Un buen juez

Hay una tarea que pretendo hacer y ésta la traeré a la cita con la psicóloga en mi próxima sesión. No hay cosa más admirable que una persona que se conoce tanto, que puede poner límites, sabe exactamente lo que quiere en su vida y lo que no. He estado leyendo y escuchando como primero es importante amarte y que todo lo demás viene cuando menos lo esperas y te sorprende, así como el niño de mi historia que de repente le llega la pelota y se pone feliz.  Aún, no he encontrado el cómo se hace eso, no he logrado entender qué es realmente amarse a uno mismo y cómo es que se hace, principalmente eso, cómo se hace.

A mi entender, yo lo hago, y en mi consciente, estoy bien en ese plano, pero no sé si el sentimiento que me da a veces es porque se encuentra atrás, allá en el sub y no en el cons.  Y siento, que el uno conocerse tan bien, tan a fondo, es una gran muestra de amor propio.

No es fácil identificar lo que no quieres, lo que te hace mal, lo que sabes que no es para ti, siento que eso ya es un nivel avanzado, lograr estar atento, consciente para identificarlo es   como un super saiyajin fase 3. Para esto ya leíste mucho, ya te terapiaste mucho y, sobre todo, te amas mucho para no volver a lo que no te gusta, en una pareja, en un trabajo, con la familia. Tengo una relación en este momento, por si no estaban enterados, y ella es uno de esos seres que ya está en una fase 3, cuando me hace esos cuentos de cómo escribía o decía, creo que no estamos buscando lo mismo, gracias por todo, me da un orgullo tan  grande, porque, aunque lo estuviera pasando bien o más que bien, lograba identificar que a largo plazo, seguramente no  sería lo que busca y  decía quien sale de esta competencia eres tú, si tú y bloqueo o mensaje con buenos deseos en sus próximos proyectos a los ahora ex citas.

Sabiendo esto, es un logro que quiero cumplir, es un deseo que quiero realizar, lograr conocerme bien, lograr amarme bien, hacerme preguntas, qué quiero, qué busco, qué entiendo que es sano a largo plazo. Esta conversación la tuve con la persona que estoy teniendo y ahora me encuentro en ese proceso de preguntarme, que, aunque hasta ahora nos sentimos muy bien juntos, ella ha continuado conmigo porque en sus auto preguntas al parecer he salido, en su mayoría, con buenas notas o banderas verdes. Y es precisamente este ejercicio el que quiero realizar, tener un proceso pensado y sobre todo sintiendo. Yo apenas traje este pensamiento a mi cabeza tan solo unos días atrás, lo que me ha puesto más alerta para ver qué quiero, que me gusta y no me gusta porque, como he aprendido, se tiene que estar muy seguro porque, además de una sola vida es lo que tenemos, de ello depende la felicidad y paz que podamos tener.

En este estado presente que estoy intentando llevar para ver los gustos y disgustos, vi cómo mi hijo tiene la apertura de decirme que no le gusta cuando le digo algo de una u otra forma, cuando se tienen juegos “bruscos” como cuando mi madrastra de parte de madre, le dio un golpecito en la rodilla en la parte de atrás, como parte de un “juego” y lo desestabilizó y no le gustó y se puso triste y así se lo dejó saber tanto a su mamá como a la madrastra. Ese día, tuve un orgullo muy grande de cómo se está haciendo las cosas con el pinche morrilo ese, lo está haciendo bien y lo estoy haciendo bien y la mamá lo está haciendo bien. Creo que ese puede ser el catalítico que me ayude a formar este nuevo hábito de decir lo que quiero, lo que siento y además de decir, saberlo, preguntarme porque el buen juez por si casa empieza y las el ejemplo principal es por imitación, y qué mejor forma de formar a mi hijo que ser YO lo que me gustaría que tome de mí, ÉL.

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