La Visión Después del Caos

Siento que es demasiado pronto en mi vida para estar tan cansado. Cansado de todo, y sobre todo, de saber que la ansiedad parece haber venido para quedarse.. Entiendo que es parte fundamental de nuestro organismo y un instinto de supervivencia, pero ¡ya wey! No logro controlar mi vida ni mis pensamientos. Sé que necesito cosas y quiero cosas pero no tengo la más remota idea de qué es exactamente lo que necesito de mí, de ella, de mi futuro. Mi intención es fluir, y que lo que deba romperse, se rompa con el tiempo, pero a corto, intentar ver lo lindo de la vida.

Tuve una visión, una visión luego de una plática bastante constructiva. Hay un experimento social que estoy en proceso de realizar, algo que me va a dar pie a validar que existe forma de controlar la mente, una mente que por lo general siempre se va a lo conocido y estable. Luego de salir victorioso de esto, el resto es pan comido. En esta nueva etapa, esta nueva forma de llevar la vida, una vida ya conocida, tan conocida que conozco el desenlace y es algo que todo mí ser quiere evitar.

 Y todo parece indicar que luego de eso surgió el dragón del miedo, un miedo distinto, un miedo diferente al anterior, pero al final, todos los miedos son lo mismo. Mi conducta TDAH, que prefiere prevenir, prefiere evitar, antes que resolver, se apoderó de mí, se apoderó por un instante, pero, al mismo tiempo, me pone feliz haberlo identificado a tiempo y sobre todo haber logrado llegar a saber exactamente lo que sucede.

Existe un miedo a la perdida, un miedo a la aceptación, un miedo a dejar de sentir o mejor dicho, dejar de sentirme del modo actual cuando se encuentra en el mismo espacio. Se va de forma cuidadosa, se va de forma pensada, se va y se dice todo meticulosamente estudiado, porque la imagen de la cabeza me lleva a un final que quiero evitar.

Incluso pensar en expresar lo que siento me hace cuestionarme: ¿me convierte eso en alguien controlador? ¿O en alguien que teme tanto perder, que prefiere callar y desaparecer?, que quiero moldear a mi conveniencia y si no lo hago, si no hablo, me convierte en un mártir que dejo de ser yo por miedo a perder. Me llevó a una zona oscura, una zona de la cual logré salir  pensando ¿por qué tengo que mencionar algo, si se supone que el proceso es de aceptación, de querer tal y cómo es? Y luego, viene el sentimiento de pérdida, donde vino a mi cabeza, el ¿por qué debo de cuidarme de no perder, si también estoy cabrón?

Y fue así como llegué a la conclusión, Acepto, Fluyo, Suelto…y me libero. Tres actos libres pero poderosos. Aceptar lo que no puedo cambiar. Fluir con lo que la vida me presenta. Y dejar ir lo que ya no. Porque Porque cada vez que suelto, vuelo más ligero. Cada vez que fluyo, soy más libre. Y cada vez que acepto, me reconcilio conmigo. Hoy, elijo respirar… y dejar que la vida me lleve y yo disfrutar de ella. Al mismo tiempo al soltar, me veo gordito nada que rebajo, obtengo esa ligereza que he mencionado desde hace muchos años, que por fin se podrá hacer realidad luego de esto.

YO

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.