

Mi pozo tenía nombre: no podía volver a México.

Desde antes de que naciera —cuando aún era “él o ella”— ya había tomado una decisión:
iba a ser un padre presente antes que ser feliz.

Mi hijo es boricua. Su mamá es boricua. Ninguno me iba a acompañar a La Paz si yo decidía irme.
Volver al lugar que me vio nacer, donde estaba toda mi familia, implicaba dejar de ser padre.

Era, al mismo tiempo, decirle a mi hijo —sin decírselo—:
“Me importa más mi lugar y mi familia que tú.”

Eso me duele pensarlo. Incluso ahora.

Así que no me fui.
Y al mismo tiempo que no me iba, me destruía.
Con cierta consciencia, me destruía.

Me separé de la mamá de mi hijo y comencé a conocer:
nuevas comidas, nuevas cosas, nuevas personas, nuevos lugares.
Pero sobre todo, comencé a conocerme mejor.

Llevo mucho tiempo en esa encomienda: tratar de encontrar lo que soy, lo que verdaderamente significa ser.
Personas ven en mí cosas que, aunque las sé, no termino de asimilarlas.

Ver y sentir el amor que otros tienen hacia mi persona es un honor.
Me dan esas vitaminas y minerales invisibles que necesito para continuar con mi proceso de crecimiento, reconocimiento y encuentro personal.

Me llena de orgullo saber que personas con las que perdí contacto pueden regresar y sentir que la vida se detuvo en el último instante en que nos vimos.
Como si alguien presionara un botón y todo continuara.

Se suman unas cuantas canas, unas cuantas arrugas, cambios físicos sutiles.
Pero lo demás fluye igual, como un río antiguo.

He reconocido mis miedos:
miedo al éxito,
miedo al dinero.

He visto que vivo en una zona de confort que me mantiene en automático.
No encuentro la salida.
No sé cómo pasar a una vida de mayor abundancia sin abandonar al resto de la gente, sin abandonar a mi hijo, pero sobre todo, sin abandonarme a mí.

Aunque, en realidad, me he abandonado lo suficiente.
Y solo busco pretextos seguros para validar una decisión que ni siquiera sé cuándo fue tomada, ni cuándo fue aceptada por mí.

Entender que la vida es una sola y que pasa muy rápido es una prioridad.
Debo cuidarla y apapacharla por lo que es:
una flor delicada que florece una sola vez en toda tu existencia cerebral.

YO

Ese FOMO Social

Me parece increíble que, en un mismo lugar, pueda sentirse tan diferente. Nos fuimos a la playa, pero nos fuimos al sur, allá a playa del faro a pasar una tarde tranquila ya que habíamos estado todo el día pasado y presente en la casa. Nos fuimos a la playa faro, nomás para ver qué había por ahí. En tan solo unos minutos fuera de la capital, el clima, la vibra cambia completamente.

Lo había sentido ya cuando me iba al oeste, la vida se siente más calmada, fácil y por alguna razón siempre me dan ganas de colocar música de reggae. Esta música le da un sentido más rejado de mota y paz. Así fue el ratito que estuvimos ahí, dándonos este baño de sal, paz y tranquilidad, viajando con música que nos transportó a un lugar diferente al que estábamos acostumbrados, así fue de ida y de regreso.

Pero algunas veces hay cosas que mi mente corta no puede entender el por qué el ser humano se sube en una corriente que no estaba, pero por el hecho de ser la nueva moda, debo de subirme, el fomo es fuerte en ciertos especímenes. Mientras estábamos tratando de escribir letras en la arena de este tipo de letras que ahora solamente nuestros abuelitos saben hacer, un par de personas por separado sacan balones de futbol americano para tirárselo el uno al otro. Personas que arrastraban la R más que mi profesor de español de la UPR que era de Coamo, estas personas estaban tirando un balón que ni siquiera lo hacían de la forma correcta.

Me pongo a pensar cosas que ni me importan y tampoco me afectan, pero ahí estoy bien mamón pensando en el resto de los mamones que simplemente una persona que se va a presentar en un juego visto por millones para cantar, eso, cantar, ahora resulta que la gente son fanáticos de un juego que no saben jugar. Ese principio de, solo por pertenecer, que es una forma muy humana de ser, me causa situación emocional, tanta que al final mi hijo se unió. Toma su chancla crocs y comienza a tirármelo, y qué hago, pues cojo la chancla colocando mis cuatro dedos en un lado, el quinto en el otro lado de la bancla haciendo un tiro perfecto, gritando Gael, ve largo, y allá va la bancla con forma perfecta hasta caer a la arena, porque obvio, mi hijo es fatal con los balones o pelotas, no cacha nada.

YO

El líquido preciado

Necesito ir al supermercado de emergencia. Más allá de querer comprar los ingredientes para mi ensalada de sandía que sería una sandía finamente picado, aceite de oliva, una pisca de sal, pimienta, limón, cebolla morada y menta, necesito comprar el nuevo descubrimiento que hizo la novia, cloro para meados.

