En su mente

En su mente, creía que la seguridad era algo que ya había aprendido a dominar, además de la forma en que se habla y, sobre todo, se trata a los demás. No cree que haya sido la vida quien se lo enseñó, porque ha tenido una vida bastante privilegiada: rodeado de una familia que lo ha guiado y aceptado, y con suficientes recursos materiales para vivir, sin lujos, pero tampoco con carencias.

Lo aprendió cambiando su mentalidad, leyendo y aceptando lo que tiene y lo que es, aunque sin conformarse del todo, siempre buscando mejorar un poco cada día. Entendió que comprar cosas no lo hacía feliz y que querer acumular lo innecesario era una forma de llenar un vacío que no sabía que existía. Comprendió muy pronto que nada de lo que posee lo define: no es el exingeniero, ni sus estudios, ni su trabajo, ni su estatus —si es que tiene alguno—, y mucho menos lo que posee.

Aunque el mundo te trate según cómo te ve, él entendió que quien lo quiera, lo hará por razones más profundas que todo eso. No tiene del todo claro quién es, pero sabe perfectamente quién no es. Así fue como se lanzó a una nueva aventura, sin permitir que las viejas heridas interfirieran en las nuevas experiencias.

Se sentía muy seguro, y ese pensamiento tenía mucho sentido: “No me importa lo que piensen de mí. Como dice la Negra, a alguien le va a gustar esta cara, este cuerpo y esta forma de ser”. Por fortuna, así ha sido. De ese modo, sentía que su seguridad en ser quien es estaba completa… pero se dio cuenta de que no era así.

Hay inseguridades cuando habla con gente nueva, cuando baila con desconocidos. Al parecer, el miedo al rechazo —uno que no ha experimentado mucho, ya que casi todo lo que ha querido, pedido o deseado, lo ha tenido— le genera un profundo estrés. Estar solo en un lugar de baile, invitar a alguien que no conoce a bailar, preocuparse por el qué dirán… es algo cuya raíz aún no encuentra. Porque, si en el trabajo aplica el mantra “¿Qué es lo peor que puede pasar?”, ¿por qué no usarlo para todo? Es un gran mantra.

Su novia le ha dicho que es un hombre raro, además de loco. Raro, porque se comporta y actúa de formas que, al parecer, muchos hombres ni siquiera logran alinear con sus palabras. Por alguna razón, no entiende cómo eso podría hacerlo especial. También le han dicho que, cuando se habla de un buen padre, siempre lo ponen de ejemplo, por su dedicación a la crianza de su hijo. Eso, nuevamente, lo hace diferente. Estos son solo dos ejemplos que él sigue cuestionando, sin darse ningún tipo de crédito.

Así que hoy se da una palmadita en la espalda. Hoy, al pasar por su hijo, este no quería irse de casa porque le tocaba extrañar a su mamá. Por ahora, sonríe, porque el regalo que su hijo pensó para él le muestra cuánto lo tiene en cuenta.

YO.

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