Lo descubrí hoy, al hacer las afirmaciones matutinas frente a éste con mi crio, para que sepa desde pequeño que es suficiente, que es perfecto tal y como es, el espejo miente, miente tan bien. Estando de frente, sin ninguna ropa encima, me vi al espejo y vi una ilusión, pero ahora que estoy con el cambio de mentalidad, me dije a mi mismo, que Te ves cabrón. Luego, de decirme la verdad a la cara y de frente volví a sonreír al mover una de las puertas del closet con un solo dedo, lo que antes sería imposible.
Mi novia me dijo que me podía ayudar a cambiar las llantitas del espejo, que estaban inservibles. Ya me había dado las llantitas que tenía en su casa que le había sobrado del cambio en sus respectivos closets. No hice el cambio antes, porque la puerta del closet es alta, larga y en mi mente, se podía romper el espejo al sacar yo solo la puerta y colocarla en la cama para manipular con las llantitas, por lo que, al estar mi novia y decirme que lo cambiáramos, pues tuve esas manos extra que me hacían falta y que en realidad había procrastinado por todo este tiempo, porque manos extra, existían.
La energía masculina comenzó a subir en el cuarto, se sentía las feromonas en el aire y la testosterona era cada vez más evidente dentro de esas cuatro paredes. Llegué con un desarmador de pala y uno de cruz, para intentar sacar las llantitas oxidadas, llenas de pelos de perros y gatos. Algo pasaba que no estaban logrando salir, ella hace su respectiva investigación y se necesita otra herramienta, pinzas.
Aparecen las pinzas y aplasta las orillas para poder salir, la energía ya está bien cargada, parecía que había echado de ese perfume que atrae miradas. Al poner las pinzas en la pieza que no salía, la mirada se hace más penetrante y hay hasta mordedura de labios propios. Me dice cómo se prende la luz del celular, ahí la energía masculina y la testosterona se va hasta cero, porque cómo es posible que no sepa prender la luz. La luz me ayuda a saber que definitivamente se tiene que sacar un tornillo extra que ella ya había identificado, pero que el video no hablaba de él. Salgo del cuarto y entro con un taladro y una caja llena de piezas para colocar en el taladro. Al escucharse el run run del taladro, de nuevo los labios comienzan a sentir la lengua pasar por ellos, el calor sube exponencialmente. Al usarlo y lograr sacar el tornillo junto con la pieza, casi se arranca la blusa con todo y botones y se avienta sobre mí, que este macho está manejando todas esas herramientas, puñeta, que rico.
La pieza no era la misma, por lo que se hace una intervención con pinzas para lograr que encaje a presión. La segunda ruedita tomó un poco más de tiempo, el sudor que está saliendo de mi cuerpo inundaba el cuarto de testosterona que se habían esfumado por la pregunta de la luz del celular. Se coloca la segunda ruedita y ponemos la puerta del closet donde pertenece. Mucha energía por un tiempo.
La cosa no paró ahí, el universo sigue buscando que manifieste mis destrezas hombriles, más allá de dar una que otra lambía’ y orgasmo. Ahora, tengo que construir una camita para el proyecto final del beibi, que está cociendo, rellenando y formando una muñeca para poder pasar a primero de primaria.
No he lavado la ropa que usé el día del closet, porque quiero entrar a National o Home Depot a comprar el material para construir mi nuevo proyecto que el universo me puso para continuar cosechando mi energía. Mañana es el día, el día que las miradas volverán al sentir las feromonas en el aire que circula en estas dos grandes cadenas.
YO