Entre el dolor y la risa, también se sana; quiso ser negro y terminó siendo violeta (como mis emociones)

Buscamos en los otros, todo aquello que no podemos darnos a nosotros mismos. Esto incluye amor, compasión, respeto, atención. Por alguna razón me puse muy filosófico esta semana. La semana estuve con mi hijo, siento que estoy perdiendo el enfoque con él, no la veo muy productiva. Y a veces siento culpa por estar así. Esto me dice que debo buscar de qué parte de mi árbol genealógico viene este tipo de sentimiento.

Para evitar en esos pensamientos profundistas, decidí elevar un poco mi energía masculina, trabajar con por lo menos nivelarla. Más allá de haber creado un survey que de una foto te identifica y llena todos los campos de preguntas utilizando AI, decidí usar herramientas pesadas y guantes de latex.

Primero, mi novia quiere un pantalón de una marca en específico para su futuro viaje a tierras lejanas. Ese pantalón, es ligero, delgado y de color negro. Nos dimos a la tarea de buscarlo, ya que tiene uno pero no en el color que quiere. La búsqueda se hizo, se encontró varios de la misma marca pero no del color, por lo que me pregunté, si compro uno y lo pinto de negro, quedará bien –dado que es rayón y algodón, en distintos porcentajes- al ser material natural, es probable que funcione.

Me puse mi atuendo de cirujano y comencé con el experimento junto con mi hijo. Al terminar, el resultado quedó en el peor color que puede existir, bueno para ella, violeta. Color que realmente es el menos color de los colores que le puede gustar. Intentaré una segunda vez, a ver cómo sale. Luego del resultado fallido, me puse a lavar el carro y luego pedí prestada una máquina de presión para limpiar los escalones.

Una máquina que realmente tiene presión. Me dan las instrucciones, las guardo muy bien en mi cabeza y utilizo la máquina. Alguna vez había visto caricaturas, donde abren una manguera a presión del carro de bomberos y el agua te da una patada, como cuando disparas un arma de alto calibre. Ahí estaba yo, con mi disfraz de limpiador a presión, me puse unas botas de goma, un short, una playera, mis lentes y un sombrero, para evitar el sol. Debía picar primero el botón rojo mientras presiono el “gatillo”. La presión de la “pistola” fue tal que hizo un movimiento hacia atrás. Lo tenía colocado cerca de mis bajos instintos. Tardé varias veces en aprender la lección, caí con la misma piedra más de una vez. Me doblé del dolor, el dolor se me fue por toda la pierna y por el costado derecho. Menos mal que mi novia ya no quiere hijos, porque seguramente, me quedé sin conteo espermal.

Ya me sacaron una cita para dar mi famoso masaje uterino para el sábado 20 a las dos de la tarde, solamente espero que, luego de tanto golpe a presión, mi amigo se levante de donde está

YO

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