Crónica de un día cualquiera (pero no cualquiera), un día menos Caballo

Han sido un par de días complicados, luego de crear mi identidad secreta y escribir frases y explicaciones que van dedicadas a recordarme lo fácil que es la vida, la importancia de creer en el proceso, lo gratificante que es hacer el trabajo de autocuidado, me ha dado una paz y una confianza de observar el camino y no preocuparme en el destino. Lo que tiene que pasar va a pasar sin importar si me esfuerzo o sobre pienso. Lo que esté destinado va a pasar por eso simplemente confío en lo que siento y sobre todo, me dedico a disfrutar de absolutamente cada cosas que sucede en el día.  Hago mi parte y el universo se encarga de la suya. Por lo pronto, simplemente me levanto de la cama, cuando no está me giro a la izquerda, como debe ser, coloco los pies en el piso, estiro mis brazos al cielo cerrando los brazos y le digo Gracias, por dejarme despertar otro día más. Me pongo de pie, me voy frente al espejo de cuerpo completo, me pongo en la pose de empoderamiento, me veo de pies a cabeza, veo el tilín que apenas se ve colgando y le digo, un día menos Caballo, volteo al espejo y me río por dentro a carcajadas y por fuera se marca una pequeña sonrisa pizpireta.

Los yanquis, los White saviors llegaron a arreglar lo que en dos años no habíamos logrado hacer, ni con todos los recursos que contamos. En 14 horas de trabajo se lograron encontrar 3 grandes fallas con los que contaba el sistema desde su base, errores que la empresa que los creó tenían y no habían detectado, siendo justos, uno de ellos es del creador de la base de datos y no de ellos. El tipo que vino, básicamente es el papá, es el que se inventó muchas de las cosas que conforman el corazón del programa desde su creación y con toda su magia de vivir en un estado, algo que pronto seremos, logró enviar 3 archivos que sustituimos y ya, caso resuelto, el sistema tan estable como debió haber estado desde hace mucho tiempo, desde esa vez que no tuve vacaciones de invierno porque estuvimos en proceso de migración y la mierda esa no funcionaba.

Ahora, he dormido poco, porque el tiempo de anfitrión me ha dejado abandonado un poco las otras responsabilidades y he tenido que adelantar trabajo hasta las dos de la mañana, trabajo que no funcionó. Hoy llegué temprano, temprano relativamente, a las seis y media de la tarde, hora que al llamar a mi criatura, no me contestaron, quería saber cómo le había ido en la escuela, pero bueno. Llego, sin ganas de hacer nada, pero motivado a hacer cosas. Me voy quitando la ropa, una a una y la voy dejando en el piso, me recordó como cuando entro con ella, la sagi, que no simplemente no logro llegar hasta el cuarto y se van dejando rastros que luego de los dos minutos más intensos, regresamos a levantar el reguero.

Hoy, sigo con las cosas que hacer, sigo con la instalación que debo de tener para mañana, veo que hay luz al final del túnel, mañana a medio día se van los que han salvado a este país del hundimiento profundo y yo, me libero del yugo para dedicarme a lo que me gusta, a tratar de resolver los problemas que se presentan bajo presión. Espero poder dormir  hoy, ya por lo menos me tomé la pastilla y arreglé mis cosas para irme al gym, pero ahora por la tarde, porque por la mañana, voy a llegar tarde al trabajo, a la oficina regional del CRIM de San Juan, que por cierto, me metí al call center y dije ¿Permiso, Permiso, Mi cuñada ya llamó? Pero, nadie me hizo caso. Mañana, solamente faltan tres días, le diré en el espejo, solamente tres, Caballo.

YO      

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