Si te hace reír, ya tú sabes…

Hice una profunda investigación sobre el tema, porque me pareció raro que mencionaran eso y más, cuando apenas íbamos a cumplir un año. Creo que ya hay algo escrito al respecto, si lo hay, pues se repite, pero si no, pues, se cuenta. Se hizo un viaje antes del año el cual levantó muchas banderas entre allegados y otros no tanto. Un viaje puede cambiar la forma en que se ve una persona, y resultó que un par de personas que viajaban con sus parejas y/o chillos, terminaron esa relación tóxica por la forma en que vieron a su pareja en ese periodo de viaje, bueno, por lo menos terminaron por un par de horas, así como la independencia de Puerto Rico en 1868, por un ratito ná más.

Entiendo ahora, la razón de la preocupación, porque en un viaje suceden situaciones imprevistas, se comparte con la persona por tiempo prolongado, se toman decisiones juntos y sobre todo se puede ver el verdadero carácter, uno tiene hambre, cansancio, sueño, mal clima y todo esto puede ser un detonante para que sacar el verdadero ser, el auténtico tú.  En nuestro caso, hicimos el recuento de par de ocasiones donde hubo o pudo haberse salido las cosas de control, y según ella, fueron su culpa, pero yo tengo responsabilidad también, el caso es que todo salió bien en esta relación libre. Porque en realidad no quiero ni busco que se quede, más bien, quiero que se quiera quedar y luego de ese viaje, han pasado 10 meses, 10 meses luego donde ahora tuve sexo en jueves y se cumple el dicho de “si te hace reír, chúpasela” y estamos llenos de chupetones.

También fue luego de ese año, donde el plan era enamorarse, para ya no tener mayor opción, que, ya se tiene la confianza necesaria para que sea la novia quien saque sus chistes y, estando ya enamorado, ella puede pegarte el vellón, molestar y reírse de y conmigo. Como la vez en que le conté cómo fue la interacción que tuve con mis conocidos del CRIM para que resolvieran un problema que ella venía arrastrando desde hace mucho tiempo que le iba a costar más de dos mil dólares. Al colocarle un tanto más de emoción inexistente en la vida real a mi relato, sacando una carcajada diciendo, Ahora le llaman “bien instruido” Escobar, pues. Su risa no es oculta, no es interior, al contrario, al verme sale más grande y el doble de eso cuando yo todo serio no respondo a su comentario, que en el fondo, me estoy muriendo de risa.

Es un placer estar en esto, es un placer encontrar un ser así, es un placer disfrutar la vida y verla feliz. De nuevo se va de viaje, pero esta vez no por un mes, sino por 17 días. La verdad, la voy a extrañar, pero ya no tengo apego alguno, porque lo que más deseo es que sea feliz, muy feliz en la vida, pero si yo logro sor parte de esa felicidad, mucho mejor.

YO

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