Me he dado cuenta de una tendencia que tengo, y es cortarme el pelo solamente cuando hay una ocasión que realmente lo amerite, o si no la hay, pues porque no hay forma de que pueda peinar mi pelo, aunque no sé por qué coloco eso como opción, porque tampoco es que me peino mucho, es como si dijera que plancho todos los días, estuviera diciendo una falsedad. Resulta que la última vez que había hecho algo por mi cabello fue un par de días antes del concierto al cual mi novia me llevó, desde entonces no hacía algo por él.
Ya había planificado una cita con mi novia, porque, en realidad, disfruto mucho estar con ella en citas comiendo algo rico y tomando un poco de vino blanco. Por lo que tenía una misión, cortarme el pelo antes de que eso pasara. Mi semana fue bastante complicada, con la llegada de los salvadores blancos y luego con la instalación que tenía que hacer para cumplir con unos trainings, primero en Microsoft Azure, y luego terminé haciéndolo en Amazon Web Services, ya me había tomado todo el día de miércoles PM y Jueves AM pero por la tarde tenía que comenzar a hacer la migración del CRIM, que luego de mucho pelear, nos dimos cuenta el viernes en la noche, que se tenía un problema con uno de los servidores y no se iba a poder realizar la migración, por lo que el sábado AM era el único momento para realizar el corte.
Todo era muy apresurado por lo que pensé en ir ahí en el mall de en frente, donde están los gangsters que recortan a otros carolinenses y bayamonenses. Busqué un outfit malandro, para eso de ponerme a fin para la ocasión como me ha enseñado Sagi, pero no logré encontrar algo adecuado, así que me fui como me voy a cualquier lado, un short arrugado, una playera más arrugada y uno de mis dos pares de tenis, que me enteré que están más feos que los que vio mi novia que quería para mí. Me abren y me preguntan si tengo cita, digo que no y que puede ser cualquiera el que me puede atender, dos de los big boses del negocio, estaban desocupados pero esperando gente para hacer la transacción, por lo que me dedico a esperar. Es así, como unos minutos después me atiende Kevin, que por motivos de seguridad, a partir de ahora lo llamaremos Kenny. Le saco una imagen nueva encontrada en internet para que sea el ejemplo de cómo quiero mi recorte.
Papi, dijo Kenny, te voy a hacer una igual pero va mejol, acho papi ya verás. Luego de tener una interacción con él describiendo el por qué no me he ido de la isla y de cómo me metí con una mujer boricua, que a su parecer, cometí muchos errores crasos, porque son difíciles las féminas locales, según me dijo. El silencio fue nuestro próximo paso, él dedicado a cortarme el cabello, de una forma artesanal, cambia la peinilla de la máquina, me dice que mueva la cabeza para un lado, para otro, mientras él utiliza la navaja y en otras ocasiones la tijera para realizar trabajo majestuoso.
Siente la grasa de mi cabello, y prepara el lugar para lavarme el pelo. Siento las manos que tallan mi cuero cabelludo y yo estoy en un trance completo, simplemente sigo las instrucciones, ya sea por temor a un arma blanca, o simplemente porque me fui a lo loco. Sin darme cuenta, acepté a que me pasara una peinilla por las cejas, algo que mi novia ya había intentado y me había dejado con el estilo de Luar, pero con él, simplemente acepté. Estaba en los pasos finales, cuando comienza a hacer el cerquillo, con la navaja que fácilmente puede rajar mi garganta, comienza a darle forma a la barba, luego de arreglarla y manosearla toda y me dice, te limpio las cejas, fue ahí donde mi trance se fue, donde desperté de ese sueño que había provocado todo el humo a mariguana con crack y el ecstasy y una que otra panadol.
Me cobró 35 dólares, los cuales le pasé 35.25 por el excelente trabajo que había realizado. Guardé su teléfono y ya sé quién puede ser mi barbero de cabecera de aquí en adelante, porque la verdad, mi novia quedó muy complacida, yo, puedo seguir yendo con el mejor postor o el más conveniente, pero por ella, Kevin, fuck.. que diga, Kenny es el que es.
YO