La alarma sonó puntual, tal y como le había dicho, a las 5.20, por lo que, al despertar y dar las gracias por despertar otra vez, paso a mis 10 minutos de meditación y luego a seguir con mi rutina matutina, la rutina que sigo cuando voy al kidboxing por la madrugada. Voy tanto por salud, como por distracción, entre los aspectos saludables está, una decisión reciente, bajar mi por ciento de grasa de la panza. Me di cuenta de que solamente comer dentro de los estándares que se definen “saludables” no es una forma muy constante para mí, por lo que busqué alternativas para lograr mi propósito, claro, además de intentar comer lo más limpio posible. La noche, o el descanso fue un tanto reparador, por motivos de agüitas amarillas, la novia y yo dejamos de hablar pronto, porque tenía que pedirle perdón a Marta, darle chancletadas a uno de los perros, el que al preguntar luego de gritarles la cagazón en la crica, el perro que volteara la mirada era el culpable, además de lavarse el pie.
Compré drogas, drogas que me van a ayudar con mi tarea de bajar un poco la grasa actual en el área abdominal, que va a explotar como palestino. Llevo tomando creatina desde hace una semana aproximadamente, que además de dejarme un cabello hermoso y sedoso, unas uñas fuertes y brillantes, parece que me da energía y ayuda a que los músculos se regeneren y así éstos coman de mi grasa, porque, a cómo les encanta la grasa. Me dieron la recomendación de tomarlos antes del ejercicio, y así lo hice. La proteína de origen vegetal, esa aún viene en camino.
Hoy quemé 536 calorías, pero en realidad eso no es lo que hizo emocionar el día de hoy. Por alguna extraña razón, mi cuerpo siente que puede hacer más. De estar levantando un kettlebell de 20, ahora tomo una de 30, pero mi mente esta vez estuvo más fuerte que mi cuerpo y dijo, una de 35, además de los dumbbells que dejé atrás los de 3 y 10 y ahora estoy en los 15, e incluso en un ejercicio tomé los de 20.
Durante los ejercicios iba viendo como mi cuerpo, mientras pasaban los ejercicios, no me detenía entre ellos, podía levantar más peso y podía hacerlos más seguidos, ah no mames, qué me está pasando, métele, da otra repetición, no te pares en los 10 segundos, comienza con el otro, deja voy por una pesa de 20 para éste, y yo sonriendo cada que podía hacer la repetición y mi cuerpo estaba aguantando vara y mi mente diciendo “dale que tú puedes” en tono de canción.
Luego de terminar, me voy a las duchas, a prepararme para ir a trabajar, tocaba la rutina post ejercicio. Cierro la puerta con doble llave, me voy quitando las ropas mojadas de sudor y mi mirada se topa con el espejo de cuerpo completo que se encuentra en la pared. Completamente desnudo me observo y pienso “ah carachas, ahora entiendo a mi novia, y esas ganas de chichar todo el tiempo y no se me quita de encima, pero si mira esto”, sonrío y me meto al agua fría de río.
Ahora, la dirección está trazada, las ganas también y la droga, lista para seguir tomándola todos los días. Qué bueno es estar drogado, puñeta,
YO