Ella ha tenido problemas de esa naturaleza con sus perros. Mientras la edad va pasando, la incontinencia se va haciendo presente en alguno de ellos y al parecer, al ver los otros que no hay consecuencias, pues se han unido al corrillo pero de forma que las esquinas no se queden sin la marca de la agüita amarilla.

Era martes en la mañana, hora de levantarse por lo que voy al baño, así con los ojos aún sin ver bien listo para comenzar con mi rutina matutina. Piso agua, pero qué hace agua tirada en el piso si anoche no había. Me limpio el pie y comienzo a percibir un olor peculiar, no puede ser que esto sea o que creo que es. Efectivamente, mi primogénito, al igual que los perros de sagui, tiene incontinencia. Había orinado toda la tapa, se  había caído casi todo el meado al piso y juro que cuando lo cambiaba de bebé, el pitito estaba bastante derecho, sin curva.

Me armo de paciencia, porque, apenas son las seis. Le preparo la cubeta con agua limpia para que cuando se levantara se pusiera a limpiar. Ya ha tenido varios accidentes donde o su ropa de llena del Golden wáter porque se aguanta y no puede más, o simplemente no presta atención a lo que hace. Sin chistar nada, se puso a limpiar su reguero.

Por ahora, ya tenía planes de ir al supermercado, solamente, agregué algo nuevo a la lista.

YO

Neptuno, Saturno y un bodywash mañanero🧼🚿🚚

Aaaaaaahhhh pos ahora entiendo, todo lo que me pasó desde el 2011, incluyendo el aprendizaje personal de saber qué es lo que quiero en una relación, que por no ser lo que quería, se terminó, la culpa es porque Neptuno y Saturno metiendo noise, éstos estuvieron en piscis por 14 años y ahora a mediados de febrero todo va a estar más chingón.

Aunque la resaca biseptenal, pa’ que se entienda bien son 14 años, continúa. Hoy me desperté a las 4 y 50 de la mañana y estuve dormitando ahí hasta que sonó el despertador. No me levanté antes porque no iba a desperdiciar minutos preciados de cama por ir a hacer ejercicio. Me levanto y hago mi rutina matutina pre-ejercicio. Salgo puntual sin colocar mi mapa, porque quien en su sano juicio sale a las seis de la madrugada a manejar, nadie. Pues allá voy para tomar mi clase de seis y media, pero resulta que un tipo ahí le dio por estacionar su camión en medio del expreso y no llegué.

Son las 7 de la mañana y no voy a regresar a mi casa, a qué, así que decido tomar la clase de esa hora. Salgo antes de la última ronda y me meto a bañar. Por lo general, mi masculinidad no es frágil y no tengo ningún tipo de problema que, si se cae el jabón en la ducha, agacharme a recogerlo. Oh sorpresa, no estaba el jabón en la maleta, solamente estaba su cajita. Pues, qué voy a hacer, me echo agua nomás. Usualmente, coloco el jabón en la parte superior de la ducha, en un murito y luego que terminé de bañar, lo coloco en su casita, pero al parecer, se me fue el rollo y se quedó perdido.

Levanto la vista y veo un bote en esa misma pared. Leo la etiqueta y dice bodywash por lo bajo, abro la tapa y lo huelo. No olía a meados, era un olor normal, así que tomo prestado algunas onzas para no irme solamente aguado, sino ir aguado y enjabonado -no hay jabón pero hay ingenio-, por eso de que la novia ya ha tenido suficientes descubrimientos de mal gusto.  Los estragos de Neptuno y Saturno no han sido definitorios en mi vida, si algo no sale como parece, pues vuelvo a comenzar, en este caso, había jabón con un mejor olor y me cambiaron la clase y no tuve que perder la otra.

Esto es como cuando ya tienes cuadrado el calendario que va a ser el que te va a regir y sienes a septiembre que va a ser el séptimo mes, octubre, cuyo origen epistemológico es que era el octavo mes, igual que noviembre el noveno y el décimo ¿cuál es, a ver si saben? ¡Pero viene ahí un egocéntrico narcisista diciendo ay yo quiero formar parte de la historia del resto de la humanidad y viene y se mete como un mes, siendo este Julio (Cesar) y ahí viene el otro pendejo ay! Pero si él tiene, yo también quiero uno dijo Carlos Augusto (agosto), y así fue como, al igual que Neptuno y Saturno joden con piscis, estos dos tipos, arruinaron el calendario de por vida jodiendo a los obsesivos compulsivos que ahora el siete en realidad es nueve, el ocho, diez y el diez, 12. Por ahora, nada saca del balance. Las cosas se tambalean, pero todo vuelve a su cauce natural, así tenía que pasar, porque si alguien quiere solamente pollo con papas por el resto de su vida, que se lo consiga, yo disfruto de lo que me gusta a mí. “Cuando el destino se atrasa, me adelanto con elecciones.”

YO

Crónica de un Mexi-Boricua Descolocado, y no soy yo.

