Pues sí, se acabó. Tenía que pasar, y finalmente llegó el momento de decir adiós, Good bye, sayonara. Es un proceso totalmente natural, ya lo sabía y estaba atento, con los ojos bien abiertos de cuando esto pudiera pasar, y todo parece indicar que ya hemos llegado al final de temporada de esta primera parte, el amor es así, si se da, pues se da y si no, pues también. Vamos a disfrutar… y hasta donde tengo entendido, lo hemos disfrutado, bueno, por lo menos yo.
La primera fase del amor puede definirse como una «ebullición de químicos» en el cuerpo, ya que implica la liberación de varias sustancias químicas que generan intensas emociones y sensaciones. Pensamos todo el tiempo qué hará, se extraña mucho, se desea estar al lado de la persona en todo momento, y cuando eso sucede, llegamos a puerto seguro, todo está en paz y se siente bien, muy bien. Pero como todo, existe un ciclo alto y luego una estabilización, que, según los expertos, puede durar de seis meses hasta dos años. En nuestro caso, ella me mencionó algo que estaba notando el cambio hace unos meses y yo un poco después.
Poco a poco, en este proceso de estabilización, los mensajes disminuyen, la emoción por estar a la hora de la llamada deja de serlo, nos podemos quedar dormidos antes de la hora del face, si nos vemos, nos vemos, si no pues, ta bien, las que eran prioridades, vuelven a serlo y todo vuelve a la calma y normalidad, a la rutina ordinaria, podría decirse. De repente, me cayó el 20 y entré en pánico, porque esto ya lo he pasado, ya he vivido un hype de emociones y se ha terminado, y la realidad me golpea a la cara, y un tiempito después, bye. Luego de esto, con las rutinas hechas, sentí el pavor de que esto no aguante con solamente un día cada 15 y me quedé atrapado en un bucle de pensamientos, hasta que me fui en una loquera que, hasta ataque de pánico me habrá dado mientras dormía y soñaba que nos asaltaban.
Un día, pedí una señal, desperté y la tuve. Deja de pensar, han sido 516 y viviremos si no se da. La señal me tranquilizó. Me puse a investigar de las fases. La primera es el enamoramiento, que ya terminó, pero en los futuros pasos se habla de que hay más realismo, más profundidad, menos intensidad, más confianza y respeto mutuo, además de crecer en conjunto. Aceptación, comunicación y respeto. Respuestas que, aunque no afectaron mi paz, me dejaron igual de perdido. Y qué hacer cuando pasa la emoción, pregunté y según psicólogos y estudios hablan de cuidar la intimidad emocional y física, tener comunicación abierta, recordar lo que nos unió.
Entonces, un día se habló se habló y pues todo va a seguir su rumbo y se esperará que todo se estabilice y la rutina que teníamos previo a perder la emoción, regrese. Se dejará a que la vida siga, que el momento fluya. Entonces, cerré los ojos y vino “por qué tienes tanta prisa, si la belleza está en el recorrido”, y de nuevo todo fue claro, todo regresó a su nivel en mí, ya me puse en sus manos, y él sabe lo que hace conmigo, porque yo, aunque investigue, sigo sin tener respuestas claras.
YO