No me había pasado, bueno, solamente una vez, cuando pasando la calle Ponce, yo viniendo del hospital hacia el trabajo, me comenzaron a silbar y decir improperios de parte de unas mujeres, que, en realidad, se estaban divirtiendo entre ellas, pero me sentí sucio y me metí a bañar por media hora, tallándome el cuerpo para quitarme toda esa suciedad que me provocó ese evento.
Ahora, fue diferente. Estaba estirando, listo con las vendas y los guantes, ya había ido por mis pesas de 20 y la otra cosa para el peso muerto de 40. La semana que voy, procuro ir a la misma hora, mi clase de las 6.30 de la mañana. Por lo general, los entrenadores y entrenados somos los mismos. Mientras estiraba, un tipo, el cual ya nos hemos visto antes, pasa frente a mí en busca de sus pesas y, en lugar de acercar su puño y chocar puños, como gente normal, me guiñe el ojo, quiero pensar que en tono de saludo. Me sentí raro, sentí una especie de emoción y adrenalina por todo el cuerpo. Si me gustaran los hombres, pensaría que fue un momento gay de mi parte, pero, primero, no me gustan los hombres y segundo, estoy seguro de que no sería mi tipo.
La guiñada no fue lo más emocionante, lo más emocionante ha sido, que durante una caminata que tuve con mi hijo, descubrimos que en el barrio hay un árbol de tamarindos silvestre, un árbol sin dueño que en el piso puedes encontrar ese fruto, esa ambrosía. Emocionado con mi hijo nos ponemos a recoger del piso los que estaban en buen estado, también me llevo a mi mamá y sobrino para que vean ese magnífico ejemplar y ver si hay más frutos en el piso, los suficientes para que nos dé para hacer un agua de tamarindo, por ahora, ya están en remojo unos cuantos para esa bebida embriagante.
Tengo a mi mamá aquí, a mi mamá y mi sobrino. Me di cuenta de mi modo supervivencia en el que me encuentro y decidí dejar de hacerlo. Se ponen a jugar a la oca o a serpientes y escaleras entre mi hijo y la familia y yo estoy o limpiando o haciendo comida o lavando o haciendo algo más que aprovechar el momento con ellos y olvidarme de que existen cosas que hacer. Eso va a terminar, cuando haya actividades entre todos, voy a dedicar mi presencia completa, lo he decidido y no solamente eso, lo voy a hacer. También estaré saludando a gente semi desconocida con una guiñada, si eso provocó en mí viniendo de un tipo un tanto feo, que puede provocarle el mío a otros, o mejor aún ¿qué tal si guiño los dos ojos al mismo tiempo? un efecto duplicado.
YO