Hoy me levanté con ganas de ser mexicano, hace tiempo que no lo hacía. Preparé refrito colocando unas lascas de tocino a sofreír, luego le agrego unos pedazos de cebolla blanca, hasta que esté perfectamente cocida junto con el tocino. El toque final, es colocar la lata de frijoles del color de preferencia hasta que se vea que hierve. Al no tener machucador de frijoles, pues improvisé colocándolo en la licuadora, a lo mejor así se le quita el olor que le dejé luego de moler el comino. Todo este proceso estuvo acompañado de música regional. Acompañé el frijol con unos chips y el queso que quedó de las fracasadas enchiladas que le hice a la novia.

Siendo un día de estos, fui a un festival infantil para que mi gallo tuviera un poco de diversión alejado de la casa, porque por alguna razón le gusta quedarse ahí por mucho tiempo. Al llegar, se supone que iba a estar un mago y un payaso como las atracciones principales. Pero no, llegamos y estaban cantando los niños trovadores, trovadores. Dentro de todo lo que puede tener Pe Erre, tuvo que ser trova. No es algo que me encante, la trova puertorriqueña le tengo un odio especial, y no tiene nada que ver con que una de las personas más guapas con la que salí en la isla era trovadora, sino que ese “o lelolai leloleila” me deja un muy mal sabor de cabeza. Y no solo eso, resulta que existe gente que se dedica a “escribir” sus propias trovas, por lo menos eso dejaron saber esos niños trovadores de Coamo.

Cuenta la leyenda, que en ese mismo lugar donde estaba con mi hijo estaban sentados los Hermanos Sanabria junto con Francisco Roque, hablando de qué cosa podrían inventar que sea el peor orgullo de la isla. Y pues dicen que entre todos ellos inventaron la trova. A estas alturas no se sabe si les quedó bien o mal el invento, pero yo creo que fatal.

Entonces me pregunto desde cuando existen esas cosas llamadas “vaguadas”, decía el tiempo que eso iba a venir. Cuando yo era niño, todo era más simple: existían en orden descendente, los huracanes, el mal tiempo, los aguaceros de verano y las lloviznitas invernales. Así eran llamados los eventos atmosféricos, pero ahora todo se resolvía con vaguadas. Mañana, existe otra posibilidad, pero ahora sí iré preparado.

Por ahora, continúo escuchando la música con la que me desperté hoy, no tengo ni drogas ni alcohol para eliminar lo que mis oídos escucharon el día de hoy. Ya me bañé y al parecer no fue suficiente para quitarme ese sufrimiento de la mente.

Quizás mañana amanezca con otro país encima, otro antojo, otra música que espante los fantasmas acústicos que hoy me persiguen. Pero por ahora, sigo aquí: con el sabor del frijol improvisado, el eco de la trova que no pedí y la esperanza de que algo rojo… lo que sea rojo… me devuelva al centro.

Yo

«La qué escribe hoy este diario es un compendio de varios pedazos…»

Toc, toc, toc, hay alguien por ahí aún, aunque seguramente ya nadie está en la espera de nada. Sé que el que escribe tiene tiempo sin dejar plasmado un poco de su vida cotidiana o de sus pensares, sus comentarios fuera de lugar o su humor que no a todos les causa gracia. Su perdición no era por falta de tema, sino por falta de ganas. Pero llegó el día, no las ganas, pero sí el día.

Te cuento el chisme, resulta que el que escribe se fue de paseo con su hijo, pa’ allá pal’ oeste, pero no al que él visitaba, sino al suroeste a pasar unos días de descanso y que su hijo pasara por la experiencia de irse de campamento por lo menos una vez, porque a su edad, la espalda es un problema. Ese día en específico iba a ser largo, no solamente por los planes que había para hacer ese día, sino que el frío y la falta de una colcha gruesa con un tigre pintado en ella -patrimonio cultural de todo hogar latino- no lo dejaron dormir bien. Al despertar y sin haber desayunado bien, más él que el niño, se fueron al faro y playa sucia. Luego de eso se fueron a combate a la playa hasta que les dio mucha hambre cerca de la una de la tarde.

El lugar acababa de abrir, por lo que la orden iba a tardar un poco más. Aprovecharon y se fueron a jugar el conecta cuatro y a tirar unos bultitos a un hueco, pero lo interesante fue que casi en ayunas, decidió tomarse una cerveza para esperar la comida y pasar el tiempo, algo que no había hecho nunca. Tomar cerveza en ayunas y con su hijo al lado, no sabemos qué buena idea era. Poco a poco, trago tras trago, iba sintiendo el poco alcohol que contiene esa cerveza popular. El efecto desinhibidor iba ocurriendo mientras la botella iba quedando vacía. La risa con su hijo, la plática sobre el juego, las interacciones de abrazos resultaban más fáciles. Al final, fue tanta la comida que se pidió, que el efecto de valemadrismo alcohólico quedó eliminado rápidamente por las grasas saturadas. ingeridas.

Al parecer no hay muchas cosas más, todo indica que sí existe falta de temas para escribir sobre algo. Lo único que espera, según me dijo el que escribe, es que el tiempo pase bien y bonito, que el año sea uno de mucha abundancia, amor y crecimiento y sobre todo, ir a aprovechas las ventas de invierno para comprarle unos cuantos suéteres al hijo que le aguanten para octubre, que el viaje ya está más que planificado.

YO, que diga, Él.