Hay una imagen que me está rondando la cabeza. No entiendo de dónde viene todas mis preocupaciones, todos estos pensamientos que es sé y entiendo el 99 por ciento de ellos no van a pasar, pero sin embargo estoy piense y piense. Así que, me vino una idea a la cabeza. Luego de escuchar que hay tres maneras de trabajarte si no vas al psicólogo donde dice que la primera es meditar, la segunda es escribir y la tercera era algo que se me olvidó.
Aunque de vez en cuando escribo, lo que escribo no son esos pensamientos o esas preocupaciones que me vienen a la cabeza. Por lo que, ya me puse a meditar algunas veces, pero, por razones que desconozco, y debe ser algo del amor propio que existe en mí, porque si de verdad quisiera no sentirme como se siento a veces, tendría o buscaría hacer las cosas a como diera lugar, aunque esté agotado por no dormir bien, por trabajar, por tener al niño, por limpiar y por estar sólo en un país que no es el mío pero que ya casi lo es.
La idea de utilizar un diario, un diario de papel donde escriba las cosas que están en mi cabeza me parece una idea fantástica, fabulosa y rimbombante, pero aparece la voz, y cuándo lo vas hacer, de verdad te vas a sentar a escribir todas las noches a describir tus demonios y rosas de tu día, hace la pregunta la voz. Y la verdad no lo sé, quisiera que la vida o las cosas fueran más fáciles, pero con el karma que me tocó vivir con esta realidad pasada como que complica la cosa.
Mi novia me dice que la vida es fácil y también lo sé, con ella todo es fácil, pero de dónde saco las fuerzas, las ganas, el amor, la energía para lograr todo lo que quiero. Cómo hago para repetirme sin parar, sin flaquear. Entiendo mi humanidad, entiendo que soy un ser de carne y hueso un tanto traumado y con issues pero que quiere sentirse bien, no sentir tanta tensión ni ansiedad. Entiendo que todo tiene su final y que nada dura para siempre, que debo aceptar que todo lo que pasa tiene una razón y un sentido, tengo que hacer la paz entre lograr cambiar de trabajo a uno que me invitan a aplicar y ganar más dinero y querer dedicarle tiempo de calidad a mi hijo en estos años que son su base de su desarrollo personal.
Pero en realidad todo eso sí está en mi cabeza pero no es la imagen que no logro espantar. La imagen que me gusta es una imagen de sombra, una imagen de una sombra reflejada en la pared de mi cuarto por la luz de una vela, una sombra en movimiento, un movimiento como una hoja el vaivén del viento, el de las olas del mar al romper en la playa o el de ella cuando está arriba de mí, esa es la imagen que me viene a la mente cuando me siento en mi cama a ver el techo y sentirme afortunado con la vida, con lo que tengo, con lo que soy y por lo que me falta ser.
YO