Lo que realmente estás modelando

A veces vienen pensamientos a mi cabeza de si hubiera sabido esto o lo otro, hoy estaría mejor por esto o por lo otro. Pero hoy mi primo e unicogénito ha visto que se pueden hacer las cosas con nuestras propias manos. Luego de aprender a andar en bicicleta, y dar esos pasos hacia atrás para poder hacerlo mejor, la confianza a llegado a un nivel que es a mí quien le da miedo que ande a toda velocidad por las calles del barrio.  En unas de esas aceleradas, la cadena de la bicicleta se cae, entonces voy y la coloco de nuevo. Lo revisa y le da su aprobación y entonces vuelve a acelerar de nuevo. Me recuerda cuando gateaba con la casa san juanera y tenía dos velocidades, una vez colocaba la cabeza para ver el piso, ahí aceleraba, pues así se pone ahora con la bicicleta, pero al hacer eso, se volvió a salir la cadena de la bicicleta. Así que le digo, vamos a la casa a reparar, le pido que vaya a buscar herramienta, un desarmador de cruz, unas pinzas y otra cosa que no recuerdo. Total, la estrella que sostiene los pedales y la cadena, estaba un tanto suelta. Quito piezas, viendo dónde va cada una de ella para que no me sobre, le digo, mira, es que esta tuerca está suelta, aprieta por aquí usando esto. Al terminar, le doy yo el último apretón y le muestro que le dé bien duro con la mano al pedal. Efectivamente, no se volvió a salir la cadena y logré notar una pequeña sonrisa que se dibujó en cara.

Así pasó con mi computadora, cuando la compré gasté cerda de 3 mil dólares porque tiene las características que necesito para trabajar con ella, la potencia, la memoria y la capacidad. Pero ya tiene unos cuantos años, creo que como cuatro o cinco. Como el tiempo pasó, se me dañó de repente el teclado y el sistema de ventilación para enfriar los procesadores. Es así como decido comprar un nuevo teclado en ebay y el sistema de enfriamiento. Tenía mucho que había llegado y no lo había cambiado. Pienso, qué es lo peor que pueda pasar, ya no funciona la computadora, por lo que si la daño al hacer el cambio, ya estaba dañada, y si funciona, pues me ahorro más de dos mil dólares. Aunque al contarle esto al administrador me dijo que hiciera el llorado, para que me den una computadora a mí. Es así que me pongo manos a la obra y le digo a mi hijo que voy a cambiar todo esto y que no puedo jugar por un rato. Me ve remover tornillos, colocarlos en un lado, sacar una pieza, luego otra y otra hasta llegar al teclado. Le pido ayuda cortando algunas cosas y luego volviendo a colocar los distintos dispositivos. Siendo un ex ingeniero  electrónico, de algo me debió funcionar esos años de estudio. No digo el dinero, porque con lo que pagué un cuarto de semestre aquí, me pagaron 5 años allá. Entonces, está mi hijo viendo cómo conecto todo, listo para probar, sale una pantalla azul, le doy clic. Y qué tiene que pasar papá, Bueno, lo primero es que prenda bien. Prendió papá, ya se ve el paracaídas. Exacto mijo, ahora lo que falta es que al escribir no escriba sola y pueda picar el cinco y el seis, Se ven papá. A, pues ya funciona, Lo arreglaste, dijo emocionado. Ahora solamente falta que arregles mi reloj.

No sé qué tipo de ejemplo esté dando al “reparar” cosas que existen en la casa, pero lo que sí sé, es que se siente un tanto bien lograr hacer las cosas por uno mismo, ahora, esos dos mil los pongo a que ganen dinero en la high yield savings account, y comprar el viaje en crucero que tanto quiere mi nahual.

A veces pensamos que los ejemplos se dan con grandes discursos, pero la verdad es que se dan con gestos cotidianos: una cadena ajustada, un tornillo apretado, un teclado reemplazado. Lo que tus hijos y tu primogénito ven no es solo la reparación, sino la actitud.

Y esa actitud, créeme, es un regalo que les va a durar toda la vida.

YO

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.