Nadie bailó, nadie bailó a frente a mí mientras yo iba creciendo. De ahí provenía mi falta de sentido rítmico que me ha venido atormentando hasta que decidí que no. El no bailar y el silencio para resolver problemas, fueron ejemplos dados por mis paternos. Y estos ejemplos los apliqué ya durante mi adultez.
Todo cambió, cuando me enamoré por primera vez en esta isla. La muchachita con la que estaba saliendo, muy fuera de mi liga, le gustaba bailar, lo hacía muy bien y lo hacía mucho. Con esta persona no tenía muchas cosas en común, por lo que, para dar una sorpresa y lograr tener algo que pudiéramos disfrutar juntos, fue como decidí inscribirme a unas clases de salsa, clases que las daba en un lugar llamado Taller C, por allá por el 2006/2007.
Comencé con miedo, con vergüenza, con nervios y pavor a que juzgaran mi a-ritmosidad que de familia y nacionalidad están inscritas en mis genes. Poco a poco fui cogiendo la técnica, sabiendo cuándo se da para la izquierda, y luego para la derecha, más no la sabrosura y ritmo de calle que veía en los taínos locales.
23 mil clases después, sigo son tener la sabrosura o ritmo, pero sí masterizada algunas vueltas, que, para un imberbe en el tema de la salsa, que me di cuenta de que hay muchos, en una isla donde se reinventó luego de Nueva York. Este dinero y horas invertidas en la práctica y perfeccionismos de mis pasos para adelante y atrás, debía de servir para algo, y así fue, llegó la señal.
Viendo un documental de asía, donde los asiáticos no quieren tener sexo, ni amigos, ni visa social, hay personas que se rentan como compañía. Compañía para comer, ir al cine, hablar o cualquier otra cosa que tenga que ver con un aspecto social, que tal si yo me rento para salir a bailar, no he visto nada de eso hasta ahora, es toda una mina de oro, que criptos ni qué nada. ¿No tienes pareja para mover el bote este fin de semana? Aprovecha la oferta, compañero de baile básico y gran conversador de temas psicológicos, está disponible. Compra dos horas y te regalo media y hasta un psicoanálisis incluido.
Ya lo vi, un espectacular en el expreso frente a plaza. La agenda está abierta para Enero. Y todo porque, sin Salsa no hay paraíso.
YO