La semana ha pasado demasiado lenta para mi gusto. No entiendo la razón. Creo que le falta algo a mi vida pero no sé exactamente qué o simplemente es que Urano está retrógrado. Me levanto a hacer la merienda que me voy a llevar y la de mi hijo, además de su desayuno. Quiero echarle la culpa a la edad, de que no está comiendo bien, de que todo es guácala y de lo difícil que resulta esta situación. Buscar la forma en que le entre proteína a su cuerpo, esa es mi tarea principal.
Así que me levanté, igual dando mis brinquitos para ayudar a mi drenaje linfático, dando gracias por las bendiciones y con prisa de no sé qué. El día no había comenzado del todo bien. Tengo a mi hijo que le hago el desayuno y le doy la oportunidad de escuchar un cuento mientras come. Ya le había dado la oportunidad de hacerlo porque me dijo que podía comer y escuchar al mismo tiempo, por lo que pusimos el cuento. Le expliqué cómo se ganaba la confianza, que pensara en un bote de vidrio y unas canicas, que cada vez que diga algo y lo cumpla una canica entra al bote de vidrio y es así como papá puede estar confiado de que él va a cumplir su palabra.
No fue así, tuve que apagar el cuento y colocar minutos para que terminara de desayunar porque ya se había hecho tarde. El despertador sonó y no se acabó la batida, por lo que le puse consecuencias. La forma de hablar no fue la mejor y la consecuencia creo que estuvo de más, lo dije por el enojo guardado que estaba sintiendo porque un niño de seis años no podía cumplir con su palabra.
Estando en el trabajo, me di cuenta de mi error, de lo exagerado que está la situación, cuando había podido comer todo pero le quedaba bien poco de la batida. Tengo una especie de culpabilidad en el momento y quiero remover la consecuencia exagerada pero de alguna forma en que no se vea que estoy incumpliendo con mi palabra. Me puse a verificar en mis nuevos conocimientos adquiridos de cómo hacerlo.
Escuchar y leer cosas de la maleabilidad del cerebro no se puede quedar ahí, tengo que poner en práctica para tener más paz, más visión panorámica de lo que está sucediendo y poder tomar decisiones correctas con un niño tan pequeño que aún está en proceso de aprender lo que es ser un buen ser humano. Para eso, debo de mejorar yo. También, debo leer sobre la edad en la que está, qué esperar y cómo lo han manejado otros padres. En mi caso, tuve la ayuda de una persona que se hacía llamar experta en crianza y estaba confiado, me hacía mucho sentido lo que me decía, pero ahora, es mi responsabilidad ponerme al día, porque, aunque intento hacer lo mejor que pueda como padre y modelo a seguir, también debo de estudiar y aprender para mejorar cada día. Sé que hago mi mayor esfuerzo y no me culpo ni me presiono tanto por hacer las cosas “mal”, pero está en uno poder mejorar por lo menos un 1% al día, porque como dice el dicho, de gota en gota, el agua se agota.
YO