Luego de colgar y escuchar la historia me vino algo a la mente. Por un segundo pensé en la aplicación con la que, gracias a ella, ahora tengo novia. Ayer fue otro día con situaciones fuera de mi control. Había quedado de ir a la playa con mi amiga, y mi hijo primogénito e único que tendré, esa parte se podría poner en mayúsculas, estaba de acuerdo en ir. Me dijo que se estaba sintiendo raro y enfermo, pero no le dolía la garganta, cuerpo o alguna cosa, simplemente se sentía raro, le di la opción de no ir a darse el chapuzón pero desistió de la idea y nos fuimos, luego de ver a una grúa gigante por una hora bajar y subir lo que tenía que hacer hasta que se fue, llegamos al playa.
Ya con mi amiga, comenzó la plática, la interacción entre el primo, ella y yo y entre que escarbábamos en la arena y se creaba la protección para la piscina de las olas del mar, pues hablamos. Me cuenta que su amigo, este personaje conocido en el bajo mundo y en la dark web como papún, decidió abrir Tinder, luego de haber estado una semana completa soltero. Ella me dice que le pidió que no siguiera dando corazoncitos porque ella quería ver lo que había en ese lado de la aplicación por las palabras que dijo el personaje, “mira ésta, disque trato de princesa”. Me fui de la playa, llego a la casa, abro el termómetro, se lo pongo en la frente al chamaco, y resulta que está en 102.5, sale en rojo. Se duerme para recuperar energías, una siesta de 1.5 horas.
Entonces, llega la noche y la novia, luego de un largo día que no había culminado aún a eso de las nueve de la noche, me hace el cuento de cómo la conocida, le dice de la suerte que tuvo de encontrar pareja ahí porque la cosa está complicada en el oeste, es por eso que he decidido que el Este es el nuevo Oeste. Luego del comentario vertido por la sudamericana, me vino a la mente que no hubiera sido nada sin esa aplicación, de cómo era mi zona de confort. Qué clase de inseguridad vino a mi mente por un segundo, luego recordé, que no, que no he tenido problemas con conocer a personas en la vida real, que desde que llegué a PR conocí gente sin aplicación y no fue hasta el 2015, que, por que ésta estaba de moda y mi amigo iluminador le había dado una oportunidad, que nos metimos juntos en esto, simplemente por el FOMO, palabra aún no inventada en esa época. Incluso, con la aplicación prendida, había conocido gente fuera de ella.
Ahora, es otra historia, desde ese año, estuve fuera de circulación por un tiempo grande, y luego de separarme me fui por decisión propia a un retiro donde me arreglé primero yo y algunas de mis cosas, encontrar donde vivir, arreglar el lugar y lo más importante, firmar. Y no fue hasta que sentí que estaba listo y con muchas de las cosas terminadas, que usé la aplicación, pero esta vez, como una herramienta, como una herramienta que me ayudaba a no salir y hacer todas las tareas que tengo diarias mientras conocía un poco mejor a mi novia, a la única persona con la primera persona que hablé y que las demás ya no les hice mucho caso y les di un gracias por participar.
Ay mente, te pasas a veces, de veras. La aplicación no me define, la usé a mi favor. Al igual que tampoco me define el carro, el trabajo, la ropa, las cosas o los títulos que pueda tener. Me define mi palabra, mi seguridad, mi integridad, mis acciones, el respeto que le tengo a mi novia y la forma que trato a mi hijo y a mi amá, lo demás vale madre y sobre todo me vale tres toneladas de riata. Me gusta mi proceso de moldear mi mente y no que ella me moldee a mí.
YO