Eso no se hace…

Tengo una forma peculiar de ver la vida. He vivido con poco, no necesito mucho para estar en este plano. He querido ir en una tendencia en mi vida, esto se trata en llevar una vida minimalista. No soy una persona muy gastadora, gasto en cosas que realmente quiero o necesito y no soy de seguir tendencias. Desconozco de marcas y ropa y cosas de ese estilo. Lo más estiloso que puedo utilizar o más bien, utilizaba era de banana y J Crew, fuera de eso, no tengo nada ni busco tener. En mi vida entra algo nuevo, sale algo viejo. Mi novia, en estos 362 días que llevamos, ha sido la persona que me ha ido cambiando mi ropa con los regalos que me ha dado.

No sé si el decidir vivir con poco, lo hace un pensamiento limitante y no me permite ver más allá, porque con mis 23 mil dólares anuales, prefiero vivir así en este modo para dedicarle tiempo a mi hijo, que dejarlo en cuido horas extendidas e irme a un trabajo mejor remunerado. A lo mejor es una situación de no merecimiento o alguien de mi linaje no me deja crecer, aunque no creo, creo que es actitud, porque mis dos hermanos han logrado superar esa barrera, pero claro, su prioridad no ha sido compartir tanto con los hijos, estar tan presentes como decidí yo. Es una cuestión de decisión entonces, pero por si sí o por si no, pronto comenzaré con una nueva psicóloga especializada en hipnoterapia, qué tal si sí hay un bloqueo en algún lado.

Anyway mi situación viene cuando mi mamá, la mujer que me parió y me hizo lo que soy, me pregunta sobre mis tenis, tenis que tengo 4 pares, dos de ellos que la novia de regaló, un para entrenar, otro para correr y dos por si acaso. Mi mamá los ve, y me pregunta si no los lavo, ya estaba dándole ñañaras el verlos sucios, debido a que mis tenis de correr y entrenamiento son blancos, yo le contesto que nunca los lavo, que no hay necesidad. La cara de decepción fue grande, fue con esa cara que puso mi novia cuando le dije que no planchaba.

Me dio cosa, me dio situación mental haber decepcionado a mi mamá de tal forma, ella ya estaba planificando de qué modo ponía mis tenis a lavar. Por lo que decidí poner manos a la obra, ya que está a punto de irse, le quedan 7 días solamente. Sin que me vea, tomo tres de los 4 pares de tenis que tengo, y los llevo a la lavadora. Qué pusiste a lavar, tu ropa, me pregunta. No, puse los tenis, vi tu cara que pusiste, he fallado como madre y decidí echarlos a lavar. Entre la sonrisa y la cada de emoción sin expresión, pero que entre nosotros, los cara de culo logramos identificar, me hizo el día feliz. Logré reconciliar su esperanza en mí, y ya con eso hace que todo valga la pena.

Yo

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.