Es importante recalcar algo, estoy involucrado en una relación muy pero muy sana. Han pasado 527 días desde que se preguntó por el columpio y me contaron el origen de la foto y cómo siempre usaba trajes de baño de una pieza. Tomando todos estos días, en teoría, dicen las malas lenguas, ya debió haber existido una de esas peleas locas, y la gente sigue sorprendida por la falta de acción pelionil. Estoy seguro de que hemos tenido un par de mal entendidos, pero ahora mismo no recuerdo el origen de los mismo, lo que sí logro recordar es que logramos tener una conversación civilizada, donde uno escucha el sentimiento del otro, lo valida y luego el otro da su versión de los hechos. Hablando, sin gritos, sin dramas, solo hablando.
Estando ya todos esos días comunicándonos sin parar, teniendo menos de 10 veces sin hablarnos en la noche, creo haber encontrado lo que más me sorprende de mi vida actual. Cuando hablo sobre mi relación con personas cercanas y con otras a las que no he visto o hablado hace mucho tiempo y me preguntan sobre mi vida, les digo que me casé, me divorcié al poco tiempo, estoy pagando mis deudas que surgieron del proceso, que tengo un hijo que pasa la mitad del tiempo conmigo, y que me costó tenerlo a mi lado lo cuento, si me preguntan.
Viene la pregunta, Y, estas saliendo con alguien, mi respuesta a esto es afirmativa. Más allá de hablar de mi relación saludable, de mi felicidad absoluta, de mi falta de pelea, del tiempo que llevo conociéndola, de lo bien que lo pasamos, de lo mucho que nos reímos, de su calidad de ser humano o de su gran inteligencia emocional y belleza, menciono lo mucho que he estado fornicando. Me he volvido un cogelón, Me puedes llamar Señor cogelón, Don cogelón para ti. No puede faltar los comentarios de, Yo ya no sé qué es eso, Qué bien, envidia de la buena, todo esto sin saber que es la primera vez que estoy realmente consciente en lo que estoy haciendo, estoy presente en todo momento y ese simple ajuste lo hace mil veces mejor. Y debe ser esa la razón por lo cuál es lo primero que comento, y lo demás lo obvio, porque lo otro, lo otro debería ser la norma.
Siendo ella la Anam Cara de este momento y habiendo pasado 527 días, Disfrutemos entonces el tiempo que nos quede, ven a mí, le dijo. Se abrazaron y se besaron, sin soltarse rodaron por la cama de un lado a otro, y cuando se encontró sobre ella, y se preparaba para lo inevitable, ella dijo, La mancha de tu cara está más grande, Mucho más grande, pregunto, No mucho, A veces pienso que va a ir creciendo, creciendo, creciendo, extendiéndose por todo el cuerpo, y me convertirá en negro, perdón, afro mexicano, Lo único que me faltaba, dijo ella soltando una carcajada de esas que solo ella sabe dar, a la que inmediatamente siguió un gemido y una cara de placer cuando él, en un solo impulso, la clavó hasta el fondo, siendo ese, el sticker favorito.
YO