Mientras dejo de trabajar para ponerme al día en los chismes del país, con la situación entre Normando y el Tiburón, cosas de suma importancia, dejo de lado lo que realmente vale la pena ponerse a pensar, hay hambre en Puerto Rico.
Me invitan a una actividad donde seguiré absorbiendo y empapándome de la cultura de la isla, mostrando nuevo léxico y forma en que un local se debe comportar y hablar, siendo algo bueno para mí, ya que esta nueva administración del gran país está sacando a todo lo que no parezca local, por lo que el aprendizaje ha comenzado. Entre crical, crica, pájara, la crica de marta, máscame la crica y salí listo para no ser deportado.
Y tiene sentido, ya que ver la sinfónica de Puerto Rico, no me va a ayudar a pasar desapercibido cuando esté caminando por Río Piedras, Santurce o Barrio Obrero. Pero nada de eso es lo importante, aquí lo que importa es Qué mucha hambre hay en la Isla, uno pensaría que con todas esas ayudas federales con las que cuenta el taíno promedio, sería suficiente para erradicar la hambruna en el territorio, o en latín Fames.
La ayuda no vino solamente de una persona, esa ayuda para pasar inadvertido en la isla fue grupal, eran muchos los compañeros que apoyarían el aprendizaje, la tainización de este ser. Como parte de la actividad, existió un compartir, donde uno se sienta, habla y compra comida. Entre bocado y bocado, había una pausa, primero para poder masticar bien y exista una buena digestión, porque una cosa es que te saquen del país con dolor de panza por no comer bien. Así que ahí estaba, contestando a las preguntas y comentarios, masticando y comiendo poco a poco, cuando de repente, fua, mi plato desechable biodegradable y pro-tortugas y ballenas desapareció.
Un grupo de personas, con más hambre que yo, se había propuesto terminar mis macarrones con queso. Terminar es una forma ligera de decir que, no tuve la oportunidad de probar mis macarrones con queso, y estas personas con hambre, hambre que parecía de muchos días sin comer, le dieron matarile al plato. Yo, por suerte, ya había besado a la novia y con eso me terminé de llenar. Debo estar más atento por el mundo, abrir bien los ojos, porque tengo la bendición de tener un poco de dinero para comprar comida, pero bien pude haber comprado un plato para cada uno de esos pobres seres con hambre. Quiero y debo compartir mi bendición con el mundo.
Ay dio’,
YO