🌄 Y ahora, tú

Creo que tengo un gran potencial, pero al mismo tiempo también estoy muy cómodo en la posición que he llegado. Puedo hacer muchas cosas, además de todo lo que hago, sé perfectamente que soy capaz de lograr lo que me propongo, pero por ahora, por mi edad y por la flojera que me da, me propongo cosas chiquitas. De eso me di cuenta al hacer la introspección de qué voy a trabajar en esta nueva temporada de psicoanálisis. Además de los otros traumas de abuso sexual infantil, de problemas existenciales con la nula relación que existió con un papá que era un gran proveedor pero no un padre presente. Con la situación de no querer ningún tipo de relación con la mamá de mi hijo, que ni modo, eso le tocó a él o incluso con mi falta de desarrollo muscular, que ha sido así desde que nací, de ahí mi apodo infantil, “flaco”.

Así que lo que más me interesa trabajar en esta tercera temporada es romper la barrera del sedentarismo, de la animadversión a saber que puedo más pero al mismo tiempo no quiero. Encontrar la pregunta que está bien enraizada es una de mis metas, me encantaría lograr ese propósito. Ya me estoy haciendo cargo de otras cosas. Ahora en esta segunda temporada, donde la emoción inicial de toda relación disminuye y se comienza a ver sin tapujos o viseras a la otra persona, es en ese momento que una persona puede lograr ver las banderas rojas que las hormonas y  ese mar de sustancias químicas no nos dejaba ver. Mi relación con la sagi ya llegó a ese instante. Aunque en algún momento se tuvo una relación muy mental, atenta a todo lo que pudiera estar mal, en un momento se colocaron las viseras en los ojos, para solamente ver hacia el frente.

Ahora, las circunstancias han cambiado, el tiempo que existía para estar juntos disminuyó desde hace varios meses, y detecté mi necesidad de más tiempo contacto así que me tomé la libertad de ser yo quien esté allá desde antes, y poder tener algunas horas de más. De ese modo, se cubren todos los campos, se limpian los meados, se cuidan los perros y se pasa más tiempo juntos para seguir madurando la segunda parte de la relación. Así fue como me invité sin pedir permiso, sin pedir opinión, la vida es corta y hay que aprovecharla, luego así de la nada te puede ir saliendo un tumor en un riñón  de tres kilos y tú valiendo madre en tu casa los viernes esperando que sean las cuatro de la tarde del sábado.

Siento que ya la confianza está un tanto madura, esa confianza de pedirle que me explote un grano que apareció incrustado en el costado derecho y que luego de dos intentos logró sacar el gusano que estaba adentro. Y la confianza está que era un grano horriblemente apestoso, no lo logré oler el día que ella hizo el procedimiento quirúrgico, pero sí un par de días después en que yo lo hice solo y me di cuenta de lo que huele mi cuerpo, fue ahí que dije, ya, estamos del otro lado.

Por ahora, iba a ser desde el lunes, pero para su menor crisis de ansiedad, será desde el miércoles, para así poder ayudar a los preparativos del cántico de la suegra.

YO

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