Entre pasos de salsa sin ADN caribeño

No tomé ayer que fui a ver a mi amiga de San Yo, ni hoy que fui a ver a mi amiga de MiraMart. Eso sí, nos volvimos a poner al día, preguntamos por todos los demás «oyé y qué son de sus vidas», a ver si alguien sabía algo nuevo de algún otro personaje, pero al parecer no sabemos nada de nadie, por lo que nos dedicamos al egocentrismo puro, hablar de nosotros, en lo que tenemos, de lo que nos pasa, de lo que trabajamos y de lo que nos depara el futuro. La plática de ponerse al día fue larga, hablando y preguntando y respondiendo que dio la hora de tomar una clase de salsa gratis que estaba ahí, sin saberlo nosotros.

Aprendí un paso que utilizaré con mi novia el día que vamos al baile pipiris nais, y luego comenzó a sonar el DJ antes de que llegara la banda principal. De repente vi a una muchacha que bailaba súper bien. Me gusta ver la ente bailar y si tiene sazón, alegría y reguetón, más aún. Por lo que me dediqué a observar lo que estaba haciendo ella y los bailarines que la sacaban para ver si lograba aprender algo nuevoy llevarlo a mi repertorio del sábado, porque mi novia ya lo sabe todo.

Entonces, mientras mi amiga hablaba con otro amigo en común y los cientos de conocidos que se para a saludar, porque ella es bastante popular, pues yo me puse mi botella de agua en la mano, y pasé de una banqueta a la otra a pararme al lado de ella, mientras sonaba el gran combo de fondo, hice un comentario, Me gusta mucho como bailas, lo haces muy bien y me gustaría bailar contigo, eso sí te debo advertir que soy extranjero, aunque llevo ya mucho tiempo bailando aquí, no tengo esa genética que tienen ustedes para bailar salsa, que lo hacen tan bien, se ve que lo disfrutan tanto y les sale tan natural, mis pasos son bastante básicos y un tanto insaboros, vi como bailas y me gusta esa boricuisidad que tienes dentro, la salsa es otra cosa cuando bailas. Se me quedó viendo extrañada, por lo que seguí, dónde aprendiste a bailar tan bien y cómo hago para que esos movimientos también sean naturales en mí. Sin decir una palabra, se quitó la bolsa que tenía colgada en el hombro, enredó el cordón con el que colgaba y lo colocó en una silla. Caminó al centro de la calle, se paró y volteo a verme. Al ver que me estaba esperando, solté la botella de agua ahí mismo en la calle, caminé tímidamente hacia ella, mientras volteaba a ver dónde estaba mi amiga.

Con los nervios encima, me acerco, coloco primero la mano derecha sobre su espalda y la izquierda, ya ella la había tomado. Identifiqué el uno, pero se me pasó, se fue sin yo haber hecho nada para alcanzarlo, por lo que ella toma la iniciativa y hace el tres, y comienzo, comienzo a hacer el paso básico que ese sí lo tengo un tanto perfeccionado y fue precisamente con ese paso con el que me dio pie a tener una segunda cita con mi ahora novia, si no hubiera sido por eso, seguramente hoy no estaría escribiendo esto.

Comienzo a hacer mis pasos que domino, los movimientos que aprendí en mis clases básicas que repetí 32 veces y conectando con uno que otro paso y giro que aprendí en otras clases. Logré llevar el paso, cuando la canción se puso un poco más rápida y uno de los pasos que estaba haciendo llevó a soltarla, a dejarla expresarse y fue ahí que salió lo que le dije, esos pasos, ese disfrute, ese ADN, esa boricuisidad en forma de movimientos que tanto disfruto ver, cuando simplemente me quedo hipnotizado viendo a la gente bailar.

Me acerco y coloco la mano nuevamente en la espalda, dando un medio giro y volviendo al paso básico donde realizo una combinación de 5 pasos con tres vueltas y una mano volando por los aires, para que ella la vuelva a colocar sobre mi mano, realizar una media vuelta de titanic, detenerla frente a mí para terminar dando una vuelta precisamente al final de la canción. Sin decir una palabra, la choca conmigo y se va por su trago y su bolsa. Camino hacia mi amiga, que se encontraba hablando ahora con un ex compañero de maestría. Estoy en el otro lado de la calle, volteo y me digo Qué baile inolvidable.

En realidad esto nunca pasó. Todo esto ha pasado cientos de veces en mi cabeza,, tal vez miles de veces, me hago esta película en mi cabeza, cada vez que veo a alguien bailar tan bien, que simplemente me da un terror ir a sacar gente. Ya había sacado una vez a una gordita a bailar, pero existían algunos vasos de titos dentro de mi sistema, ahora, no hubo ninguno, la banda tocaba horrible y yo, tomé una clase y vi a la gente bailar. No cabe duda que realmente soy un piscis hecho y derecho, con ascendente en cáncer, es de esperase que tenga esta imaginación y sueños despiertos de cómo sacaría a una de estas mujeres que bailan así. La buena noticia de todo esto, es que el sábado, estaré bailando con la persona que pone la boricuisidad a otro nivel, porque por si no lo sabes, ella es de Ciales, y en Ciales se canta y les encanta “Esto es pa’ la fiebre, los banshee los prende, baja pa’la per que a la’do’es que se enciende”

YO

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