«La qué escribe hoy este diario es un compendio de varios pedazos…»

Toc, toc, toc, hay alguien por ahí aún, aunque seguramente ya nadie está en la espera de nada. Sé que el que escribe tiene tiempo sin dejar plasmado un poco de su vida cotidiana o de sus pensares, sus comentarios fuera de lugar o su humor que no a todos les causa gracia. Su perdición no era por falta de tema, sino por falta de ganas. Pero llegó el día, no las ganas, pero sí el día.

Te cuento el chisme, resulta que el que escribe se fue de paseo con su hijo, pa’ allá pal’ oeste, pero no al que él visitaba, sino al suroeste a pasar unos días de descanso y que su hijo pasara por la experiencia de irse de campamento por lo menos una vez, porque a su edad, la espalda es un problema. Ese día en específico iba a ser largo, no solamente por los planes que había para hacer ese día, sino que el frío y la falta de una colcha gruesa con un tigre pintado en ella -patrimonio cultural de todo hogar latino- no lo dejaron dormir bien. Al despertar y sin haber desayunado bien, más él que el niño, se fueron al faro y playa sucia. Luego de eso se fueron a combate a la playa hasta que les dio mucha hambre cerca de la una de la tarde.

El lugar acababa de abrir, por lo que la orden iba a tardar un poco más. Aprovecharon y se fueron a jugar el conecta cuatro y a tirar unos bultitos a un hueco, pero lo interesante fue que casi en ayunas, decidió tomarse una cerveza para esperar la comida y pasar el tiempo, algo que no había hecho nunca. Tomar cerveza en ayunas y con su hijo al lado, no sabemos qué buena idea era. Poco a poco, trago tras trago, iba sintiendo el poco alcohol que contiene esa cerveza popular. El efecto desinhibidor iba ocurriendo mientras la botella iba quedando vacía. La risa con su hijo, la plática sobre el juego, las interacciones de abrazos resultaban más fáciles. Al final, fue tanta la comida que se pidió, que el efecto de valemadrismo alcohólico quedó eliminado rápidamente por las grasas saturadas. ingeridas.

Al parecer no hay muchas cosas más, todo indica que sí existe falta de temas para escribir sobre algo. Lo único que espera, según me dijo el que escribe, es que el tiempo pase bien y bonito, que el año sea uno de mucha abundancia, amor y crecimiento y sobre todo, ir a aprovechas las ventas de invierno para comprarle unos cuantos suéteres al hijo que le aguanten para octubre, que el viaje ya está más que planificado.

YO, que diga, Él.

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