No creo que sea un déficit de atención ni mucho menos, ya que mi presencia en su presencia es casi total. Hay muchas cosas que presto cuidado a sus palabras, lo que hace que tenga información guardada en mi cerebro que luego de un tiempo, se hacen comentarios al respecto y por alguna razón, la atención hace que se ganen puntos.
Pero no todo tengo una plena seguridad. La novia ha cambiado mi guardarropa completo, ya que su bondad es grande y me ha regalado ropa, y no tiene que ser una ocasión especial, simplemente, le nace. Yo en cambio, mis regalos han sido gracias a que pongo cuidado, y luego anoto, otras cosas que me invento, pero nada está relacionado a compra de ropa femenina para regalar.
He estado tentado a tomarme un día, cuadrar algo con la ku, para que me de unas clases intensivas de gustos y disgustos. Ella me dice, que, por lo general, gente le compra ropa, le pide, quiero tal o cual cosa, y se lo llevan y saben casi el 100 por ciento de las ocasiones, tienen éxito en estilo o talla.
Yo, no tengo esa confianza. Este último mes, he estado atendiendo a muchas tiendas, debido a que mi amá, llega con maleta vacía, colocada abajo en el avión, y se va con maleta llena, busca las ofertas, las etiquetas rojas para maximizar los pesos convertidos en dólares y que su regreso pueda ser con exceso de equipaje. Debido a que, la llevo a que pase horas caminando de tienda en tienda, pues he visto ropa.
Miro fijamente, observo para ver qué puede ser algo que yo creo puede ser de su agrado. Mi tendencia son cosas que a mí me gustan, pero en realidad no se parece nada a ella. Hubo una vez, que yo creía que podía ser, pero resulta que el universo me dijo otra cosa, al irme de la tienda, porque dudé, fui a otra tienda para ver cuántas bolsas adicionales tenía que cargar, me da por regresar, pero al hacerlo ya la tienda estaba cerrada. Por alguna razón habrá sido, más allá de que eran las 9 de la noche.
Tuve otra oportunidad, estaba en Barceloneta, ya habíamos recorrido dos alas completas de centro comercial, cuando, estando al lado de la doña, saca una prenda, la observa y la vuelve a colocar en su sitio. Ey, espera, deja veo eso bien. Es una ropa de una sola pieza, de esas que usa más. Bueno, por lo general lo hacía, de ese modo me conquistó, usando ropa de una sola pieza, pero ya últimamente, son de dos…volviendo al asunto, oye, se parece a ella, dice mi amá, simón mijo, se parece un chingo a tu morrita.
Me fui, no lo compré, al estar en la tienda de en frente, salí, tomé talla M y me persigné dos veces, que sea lo que Dios quiera. Ahí fue el inicio del fluir y soltar. Llegó el fin de semana, lo coloco en una caja que ella me había dado un par de semanas antes y le pongo una notita.
Veremos el resultado.
Yo