Me desperté y me senté en la orilla de la cama, volví a cerrar los ojos por unos minutos para sentir cómo el aire recorre mi cuerpo mientras mi cerebro aún está en el modo frecuencia alfa. Sin pensarlo me dije el gran día que va a ser hoy y así ha sido.
Hoy lo sentí, no estoy seguro si por primera vez, pero lo que sí sé es que hoy varios músculos de este diminuto y hermoso cuerpo lo sintió. Llevo siete años que voy a este gimnasio, con pausa por la pandemia, pero ya son siete años. Al principio dudé, porque vi en las redes que casi pura mujer era la que iba a este gimnasio, pero se lo comenté a una de mis amigochas y me dijo Nene, no, qué va a sel, si mi ahora (2024) ex, el cual lo odio mucho pero no tanto, pero hay días que me levanto y lo insulto y luego ya hablo normal con él, pero otros días sigo odiándolo, va. Por lo que, al enterarme de que el abogado iba, pues me inscribo en febrero del 2018. Al parecer, he tenido problemas con los comienzos de las cosas, no fue en enero sino en febrero.
Entonces, hoy entrené en la mañana la rutina de full body circuit, para los del Turabo, circuito de cuerpo completo. Por alguna razón, hoy, que utilicé pesas de 15 y sacos de 45 lbs para sentadillas, sentí como mis músculos estaban trabajando, sentí, como si estuviera marihuano, la compresión de los músculos con cada repetición de las 8 estaciones con los dos ejercicios por estación y las tres vueltas del circuito, sentía cómo mis músculos se tensaban, como el músculo se ponía duro durante el movimiento, duro como le gusta a ella, a la chica de la cola de caballo.
Hablando de dureza, qué mucho cogí en el 2024, no mames (bueno sí), cogí un chorro el año pasado y por eso quiero agradecer y dar mención honorífica a la novia por su participación y esfuerzo para cumplir una meta no puesta. Manita en la espalda, estoy bien duro, bueno, estamos, la chica de la cola de caballo y yo lo estamos, y lo que más estamos es enamorados. Enamorado de mí, de ella, de él y de un año que ahora sí comenzó en enero.
YO