Hoy me desperté con una carraspera en la garganta, con algo metido en los pulmones, una sustancia viscosa color verde militar. El día no tuvo sorpresa de lluvia, el día pasó sin percances mayores, pero si hubo 4 cervezas dos de ellas con un 5.4 nivel de alcohol y el resto con un 4.2. Parece que no es mucho, pero fue lo suficiente para tener un pobre nivel de sueño y despertar con un poco de dolor de cabeza, que entiendo, es debido a los 19.2 niveles que me jampié ayer. AY, espera, tengo guineo, que, cuenta la leyenda, el potasio te pone más trucha y ayuda a los malestares post alcohol, eso y el menudo, pero quién puñeta come menudo.
No hubo pastel, porque pastel con alcohol no se llevan, dicen los expertos. Entonces, la multitud aclamaba el pastel, porque la norma social dice que si es cumpleaños, debe existir un pastel. El universo los escuchó y un joven viene vendiendo pastelitos al lugar de se destinó a que los que quisieran, se reunieran conmigo y con el beibi a pasar un ratito. Estaban mis amigos extranjeros y una boricua, primero, conociéndose y segundo hablando en lenguas extrañas, una lengua romance, escuchándose en el ambiente, una lengua de su predecesora el latín. Hablan español, se escuchó decir, Sí, hablamos, se dijo al unísono, pero no con el acento o de la forma en que el chamaquito estaba acostumbrado a escucharlo. Pero ustedes no son de aquí, afirmamos, pero una persona dice Yo sí soy de aquí. Pido un pastel y me lo entrega. De repente, Pero ustedes nunca van a ser de aquí, no son como nosotros, me entiendes, lo de aquí es lo de aquí, lo de aquí es mejor, me entiendes. Pero nosotros vivimos aquí y amamos Puerto Rico, suena una voz que no tenía el tono ni frecuencia adecuada. Latino américa unida, debió decir otro, pero creo que solo lo pensó. Acho, pero no es lo mismo, hablamos igual pero no, no es lo mismo, si me entiendes.
Y así fue que le compré un pastel a alguien que no nos quiere aquí y que un rato después llegó la redada de ICE. Pero, si de verdad hubieran ido, yo ya tengo las palabras adecuadas para camuflajearme, entre los locales, en veldá veldá.
YO