Cuando el brillo no es oro: la dieta más corta del mundo

No todo es lo que parece, y mucho menos ahora que estoy juicioso escuchando información que tiene que ver el modelaje de nuevas estructuras cerebrales. En esta aventura de obtener nuevo conocimiento que me ayude al final ser un mejor ser humano, me di cuenta de que, aunque diga que cuando un mexicano promete, cumple, y por lo general es así al resto de las personas que me tienen cerca, con la persona que principalmente fallo es conmigo mismo.

Llevo años tratando de bajar centímetros a mi cintura, cintura que ha sido rellenada por grasa corporal que ha crecido gracias a las papas, a las galletas y a la comida chatarra, que, aunque no lo consumo constantemente, lo hago en horas de la noche, la peor hora. Por lo general sucede cuando siento que estoy un poco deprimido por alguna razón. Le había dicho a mi novia que me siento inflamado y que iba a comenzar a comer solamente proteína y verdura, que iba a comprar lechuga para hacerme unos tacos de carne. No hice más que colgar y me compré un paquete de madalenas de las cuales me eché como 8 seguidas. No solamente no comencé el proceso de desinflamación de mi cuerpo, sino que me re inflamé, me puse peor.

 No solamente salgo yo afectado en esta cruzada, también mi novia. Con un pasado de padre alcohólico funcional, al tomarme mis copas de vino y teniendo la novia cerca, ella sale perjudicada. Al tomar, me pongo un tanto imprudente y la utilizo de objeto. Su cabeza queda con huecos de los jalones de cabello y mis 3.5 minutos que duro, punto cinco más gracias al alcohol, le quedan moretones en las nalgas de los golpes propiciados mientras está arriba. Sin contar de la vez que hablé de más con mi hermano y la vomitada que me eché mientras ella estaba dormida.

Las intoxicadas mariguanísticas, que me he puesto con mis amigos y estando ella. Mi hijo también sufre de mis humores erráticos que trato de mejorar con la meditación que no hago o la cantidad de No que me he dado cuenta de que estoy diciéndole. Y ni hablar del mostrar afecto o empatía cuando me dice que no se quiere ir, que quiere que no trabaje y se quede conmigo más tiempo. Le digo que yo también me pongo triste cuando se va, que si por mi fuera estuviera todo el tiempo conmigo y que son bien feliz cuando él está en casa, pero que tiene que ir con mamá que también quiere pasar tiempo con él. Se queda en palabras y no salgo corriendo a abrazarlo, a que sienta mi calor, mi cariño. Me di cuenta de eso y lo voy a mejorar, mi cerebro hará una conexión nueva, eso sí que va a pasar.

Como ven, no todo lo que brilla es oro, no creo tener tanta luz, pero si tengo un montón de defectos más. Algo tengo claro, que soy un ser humano en constante crecimiento y mejoramiento y que este ser que está escribiendo no es más que una mujer promedio que tiene que hacer todo en su casa y en la vida. Y de mi novia, ella es como el café me dicen, que quita el sueño y acelera el corazón. También con ella debo mejorar, para que no sufra tanto a mi lado. Es de lo mejor que tengo en esta isla y debo de cuidarla más, porque personas como yo hay miles por ahí, pero como ella, como ella hay muy pocas.

YO

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