La espalda en arco y el orgullo en alto

Caminaba entre los cuerpos tirados en el piso, cuando de repente hace unos cuantos días, toca una de mis pesas ¿de cuánto son? 20, Ya puedes con las de 25. Esas fueron las palabras de la entrenadora mientras estaba sufriendo  tirado en el piso con la espalda en el mat y las nalgas levantadas en casi arco mientras subía las pesas de 20, una en cada brazo, con los brazos junto al cuerpo y haciendo un movimiento de subir y bajar para hacer pecho.

Mucho he mejorado en cuestión de peso, luego de que le dije que estoy gordito y nada que rebajo y que necesitaba tips. Luego de decirme que dejara de comer porquerías, que desayunara y que subiera en las pesas, porque con mis 5 libras para brazo y 15 para peso muerto no iba para ningún lado. Como dice ella, me puse a actuar. Compré queratina y proteína natural.

Algo pasó un par de semanas después, que al tomar la queratina antes del ejercicio, comencé a sentir que los 5 ya no era suficiente y poco a poco fui subiendo, a 10 a 12 y luego a 15 hasta que llegué a tomar 15 y 20 para cuando no pueda con una, bajar a otra. Con el peso muerto me pasó igual, quitando el ejercicio que haces como columpio, lo otro ya estoy usando entre 40 y 45. En secreto la profe me ve y seguramente está orgullosa de mí. Sigo gordito, nada que rebajo pero es porque está mi mamá, de seguro.

Ahora, me tocó hacer circuito, un circuito matador. Uno de los ejercicios era, en un banco colocaba una mano, con el otro, una pesa y me colocaba como si me fueran a dar, así como pongo a la novia a veces. Creo que el ejercicio se llamaba remo. Había al lado del cajón pesas de 15, 20 y 25 y me dije, Mmm, deja veo si puedo con esto. En la primera tomada y subiendo el brazo pegado al costado del cuerpo hasta llegar al pecho, con la espalda recta y dejando la parte posterior lista y de libre acceso, sonreí, sonreí porque la de 25 no estaba tan complicado, los tres sets de minuto por brazo los logré hacer.

Los hombros, aún no, eso sí que no, intenté con la de 15 pero se me iban a romper, por lo que bajé a 10. Pero quién iba a pensar que de repente, la de 25 ya no está tan lejos de la imaginación, y quién sabe, quizás siga gordito, pero ahora levanto más que mis excusas. Nunca pensé que  una pesa de 25 me haría sonreír.

YO

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